Monocultivos en San Martín: ¡Mi chacra por un Smartphone!

Ideele Revista Nº 234
(Foto: inforegion.pe)

El autor nos acerca a la otra cara de la moneda del boom de los cultivos alternativos en la región San Martín.

He regresado al departamento de San Martín después de más de 20 años. Muchas cosas han cambiado en San Martín y en Tarapoto en estas dos décadas. La irrupción del capitalismo de alta intensidad y del llamado modelo de desarrollo alternativo (con cultivos como el café y el cacao principalmente), promovidos por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) con el fin de erradicar los cultivos de coca, se corona con la descomunal presencia de motos lineales y mototaxis, que seguramente duplican a las 150 mil almas tarapotinas. Que una ciudad infernalmente comercial como Tarapoto posea solo dos parques es sintomático del crecimiento metastásico de la llamada Ciudad de Las Palmeras, hoy reconvertida en una jungla de cemento. Que en un departamento considerado como el de mayor crecimiento económico en el Perú ocurran diariamente atracos en las principales vías, como Tarapoto-Yurimaguas-Moyobamba, es sintomático del caos en que dejan al departamento de San Martín las gestiones del hoy premier César Villanueva. Aparte de la Plaza de Armas, solo el bonito Parque del Barrio de Suchiche forma un relicto a salvo de la grosería de los remedos de malls capitalinos, multicines, casinos, discotecas, ‘chupódromos’ y pizzerías que harían las delicias del cocinero Acurio.

Pero San Martín no solo es Tarapoto. Es en las 10 provincias de San Martín donde sobrevive todavía la esperanza de un verdadero desarrollo para la región.

Los cultivos alternativos
El concepto “desarrollo alternativo” (DA) tiene aproximadamente 30 años. Se comenzó a aplicar en la región del Chapare en Bolivia y, en la década de 1980, también en el Alto Huallaga (Perú) y la Bota Caucana de Colombia. Las Naciones Unidas lo convirtieron en un concepto oficial en junio de 1998, durante su Asamblea General, entendiéndolo como parte de una estrategia más global de lucha contra las drogas.

En realidad, no existe un solo enfoque para el DA, sino muchos. Así, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) enfatiza la asociatividad de los pequeños agricultores y el mayor valor agregado de los productos agrícolas; la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) hace hincapié en un enfoque de mercado, servicios sociales y obras de infraestructura complementarias; la cooperación alemana (Programa de Desarrollo Alternativo de Tocache y Uchiza - PRODATU) destaca la industrialización de los productos agrícolas, la formalización de los pequeños agricultores y el financiamiento; la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (DEVIDA), organismo rector de la lucha contra las drogas en el Perú, privilegia un enfoque integral, que incluye la sostenibilidad social y ambiental.1

Veamos ahora la realidad.

El cacao
Es sorprendente y contradictorio analizar cifras socioeconómicas2 en las provincias sanmartinenses en donde se han implantado los cultivos alternativos: los índices de desarrollo humano (IDH)3 de las principales provincias productoras de cacao son similares, e incluso inferiores, a los IDH de lugares como Papúa Nueva Guinea, Honduras, Guatemala o Haití. Por otro lado, ni uno solo de los países productores de cacao (Costa de Marfil, Ghana, Camerún y Nigeria en África; Indonesia y Malasia en el sudeste asiático; Brasil y Ecuador en Sudamérica) ha logrado dar el salto hacia el soñado “desarrollo” que pretenden quienes promueven los monocultivos y la inclusión social.

En la economía sanmartinense el sector agricultura es el más importante, pues aporta 30% del PBI y genera hasta un 46% de empleo. Actualmente, según cifras oficiales, San Martín se ha convertido en la primera región productora del país en los siguientes cultivos: palma aceitera (79% de la producción nacional), cacao (33%), arroz (19%), café (19%) y algunos frutales. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática, San Martín es la región que más ha reducido la pobreza en todo el país: en el periodo 2001-2010, ésta bajó de 70% a 31%. En términos económicos, el PBI regional ha crecido a un ritmo de 7% anual durante los últimos 10 años, siendo una de las regiones responsables del magnífico crecimiento nacional de 6% anual, el más alto de América Latina. La región, según información de Centrum de la PUCP, ha mejorado en cuatro de los cinco pilares de la competitividad: economía, gobierno, personas e infraestructura.

