“Las tombas” de Lima
Un revelador estudio sobre el papel que cumplen las mujeres policías en la capital, además de su significado dentro del imaginario colectivo.
Cuando uno maneja por Lima, nota que hay muchas policías femeninas que dirigen el tránsito. Son lo más novedoso de la Policía Nacional del Perú (PNP), y representan su imagen. Y no solo ponen papeletas: también ayudan a la gente a ubicar direcciones y son una fuerza que ayuda al Gobierno a combatir la corrupción y mejorar la imagen de la Policía.
No es casualidad que sean mujeres quienes cumplan estas tareas: la mayoría de la gente, incluyendo a policías y oficiales, creen que las mujeres son menos corruptas que los varones. Y es la verdad.
Tradicionalmente, la Policía ha sido una institución predominantemente masculina, pero durante el gobierno de Alberto Fujimori se feminizó la División de Tránsito con el propósito de reducir la corrupción. Diversos estudios que indicaban que las mujeres eran menos corruptas y más estrictas que los varones contribuyeron a justificar el cambio. Con esta medida, el Perú se alzó como el primer país en Sudamérica en feminizar el sector de Tránsito. Ahora hay 1.700 mujeres-policía de circulación en Lima, incluidas suboficiales y oficiales, lo que supone el 93% de la División. Según información periodística de la época, las mujeres no solo eran “muy estrictas al aplicar el reglamento de tránsito y no aceptaban coimas”, sino también eran “difíciles de sobornar a la hora de imponer las papeletas”. El Jefe de Tránsito, quien participó en el estudio, dijo que las mujeres son “más drásticas y difíciles de sobornar”.
Aunque el cambio se produjo hace más de 10 años, no ha aparecido hasta ahora ningún estudio sobre el efecto de la incorporación de mujeres en Tránsito, ni sobre su experiencia. Este trabajo intentará suplir este vacío e informar sobre el impacto de la política de contratación de mujeres policías para la División de Tránsito en Lima, Perú. Su objetivo es brindar datos oficiales para que el Gobierno cuente con una hoja de ruta acerca de cómo mejorar el sistema.
Recibí una beca Fullbright para hacer una investigación sobre temas de género en el Perú, y realicé el estudio durante un año. Para ello, obtuve permiso del Director de la PNP. Llevé a cabo siete grupos focales en los que entrevisté a más de 50 suboficiales femeninas de Tránsito, y pasé dos días en compañía de mujeres-policía para conocer su labor. Entrevisté a la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, y al Director de Tránsito. También realicé 444 encuestas a mujeres suboficiales de la División de Tránsito.
El estudio recoge información acerca de las experiencias de estas mujeres en el seno de la División de Tránsito, así como sugerencias para mejorar la institución. Las conclusiones muestran que las mujeres creen que han reducido el nivel de corrupción; sin embargo, ésta sigue siendo el problema más grave de la institución. La percepción de la reducción de corrupción no es universal. Las mujeres que tienen familia en la Policía y que han recibido capacitaciones están más satisfechas con sus trabajos, pero no necesariamente creen que ellas han reducido la corrupción. El hecho es que la falta de oportunidades para capacitarse puede desmotivar a las mujeres de cumplir esta tarea.
De modo parecido, las barreras para acceder a otras divisiones y otros problemas relacionados con el tema de género pueden disminuir la firmeza original para reducir la corrupción. Esto significa que aunque otros países de Latinoamérica han adoptado reformas parecidas a las del Perú, deben cuidarse, a la hora de integrar a las mujeres, de tomar en cuenta sus propias necesidades.
La guerra contra la corrupción
En el Perú, la corrupción es algo normal. Los taxistas y choferes lamentan que pagar una coima a la Policía sea parte de su trabajo. Las cifras dicen lo mismo. Según documentos del Gobierno, en el 2002 había 11.876 oficiales acusados por corrupción. Al mismo tiempo, el Gobierno había perdido más de 3,2 billones de dólares como consecuencia de esa situación. Un estudio del 2005 del National Bureau of Economic Research concluyó que la PNP era la segunda institución más corrupta en el país, después del sistema judicial. El mismo año, otro estudio indicó que en la PNP hay una cultura de corrupción que empieza en el nivel superior.
