Jean Coussins: "Los mitos que rodean la violencia intrafamiliar transcienden las culturas"
Jean Coussins tiene el título nobiliario (y vitalicio) de baronesa y una banca en el Senado británico, la Cámara de los Lores. Recientemente, en el marco de un proyecto de cooperación internacional auspiciado por CUSO-VSO, visitó el Perú, donde se dedicó a fomentar espacios de diálogo sobre el cómo y el porqué las empresas privadas deberían actuar como agentes de cambio, junto a las ONG involucradas en la lucha contra la violencia de género.
– En el Perú, como en el resto de la región, uno de los principales problemas de salud pública que tenemos —y al cual las políticas públicas no siempre responden— es la violencia contra las mujeres. ¿Fuera de Latinoamérica sucede lo mismo, o es una especificidad de la zona?
– El Perú no es la excepción. La violencia contra la mujer, lamentablemente, existe en todos los países del mundo. En el Reino Unido se registran, en promedio, dos feminicidios por semana y más de 60 mil violaciones sexuales al año.
– ¿Cómo puede ser que haya tanta violencia contra las mujeres en Gran Bretaña, donde se supone que existe un desarrollo democrático e institucional mayor?
– Los casos de violencia contra la mujer, que incluyen el acoso y la violación sexual, entre otros, han ido disminuyendo con la promulgación de leyes y la creación de unidades policiales especializadas. Sin embargo, las expresiones de esta violencia están cambiando. En los últimos años, con la expansión de la Unión Europea, hemos acogido a muchos migrantes provenientes de países como Bulgaria, Somalia, Pakistán, Afganistán y, entre otros, África del Sur. La multiculturalidad, en muchos sentidos, es una riqueza; pero también trae consigo diversos patrones de violencia, como por ejemplo la mutilación genital femenina, los casos de bodas obligadas y los “crímenes de honor”.
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Cada año 5 mil mujeres son asesinadas por “crímenes de honor”, según el Informe del Estado de la Población Mundial de Naciones Unidas. En Jordania, uno de los artículos del Código Penal establece que “el que descubre que su esposa o uno de sus parientes de sexo femenino comete adulterio y mata o lesiona por ello queda eximido de la pena”. Estos crímenes, a menudo justificados o fomentados por los Consejos de las Aldeas, cobran la vida de alrededor de 900 jóvenes cada año solo en tres estados del norte de India. |
– ¿En qué consiste un “crimen de honor”?
– La expresión designa el asesinato —sea por lapidación, estrangulación, envenenamiento u otro método— de una mujer por parte de los miembros de su propia familia; usualmente su padre, tíos o hermanos. Los “delitos” punibles por la muerte enmarcados por este “castigo” suelen ser el adulterio, el pedido de divorcio, la pérdida de la virginidad fuera del matrimonio, el rechazo de un matrimonio concertado, dejar el hogar familiar sin autorización, o ser víctima de violación sexual.
– “Más te pega, más te quiere” es un dicho popular en nuestro país. ¿Qué clase de mitos, creencias o prejuicios están asociados a la violencia de género en Gran Bretaña?
– “Lo hace porque me quiere”, “los hombres son así”, “lo merezco porque no soy una buena esposa”, etcétera. Creo que muchos de los mitos que rodean la violencia intrafamiliar se asemejan y transcienden las culturas. Mi estadía aquí, en el Perú, me ha dado la impresión de haber viajado al pasado: volví a escuchar todo lo que escuchaba en mi país hace 30 o 40 años, antes de que las autoridades, como la Policía, empezaran a considerar a la violencia de género como un delito serio y grave.
Sería casi imposible, ahora, encontrar a una persona que no piense que es un crimen maltratar a una mujer. Algunos adolescentes, sin embargo, podrían ser la excepción a la regla. Son muy influenciados por el llamado “gánster rap”, cuyas letras se caracterizan por expresiones de odio, sexismo, homofobia y racismo, que normaliza la violencia, tanto de pareja como sexual.
– ¿Cómo o qué tiene que cambiar para avanzar en la erradicación del problema?
