Gasohol llega a Lima pero no atiende a provincias

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El etanol, usado como combustible para autos, ha llegado y se ha instalado en la capital de manera firme pero subrepticia. Actualmente los limeños contamos con un combustible menos contaminante, pagando un precio mayor y beneficiando a un grupo económico que actualmente monopoliza el negocio. 

El gasohol se empezó a vender en Lima y el Callao apenas en la quincena del mes de julio, después de que se habían establecido cinco cronogramas para su uso obligatorio. Sin embargo, su empleo ha quedado pendiente hasta finales del presente año en nueve regiones del sur del país (Ica, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Arequipa, Puno, Moquegua y Tacna).

Como diría el argot popular, el gasohol “no atiende a provincias”, o lo viene haciendo solo parcialmente desde que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) se fijó el primer cronograma (DS 013-2005-EM), que señalaba la venta por regiones de manera gradual a partir del 30 de junio del 2006. Hasta la fecha, “mucha lluvia ha caído pero poco se ha cosechado” para dinamizar este nuevo mercado, pues no solo ha habido cuatro postergaciones a los cronogramas, sino que el mercado avanza lento e imperfecto, incumpliendo la ley.

Debe reconocerse, sin embargo, que en el camino han logrado algunos factores para su desarrollo, como haber alcanzado una potencialidad en el negocio de la caña, con mejoras tecnológicas y ampliación de la tenencia de tierras; asimismo, ha permitido al único productor de etanol (el Grupo Romero)  ampliar su capacidad productiva, cimentarse mejor en el negocio y capitalizarse como grupo empresarial; y en el caso del Grupo Maple, que anunció que iniciaría operaciones a finales del primer trimestre del 2011, le permitió llevar adelante la construcción de la planta con mayor tranquilidad, iniciar la construcción de un terminal de almacenamiento y embarque para etanol, a cargo de Andino Investment Holding (la construcción concluirá en octubre del 2011), así como evaluar mejor los semilleros y cultivos de pruebas, sobre todo ahora que tiene un mejor expediente del comportamiento del mercado.

Las demoras para llegar a Lima, y especialmente que aún no se logre generalizar la venta de gasohol en todo el país, están en relación directa con la falta de voluntad política para cumplir las normas y con que la oferta de este nuevo producto, con todo el entusiasmo y expectativa que anunciaban en los medios de comunicación sobre los montos invertidos, proyección de la producción y posibles ganancias, requería tiempo para echar raíces.

Para las dos últimas postergaciones del cronograma, el MEM argumentó, sobre todo,  que no había producción suficiente y se quería evitar las importaciones. Aunque el gerente general de Agrícola del Chira S.A., Juan Llosa Isenrich, reconoció que existe un déficit de etanol, mencionó que este problema puede ser cubierto con importaciones (Gestión, 29 de setiembre del 2010).

La falta de adecuación de los grifos es otro tema que aún no logra resolverse a plenitud y que se arrastra desde el 2009, pero sirve también de excusa para la postergación de los plazos. El MEM ha sostenido que existe una reducida cantidad de empresas que brindan el servicio de mantenimiento y limpieza de tanques de almacenamiento de combustibles líquidos a nivel nacional, lo que resulta indispensable para que el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) garantice la calidad del gasohol. Se concluye, así, que muchos establecimientos de venta de combustibles no podían iniciar las actividades para su adecuación en los plazos establecidos.

Lo anterior significa que los empresarios griferos siguen demorando para limpiar sus tanques y hacer las adecuaciones necesarias en sus instalaciones, por lo que habría que preguntarse cuántos de los 700 grifos y estaciones de servicios ubicados en Lima y registrados en la DGH del MEM manifiestan estar aptos para el almacenamiento y venta del gasohol.

Convincentes o no estos argumentos, en el fondo permitieron a las empresas de toda la cadena del gran negocio de combustibles limpios ubicarse mejor, corregir errores y estimaciones (sobre la producción y posibles ganancias). Aprovechando estos retrasos aparecen también viejos y nuevos potenciales inversionistas, que subrayan sobre todo el papel futuro que cumplirá la industria azucarera.