En el 2010 se midió la percepción de la Policía según la Sexta Encuesta Nacional de Proética, Ipsos Apoyo y la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP). Esta encuesta señaló que el 51% del público piensa que la corrupción es el problema más grande en el país, el 41% opina que es un crimen, y el 45% cree que la Policía es una institución corrupta.
De igual manera, los taxistas piensan que la reforma es un éxito. Uno de ellos dijo: “Sabemos que no se puede coimear a las mujeres”. Algunas policías han señalado que al recibir plata de hombres sienten como si estuviesen ejerciendo la prostitución. De hecho, el 95% de las mujeres encuestadas estaban de acuerdo en que han ayudado a reducir la corrupción. Además, el 67% piensa que las mujeres son menos corruptas que los varones, y el 87% que las mujeres son más estrictas que ellos.
El público está de acuerdo. Un sondeo de Apoyo Opinión y Mercado del año 2004 reveló que las policías de tránsito captaban un 86% de opinión favorable entre la ciudadanía contra un 9% de desaprobación.
La encuesta muestra que el problema más grande que perciben las mujeres es el de la corrupción. Aunque esto, a primera vista, parece una contradicción, lo cierto es que en casi todos los grupos focales las mujeres destacaron que la corrupción permanece todavía en las altas esferas de la administración. Al mismo tiempo, los datos obtenidos sugieren que las mujeres policías efectivamente han limpiado la corrupción de la calle. En suma, esto indicaría que perciben que mientras la corrupción en la calle o del nivel bajo se ha limpiado, en el nivel alto de la administración es todavía un problema.
“Quizá el 1% de las mujeres acepta coimas, pero cuando una mujer acepta una coima se dice que todas nosotras somos corruptas, cuando las oficiales son más corruptas que nosotros”, dijo una policía femenina.
Por lo general, la corrupción en el nivel administrativo está más oculta, por lo que el público es más inconsciente de su existencia. En contraste, la corrupción a pie de calle, que tiene la fama de aceptar coimas, es más visible de cara al público. La ciudadanía basa su parecer sobre la corrupción en función de lo que pasa en la calle. Por ello el público tiende a pensar que el nivel de corrupción ha bajado, mientras las mujeres suboficiales de Tránsito dicen lo contrario.
Además, la posibilidad de que una mujer asuma roles de superiores y afecte decisiones del nivel arriba es todavía lejana. Según el coronel Alvarado, solamente 100 mujeres se han promovido en niveles altos. Esto significa que las mujeres de Tránsito están cambiando la imagen de la Policía en la calle, pero no reduciendo la corrupción en el nivel de la administración.
Una investigación del 2000 confirmó esta posición, pues descubrió que había corrupción en la PNP en tres áreas: en el sistema de pensión, en la obtención y distribución de gasolina, y en los beneficios de salud y viviendas. No se podía buscar soluciones para los problemas, porque los oficiales y encargados estaban en contra de reformas, pues contrariaban sus intereses.
¿El ser mujer es aún importante para reducir la corrupción? Ellas mismas se ven menos corruptas que los varones, y dicen en las encuestas que se ha mejorado la imagen de la Policía, pero capacitaciones y movilidad en su carrera son importantes para determinar el papel cumplido por ellas para reducir la corrupción.
Judith es una suboficial que ha trabajado en la División de Tránsito por ocho años. Está frustrada en su trabajo, porque al principio pensó que trabajar para la PNP era una gran oportunidad, pues su tío también pertenecía a la PNP. Ahora ella quiere retirarse pero no puede, por su hijo. Las pocas oportunidades para las mujeres explican su frustración. Ella no podía salir de Tránsito, porque sus superiores no se lo permitían, como tampoco le dieron la oportunidad de capacitarse. “Tenía orgullo en mi trabajo antes por ser mujer, pero ahora la PNP no me da razones para seguir.”
El tener familia en la Policía es un motivo para pronosticar una mayor satisfacción en su trabajo y una fe más alta en la misión de la PNP. Las que cuentan con familia en el cuerpo policial están 12 puntos más predispuestas a emocionarse en su trabajo y son 10 puntos más susceptibles a querer quedarse en él para toda la vida. Además, cuentan con 13 puntos más de probabilidades de seguir en su trabajo a pesar de estar heridas y 12 puntos más de sacrificar su vida por mantener el puesto. Todo ello significa que el tener familia dentro de la Policía puede, sin pretenderlo, condicionar que algunas mujeres presten su vida a trabajar en dicho cuerpo y tengan un mayor entendimiento de cómo funciona la institución. Así está en condiciones de superar una mayor cantidad de problemas en el seno de la Policía y estar más feliz en su trabajo.
