El origen: ¿En qué momento se jodió Conga?

Ideele Revista Nº 218

En las inmediaciones del caserío El Pedregal, a cuarenta minutos del proyecto minero Conga, encontramos a la familia Chasquero-Salazar. Familia que subsiste de la ganadería y la agricultura en medio del silencio y un extraordinario paisaje. La zona es amplia, el ganado se alimenta del pasto húmedo, los niños usan botas cuando juegan, y metros más abajo las carreteras se tornan lodosas dependiendo de la época del año.

“A nosotros nadie nos escucha, nadie nos pide nuestra opinión”, dicen los esposos comuneros. Ellos piden la palabra.

Guadalupe Salazar Torres
“Nosotros somos nacidos acá y hemos visto muchos cambios. Hace tiempo que las invernas y los pastizales para los ganados no necesitaban guano. Ahora estamos comprando todos esos abonos para que pueda dar, si no ya no da, y todo depende de la contaminación de la mina. Ahora todos nuestros ganados caen enfermos; antes no se hacían nada, ahora todo lo tenemos a punta de medicinas. Yo diría de mi parte, para que me escuche el Presidente, que tenga conciencia, que tenga un poco de pensamiento. Él ¡cómo hizo sus promesas!: Que iba a decir que no a la mina, y ahora él está diciendo que siga, que siga.”

Don Catalino Chasquero Huamán
“Aquí mayormente nos dedicamos a la agricultura. Ahora estamos en época de invierno, por lo que se acumula bastante el agua. La verdad, y para conocimiento de todo el país y el mundo entero, aquí es una región ganadera. Aquí vivimos mayormente de la leche que proviene del ganado, por lo que yo creo que minas Conga o Yanacocha nos está afectando totalmente, porque hay mucha contaminación. Ahora podemos ver que los terrenos están pobres; ahora sin guano ya no producen. Y además porque en la agricultura nos dedicamos a sembrar papa, olluco, oca, y ya no produce como debe ser, como nuestros antiguos. Ahora todo requiere de muchos fertilizantes, mucho guano, cal, y eso nos está afectando.”

Muchos se han preguntado: ¿Cuál es el origen de este conflicto? Ésta es quizá una de las preguntas más difíciles de responder, por la complejidad que representan sus componentes, tanto sociales como económicos, tanto ecológicos como políticos. Hubo un tiempo en el que la mención de “Conga” no llamaba a preocupación. Hablamos de un proyecto que se presentaba independiente, transparente, casi un ejemplo de cómo convivir con las comunidades en la zona de influencia. De una empresa que era la envidia de sus vecinas, las que a menudo se veían convulsionadas por diversos conflictos.

¿Cómo lo consiguieron? Prometieron ‘chamba’: los famosos cupos laborales. Todo el mundo tenía una perspectiva de mejora económica por el trabajo que les habían asegurado para las próximas décadas. Por aquel entonces los dirigentes ambientalistas no eran bien recibidos en las comunidades. Incluso algunos fueron echados entre pifias e insultos. De las lagunas se hablaba muy poco.

La labor de explicar los impactos ambientales era una tarea muy delicada y se daba paso por paso, en exposiciones, con proyecciones y videos institucionales con niños vestidos como campesinos de protagonistas. En un inicio solo se habló de explotar la laguna El Perol, pero no estaba claro cómo se haría. Con el tiempo se habló de “trasvase”, y ya no de una sino de dos lagunas. Los comuneros se preguntaban cómo era posible trasvasar una laguna natural, pero la empresa minera se las arreglaba para crear una idea de equilibrio ecológico. Para entonces ya existía cierta desconfianza social, que se atenuaba con las propuestas de trabajo y con inversión. La empresa pronto se dio cuenta de que había excedido su capacidad real de oferta laboral y tuvo que decir basta: no habrá trabajo para todos.