Este tipo de estadística es parte de la información que induce a los ciudadanos a creer que somos buenos porque exportamos mucho. Mucha palma aceitera, mucho cacao, mucho pescado o mucha pota. Nos enorgullecemos de ser grandes exportadores. Es parte del cuento que se nos han hecho creer.

Más allá de las cifras impactantes que los medios constantemente publican, no se dice cuánto gana el Perú y la población por la exportación de tal o cual recurso natural o producto cultivado en tierras o bosques vírgenes adjudicados sospechosamente a empresas privadas, bosques que han pertenecido a todos los peruanos.

Sabemos que el exportador recibe la devolución del IGV pagado en el proceso de transformación y, además, se lo incentiva con un porcentaje de lo exportado, denominado drawback. Queda un poco de impuesto a la renta de tercera categoría neto. Esto en cuanto a beneficios económicos.

Pero ¿qué hay del mercado interno? Así como se atiende al mercado de consumo extranjero, ¿cuánto de lo cultivado en San Martín se destina a atender a las poblaciones marginales del país, de la sierra, de las ciudades del interior del Perú? ¿Qué hace el empresario por servir a esos mercados? ¿Y el Estado?

Resulta justo entonces preguntarse: ¿Quiénes se han beneficiado durante todos estos años con el dinero generado por los llamados “cultivos alternativos” en San Martín? Es información pública que de las 8 principales cooperativas productoras de cacao, solamente una vende su producto directamente al extranjero. Las demás lo hacen localmente y en forma de grano, sin dar mayor agregado al valioso producto, a través de intermediarios oriundos de Lima, con lo que pierden el incentivo del drawback por el cual retorna el IGV.

Y no es que no haya sacrificados productores cacaoteros cuyos rendimientos y productividades tengan altos estándares de calidad. No. Es que no se trata tan solo de promover las cadenas productivas bajo el modelo de desarrollo alternativo, donde lo único que importa tras el paquete asociado al rendimiento y la calidad es el dinero ocasionalmente inyectado por la entidad cooperante. Entonces, ¿cuán beneficioso es el llamado “modelo San Martín” y a quién o quiénes realmente beneficia? Cabría preguntar además, a los artífices y defensores del modelo: ¿Se ha realizado una verdadera evaluación socioeconómica que parta de analizar la rentabilidad en la finca del productor con un criterio verdaderamente técnico? Si esto se hiciera, se encontraría que la gran mayoría de agricultores cacaoteros, con la baja productividad de sus cultivos y con la abrumadora venta local en grano del cacao, están trabajando en franca pérdida.

Paradójicamente, encontramos empresas transnacionales, como el fondo de inversiones británico Armajaro Trading Limited, que constituyen subsidiarias y ONG en el Perú para promover el cultivo y la compra en grano de cacao, estrategia que estaría anulando la posibilidad de los productores locales de organizarse y exportar directamente y que, a su vez, estaría generándole a esta transnacional, a través de su subsidiaria en el Perú, el derecho a percibir el drawback, incentivo financiado con fondos de todos los peruanos.

Armajaro es un fondo de inversiones famoso por haberse hecho de multimillonarias ganancias en países africanos mediante operaciones especulativas en cacao y café. El año 2010 cortó el flujo de cacao desde Costa de Marfil durante varios meses, para lo que contó con la complicidad del gobierno de ese país y de los países occidentales, en especial Francia. El 2010, un tipo llamado Anthony Ward, apodado Chocfingers (Dedos de Chocolate), creador del fondo de inversiones Armajaro, gastó nada menos que 1.000 millones de dólares (unos 700 millones de euros) en comprar 241.000 toneladas de cacao marfileño, el 7% de la producción anual mundial, que estaban aún por recogerse, y así obtuvo luego multimillonarias ganancias.4

Más allá de las cifras impactantes que los medios constantemente publican, no se dice cuánto gana el Perú y la población por la exportación de tal o cual recurso natural o producto cultivado en tierras o bosques vírgenes adjudicados sospechosamente a empresas privadas, bosques que han pertenecido a todos los peruanos