En la práctica, las postergaciones para la venta del gasohol, más allá de la adecuación de los grifos, han servido para adaptar la oferta de etanol, en este caso la del Grupo Romero, además de ganar tiempo para la futura producción de Maple y la del Grupo Gloria, que aprovechará su capacidad instalada para la producción de alcohol (Gestión, 4 de julio del 2011). Es en este contexto que deben entenderse los argumentos expuestos en los decretos supremos planteados por el MEM y que se difundieron además a través de las propias declaraciones a la prensa del Viceministro de Energía y el propio Ministro de Energía y Minas.

2010: Un año de aprendizaje y transición

El Grupo Romero resultó ser el único productor que se anticipaba a las fechas de inicio para el uso obligatorio de los biocombustibles en el país. La planta Palmawasi, que procesa el biodiésel en la selva norte del país, forma parte de la División de Biocombustibles de la empresa Industria del Espino S.A., y entró en operaciones en julio del 2008, seis meses antes de la obligatoriedad de mezcla del diésel con el B-100. En el caso del etanol, el complejo agroindustrial Caña Brava empezó a producir con Agrícola del Chira (que cultiva y cosecha la caña para el etanol) el 17 de agosto del 2009, y la planta procesadora de etanol (Sucroalcolera del Chira) comenzó a funcionar el 26 de setiembre del 2009. Como se puede ver, se adelantaron cinco y cuatro meses, respectivamente, a la fecha establecida para el uso del gasohol en la zona norte del país.

De acuerdo con el gráfico “Cadena de negocios del Grupo Romero para el mercado de biocombustibles”, que ilustra la participación de los Romero en este mercado, la comercialización del etanol resulta ser una “pera en dulce” — diríamos, mejor, un “dulce negocio”—, por su oportuna y estratégica posición en toda la cadena integrada desde los cultivos base, las plantas de procesamiento, transporte y comercialización, que, de manera agresiva, a partir del 2005 ampliaron sus operaciones en los valles del Shanusi (Loreto), Caynarachi (San Martín), en Sullana (Piura), con perspectivas de llegar a Lambayeque.

En octubre del 2006 ganaron la licitación de un terreno de 3.325 hectáreas del proyecto Chira-Piura a un precio de US$140 por hectárea; durante la primera semana de enero del 2007 suscribieron formalmente, con el Gobierno Regional de Piura, la compra-venta, lo que les garantiza, además, 10.000 metros cúbicos de agua por hectárea del reservorio de Poechos (Sullana) por tiempo ilimitado; asimismo, adquirieron 3.800 hectáreas de terrenos adicionales de los productores locales. En abril del 2010 compraron 800 hectáreas más para ampliar áreas de cultivo, como parte del plan de inversiones de ese año, que tenía como objetivo aumentar la capacidad de producción. Llegaron así a las 7.925 hectáreas, con una proyección de alcanzar 10.000 más.

Pero los Romero aparecieron con gran optimismo, estimando ventas al exterior por US$80 millones una vez que iniciaran sus operaciones (Gestión, 12 de diciembre del 2009); al primer cuatrimestre del 2010, su Gerente General declaraba que cerrarían el 2010 con un valor de exportaciones entre US$50 y US$60 millones (Gestión, 21 de abril del 2010). Lo cierto es que esas cifras se cayeron de las nubes: si se suman los primeros envíos a Europa a finales del 2009 con las ventas del 2010, hasta las ventas al Ecuador en la quincena de agosto del 2011, las exportaciones fueron de cerca de US$14,55 millones, la cuarta parte de lo estimado (véase cuadro “Exportaciones de etanol de Sucroalcolera del Chira”).

Durante el año 2010 los Romero tuvieron que pasar la prueba de fuego, porque muchas estimaciones y metas no se cumplieron. Como  señalaron en su propia Memoria 2010 (p. 3): “En 2010 se vendieron 41,264 metros cúbicos de etanol, lo que significó ingresos por US$ 28 millones. A nivel de costos y rendimientos, 2010 fue un año de aprendizaje y transición”.