Esto se sumó a otro proceso social complicado: los límites de la zona de influencia; o sea, “solo hasta este punto es mi responsabilidad social; de aquí hacia allá ya no tengo nada que ver”. ¿Pero qué pasa cuando por toda esa zona que no se considera de influencia van a transitar a diario las maquinarias, los trabajadores y funcionarios de la empresa minera que ganarán millones y millones de dólares? Quienes veían pasar las camionetas polvorientas por sus narices fueron creando un rencor que terminaría en reclamos que la empresa minera buscaría solucionar nuevamente con “cupos laborales”. El derroche económico llegó a un punto que se creyó que todo se podría solucionar con dinero y más dinero.

Corrían las semanas, meses y años en relativa calma, con algunos percances como la creciente oposición de la comunidad El Ámaro a la minería, además de la ya emblemática ordenanza municipal de Celendín (2004) que declaraba zona intangible contra la explotación minera a toda el área correspondiente a las lagunas Azul Conga, El Perol, Cortada, Alforjacocha, Milpo y las microcuencas de los ríos Sendamal, Chugur, Chugurmayo. O la solicitud de “inviabilidad del Proyecto Conga y la ampliación del Proyecto Carachugo II”, que hicieran alcaldes y dirigentes de la misma zona de influencia, como Bambamarca, Sorochuco, Huasmín, etcétera, ante el MEM nada menos que el 15 de abril del 2005.Todos éstos, por supuesto, contratiempos llevaderos para la empresa. ¿Y los periodistas? La mayoría, alineados.

Conga había logrado crear una idea de independencia con respecto a Yanacocha, a tal punto que muchos ni siquiera las asociaban o las consideraban dos empresas abismalmente diferentes, casi ambivalentes. Minas Conga S.R.L. tenía una gran aceptación en Celendín y podía participar, por ejemplo, en su corso carnavalesco en medio de aplausos. Pero llegó el momento en el que los comuneros vieron arribar a ingenieros y las camionetas de Yanacocha, a personal con chalecos, cascos y fotocheks de Yanacocha. ¿Qué está ocurriendo?, se preguntaban.

Al principio los funcionarios de Conga encontraban algunas excusas creíbles con las que lograban escapar del interrogatorio. Pero Yanacocha exigió a los trabajadores de Conga que ya era hora de que las comunidades entendieran que el proyecto era de Yanacocha. Se les dijo que debían ponerse la camiseta y no tener vergüenza. Así Yanacocha mostró que Conga era su hija y no un proyecto independiente, como se creía al inicio. Quizá quiso lavar su mala fama con Conga. Yanacocha no solo exportó su personal, sino también su forma de trabajo, incluida la prepotencia de algunos de sus funcionarios y capataces. En Conga trabajó gente joven y muy valiosa, con ideas nuevas y acertadas, sobre todo en lo concerniente al trato con la gente de la zona, pero fueron sobrepasados por los que iban llegando de la empresa matriz.

En la mentalidad comunera de Cajamarca, Yanacocha tiene una pésima recordación, sea por no cumplir sus compromisos, por denuncias de contaminación, por el desastre de Choropampa, por los muertos en Combayo en enfrentamientos con Forza, por los terrenos comprados a precios de chiste, por el seguimiento al padre Marco Arana, etcétera, etcétera, etcétera. Existe una desconfianza casi implícita a todo lo que haga Yanacocha en Cajamarca. Las cosas empezaban a ponerse tensas. Quizá Conga debió mantener su gente y su razón social independientes permanentemente, y ser simplemente Minas Conga S.R.L., como lo hace ahora en sus innumerables spots.

Los comuneros ya no creían tanto en que el “trasvase” de las dos lagunas se haría sin afectar el medio ambiente, o que cumplirían sus cupos laborales, o que trabajarían sin ser abusados por la mina con peor reputación de la zona, o que les pagarían un precio justo por sus tierras. Para entonces, los dirigentes sociales y ambientalistas empezaban a ser mejor acogidos en sus visitas a las comunidades. Y ya no se hablaba de trasvasar dos lagunas, sino de eliminar todas las lagunas de la zona de Conga y de reemplazarlas por tres o cuatro reservorios. La afectación real de sus aguas puso a los comuneros más alertas que nunca.