La deforestación galopante
No es difícil comprobar que los monocultivos mencionados —y, peor aún, la palma aceitera, la soya transgénica y el piñón, vinculados indefectiblemente a los agrotóxicos— generan un grave déficit en la producción de alimentos: un jugo de naranja en Tarapoto cuesta entre 1,5 y 3 soles, un jugo de papaya no baja de 3,5 soles, y así por el estilo. Este modelo de desarrollo promovido por USAID, por el Gobierno Central y el Gobierno Regional, conduce a la pérdida, tal vez irreversible, de la biodiversidad, a la degradación de tierras y a la deforestación y progresivo envenenamiento de cultivos de panllevar como el maíz, los frijoles, las hortalizas y los frutales.

Actualmente San Martín tiene la tasa de deforestación más elevada del país,3 con 57 mil hectáreas degradadas anualmente. Según información recabada en la zona, la deforestación ocurre a razón de 1 hectárea/motosierrista/día. Antecedentes tan graves e indignantes como la adjudicación de más de 8 mil Ha de bosque virgen en el distrito de Barranquita (provincia de Lamas) a la empresa Palmas del Espino, del Grupo Romero; la concesión de casi 25 mil Ha de bosques primarios en los límites entre San Martín y Loreto en el año 2009, también al Grupo Romero, y la muy probable adjudicación de más de 100 mil hectáreas a empresas malayas de un solo dueño, configuran la dramática situación de los bosques primarios en la Amazonía peruana, merced a los cultivos alternativos, pues el remedio resultó peor que la enfermedad: si con la coca en su mayor esplendor se deforestaron 30 mil Ha, con cultivos como la palma aceitera, destinado a elaborar biocombustible, y el café y el cacao, la deforestación es aún más infame e impune.

Frente a esta situación, nos preguntamos: ¿No sería más conveniente desarrollar capacidades en productores organizados ahora que está tan en boga la asociatividad y la competitividad para que los productores exporten directamente su producto, aprovechando el incentivo que nuestro país otorga? En las cooperativas productoras se sabe que el fondo de inversiones Armajaro cuenta con un “brazo social”, una ONG que muy probablemente pueda utilizar recursos públicos como los que ofrece el Estado peruano (Produce) para promover el cultivo de cacao.

Como es evidente, existiría un despropósito en las estrategias nacionales, pues los recursos tan inteligentemente puestos a disposición de los productores para desarrollar competitividad y exportación directa podrían desviarse hacia transnacionales aureoladas por la infamia y cuyo único objetivo es conseguir el cacao en grano sin valor agregado y, además, aprovechando el incentivo del drawback.

El café
En el caso del café, frente a la temible plaga de la roya que arrasa con cultivos en la Amazonía, el pasotismo del Estado peruano es sublevante. Al fraude del café orgánico, cuya agricultura exige más pesticidas que el café sin certificación orgánica, se suma la nula investigación sobre el cultivo. Hace muchos años que en el Perú no se generan nuevas variedades de café, pese a existir —en Brasil, por ejemplo— variedades de alto rendimiento y resistentes a la roya, tal como lo manifiesta el ingeniero agrónomo e investigador multidisciplinario Daniel Vecco, director de Urku Estudios Amazónicos. En el año 2000, en un acto inexplicable, el Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) desestimó un gesto de buena voluntad del entonces investigador del IAPAR de Brasil, Amador Villacorta, peruano radicado por esos lares, para introducir esas variedades; mientras tanto, las solicitudes de las organizaciones de caficultores de San Martín a los gobiernos nacional y regional para que se introduzcan estas especies de café resistentes a la roya se apolillaron durante años en alguna oficina del gobierno, y así se perdieron millones de soles por los efectos de la plaga.5

Hace más de 20 años, la Agencia contra las Drogas (DEA) de los Estados Unidos arrojó el herbicida cancerígeno Spike y diseminó una raza del hongo Fusarium oxysporium para acabar con la coca. Hoy financian la investigación para desarrollar organismos que le hagan frente al daño causado por ellos mismos.

