Sube, sube PJ
Después de mucho tiempo en el que permaneció estancado (puntos más, puntos menos) en un altísimo nivel de desaprobación, el Poder Judicial sube en las encuestas significativamente, con un inusual 35% de aprobación y un excepcional 45% de desaprobación, de acuerdo con la última encuesta de Ipsos Apoyo. Estos porcentajes resultan muy significativos si se los compara con un sondeo del 2008 en el que la aprobación era de 13% y la desaprobación de 78%, e incluso con los de una encuesta de agosto del 2010 en la que la primera llegaba al 17% y la segunda al 75%.
¿Qué explica este cambio? Aunque es muy difícil saberlo a ciencia cierta, se pueden ensayar algunas hipótesis bastante especulativas.
Lo primero que resalta es la elección de César San Martín como presidente de la Corte Suprema en diciembre del año pasado, y su actuación pública desde entonces. Lejos de ser un “juez sin rostro”, estuvo permanentemente expuesto ante la opinión pública por haber presidido la Sala que procesó a Fujimori y terminó condenándolo a 25 años de cárcel en primera instancia.
Más allá de que se estuviera a favor o en contra de la responsabilidad penal de Fujimori, creo que gran parte de la población reconoció la actuación de un juez serio, profesional e independiente en la tarea que cumplió. Lo prueba el consenso en calificar al juicio de Fujimori como “impecable”. Puede, entonces, que la buena imagen que proyectó San Martín en este periodo y su paso posterior a la presidencia del Poder Judicial hayan favorecido a toda la administración de Justicia. A ello habría contribuido incluso la manera en que fue elegido. Como se recordará, en la víspera de la elección el diario Correo intentó traerse abajo su postulación al publicar mails privados de San Martín que, para este matutino, demostraban que la sentencia condenatoria de Fujimori no la había hecho él sino que se la habría soplado un discípulo suyo desde España.
La maniobra fue tan burda que los magistrados de la Suprema cerraron filas a favor de San Martín, cuando hasta ese momento la competencia por el cargo había sido reñida, pues Enrique Mendoza también era un buen candidato. Ocurrió entonces que no solo San Martín salió airoso del golpe bajo, sino también que —tal vez— la defensa de sus pares en señal de resguardo de su independencia para elegir puede haber sido otro punto a favor del poder que administra justicia.
Durante todo el tiempo que San Martín se ha desempeñado como presidente del Poder Judicial, nunca ha seguido la “política del avestruz”. Por lo contrario, siempre ha salido a dar la cara, en las buenas y en las malas, sea para dar explicaciones, formular propuestas a problemas que competen a la justicia o defender la independencia frente a cualquier tipo de injerencia.
Ahora, ¿las condenas impuestas a los responsables de violaciones de derechos humanos, actos de corrupción o tráfico de armas, gracias al subsistema anticorrupción —especialmente a la Sala A, compuesta por el núcleo duro e insobornable de Inés Villa e Inés Tello— contribuyeron al actual nivel de aprobación? Aun cuando la respuesta debería ser afirmativa, ya que estas sentencias significan combatir la impunidad frente a delitos gravísimos, me temo que es difícil afirmar que hayan ayudado a mejorar la imagen del Poder Judicial.
Durante todo el tiempo que San Martín se ha desempeñado como presidente del Poder Judicial, nunca ha seguido la “política del avestruz”. Por lo contrario, siempre ha salido a dar la cara, en las buenas y en las malas.
Muchas veces los procesados han tenido muy buenas defensas, capaces de recurrir a una serie de maniobras para dilatar los procesos, así como estrategias mediáticas muy eficaces. Por esta razón, buena parte de la opinión pública se ha creído el cuento de que este tipo de casos expresan un enseñamiento o una persecución política contra los miembros de las Fuerzas Armadas que nos salvaron del terrorismo, o contra quienes, así hubieran robado a manos llenas, hicieron finalmente un buen gobierno.
Por otro lado, ¿hay ahora mejores jueces y fiscales que antes? También es difícil saberlo, sobre todo en términos generales (en todo el país), y no en los casos en los que queda clara la injerencia política o la corrupción. Si se trata del país por entero, es posible que el sistema de selección haya tenido ya algunas mejoras en cuanto al procedimiento, la transparencia, los exámenes, las entrevistas, etcétera.
La implementación del Nuevo Código Procesal Penal en más del 50% del territorio nacional puede ser otra de las causas por las que se tiene ahora una mejor opinión del Poder Judicial, aunque parezca contradictorio con lo que se suele decir. En efecto, muchas veces los medios dan cuenta de quejas de la población contra el nuevo Código, debido a que es más garantista y favorece el incremento de la delincuencia común. Esta percepción es sin duda una cara de la moneda, pero hay otra: el nuevo Código ha traído a muchos distritos judiciales mucha inversión en infraestructura, lo que por sí mismo le da un aspecto mucho más amable a la justicia en comparación con el pasado. Como los juicios son orales y se llevan a cabo en audiencias públicas a las que es fácil asistir, satisfacen más a las partes, a quienes están vinculados a ellas y a aquéllos que por una u otra razón simplemente acuden observar los procesos. Es también indiscutible que con el nuevo modelo los juicios demoran mucho menos, y que se ha producido una mejora enorme en la actuación de los jueces, fiscales y abogados de la Defensa Pública.
Reitero: éstas son solo especulaciones que no se sustentan en elemento empírico alguno, ya que las encuestas no han preguntado las razones por las que antes se tenía una mala opinión de la justicia.
Sin embargo, y aunque no es mi intención hacer de ave de mal agüero, creo que lo más probable es que en la próxima encuesta este alto nivel de aprobación del Poder Judicial caiga significativamente. Si ello no ocurre, sería casi un milagro.