La aprobación del proyecto minero por muchas comunidades de la zona de influencia no obedecía necesariamente a que creyesen en las bondades de la gran minería, o a que hubiesen leído las casi 18 mil páginas del EIA, sino a que es una —probablemente la única— forma de salir de la miseria. En lugares donde el Estado nunca va a llegar, donde nunca va a proporcionar una forma sostenible de desarrollo, es fácil entender que si una minera llega y ofrece trabajo y un precio “razonable” (aunque siempre sea poco) por las tierras, la gente va a aceptar lo real, lo tangible. Los pobladores saben que es imposible luchar contra una minera, pues el Estado y la minera son uno solo; de modo que, antes de pasarse la vida luchando contra un imposible, es mejor sacarle todo el provecho posible; además, están en su derecho, porque son sus tierras. Pero, como decimos, de ahí a creerse el comercial de las bondades de la megaminería, están muy lejos. El eje principal: la necesidad, un asistencialismo minero que suple el vacío dejado por las autoridades locales, mayormente promineras, y el Estado, por supuesto.

Los humores andaban alterados; la gente estaba descontenta, porque parecía que no se cumpliría con todos los cupos laborales; los pobladores de fuera de la zona de influencia empezaban a reclamar más derechos y beneficios; la verdadera identidad de Conga, Yanacocha, causaba mucha desconfianza y temor; la preocupación por las lagunas y el futuro del agua empezaba a ganar terreno; los dirigentes sociales y los líderes ambientalistas (antes echados) empezaban a ser nuevamente convocados. Pero aun con todo eso, el asunto parecía “manejable”. ¿Qué ocurrió entonces para que todo cambiase?

En primer lugar, se empezó a hablar de un rondero al que todos en la zona conocían y respetaban, Gregorio Santos; el famoso Goyo, quien enarbolaba un discurso de confrontación contra los abusos de la gran minería, postulaba por segunda vez a la gobernatura regional de Cajamarca. Y ganó, resistiendo una de las campañas más duras que haya vivido candidato alguno en la región. Y así mucha gente se sintió por primera vez representada y con ánimos de saber que podía volver a luchar sin perder las esperanzas. “A Goyo no lo hemos conocido recién en la elecciones, sino de mucho antes. Él es nuestro hermano rondero que ha venido aquí a escucharnos cuando nadie venía”, dice una campesina de la zona de influencia del proyecto minero Conga.

Y, de hecho, Goyo, a través de la logística de su partido (MAS-Patria Roja) y del Gobierno Regional, tendría una participación fundamental en impulsar la que consideraba su principal lucha social. Ganancia política incluida.

Patria Roja es el Partido Comunista del Perú, y en Cajamarca también es el MAS (Movimiento de Afirmación Social), frente con el que Santos ganó las elecciones con vistas a la gobernatura regional en el 2010. El MAS fue reconocido básicamente por alejarse de la parafernalia de Patria Roja, que utiliza como emblemas los colores rojo y amarillo, y la hoz y el martillo sobre un mapa del Perú. El MAS tuvo una imagen más austera y acorde con las circunstancias y preocupaciones ambientales: una bandera de color verde con letras blancas, así de simple (aunque en el fondo siga siendo el partido comunista más articulado del país y el que tiene como iconos intelectuales, aparte de Marx y Lenin, a los peruanos José Carlos Mariátegui, fundador del Partido Socialista del Perú, y al inacabable Alberto Moreno).

