Sale García, entra Humala
Un grupo de jóvenes profesionales del IDL tomaron la iniciativa de entrevistar a Ernesto de la Jara, director de nuestra institución, quien aceptó a condición de que fuera la primera y última vez.
–El IDL estuvo entre los que manifestaron que había que votar por Humala como una manera de evitar que vuelva la dictadura de los 90. ¿Cómo ven el comportamiento de Humala desde el 5 de junio?
–Antes habría que precisar lo siguiente: es cierto que planteamos la necesidad de un voto a favor de Humala, pero no a secas, sino siempre y cuando él ofreciera determinadas garantías durante el proceso, y solo hasta el 5 de junio, fecha en la que subordinábamos el respaldo al cumplimento de las promesas hechas durante la campaña.
Las garantías fueron cumplidas, pues convocó a gente diversa y de calidad, planteó una hoja de ruta económica y formuló un juramento solemne ante un conjunto de testigos independientes.
–¿Asumir una posición así no significa perder la independencia que deben mantener organizaciones como la nuestra?
–Como institución somos por definición independientes de toda opción política. Pero hemos hecho dos excepciones en 28 años, por considerar que hacerlo era indispensable si queríamos ser consecuentes con nuestro empeño de preservar la democracia y el respeto por los derechos humanos en sus expresiones básicas. La primera fue cuando, en el 2000, nos opusimos abiertamente a la inconstitucional y fraudulenta re-reelección de Fujimori. Y la segunda ha sido ahora, al haber optado por Humala a pesar de los peligros que él significaba, pues estábamos convencidos de que la postulación de Keiko era una estrategia para que vuelva la dictadura de los 90.
–¿Y está cumpliendo sus promesas?
–A la perfección, no. Considero acertados sus viajes por la región y los Estados Unidos. También las reuniones que ha tenido con los diversos sectores del país. Todo esto le permite llegar con mayor legitimidad y fuerza al 28 de julio. Pero lo que sí me parece una pésima señal es todo lo que ha ocurrido con su hermano Alexis.
–¿No crees entonces que es parte del ataque mediático que continúa contra el virtual presidente, como dicen algunos?
–Que muchos de los medios que se prestaron a la más feroz guerra sucia contra él durante el proceso electoral continúan con esa actitud, es un hecho (aunque algunos hayan por lo menos bajado el tono). Como también es cierto que muchos de los que hoy denuncian nunca dijeron ni pío en casos tan graves como el de Bussines Track, vinculado a altas autoridades de este Gobierno.
Pero acá lo importante no es eso, sino lo que objetivamente pasó con el hermano del presidente electo. Es verdad que viajó a Rusia acompañado de un congresista recién electo de Gana Perú y de un integrante de Perú Posible; que se reunió con el Canciller ruso y altos funcionarios de empresas estatales y privadas para hablar de pesca, gas y ahora se dice que hasta de armas.
–Los de Gana Perú dicen que ellos tuvieron una buena reacción al aclarar inmediatamente que no se trataba de un acto oficial sino personal, y suspendiendo a Alexis.
–Es cierto que eso se hizo, pero yo hubiera preferido que fuera el propio presidente electo el que saliera a dar la cara inmediatamente y mostrara las pruebas de lo que se decía.
–Al regresar al Perú Alexis ha reiterado que fue una visita de carácter personal. En la primera entrevista que concedió después de los hechos el presidente Humala ratificó que ni él ni su esposa ni Gana Perú habían tenido nada que ver. Es más: afirmó que ni siquiera sabían que Alexis se había ido a Rusia. ¿Qué más pueden hacer? ¿A qué pruebas te refieres?
–No estoy planteando que se sometan a un detector de mentiras (aunque ¿por qué no?), pero papelito manda. Habría que ver, por ejemplo, el documento con el que se pide la cita y se plantea la agenda, para ver por quién está firmado. Y que se envíe una carta a la Embajada de Rusia manifestando que el viaje de Alexis nunca fue autorizado oficialmente, que no se le otorgó la calidad de “enviado especial del presidente”, para ver cuál es la reacción de esa Embajada. Creo que acá también papelito manda.
–¿No te parecieron bien, entonces, las aclaraciones de Humala?
–No en la parte que he señalado, pero en otras sí. Estuvo bien que asegurara que no se había firmado absolutamente nada (si fuera mentira se arriesgaría a que un documento o una nueva declaración de los rusos lo desmintieran). Que pidiera a su familia que lo dejaran gobernar. Y lo que más me gustó fue esa frase que parece una canción: “Yo ahora tengo 30 millones de hermanos”. (Ojalá que no haya más Alexis.)