Este comportamiento se explica no solo por las constantes postergaciones del MEM para el consumo gradual del gasohol, sino también porque las operaciones del mismo Grupo Romero no lograban cimentarse, ya que ello implicaba mantener un ritmo de producción creciente. Los 350 mil barriles diarios de producción de etanol que difundieron desde un comienzo de sus operaciones eran para marquetearse, porque, según cifras del Ministerio de Agricultura, el complejo Caña Brava alcanzó en el 2009 una producción de 118 mil litros diarios, y al cierre del 2010 la producción fue de 202 mil litros diarios, lo que significaba una producción por debajo de su capacidad instalada hasta ese momento (264 mil litros diarios). Además, asumiendo inversiones por US$8 millones en el 2010, solo en el mes de marzo del 2011 adquieren una capacidad de producción de 350.000 litros diarios; durante este proceso de ampliación, Caña Brava paralizó la cosecha y la producción (véase el Informe de la Clasificadora de Riesgo Pacific Credit Rating, del 27 de julio del 2011).

El mismo informe señala que estas decisiones eran necesarias para poder soportar el incremento de demanda del segundo semestre del 2011, dado el ingreso del gasohol en Lima. Además, los cultivos iniciales no rindieron la cosecha esperada ni la cantidad de destilación deseada; de ahí que en el último trimestre del 2010 decidieran parar la producción para llevar a cabo la ampliación.

Asegurando el financiamiento
En el aspecto financiero, en medio del “año de aprendizaje y transición” el Grupo Romero logró sostener la inversión y la capacidad financiera, reordenando sus pasivos (deudas) y aumentando el capital del grupo empresarial, en particular de las empresas involucradas en el negocio del etanol.

De acuerdo con las Notas de los Estados Financieros a diciembre del 2010 de Palmas del Espino S.A., el 8 de abril del 2010 la subsidiaria Agrícola del Chira S.A. suscribió con el Banco de Crédito del Perú (entidad financiera del propio Grupo) y el Bancolombia Puerto Rico Internacional Inc., un contrato de préstamo sindicado de mediano plazo por US$70 millones, para la sustitución de pasivos o deudas de Agrícola del Chira S.A. y/o de Palmas del Espino y/o de cualquiera de sus subsidiarias (Industrias del Espino S.A., Agropecuaria del Shanusi S.A., Sucroalcolera del Chira S.A. y Bioenergía del Chira S.A.).

La capacidad de endeudamiento de estas empresas detrás de la oferta de etanol corresponde a la capacidad financiera que ofrecen al mercado, y, como los Romero ya lo anunciaron, este 2011 retomarán con fuerza el negocio; de manera adicional, aumentarán los traders con quienes exportarán el etanol (British Petroleun y Mitsui realizaron las primeras embarcaciones), para lo cual ya se encuentran en conversaciones con Cargill, algunas empresas chilenas (aunque no lo han dicho, podría ser ENAP, por su alianza de inversiones) y otras que podrían ser mexicanas, por ser las que más abastecen al mercado de los Estados Unidos.

El financiamiento en mención tiene un plazo de cinco a ocho años y está garantizado por un fideicomiso de activos (“Planta de etanol” de Agrícola del Chira, “Planta de generación de energía” de Bioenergía del Chira, “Maquinaria y equipo agrícola¨ de Agrícola del Chira, “Infraestructura y otros¨ de Agrícola del Chira y “Fábricas y otros¨ de Industrias del Espino), que garantizará no solo las obligaciones asumidas por la empresa Palmas con los bancos del préstamo sindicado, sino también las obligaciones contraídas a través del Primer Programa de Bonos Corporativos Palmas del Espino, de modo que los bonistas contarán con una garantía real. De esta forma, del “propio cuero sale la correa”; es decir, los activos del negocio de etanol son la base para el financiamiento de las ampliaciones y otros ordenamientos patrimoniales.