Nacido en la década de 1960, cuando la URSS y la China Popular eran aún referentes para las izquierdas del mundo, Patria Roja está ahora integrado por diversos sectores sociales, como docentes asociados y ligados al SUTEP, obreros miembros de la CGTP, dirigentes universitarios, pequeños empresarios, intelectuales, rondas urbanas y campesinas, etcétera. En toda la región Cajamarca suman alrededor de mil militantes (según sus propios cálculos), y en todo el país, entre 6 mil y 7 mil, en su mayoría jóvenes menores de 35 años. (Claro, aparte —y sumando— de la “Juventud Comunista”.) No hay una cifra exacta sobre cuántos son en total. Se trata de todo un sistema político que dice sostenerse gracias al aporte económico de sus militantes (y a la logística de la Derrama Magisterial), y también reconoce —según uno de sus voceros— el apoyo logístico internacional de países de la Unión Europea, así como de las repúblicas de Finlandia o Vietnam.

La aprobación del proyecto minero por muchas comunidades de la zona de influencia no obedecía necesariamente a que creyesen en las bondades de la gran minería, o a que hubiesen leído las casi 18 mil páginas del EIA, sino a que es una —probablemente la única— forma de salir de la miseria.

En segundo lugar, Yanacocha anunciaba que Conga sería la mayor inversión minera en la historia del Perú, y una de las más grandes de Latinoamérica. Hasta hace unos años, el de Conga era tomado como un proyecto menor, basado inicialmente en la explotación de cobre. Luego se habló de oro y plata. Nada del otro mundo. Pero cuando se anunció que sería lo más grande que el país vería en su vida republicana, muchos factores cambiaron y muchos resortes se dispararon, entre ellos los ambientales y los políticos. El que Yanacocha haya dado luz verde a su proyecto Conga el 27 de julio, horas antes de la asunción de mando de un nuevo presidente, generó mayores especulaciones. Mucho tuvo que ver la propia empresa minera y sus errores (de los que no parece aprender) para que el clima en su contra se enrareciera. Pésimo manejo logístico y comunicacional; las caras de sus funcionarios, los que generaban rechazo, seguían inmutables; nada se renovaba.

(Breve recuento: Una familia era desalojada por la Dinoes ante los gritos desesperados de una mujer; el video recorrió de inmediato las redes sociales. Un ministro regresaba a Lima en el avión privado de la Newmont, y ocho heridos —uno quedaría paralítico— era el resultado de un enfrentamiento en la laguna El Perol, cuando las cosas ya estaban avanzadas.)

Retomando. En tercer lugar, un candidato a la Presidencia, también reincidente en sus aspiraciones electorales, se presentaba en Cajamarca con un discurso reformador y, al parecer, antiminero: “¿Ustedes toman agua o toman oro?”. Era Ollanta Humala Tasso, y también ganó. Ahora es el Presidente de la República. Entonces, el cambio y el respeto de los derechos básicos ya no eran meras ilusiones, sino posibilidades. La gente podría reclamar a la mina que no contaminase sus aguas, que invirtiese mucho más para el cuidado del medio ambiente y que, de realizarse actividades mineras (en lugares adecuados basados en una zonificación ecológica económica), éstas deberían dejar mayores ganancias para las comunidades. El SNIP y el MEF ya no serían un obstáculo para el desarrollo, y se prescindiría al fin de esa política mezquina de las mineras y el Estado. Tenían a un Presidente Regional de izquierda en Cajamarca, y a un Presidente nacionalista en el Gobierno. Todo parecía cambiar.

En cuarto lugar, para entender el conflicto tenemos a un Ollanta Humala, tras cien días de gobierno, diciendo ante un grupo de periodistas: “¡Conga va!”. Así, sin rodeos ni anestesia. Conga va porque de esa plata saldrán los activos para poder realizar la gran transformación. Y peor aún: un Presidente diciendo que no quiere reservorios, sino lagunas modernas. Nadie entendió nada; solo se sintieron traicionados por el hombre en el que depositaron todas sus expectativas.