¿Y la gente? ¡Mi chacra por un Smartphone!
Como corolario de este tipo de desarrollo alternativo, la siguiente historia grafica la asimetría en las relaciones y las pequeñas fortunas que puede amasar cualquier fenicio avispado en la Amazonía. Junior Urtecho Huarocc es un chimbotero sabido, un trotamundos que recorría el Perú de cabo a rabo llevando baratijas para mercarlas en los pueblos alejados de las principales urbes. Cuando llegó a Tarapoto, por probar, pidió 700 soles por un celular chino doble chip (pero con el logo Samsung) a un cacaotero embelesado por los productos high-tech. El cacaotero acababa de realizar una venta de cacao en grano a una conocida empresaria chocolatera de Lima y la billetera pesaba en su bolsillo. Pagó sin chistar por el celular que a Junior le costó 70 soles en Las Malvinas y le pidió dos más para su esposa y su hija de 12 años de edad. Junior Urtecho viajó a Lima y retornó al cabo de una semana. Un mes después había logrado colocar, solamente en Tarapoto, 150 celulares chinos doble chip (pero con logo de marca) a un precio que oscilaba entre los 700 y los 1.600 soles. Hoy tiene 12 puntos de venta de celulares en Tarapoto, Lamas, Yurimaguas y un terreno inundado de 10 Ha donde sobrenadan decenas de árboles de camu-camu, que un yurimagüino atónito trocó por un Sony X-peria de 5 mp.

Entonces, un análisis somero de las cifras de ventas de teléfonos celulares, motocicletas, televisores pantalla plana, equipos estereofónicos, ropa china re-etiquetada en Chile, versus la cantidad de jóvenes que abandonan los campos en las provincias productoras de cacao y café, seducidos por el oropel de los malls y video-pubs, arroja un panorama desolador para cualquiera que pretenda un auténtico desarrollo del departamento de San Martín.

Más dramático aún: la inmensa mayoría de muchachos cautivados por la urbanización y empujados por la deforestación progresiva se ven sometidos a un tipo de desarrollo que corroe los conocimientos ancestrales de las comunidades locales y destruye las bases mismas de la identidad histórica de los pueblos precoloniales de la Amazonía.

Así, la debilitada identidad étnica de las comunidades de San Martín pierde piso frente a la agresiva política expansiva de las corporaciones (que no tienen bandera).

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Un excelente ensayo Rafael,

Un excelente ensayo Rafael, felicitaciones, que te deja con sólo una pregunta que resulta ociosa porque de antemano se sabe la respuesta: ¿Qué hacer ante tan terrible situación? fruto de una tendencia, que es peor.
Nada. Muy poco. Esfuerzos individuales,

Desmoralizador indudablemente. Porque a la propia gente a la que se quiere ayudar no le interesa. Menos a la gente que 'no tiene nada que ver en el asunto'. Y por supuesto a los que sí les interesa pero son los beneficiados, económicamente fundamentalmente... ya sabemos.

Qué hacer: seguir arando en el desierto (la hoy cada vez más deforestada amazonía). El otro día leía las cifras del Brasil y no es ni con mucho mejor que aquí...

Vivo en San Martín. Muy buen

Vivo en San Martín. Muy buen articulo. Buscamos alternativos que nos den bien estar real, y no un desarrollo que destruye, mata y trae infelicidad. No se dejamos engañar ni por smartphones ni por un desarrollo destructor.

Mis cierto lo que dicen en

Mis cierto lo que dicen en este articulo, lo he visto durante estos dos años que vamos viajando a la Región San Martín, se está cambiando los patrones de consumo, de alimentos sanos por alimentos empacados que nada tiene de saludables, a una dependencia alimentaria y economica, quitando las costumbres y pensando que los alimentos locales no tienen valor.