En todo caso, según la última encuesta de Apoyo, el asunto de Alexis le ha costado ¡19 puntos! de popularidad, ya que la gran mayoría de la gente opina que Ollanta Humala sabía lo del viaje de su hermano, lo que implica que creen que el virtual presidente ha mentido.
Esto es, por un lado, bueno, porque la población le ha dicho así no es: o te arreglas o te quitamos nuestro respaldo.
–¿Qué crees que espera el país del mensaje del 28?
–Sería un error recurrir a un discurso protocolar, lleno de promesas o declaraciones de principio, como si estuviera en campaña. También revelaría una falta de criterio si la parte central estuviera encaminada a criticar al gobierno anterior, o a las deficiencias con las que recibe el país.
Debe ser un discurso que, por el contrario, plantee ya rumbos y medidas muy concretas en la línea de lo ofrecido. Por un lado, tiene que tranquilizar a sectores económicos que están esperando ver qué hará y, al mismo tiempo, deberá satisfacer a los sectores económico-sociales que le han dado una tregua esperando que una vez que llegue al poder satisfaga sus demandas, lo que sabemos es imposible de inmediato.
Paralelamente, deberá concebir una buena estrategia para neutralizar democráticamente a quienes seguirán “haciéndole la guerra”, y no perder la confianza de quienes le dieron su voto solo mientras cumpliera sus promesas. ¿Qué espero? Un milagro.
García en su pedestal
–¿Por qué ser crítico de este segundo Gobierno de García, si no solo no ha producido la hiperinflación de la vez pasada, sino que ha mantenido un crecimiento económico superior al 7%?
–Es que no tengo claro para qué se ha utilizado ese importante e inusual crecimiento económico, basado en el incremento del precio de los minerales. Me da mucho temor que sea una nueva “oportunidad perdida” para solucionar los problemas de fondo, como lo fueron históricamente el boom del guano o del caucho. El Gobierno dice que la mayor parte de ese crecimiento ha ido a los más pobres, mientras que otros afirman lo contrario. Suelo decir: cuando no hay recursos, es comprensible que no se puedan atender las demandas más sensibles de la población; pero no hacerlo cuando los hay es imperdonable y muy peligroso.
–Pero, según cifras oficiales, la pobreza ha bajado en más de diez puntos.
–No quiero pasar por aguafiestas, pero he llegado a la conclusión de que hay cifras para demostrar cualquier cosa.
–¿Quiere decir que se desconfía de las cifras?
–No podría asumir una posición así (como es el caso de la de Farid Matuk, economista, ex jefe del INEI), porque carezco de los elementos técnicos necesarios para ello. Me refiero, en primer lugar, a que también hay cifras que muestran aspectos sumamente negativos en pleno crecimiento económico: mortalidad infantil, calidad de la educación, acceso a servicios, etcétera.
Basta ver discutir a dos economistas de distinto signo para darse cuenta de esto. Es también muy elocuente de lo mismo el hecho de que la competencia electoral derivara en un duelo de cifras dramáticamente negativas y que los triunfos de Humala y del fujimorismo en la primera vuelta fueran interpretados como un voto de protesta contra la exclusión. O, por último, si la economía es el factor determinante, ¿por qué García termina su mandato con solo 42% de popularidad?
–Aun así, es importante este descenso de la pobreza…
–De acuerdo, pero siguen los peros, y no por mezquindad, sino para tener un diagnóstico más ajustado a la realidad. Frente a las cifras citadas de disminución de la pobreza, hay otro tipo de cuestionamientos: que son ficticias porque son producto de programas de ayuda social y nada tienen que ver con la generación de fuentes de trabajo sostenibles en el tiempo; que son promedios que no expresan lo que sucede en muchas partes del país; que se calculan de una manera inadecuada, pues se pone una valla muy baja; que el descenso no era difícil, porque estábamos en niveles bajísimos; que no tiene nada de meritorio mantener a más de la población en pobreza con tal crecimiento, etcétera.
Por algo en la última encuesta de IPSOS Apoyo el nivel de popularidad de García es altísimo en el sector A y sumamente bajo en el sector E.
Insisto: no quiero desmerecer los avances, pero sí impedir que cantemos ya victoria, como si todo estuviera camino a solucionarse, como hasta hace poco se creía.