Cajamarca fue uno de los pocos lugares donde se revirtió la intención de voto entre la primera y segunda vuelta electoral presidencial. En la primera ganó Keiko Fujimori; en la segunda, gracias a la sociedad civil, universitarios, rondas urbanas y campesinas, y a la decisiva participación de movimientos de izquierda como el MAS de Gregorio Santos, ganó el candidato Ollanta Humala Tasso. Tanto es así que, en medio de la campaña electoral y en los mismos comicios, muchos militantes de Patria Roja se ofrecieron de personeros de Gana Perú. Y hasta Goyo se ganó algunas sanciones por pronunciarse a favor de Humala y en contra de Keiko. Se podría decir, en un apretado análisis, que muchos de los puntos que necesitó Humala para ganar la Presidencia de la República se los otorgó Cajamarca. Así de curiosa es la historia. Luego, Humala compararía al ya presidente regional Gregorio Santos con el sanguinario Pol Pot, y decretaría un apresurado “estado de emergencia” en la ciudad que le dio su apoyo.

Hasta octubre del 2011, la mayoría de peruanos, sobre todo de Lima, no sabía de la existencia de Conga. En febrero del 2012, parecería que sin Conga el Perú ya no existiría. Como dijo un trabajador minero: “El Perú va a comer de Conga”. Tragicomedias.

Pero a los cajamarquinos aún les quedaba una carta: Goyo.

En quinto lugar, a inicios del 2011 se revive en la ciudad de Cajamarca la animadversión contra Yanacocha debido a las declaraciones del vicepresidente de Operaciones de Newmont, Carlos Santa Cruz Bendezú, en el Investor Day realizado en Nueva York, donde señaló que: “En Cerro Quilish consideramos iniciar operaciones alrededor del año 2016. Necesitamos recordar que Cerro Quilish es uno de los mejores depósitos mundiales de oro que no está todavía desarrollado”. Y que: “El proyecto depende de las aprobaciones de autoridades y la comunidad”. El cerro Quilish fue declarado como zona protegida y libre de minería en el 2004 gracias a la enorme presión popular, por lo que lo dicho por Santa Cruz en plena campaña electoral fue tomado como una provocación. Se programaron entonces visitas conmemorativas al cerro protegido. Lo que se encontró fue sorprendente: “Según denuncia de los visitantes al cerro Quilish, el domingo 11 de septiembre (2011), incluyendo al congresista nacionalista Jorge Rimarachín, aguas ácidas ‘tratadas’ de Yanacocha, a través de cuatro tubos, irían a dar a río Grande, el que abastece a la planta de tratamiento El Milagro, y que termina en los hogares cajamarquinos”.

Se iniciaban las marchas y la gente volvía tibiamente a las calles. Se cuestionó la labor de Sedacaj y su cercanía a la empresa minera entre denuncias de contratos de confidencialidad. Cajamarca padecía de un estricto racionamiento de agua potable. Toda esa indignación se trasladó, casi por inercia, al caso Conga.

A propósito, pocos han reparado en un punto: si Conga va, ya que ni la empresa minera ni el Estado la consideran zona de cabecera de cuenca que sirve como espacio de recarga hídrica, el Quilish también iría, pues es “apenas” un colchón acuífero. Yanacocha ha dicho que el Quilish sería explotado en el 2016 (ya sin Goyo) solo si cuenta con la aprobación de la población y las autoridades locales. Preguntas: a) ¿el Quilish ya no es intangible?; y, b) ¿Conga va porque cuenta con la aprobación de la población y las autoridades locales?

Según el portal www.tiempominero.com (23/4/12): “Newmont Mining presentó sus proyectos hasta el año 2017 en el Foro Europeo del Oro 2012, organizado por el Denver Gold Group, y sorprendió al manifestar que ya considera en marcha los proyectos de Conga y Cerro Quilish de su subsidiaria Minera Yanacocha, ambos suspendidos y con conflictos sociales en la actualidad”.

En sexto lugar, el contundente informe Giesecke, que reveló que dos lagunas servirían nada menos que de botadero de desechos contaminados del proceso minero, además de puntualizar que “[…] la Ley de Recursos Hídricos en su artículo 75.º, reconoce las cabeceras de cuenca como zonas ambientalmente vulnerables, pudiendo inclusive declararse su intangibilidad”; y dado que “[…] el Proyecto se desarrollará sobre una cabecera de cuenca que abastece a 5 microcuencas, se recomienda una mayor evaluación […]”. Este informe fue determinante para potenciar los reclamos contra el proyecto minero.