Judith se quejó de no tener oportunidades de participar en capacitaciones y salir de Tránsito. Esta oportunidad depende de recibir permiso de sus superiores y pagar gastos. Cuando las mujeres pueden participar en capacitaciones en clases como montar una motocicleta, solo pueden hacerlo entre su rama (suboficial u oficial). Tampoco el tener capacitación garantiza que se puede ascender o salir de Tránsito. Esto solo es posible con permiso de sus superiores.
De todos modos, también hay casos de éxito. Catalina ha alcanzado el pináculo de su carrera. Hizo bien sus exámenes y obtuvo el permiso de sus superiores para capacitarse. Ahora tiene 29 años y es guardaespaldas por la PNP de la Embajadora de los Estados Unidos. Como la mayoría de las policías, ella empezó su carrera en Tránsito; también ha trabajado en la unidad antidrogas y en comisarías. Desafortunadamente, la historia de la mayoría de las mujeres no es como la de Catalina.
En la encuesta, cuando se les preguntó cuáles eran las dificultades más grandes en el día a día laboral, las que se habían capacitado fueron cuatro puntos más favorables a escoger problemas fuera de la institución, como la salud, la contaminación, el riesgo de vida, que el público no esté informado de su trabajo o que no haya castigos severos para los criminales. Puede ser que las que tienen la oportunidad de participar en capacitaciones mejoran sus habilidades y tienen más éxito en su trabajo, y por eso creen más en la institución.
Sin embargo, también es posible que las que han contado con oportunidades de participar en capacitaciones saben cómo manejar el sistema de la Policía mejor que otras. Pero el ejemplo de Judith y otros comentarios como “mis superiores no me dieron permiso de participar en capacitaciones”, o “no tengo para pagar los gastos”, muestran que tener acceso a capacitarse no es fácil.
Si las correlaciones del estudio son verdaderas y hay una relación entre capacitación y aumento en el nivel de satisfacción de su trabajo, la PNP debe considerar reducir los gastos y requisitos para participar en capacitaciones.
Las mujeres de Tránsito están cambiando la imagen de la Policía en la calle, pero no reduciendo la corrupción en el nivel de la administración.
Género y corrupción en el largo plazo
Las que cuentan con mayor experiencia tienden más a pensar que han tenido un impacto positivo en la institución. Sin embargo, este mismo grupo siente un nivel más bajo de satisfacción en su trabajo. Las mujeres con más experiencia en la PNP piensan que hay menos corrupción que antes, y que las mujeres han cambiado la imagen de la Policía.
Norma, que empezó a trabajar en la PNP en el 2000, dijo que durante el tiempo de la reforma “las mujeres tenían mucho orgullo en su trabajo, porque estaban logrando hacer algo que los varones no podían hacer”. Manifestó asimismo que la mayoría de las mujeres en esa época tenían un fuerte sentimiento de su misión. En los grupos focales dijeron: “Éramos contratadas para limpiar la imagen de la Policía”, y “el público tiene más confianza en nosotras”.
Pero sus respuestas en la encuesta indican también que están peor remuneradas y tienen menos oportunidades de promoción que los hombres, y que, en general, están frustradas con la PNP.
Al contrario, las policías femeninas con menos experiencia están menos enfocadas en reducir la corrupción y mejorar la imagen de la Policía. Su preocupación está dirigida más bien a mejorar sus propias carreras. Asumen el tiempo en Tránsito como “un trampolín para otras careras”. Por ejemplo, Susana entró en Tránsito luego de terminar la Academia, pero ni siquiera quiere trabajar allí. “Quiero salir [de Tránsito] lo más pronto posible, y estoy ahorrando para ser abogada”, dijo.
La pregunta es si la División de Tránsito es de verdad un trampolín para lograr otra carrera. Los datos muestran que la mayoría de las policías recién graduadas de la Academia de Suboficiales ocupan puestos en la División de Tránsito. Para muchas mujeres, pasar por allí es un requisito que hay que cumplir: no tienen otra opción. Un mayor masculino del cuerpo policial me dijo que una mujer tiene que permanecer en Tránsito de 5 a 10 años antes de poder optar por otra División.