Por otro lado, el 27 de agosto del 2010 Palmas del Espino S.A. comunicó que las empresas subsidiarias Agrícola del Chira S.A., Sucroalcolera del Chira S.A. y Bioenergía del Chira S.A., han acordado un aumento de su capital social por S/.149,9 millones, S/.48,6 millones y S/.34,7 millones, respectivamente. Para el 28 de diciembre del 2010, Palmas del Espino y sus subsidiarias Agrícola del Chira y Sucroalcolera del Chira han acordado un aumento de su capital social por S/.38,44 millones, S/.56 millones y S/.33,6 millones, respectivamente. Dichos aumentos corresponden, en el caso de Palmas, a un aporte en efectivo de sus accionistas; para Agrícola del Chira, a un aporte en efectivo de Palmas; y para Sucroalcolera del Chira, a un aporte en efectivo de Agrícola del Chira. 

“No a la importación… dicen en el Ministerio”
“El mercado de Lima hace que los requerimientos de etanol sean mayores a los que se vienen entregando al mercado. Si se quiere abastecer a todo el mercado nacional, incluyendo al de Lima, se necesitarían alrededor de 10 mil metros cúbicos por mes y [en la actualidad] en promedio hay un solo productor que de acuerdo a las estadísticas de producción se encuentra en 5,500. Eso hubiera significado que hubiéramos tenido que importar” (viceministro de Energía, Daniel Cámac Gutiérrez, 28 de septiembre del 2010. Nota de prensa 545-10).

“Y la importación de gasohol no es viable para el consumidor. Además, uno de los objetivos del uso de combustibles es promover el agro y la industria local y no promover la industria extranjera”, manifestó Cámac (Andina, 6 de octubre del 2010. Ministro de Energía y Minas, Pedro Sánchez).

Si bien la preocupación era no importar etanol, cosa que no sucedió en el 2010, lo que no dijeron el Viceministro de Energía de ese entonces y el propio Ministro del sector era que el país estaba importando gasohol desde el año 2010, procedente de los Estados Unidos, Brasil y Chile, a través de las empresas PetroPerú (US$78,8 millones en el 2010 y US$39,7 millones hasta mayo del 2011), Refinería La Pampilla (US$12,2 millones al 2010 y US$13,3 millones hasta mayo del 2011) y Manu Perú Holding (ENAP de Chile); esta última, socia del Grupo Romero en la comercialización mayorista de combustibles con Primax S.A., habría importado US$59,6 millones durante el 2010, y en el acumulado de enero a mayo del 2011, la suma de US$41,85 millones.

De esta forma se daba tiempo para “adecuar” los planes de Caña Brava, que a finales de agosto del 2010 habría decidido retomar la exportación de etanol en el 2011, cuando empiece la producción de su competidora Maple, según declaraciones del gerente general Juan Llosa, quien recalcó que el objetivo de su empresa era elevar la producción en 30% en el 2011 (El Comercio, 27 de agosto del 2010).

Oferta recargada
Para este año la oferta de etanol llega recargada. Por un lado, por las mejores condiciones en las operaciones del Grupo Romero, el comienzo de la producción de Maple Etanol a fines de año y la entrada al mercado de las empresas azucarera. Por ello, Daniel Cámac, entonces viceministro de Energía, difundía en el programa Pulso Empresarial de Radio Nacional que: “Esta situación será superada para el mes de junio del 2011, ya que para mediados del próximo año se tiene previsto cubrir los requerimientos del gasohol a nivel nacional sin ningún problema”. Asimismo, dijo que existe la posibilidad de que otras empresas ingresen el próximo año en el mercado interno para producir más etanol; así se tendría una oferta mayor que la demanda (Andina, 28 de setiembre del 2010).

