Las claves del 15 M

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 El pasado 15 de mayo, miles de personas se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid y en otras ciudades españolas, bajo el lema “Democracia Real Ya”. Esta manifestación desbordó incluso las expectativas más optimistas de sus organizadores, pequeños movimientos juveniles críticos del poder político y económico, y se convirtió en la chispa que prendió la mecha de lo que el Washington Post llamó, erróneamente, “Spanish Revolution”.

La torpe reacción inicial de la Policía, que la misma noche del 15 de mayo desalojó violentamente la Puerta del Sol, generó una gran reacción de solidaridad en la sociedad española y marcó el inicio de una acampada de más de un mes, la Acampada Sol, que ha agitado el panorama político español y europeo y convertido a España en el centro de atención mundial y a los miles y miles de indignados en protagonistas del convulso paisaje político y social.

Pero ¿qué ha sucedido en España para que haya tanta gente exigiendo cambios radicales y buscando nuevas vías de participación democrática para lograrlos? ¿Es esto nada más que el resultado de la crisis económica global, particularmente dura en España, y del consecuente deterioro económico de amplios sectores de la sociedad? En definitiva, ¿quiénes se manifiestan, por qué motivos y contra quién?

Descontento social

La principal explicación para entender el movimiento nacido el 15-M es que el descontento social ha alcanzado límites insoportables, lo que ha provocado que la gente empiece a organizarse por su cuenta, en vista del fracaso de los partidos políticos y la desconfianza que éstos generan.

Los recortes sociales impuestos por el Gobierno de Zapatero, un gobierno de “izquierdas”, han sido percibidos como una traición —él mismo prometió muchas veces que no tomaría medidas tan impopulares— y una gran injusticia con los más desfavorecidos. La ausencia de un plan serio a largo plazo para salir de la crisis ha generado un gran recelo y desconfianza en la población.

Juventud sin futuro

Desde que estalló la crisis financiera mundial en el 2008, la destrucción de empleo en España ha sido una constante imparable, y ha afectado especialmente a los jóvenes, que ven cómo se les cierran las puertas del mercado laboral. Lo que nos lleva a la paradoja de que la generación más educada y titulada de la historia de España tiene tasas de desempleo del 45%, muy superiores a las del resto de países de la UE. Y aquéllos que tienen la fortuna de encontrar empleo, lo hacen en su mayoría aceptando trabajos precarios y por debajo de sus aptitudes profesionales.

Por ello, no es extraño que el motor del movimiento 15-M sea la juventud, que creció en un ambiente de esperanza y prosperidad y hoy ve frustradas sus expectativas y se siente marginada por un sistema injusto e ineficiente que no arregla sus problemas ni presta atención a sus protestas y demandas.

Protesta heterogénea

A medida que el movimiento se ha ido desarrollando, se ha ido haciendo cada vez más heterogéneo, y ha recibido el apoyo y la participación de pensionistas, amas de casa, inmigrantes, trabajadores precarios y ciudadanos en general. Ya no es simplemente el movimiento de una juventud de izquierdas antisistema indignada con su situación, sino un punto de encuentro de gentes de diversas ideologías, edades y condición social, hastiadas de una clase política corrupta e ineficiente.

Mientras el Gobierno hace severos recortes sociales y pide a la sociedad paciencia y comprensión, los políticos mantienen sus privilegios (por ejemplo, España es el país del mundo con más coches oficiales, ¡¡superando a los Estados Unidos!!). Los escándalos de corrupción llenan las portadas de los periódicos. Cada vez aparecen más imputados o condenados entre los cargos públicos y autoridades políticas de los dos grandes partidos, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE), y no vemos ninguna reacción de sus líderes.

Desde hace varios meses, los españoles consideran, en las periódicas encuestas realizadas por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), que la clase política, después del desempleo, es su principal preocupación. Es decir, no solo existe la percepción de que estamos gobernados por una élite que no soluciona los problemas de la ciudadanía, sino que además la sociedad considera que ésta supone un freno al progreso y es la principal causa de la ineficiencia del sistema.

Ya no es simplemente el movimiento de una juventud de izquierdas antisistema indignada con su situación, sino un punto de encuentro de gentes de diversas ideologías, edades y condición social, hastiadas de una clase política corrupta e ineficiente.

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Democracia en las calles

Al estilo del Mayo del ‘68 francés, las calles de las ciudades españolas han sido tomadas por los ciudadanos. En especial, la Puerta del Sol de Madrid se ha convertido en un lugar de esperanza e ilusión, donde han tenido cabida todo tipo de reclamaciones. Hemos podido observar reivindicaciones claramente utópicas como la supresión del gasto militar y la nacionalización del sistema bancario, pero también otras mucho más realistas y posibles, como una modificación de la ley electoral, que beneficia de manera abusiva a los dos partidos grandes al fomentar un bipartidismo PP-PSOE que frustra cualquier posibilidad de cambio real, o la modificación de la Ley Hipotecaria introduciendo, a semejanza de la mayoría de países europeos y los Estados Unidos, la dación de pago, lo que permitiría a los miles y miles de afectados cancelar su deuda con el banco entregando la casa hipotecada.