Tal intuición se basa en el hecho de que durante estas últimas semanas se ha responsabilizado a los jueces de no hacer justicia frente a sonados casos de delincuencia común. Estas acusaciones tienen sustento en determinados casos, pero en otros no: ¿Cómo es posible, se dice, que tal o cual avezado delincuente no haya sido metido preso por el Poder Judicial o haya sido liberado por enésima vez? Sin importar que justos paguen por pecadores, que muchos jueces cedan ante la presión pública y pasen a actuar con “mano dura”, sin perjuicio de que su actuación se ajuste o no al Derecho, o que se esté metiendo en la cárcel a quienes no se debería (sea porque son inocentes o porque no procede la prisión preventiva antes de la condena).
Resulta también interesante detectar cómo la percepción de la opinión pública sobre el Sistema de Justicia no es estática y puede variar significativamente, hacia arriba o hacia abajo, al margen de la realidad de los hechos y de apreciaciones inexactas y hasta falsas.




RETO DEL SIGLO XXI MEJORAR LA JUSTICIA COMBATIENDO LA CORRUPCIÓN
Apreciados amigos: Considero que el reto del siglo XXI es mejorar la administración de justicia combatiendo la corrupción en los diferentes ámbitos de la sociedad, en forma holística y con participación multidisciplinaria, tanto del sector público, privado, la academia y la sociedad civil organizada. La paz es hija de la justicia fundada en la verdad y no en la mentira. Construyamos todos un mundo mejor ´poniendo en juego nuestro intelecto y capacidades...
SE REQUIERE DE REESTRUCTURACION URGENTE PJ., MP. e INPE
LA IMÁGEN DEL PJ. SE EVALÚA DE ACUERDO AL ACCIONAR MAS DEL QUE LO ENCABEZA QUE POR LOS QUE LO INTEGRAN, ES MI PERCEPCIÓN TRAS MUCHOS AÑOS DE VER COMO SE ABSUELVEN FACILMENTE A PROCESADOS POR GRAVES DELITOS (HOMICIDIOS CALIFICADOS, NARCOTRÁFICO, VIOLACIONES CON MUERTE DE LA VÍCTIMA), POR SUPUESTOS "VACIOS EN LA LEY" COMO LO HA MENCIONADO EL PROPIO CESAR SAN MARTÍN EN CONFERENCIA DE PRENSA -LUEGO DE LA EXHORTACIÓN QUE HICIERA EL PRESIDENTE HUMALA AL PJ. PARA QUE LOS JUECES ACTÚEN CON MAYOR EFICACIA- DONDE MENCIONÓ QUE ESTOS "VACÍOS" NO SON PROBLEMA DEL PJ. SI NO DEL LEGISLATIVO QUE NO HACE NADA POR SUBSANARLOS; PARECIERA QUE LOS JUECES BUSCAN ESTE ESPACIO PARA LIBERAR A CULPABLES, APOYADOS POR SUS ABOGADOS DEFENSORES, QUIENES EN MUCHOS DE LOS CASOS, NI SIQUIERA MENCIONAN ESTOS VACÍOS PERO QUE EL JUEZ AL SENTENCIAR SUSTENTA SU DETERMINACIÓN EN ESTOS SUPUESTOS DEFECTOS, QUE POSTERIORMENTE SON REVOCADOS EN LAS SALAS SUPERIORES O EN LA SUPREMA, POR INCONSISTENTES, PERO EL DELINCUENTE YA ESTUVO EN LIBERTAD PARA COMETER NUEVOS DELITOS. NO CONFIO EN LOS ÓRGANOS DE CONTROL INTERNO NI DEL PJ. TAMPOCO EN EL DEL MINISTERIO PÚBLICO, SI SANCIONAN JUECES Y FISCALES CORRUPTOS, ES EN UN MÍNIMO PORCENTAJE, SI ESTOS ÓRGANOS FUNCIONAN DENTRO DE LOS MISMOS APARATOS QUE VAN A CONTROLAR, ES DIFÍCIL QUE ENTRE COLEGAS SEAN CAPACES DE DELATARSE; DEBERÍA DE EVALUARSE CONSTANTEMENTE A TODOS ELLOS Y HACER VISITAS INOPINADAS, PARA VERIFICAR SUS TRANSPARENCIA EN LOS PROCESOS ESPECIALMENTE PENALES, YA QUE HOY VIVIMOS UN ESTADO DE INSEGURIDAD CIUDADANA, NO SE SABE QUIEN ES QUIEN; EL NORTE, LIMA Y MUCHAS CIUDADES DEL PAÍS, SE ESTÁN CONVIRTIENDO EN TIERRA DE NADIE COMO EL CASO DE LOS DELINCUENTES QUE PIDEN CUPOS CON EL CUENTO DE BRINDAR SEGURIDAD A TAXISTAS; LOS ENFRENTAMIENTOS ENTRE BANDAS DELINCUENCIALES POR CUPOS EN CONSTRUCCIÓN CIVIL; LOS DELITOS COMETEDOS MONITOREADOS DESDE LOS PENALES, EXISTE UNA NECESIDAD URGENTE DE REESTRUCTURACIÓN DEL PJ. Y DEL MINISTERIO PÚBLICO Y DEL INPE, MIENTRAS NO HAYA LIMPIEZA DE ESTOS ÓRGANOS QUE GARANTIZAN LA SEGURIDAD INTERNA, LA DELINCUENCIA IRÁ CRECIENDO HASTA QUE NOS CONVERTIREMOS EN ALGO SIMILAR AL LEJANO OESTE, DONDE NO EXISTÍA, RESPETO A LA VIDA NI MENOS A LA JUSTICIA.
Enviar un comentario nuevo