El hecho de que las empresas azucareras del Grupo Gloria (familia Rodríguez Banda) y la empresa Agroindustrial Laredo del grupo Manuelita de Colombia se alisten para entrar en el mercado del etanol; el que haya potenciales inversionistas para ingenios de azúcar y plantas destiladoras para el etanol con capitales nativos y foráneos (muchos habiendo ya gestionado estudios de inversión, trámites y conversaciones para adquirir tierras); el que las principales inversiones para la oferta de etanol promedien entre 10.000 hectáreas y 20.000 hectáreas de tierras para sus cultivos; el que los desembolsos monetarios por cada planta o proyecto superen los US$200 millones y que en los últimos años se genere una modernización de equipos y maquinarias a gran escala, de los viejos ingenios del norte con tecnología del Brasil (la meca de la industrialización de la caña), donde las plantas de Sucroalcolera del Chira (Grupo Romero) y Maple cuentan con tecnología de punta; todo ello es señal de que se está entrando a un boom de la agroindustria de los cañaverales.

El país ha alcanzando un enorme protagonismo en la oferta de la agroindustria cañera, sea para la producción de azúcar, para la producción de alcohol y para el etanol; es en ese marco que deben entenderse las actuales disputas de los ingenios del norte del país por parte de los nuevos barones del azúcar, como el Grupo Oviedo, la familia Huancaruna y el Grupo Gloria, entre otros.

Epílogo
La necesidad y exigencias de la comercialización del gasohol y/o biodiésel, que busca mitigar los impactos negativos al medio ambiente, deben ir a la par con inversiones en la actividad refinera de hidrocarburos para comercializar combustibles menos nocivos. En ese sentido son buenos los esfuerzos de la Refinería de Talara de PetroPerú para su modernización, y urge, además, que la Refinería La Pampilla de Repsol YPF avance en los sistemas de desulfurización.

Las experiencias de las ventas del gasohol en el norte del país debieran ser sistematizadas y expuestas a la opinión pública; así se tendrían mejores elementos para la promoción de este nuevo mercado, corrigiendo las etapas más críticas, como es el caso de la lentitud en la limpieza y adecuación de los tanques que almacenan los combustibles. Además, se alcanzarían resultados concretos y un balance técnico de las bondades y lo permisible que resulta el gasohol para el consumidor. Falta también resolver temas como la comercialización de tierras de las comunidades campesinas, la concentración de tierras, el reemplazo de cultivos, los permisos de agua, etcétera, aspectos que competen no solo al Ministerio de Agricultura. 

* El autor es investigador en energía, minas e infraestructura de la UNMSM.

 

Cherry al Grupo Romero

Leí con atención el informe con la esperanza de encontrar los secretos de los negociados del Grupo Romero para justificar su pésima inversión en Caña Brava. Lamentablemente se trata de un muy bien detallado cherry al grupo Romero.
Lo cierto es que el propio Dionisio Romero reconoció que él no estuvo de acuerdo con Caña Brava (ver entrevista en El Comercio)y que tuvo que hacer lobby en Palacio de Gobierno (gestión AGP) para que el gobierno obligue a los consumidores a utilizar este mal llamado combustible ecológico.
tampoco se dice cómo adquirieron los terrenos en Piura con bonos de la Reforma Agraria y las "facilidades" que dio el gobierno regional (gestión aprista) pese al rechazo de los agricultores locales.
Sembrar caña para bíocombustible es un crimen en un país con escasas áreas cultivables. Y su propia producción es mucho más contaminante que la gasolina.
En resumen, los peruanos estamos obligados a pagar -cada vez que "tanqueamos" el auto la pésima inversión en Caña Brava... porque el grupo Romero nunca pierde... Lás tima que Ideele se preste a estos cherrys.

No

Lejos de la Revista Ideele hacer un artículo que sirva para propagandizar los negocios del Grupo Romero. Todo lo contrario, como lo demuestra nuestra trayectoria. Seguiremos tratando el tema, que no le quede la menor duda.

Saludos,

Ojala!!!

Si, pero esperamos que toquen el tema en su verdadera dimensión y no a media tinta o media caña, que en vez de informar desinforman.

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