– Ante todo, se necesita de un sistema judicial que funcione adecuadamente; que condene a los que cometen delitos. Y, claro, la violencia intrafamiliar debe ser considerada un delito; no una falta, como lo es actualmente en el Perú. A largo plazo, las acciones deben centrarse en la prevención. ¿De qué nos sirve lidiar con el problema únicamente cuando ya ha ocurrido? Se trata de prevenir la violencia, de impedir que ocurra. Y eso tiene que ver, específicamente, con cambios de actitud, cambios culturales que deben empezar en el ámbito familiar y en el colegio. Los niños deben aprender, desde muy pequeños, que la violencia no resuelve nada, ni debe ser parte de nuestras relaciones de pareja.
En Gran Bretaña existen varios casos exitosos de evoluciones o cambios culturales. El mejor ejemplo es, sin duda, el conducir ebrio. Hace 40 años, era algo perfectamente normal; no era un crimen. Hoy es todo lo contrario: se sabe —y no se cuestiona— que es una conducta no solo socialmente inaceptable, sino criminal. La receta es simple, aunque su aplicación pueda ser penosa, complicada y larga: educación pública, leyes eficaces y penalidades severas.
– ¿Qué papel deberían cumplir los medios de comunicación?
– Muchas veces, sea abierta o sutilmente, los medios de comunicación insinúan que una mujer ha “provocado” la violación sexual de la cual ha sido víctima, sea porque llevaba un vestido corto o porque andaba sola de noche. Y es porque los medios tienen un poder social importante, por su capacidad de influir en el desarrollo de la opinión pública, que el Gobierno británico está promoviendo la implementación de un código autorregulatorio que rija estas prácticas cuestionables.
A largo plazo, las acciones deben centrarse en la prevención. ¿De qué nos sirve lidiar con el problema únicamente cuando ya ha ocurrido? Se trata de prevenir la violencia, de impedir que ocurra.
– Usted es también experta en materia de responsabilidad social empresarial (RSE). ¿Puede este sector jugar un papel activo en la prevención de la violencia contra las mujeres?
– Definitivamente. Varias empresas, como The Body Shop (cosméticos), Belcorp, Avon, British Telecom y Topshop (ropa), han financiado campañas de prevención y casas de refugio, así como otorgado becas e implementado líneas telefónicas informativas y gratuitas para víctimas de violación, violencia física, emocional o abuso sexual.
– La idea que tenemos de los empresarios peruanos es que son egoístas: no les interesa la responsabilidad social.
– Para los cínicos, la RSE es sinónimo de hipocresía y de fáciles reducciones de impuestos. Pero así estás viendo el vaso medio vacío. En lugar de decir que las empresas son hipócritas, ¿por qué no decir que son oportunistas? Se trata del llamado autointerés iluminado (enlightened self-interest), y constituye ahora uno de los principales “motores” del mercado.
La no adopción de medidas RSE, por ejemplo, puede menoscabar el “capital de reputación” de una empresa y reducir su competitividad. En cuanto a la violencia intrafamiliar, debería concernirles, aunque sea económicamente hablando. El ausentismo por lesiones causadas por la violencia intrafamiliar, por ejemplo, genera pérdidas de £2,7 mil millones (aproximadamente 10 mil millones de soles) al año en Gran Bretaña. Podríamos contabilizar, también, los costos directos ligados a la baja moral de las trabajadoras que, aunque presentes, tienen una disminuida productividad laboral. Por allí hay que empezar: por el “bolsillo”. Después vendrá el “es lo correcto, lo ético”. Y, claro, la RSE implica más que aleatorias donaciones a obras de caridad o utilizar papel reciclado.
– ¿Pueden realmente beneficiarse las ONG, como el IDL, sin comprometer su integridad y su independencia?
– Pues sí, es un riesgo. Personalmente, nunca trabajaría con una empresa de la industria del tabaco. Algunos no querrán trabajar con mineras. Pero quedan muchas otras empresas. Y hay que trabajar con ellas a largo plazo para que aprendan a dar, pero sin condicionar el uso de sus fondos.
– Usted se define como feminista. ¿Cómo y cuándo empezó a considerarse como tal?
– Siempre he sido feminista. Mi madre nos crió así. Me decía, desde pequeña, que mi educación era muy importante y que tenía que ser independiente económicamente. Porque te puedes casar, pero te puedes divorciar también.