Y, en séptimo lugar, cuando el conflicto estalla se genera un fenómeno muy interesante y ya vivido: el cerro se vuelve “Apu” y el agua se vuelve “Cocha”. En ese sentido, la laguna El Perol encarna la identidad cultural de un pueblo (sobre todo de sus personas mayores), por lo que toda afrenta a esa identidad se tomará como una agresión personal y ancestral. El miércoles 25 de enero del 2012, en las instalaciones del Gobierno Regional de Cajamarca, el ex ministro del Ambiente José de Echave, y el reconocido antropólogo Carlos Monge, dieron una conferencia para anunciar el coloquio “El Informe al EIA del Proyecto Minero Conga”. De Echave reconoció que era la primera vez que un conflicto socioambiental había provocado la caída de todo un Gabinete —y, por lo tanto, la redefinición de la política del Estado en tan solo cinco meses de gestión—, y puesto en debate los términos en que debe desarrollarse la actividad minera en nuestro país.

Carlos Monge sostuvo que era necesario cambiar nuestro modelo de desarrollo, que se basa únicamente en las actividades extractivas. Dijo que había que cambiar el discurso pragmático, que se volvió extremo en la época del ex presidente García con la política del “perro del hortelano”. Monge aseguró que ahora se practica un “neoextractivismo”, esto es, extracción pero con negociación para el gasto social. Y se preguntó: ¿Debe Cajamarca sostener el proceso de gasto social de todo el Perú? Además, refirió que el conflicto de Conga ha puesto en crisis todo un diseño institucional que no tomaba en cuenta a los gobiernos regionales ni, menos, el pulso de la gente de a pie.

Monge reconoció tres factores principales que el conflicto ha puesto en debate: el patrón de acumulación y cómo éste debe darse, el marco institucional en el que se ven involucrados todos los actores, y los mecanismos de participación ciudadana que todos deben reconocer.

Consultado por los periodistas, De Echave negó que haya existido alguna influencia de la ONG Grufides o del padre Marco Arana en la elaboración del informe. Y criticó el mensaje del Ejecutivo en el caso del peritaje del EIA de Conga, al poner fecha para el reinicio de las operaciones del proyecto minero. “Es como decirles a los peritos que el proyecto tiene que ir sí o sí”. Monge también tocó el tema del peritaje y los tiempos: “No hay seriedad; les damos cuarenta días, pero en marzo reiniciamos actividades”; y consideró que si el peritaje es “para despejar dudas”, entonces deja de ser peritaje. Lo resumió en “Conga va; lo demás es una operación de opinión pública”. Agregó que los grupos empresariales siguen teniendo el peso que tuvieron en todos los gobiernos anteriores, y que el problema es que éste es —supuestamente— el de la gran transformación.

Sobre la popular “nueva izquierda”, Monge consideró que “el país necesita inventarse una nueva izquierda, incluyendo el tema ecológico e indigenista, siendo democrática y participativa”.

El resto es historia harto conocida.

Ahora que el proyecto Conga ya tiene luz verde gracias al peritaje pagado por el Ejecutivo, el que por contrato no estaba en capacidad de declarar inviable nada y solo podía dar recomendaciones para mitigar el impacto del proyecto, ¿cuál será la respuesta de los cajamarquinos que se oponen a Conga?
 
A fines de marzo, en la denominada Primera Asamblea de los Pueblos 2012 en Cajamarca, en una entrevista con el autor de esta nota, el dirigente cajamarquino Wilfredo Saavedra Marreros (Frente de Defensa Ambiental) respondió:

–¿Qué resultado esperan del peritaje técnico convocado por el Ejecutivo para Conga?
–El resultado ya está señalado. Se ha contratado peritos para justificar desde el punto de vista técnico la mitigación de algunas cosas que podría significar la destrucción de tres lagunas menos una. El Gobierno va a seguir con el proyecto sí o sí, y para eso va a reprimir al pueblo.