En las entrevistas, la mayoría de las mujeres dijo que es muy difícil salir de Tránsito. En promedio, una mujer pasa el 81% de su tiempo en la División de Tránsito, y más de la mitad ha permanecido en ella todo su tiempo. Para aquellas mujeres que han pasado por lo menos cinco años en la Policía, el tiempo medio en Tránsito es de 73%. En las encuestas, muchas mujeres respondieron que salir de esta unidad era muy difícil y constituía un problema. Si la PNP quiere mejorar la condición de las mujeres y aumentar su nivel de satisfacción en el trabajo, debe hacer más fácil salir de Tránsito y poder ascender.
Las “papeletas” en la División de Tránsito
Un problema de hacer salir a las mujeres de Tránsito es que muchas se dan cuenta de que son mejores que los varones en ese puesto. En cuanto al rol de “poner papeletas”, la mayoría de las mujeres pensaron que ellas son mejores que los hombres. De hecho, esta fue la razón esgrimida para feminizar la División.
Una suboficial comentó: “Cuando nos ponemos el uniforme significa que tenemos que aplicar la ley y poner papeletas, pero sin el uniforme somos mujeres, madres y esposas”.
Aunque hay investigaciones que dicen que la policía masculina piensa que los varones son mejores policías que las mujeres, la mayoría de las encuestadas dijo que tanto mujeres como varones cumplen sus funciones en Tránsito sin distinción de género. Esto significa que el hecho de ser mujer o varón no impacta sobre su actividad laboral. Aunque algunos roles normalmente son considerados masculinos —como “aplicar la ley”, “proteger a la gente”, “mediar en conflictos” o “dirigir la Policía”—, las encuestas no respaldaron dicha percepción, sino la existencia de neutralidad. En otras palabras, las féminas encuestadas consideran que tanto varones como mujeres pueden realizar el trabajo por igual.
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Pero la inmovilidad en su trabajo no era el único problema mencionado por las mujeres con más o menos experiencia. Su inclusión ha creado también problemas específicamente relacionados con temas de género. Según la encuesta, el horario del trabajo, el doble rol de ser madre y policía y el sueldo fueron los problemas más importantes. Muchas de las encuestadas mencionaron también la división entre mujeres suboficiales y mujeres oficiales, la discriminación contra la mujer, el abuso laboral y la discriminación a favor de las más “bellas”.
La PNP apenas está tomando atención de los problemas que afectan específicamente a las mujeres. Por ejemplo, en los últimos años se han cambiado las reglas para que ellas puedan trabajar mientras estén embarazadas. Está claro que hay problemas pertenecientes al género, por la simple razón de que hay más mujeres que antes en la Policía, pero no existe la seguridad de que la institución esté tomando las medidas adecuadas para solucionarlos.
En el largo plazo, la cuestión es si la PNP va a solucionar estos problemas relacionados con el género. Por lo menos la actitud sobre las mujeres tiene que cambiar. En mi entrevista con el Jefe de Tránsito, él manifestó: “Es bueno por un lado y por el otro lado es difícil en el operativo [incluir mujeres en la PNP], porque hay problemas si se casan o si tienen hijos”.
Él no estaba de acuerdo con la feminización total de Tránsito, y expresó que “no hay muchas policías en el operativo porque están embarazadas”. Este tipo de pensamiento es una barrera a la inclusión total de las mujeres en la PNP.
Implicaciones políticas y sugerencias
Actualmente, parece que hay más descontento entre las suboficiales policías femeninas de Tránsito. El orgullo original de combatir la corrupción sería menor que antes. Más bien, las que entran en la PNP están buscando otras oportunidades. De este modo, si no hay cambios, la PNP puede perder la motivación de las mujeres de limpiar la imagen de la Policía y reducir la corrupción.
Catalina es un ejemplo de éxito para la PNP, porque pudo salir de Tránsito y entrar en un puesto muy prestigioso. Pero Judith muestra que no todas pueden ascender en sus carreras. Norma representa a la generación más antigua, la que creía fuertemente en su misión de reducir la corrupción, mientras que Susana expresa a la nueva generación de policías, quienes quieren más de la institución. En la inclusión de mujeres, combatir la corrupción en el nivel institucional es solamente el primer paso.