– ¿Qué significa ser feminista?
– Creo que el ser feminista tiene una variedad de definiciones. Algunas personas dirán que para ser feminista hay que también ser socialista, marxista, izquierdista, lesbiana, horriblemente vestida, frustrada o frígida. Es ridículo. Recuerdo que cuando Margaret Thatcher, quien era muy de derecha, llegó a ser primera ministra, un grupo de personas empezó a usar un pin que decía: “Ditch the bitch” (“Deshazte de la perra”). Varias activistas feministas y yo nos opusimos a eso. Éramos anti-Thatcher, como ellas, pero creíamos firmemente que existían suficientes bases políticas sobre las cuales criticarla, sin tener que hacerlo de manera sexista. Era innecesario. Me opuse a esta campaña del pin con la misma fuerza con la cual me opuse a Thatcher.
– ¿Pueden ser feministas los hombres?
– Por supuesto. ¿Por qué no? Cualquiera puede ser feminista. Lo primordial es creer en la igualdad de oportunidades y rechazar la opresión y la discriminación.
– En su juventud, durante sus estudios universitarios, fue muy activa políticamente, participando, entre otros, en diversas manifestaciones. ¿Con qué soñaban los jóvenes en ese entonces y cómo ha ido cambiando el mundo en ese sentido?
– Estudié en la Universidad de Cambridge de 1971 a 1973. Eso fue antes de que se promulgaran las leyes contra la discriminación de género. Por eso en ese entonces pedíamos igualdad de sueldos, un mejor acceso a los métodos contraceptivos y al aborto, un mejor servicio de guardaría para los niños e independencia económica. Ahora lo tenemos casi todo. Sin embargo, estamos en plena recesión económica y eso está impactando a las mujeres con mucha más fuerza que a los hombres. Existe lo que llamo el “riesgo triplicado”: pérdida de empleo, reducción masiva de servicios sociales y la expectativa de que en este contexto las mujeres vayan a llenar este vacío proporcionando servicios voluntarios a los ancianos, niños o enfermos. Se está agudizando, ahora, una real polarización: los ricos se están enriqueciendo y los pobres se están empobreciendo.
– ¿Nos podría comentar algo sobre las revueltas que han ocurrido en Inglaterra? ¿Son parecidas a los disturbios de Brixton en 1981 y a los de Tottenham en 1985? ¿O son menos ideológicas, menos políticas, que las del pasado?
– Las revueltas de 1981 fueron motivadas, más que nada, por el racismo. Esta vez, nadie sabe lo que ha pasado. La gente que se comunicaba por SMS, Facebook y Twitter estaba más que feliz de salir a la calle y causar problemas.
– ¿Tendrá algo que ver con esta brecha creciente entre los ricos y los pobres?
– Estas revueltas no tuvieron el carácter político de las del pasado. Es imposible decir que la pobreza o la falta de oportunidades no tenían nada que ver con el asunto, pero los “manifestantes” no rompieron las ventanas de edificios o instituciones del Estado, sino de tiendas y comercios. Y robaron cosas. Se comunicaban con costosos Blackberries o celulares y vestían ropa de marca, cara. Se trata de marginación, de pobreza y de alienación, sí; pero también de delincuencia, de bandidaje y de una pérdida de valores.
| El costo económico de la violencia de género |
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La OIT estima que las pérdidas laborales causadas por el estrés y la violencia alcanzan el 1% y el 3,5% del producto bruto interno (PIB), respectivamente. EE.UU. gasta 4 billones de dólares por año para la atención de víctimas de violencia. Alemania pierde 14 billones de euros por los daños producidos a la sociedad y las empresas por la violencia contra la mujer. Se ha demostrado que las empresas asumen aproximadamente un 40% de los costos socioeconómicos causados por la violencia de género. |




Que buena entrevista!! para
Que buena entrevista!! para reenviarla
Violencia intrafamiliar
Muy bien dicho. Necesitamos más mujeres parlamentarias que asuman el reto de ser feministas sin tener miedo al que dirán y por supuesto más hombres "feministas" que nos acompañen a luchar con la violencia!
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