Mi chacra por un Smarthphone,

Mi chacra por un Smarthphone, vaya título, y si, si, han pasado muchos años, desde que en “Salvaguarda” de la tranquilidad social y económica del país, USAID inició su accionar en Desarrollo Alternativo.
Las opiniones sobre el desarrollo son diversas y hasta subjetivas, no sólo es dinero que pesa en la billetera, también lo son valores dentro de las personas, que no abusan de sus conocimiento en ventas para saciar su sed de dinero burlando el conocimiento de sufridos agricultores que trabajan todo un año para cosechar el cacao y cambiarlo por baratijas disfrazadas de confianza, sí. Si, señores abuso de disque costeños que burlan la necesidad legítima de pequeños productores de conectarse con el mundo.
El acceso a mejores servicios de salud y educación no son “tangibles” y de “provecho” inmediato para un productor como disponer de bienes (Tv, Teléfonos, etc), pero nadie puede observar las inversiones en articular la red vial en el departamento: carreteras asfaltadas, trochas carrozable, puentes, etc. Conexión a la red de energía, titulación de predios, cobertura del SIS, acceso a DNI, infraestructura productiva, desarrollo de Escuelas de Campo, transferencia de tecnología, financiamiento de planes de negocio e interminables listas de bienes y servicios (operacionales y de apoyo) que todo un equipo multidisciplinario brinda a cientos de miles de personas en las zonas rurales de las 10 provincias del Departamento.
De hecho hay mucho más que hacer y pasaran muchos años para que la VALORACIÖN de la persona se modifique o incremente, los medios de vida se han modificado en estas dos últimas década, mientras antes se sembraba sólo para comer ahora sembramos sólo para vender. San Martín se ha convertido en la aspiración de muchos inversionistas.
La tasa de deforestación es alarmante, la presión en los bosques ha crecido y crece porque además de los grandes inversionistas tenemos a los “pequeños” que demandan 10 ha, 50ha o quizá 100 ha de tierras , posecionándose en zonas donde legal y ambientalmente no es posible desarrollar actividades productivas en limpio, e inician su labor “colonizadora” para que pocos meses después vengan más amigos, quienes llegan cargados de ilusiones de trabajo seguro y el desarrollo de actividades productivas rentables y que sólo acuden a los diferentes niveles de Gobierno cuando se presenta plagas tan agresivas como la roya, que como muchos conocemos son controlables con un manejo adecuado y oportuna aplicación de paquetes de abonamiento y/o fertilización.
La agricultura migratoria, la tala ilegal y el tráfico de tierras es una práctica cotidiana en San Martín, para ello actividades fincas, como el cacao y la palma aceitera actúan como barreras para contener la presión hacia las zonas altas del departamento, como muchos conocemos, las variedades de palma sembradas en San Martín, sólo pueden ser instaladas en terrenos con pendientes no mayores al 10%, y el cacao por debajo de los 600 msnm. Lo que significa que no es el fondo es la forma. Las permanentes adjudicaciones de tierras a grandes empresas por parte del Gobierno central distorsionan estas actividades, generando muchas veces en la población resentimientos a un producto como si la planta se instalara sóla en un territorio; no perdamos de vista el bosque concentrándonos en ver el árbol.
La política del sector frente a estas actividades apuntan a: uso de paquetes tecnológicos validados, material genético de calidad, ordenamiento del territorio de acuerdo a la microzonificación y de acuerdo a los requisitos edafoclimáticos requeridos por cultivo, incorporación de áreas de pequeños productores a los modelos empresariales que no generen desplazamientos de estas familias, muy por el contrario los insertemos a las cadenas de valor en desarrollo donde los equipos multidisciplinario no trabajen en cumplir con la meta sino más bien en cumplir tareas para un solo objetivo “VALORAR AL INDIVIDUO”.
Es aquí donde apoyos como los brindados por la cooperación, han jugado un rol importantísimo al y en la actualidad han permitido el desarrollo de actividades rentables en toda las cuencas y no sólo en las cuencas cocaleras, dando un cambio sustancial de Desarrollo Alternativo a una propuesta de DESARROLLO.
Para concluir lo presentado y sobre todo lo leído en al artículo que antecede, ésta realidad, es sólo el reflejo de una URBE solitaria en San Martín como Tarapoto, donde coexisten personas de todas partes del país y del mundo alienando culturas y matando otras y cuya vorágine de crecimiento deja muertas las aspiraciones de personas con ideales de ver a Tarapoto o San Martín creciendo y desarrollando actividades económicas armoniosas con el ambiente, garantizando que nuestros hijos gocen de “Pequeñeces” como: Cerros verdes, aire fresco, agua dulce, alimentos naturales y saludos cordiales por muchos, muchos, muchos años más

Entrevista