Basándome en los argumentos esgrimidos, quisiera sugerir a la PNP una serie de propuestas enfocadas a mejorar la condición de las mujeres policías en la División de Tránsito y, de paso, el funcionamiento de toda la institución. La segunda tarea es mejorar la condición de las mujeres en general.
El estudio indica que, cuando tienen la oportunidad de capacitarse, las mujeres policías obtienen mayor satisfacción de su trabajo. Esto significa que un incremento en el número de mujeres capacitadas tendría un impacto positivo sobre el rendimiento laboral.
Por ello, sugiero:
• Hacer más fácil el acceso a la capacitación.
• Reducir el costo de los cursos de capacitación.
• Ofrecer más capacitaciones para mujeres con talleres diversos.
El estudio muestra que si no se tiene la oportunidad de salir de Tránsito, las mujeres pueden estar menos satisfechas con su labor.
Dicho esto, sugiero:
• Facilitar la salida de la División de Tránsito.
• Crear un sistema rotativo para suboficiales en la PNP.
• Poner como regla que el tiempo máximo de trabajo en Tránsito después de salir de la Academia sea de cinco años.
• Ubicar a las mujeres que se gradúen de la Academia en roles diversos, no solo en Tránsito.
El estudio también enseña que las mujeres piensan que hay igualdad mujer-varón dentro de la División de Tránsito.
Consecuentemente, sugiero:
• Distribuir los roles entre mujeres y varones por igual.
El estudio muestra que es muy probable que todavía exista corrupción en la administración.
Por ello, propongo:
• Crear una defensora con verdadero poder en el seno de la Policía para notificar todos los actos de corrupción del Ministerio del Interior.
• Recompensar a aquellas policías que denuncien actos de corrupción.
• Realizar un estudio sobre el impacto de tener mujeres en el cuerpo policial en relación con los índices de corrupción.
• Poner más mujeres en posiciones de administración y de dirección.
Finalmente, el estudio muestra que la inclusión de mujeres ha causado nuevos problemas en la PNP, lo que hace necesario buscar algunas soluciones.
Las siguientes son sugerencias de las mujeres policías para mejorar su institución:
• Adoptar modelos alternativos de horario.
• Dar más beneficios a las familias que trabajan en la Policía.
• Incrementar las precauciones para la salud y la seguridad.
• Aumentar el sueldo para conseguir un mayor rendimiento.
• Integrar la ramas de suboficiales y oficiales.
• Poner en marcha una unidad de consejo para las mujeres.
* La autora es Fullbringht en Perú, GRADE, candidata a Ph.D. por la Universidad Emory.





las tombas de Lima
Para, empezar me parece que ese término "tombas" es muy despectivo y refleja la falta de respeto y aprecio que la ciudadania en general le debe al grupo de oficiales y suboficiales que laboran en el área de transito, si bien es cierto se ha reducido la corrupción, mucho en razón deñ ingreso de un mayor número de personal femenino a la policía de tránsito, tambien es cierto que el delito de corrupción no solo parte del funcionarios público, sino que mucho tiene que ver que una gran mayoria se debe a la informalidad imperante en los conductores en especial los de trasporte público, no debe ser una excusa, pero la policia mucha veces esta expuesta a este tipo de tentaciones porque estos conductores incumple la norma y quiere hacer lo que se ve casi a diario en altos sectores de la administracion pública "arreglar" y buscan la salida facil al problema, es verdad son muchos factores la integridad, la ética, honradez que debería tener una policia para no aceptar el soborno, porque, es así la mayoria de veces que sucede los actos de corrupción se dan por la falta misma cometida por el conductor, sino usted cree que aceptaria de buena gana entregar un dinero sino este en falta, además muchas veces cuando el efectvo policial quiere denunciar los hechos, estos muchas veces no prosperan debido a la complejidad de la prueba del delito de corrupción de funcionarios aplicando el tan garantista nuevo código procesal penal, además esta la capacitación que hace mención es verdad hace mucha falta, pero tambien para ello deberíam contar con tiempo y como se sabe la mayoría trabajan en forma particular en su franco para poder salir adelante a sus familias o estudiar una carrera para salir del monton, son varias aristas que creo debería tomarse en cuenta para mejorar y mucho tiene que ver del principio, es decir la selección del personal que ingresa a la escuela de formación, lamentablemente no todos tienen la vocación y la actitud y aptitud para generar el cambio que necesita la institución policial.
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