–Ahora, es obvio que hay más plata en las calles. Y no solo en Lima sino en todas las ciudades del país. Más construcciones, centros comerciales; más celulares; mayor acceso al crédito; mayor nivel de consumo en todo.
–Es cierto. Eso es visible. Aunque en algunas partes del país el rumor es que ese “desarrollo” responde más a actividades de lavado u otras actividades ilícitas.
Pero, aparte de casos específicos, acá hay dos cuestionamientos de fondo. El primero: ¿Y si se trata de una burbuja pasajera? El segundo: ¿Éstos son los mejores indicadores para medir los frutos de tanto crecimiento económico?
–¿El mayor consumo o acceso al crédito no quiere decir que la gente está en una mejor situación económica?
–Primero habría que ver cuál es el porcentaje de la población que tiene esa nueva capacidad de consumo. Segundo, puede haber gente que esté mal utilizando esa mayor capacidad, en el sentido de estar utilizándola solo apara adquirir bienes superfluos. Y lo último es que ese aumento de recursos dependerá de un crecimiento que responde fundamentalmente al incremento de los precios de los minerales; puede ser un espejismo y desaparecer en cualquier momento.
El mal uso de una situación de crecimiento económico y el abuso del consumo con base en un crédito fácil ya sabemos que es muy riesgoso; si no, miremos lo que ha pasado en España.
–Pero una mayor circulación de dinero trae modernización, generación de negocios, etcétera.
–Cuán importante puede ser que un sector de peruanos tenga más electrodomésticos, si seguimos siendo un país que se encuentra al final de la cola mundial en Comprensión de Lectura, Matemáticas o calidad de la enseñanza primaria. Los recursos que hoy tenemos deberían orientarse en función de otras prioridades, no necesariamente excluyentes de lo otro.
–¿Cuáles son esas prioridades?
–Yo diría que todo lo que justo este Gobierno ha dejado de lado: educación, seguridad, salud, justicia, cultura, ciencia y tecnología. Haber usado el crecimiento económico para mejorar significativamente estos aspectos fundamentales para el país, eso sí sería para festejar. Sin embargo, no solo no se ha avanzado sino que en muchos casos se ha retrocedido. Y al igual que frente al mayor consumo, acá también la situación salta a la vista.
–No se puede responsabilizar de todo al Gobierno Central, ya que ahora hay gobiernos regionales y gobiernos locales con mucho más recursos y competencias que antes, producto justamente del canon que generan las empresas extractivas.
–Es cierto, aunque el proceso de descentralización es lento y hay una gran confusión de competencias. El sistema de repartición de los beneficios generados por una zona del país debe ser paulatinamente cambiado. La transmisión de recursos no ha ido acompañada de la previsión de recursos para la asesoría en la gestación de proyectos y su ejecución. Por último, no se han tomado las medidas para no repetir la corrupción del Gobierno Central.
–Ya que se ha referido al tema de la corrupción, ¿qué nota le pondría en este ámbito al segundo Gobierno de García?
–Obviamente que jalado. No solo no hizo nada para combatirla, sabiendo que ahora sí había mucho que robar (por ejemplo, no se volvió a fortalecer los mecanismos de persecución de la corrupción, como correspondía), sino que incurrió en ella. Está cada vez más claro que el caso de Bussines Track es la punta del iceberg, tanto de casos como de personas involucradas, incluidas las más altas autoridades de este Gobierno. Si no, ¿cómo explicarnos que hayan pasado más de tres años y el caso esté judicialmente como si apenas hubiera comenzado? Otro indicador es la desesperación de muchas altas autoridades apristas por negociar cualquier cosa con tal de tener guardaespaldas políticos que les protejan las espaldas en el próximo periodo.
–¿No le reconoces nada positivo a García?
–Claro que sí: el Corcovado, el Estadio Nacional, el tren eléctrico, el fortalecimiento de su partido, la tolerancia frente a la generalizada agresión mediática. No, fuera de bromas: haber mantenido el crecimiento económico, habiéndolo podido echar a perder; el no habernos mantenido en la incertidumbre política.
–Tal vez termines extrañándolo si lo de Alexis es el anuncio de lo que se viene.
–Es verdad, tal vez termine extrañando su discurso despectivo sobre el perro del hortelano, o cuando cree que toda diversidad cultural es sinónimo de salvajismo. Pero por suerte él no ha cerrado la posibilidad de volver, volver, volver el 2016.




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