En lo que todos los indignados parecen coincidir es en la necesidad de construir una democracia más humana y sensible, más cercana a las personas. Quienes hoy nos representan gastan el dinero público, que es de todos, en salvar bancos y entidades financieras sin exigirles a cambio que concedan créditos, tan necesarios para la supervivencia de la pequeña y mediana empresa, motor de la economía española. Para colmo, el Estado y sus diferentes administraciones son uno de los principales morosos de éstas (¡¡algunas administraciones pagan sus facturas a 600 días!!). Es decir, el Estado es directamente responsable del cierre de miles de pequeñas empresas, a las que ni cancelan a tiempo por los servicios prestados, ni ayudan a conseguir liquidez.

Efectos 15-M

No conviene ser demasiado optimista respecto del alcance real que tendrá el movimiento. Sin duda, se ha fomentado la creación de una conciencia crítica, hecho positivo y fundamental en una democracia madura. Pero no se puede hablar de una revolución, ni comparar el 15-M con las revueltas árabes de primavera. Hay mucho descontento social con la democracia española, pero no una mayoría deseosa de acabar con ella.

El pasado 22 de marzo, en plena efervescencia del 15-M, se celebraron elecciones municipales en casi toda España. La única consecuencia electoral destacable fue la debacle del PSOE, considerado el mayor responsable de la crisis y fuertemente castigado por los recortes sociales del Gobierno de Zapatero. El gran vencedor fue el partido del centro-derecha, el PP, que, como el PSOE, es noticia por grandes escándalos de corrupción. Mientras que la izquierda gobernante ha intentado capitalizar a su favor el descontento, de manera bastante cínica y con muy poco éxito, el PP ha mostrado desde el primer momento su oposición a las manifestaciones, y su líder, Mariano Rajoy, será, según todas las encuestas, el que gobierne en menos de un año. En definitiva, no podemos hablar en ningún caso de una revolución; ni siquiera parece que pueda provocar algún cambio importante en el sistema político español a corto plazo.

Radicalización 15-M

La propia diversidad del 15-M ha limitado su capacidad de organizar un movimiento más uniforme y claro en sus reivindicaciones. Lo que nació como una insurrección pacífica ha tomado un carácter cada vez más violento, en el que ganan protagonismo los radicales. En las últimas semanas, cientos de manifestantes han bloqueado las puertas de diversas sedes parlamentarias para insultar a los políticos y presionarlos para que no cometan más recortes sociales, lo que ha provocado nuevos enfrentamientos con la Policía.

Aunque ésta ha contribuido con provocaciones y violencia en algunos casos, e incluso infiltrados policiales han iniciado algunas peleas, como se ha podido ver en varios videos que circulan en la red, no es lícito ni democrático acosar a los diputados y congresistas de esa manera. La imagen del movimiento 15-M se ha deteriorado por el uso de estrategias tan irresponsables, con lo que se ha ganado el recelo y la enemistad de los medios de comunicación y, lo que es más grave, perdido el respeto y la credibilidad entre los ciudadanos, incluyendo a muchos de los que participaron en las primeras manifestaciones.

Conclusiones

A pesar de todo, se pueden sacar lecciones positivas del 15-M. Ha removido conciencias y puede ser un punto de inflexión de cara a un futuro menos sombrío. De repente, hemos recordado que las opiniones del pueblo importan en la democracia, y una parte significativa de la sociedad española ha sido capaz de movilizarse tras mucho tiempo de estar callada y paralizada.

España necesita a los políticos, pero no a los políticos corruptos e ineficientes. Y para ello, la sociedad tiene que ser más exigente con sus gobernantes. Los “indignados” son hoy una gran minoría de la sociedad, pero si el sistema los margina y el descontento social aumenta, en el futuro serán más numerosos y estarán más radicalizados, lo que podría deparar consecuencias imprevisibles.

para nada de acuerdo...no se

para nada de acuerdo...no se debe afirmar nada sin saberlo por completo...el movimiento 15 m no ha muerto todavía ni está cerca de hacerlo. no se por que afirmas eso. no se por que afirmas tambien que la mayoría de gente no está con el 15 m cuando hace 2 días salió una encuesta que decía que el 60 % de españoles está de acuerdo con las reivindicaciones, y hace 3 días se retomó sol (km 0 de españa) tras haber sido hechados por la policía y después de 2 días de manifestaciones pacíficas y sol blindado de antidisturbios, vencimos, se retomó la plaza y el punto de información volverá a donde tiene que estar...en el centro...
otra cosa, por que dices que no se puede nacionalizar la banca así a las buenas??? que pruebas tienes de que no se puede hacer???? que algún gobierno corrupto previamente lo intentó y no funcionó???? pues lo mismo ahora...esto no funciona con liberalismo económico... lo que se necesita NO son préstamos y mas deudas, lo que se necesita es la redistribución de la riqueza, simple y llanamente, que el sr botín deje de ganar 8 millones de euros (que sepamos claro...) y que la gente en el cuerno del áfrica deje de morir por que no tienen 1 dolar para pagarse el médico...que yo tenga que trabajar 8 horas al día para luego volver en el bus, y a la vuelta ver a un político volver con 3 audis a8 (2 llenos de escoltas claro...) pasarme por el lado...con su típica indiferencia...estoy harto, y no soy el único

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