–¿Cuál será la respuesta de los frentes de defensa si eso ocurre?
–La que el pueblo asuma. Nosotros somos representantes del pueblo y mediremos las condiciones, y por ello estamos dispuestos a llegar a la confrontación, es decir, a recibir lo que se nos venga del Estado. Si nosotros estamos convencidos de que el proyecto minero Conga no debe desarrollarse. por lo altamente contaminante y destructivo para esa zona, tenemos que ser intransigentes en nuestra posición. La salida va entonces por la confrontación.

El dirigente Idelso Hernández (Frente de Defensa Regional), luego de conocido el resultado del peritaje, nos dijo:
“Nosotros hemos escuchado el Mensaje a la Nación en el preciso instante en que nos reuníamos con más de 2 mil delegados de todas las organizaciones en el distrito de Huasmín (Celendín). Para nosotros ha sido una gran sorpresa. Creemos que Ollanta Humala está desesperado, porque adelantar el mensaje de esa manera solo demuestra desesperación. Nosotros no hemos podido ni imprimir los resultados del peritaje. ¡Qué conclusiones podemos sacar de eso! No lo hemos estudiado ni investigado, por lo menos para darle un vistazo, y ahora nos sorprende adelantando este mensaje que lo ha dado con bastante temor. Nosotros seguiremos firmes y tenemos los argumentos porque hemos ido precisamente a consultar con las fuerzas arriba y hemos constatado que están muy unidas. Con las declaraciones de Humala esto definitivamente se va a calentar. Desde hoy declaramos a Ollanta Humala como un autoritario y diríamos que ya está en un claro proceso dictatorial. Nosotros esperábamos por lo menos una versión de cada ministerio con respecto al peritaje, pero no la hay. Nosotros técnicamente, y con nuestro equipo multisectorial, vamos a desenmascarar la intención de ese peritaje. Y respecto a una probable confrontación, ya que nos querrán imponer el proyecto a punta de balazos, pedimos la presencia urgente de entidades internacionales como la Cruz Roja en Cajamarca”.

En fin, entender y analizar la problemática cultural, económica, ecológica y política de un conflicto social en el Perú es una tarea ardua que no se pretende concretar con este breve artículo, en el que apenas se ensaya un acercamiento a algunas probables razones que expliquen, para decirlo en lenguaje vargasllosiano, en qué momento se jodió Conga.

¿El futuro de Conga? Dependerá básicamente del aguante. De quién tenga más resistencia: o los dirigentes y los pobladores de las zonas de influencia que están en contra del proyecto, autodenominados “Guardianes de las Aguas”; o los militares y policías que tengan que mantener la minera y el Estado durante las semanas, meses o años que dure la tensión.

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Desgraciadamente estamos

Desgraciadamente estamos llegando a un punto muerto, pero Humala debe pensar que si Conga va, será el fin de toda esperanza de un gobierno democrático. Hay quienes dicen que sin Conga el Perú no se derrumbará y que el caballito de batalla de la pérdida de millonarias inversiones no es tal.

Existe un desequilibrio

Existe un desequilibrio ambiental que se puede considerar muy grave.
Aceptar que el proyecto Conga se realice, sería.
el inicio de las explotaciones masivas de todas
las grandes empresas internacionales, de nuestra minería
Esta situación llevaría al país, a una destrucción imparable, de todas sus riquezas y maravillas naturales.
Los gobiernos no pueden y no deberían anteponer un supuesto desarrollo económico ficticio, a obliigar
a las poblaciones a un sistema de vida, diferente a sus culturas, y con la degradación imparable de la salud,
que no lo resolvería varios Congas conus explotaciones destructivas.

Lo que no se dice, es que

Lo que no se dice, es que Goyo y patria roja son como el rabanito , rojo por fuera blanco por dentro, Goyo hasta setiembre del 2011 no estaba en su agenda, inaguraba obras en celendin de la mano de yanacocha, justo busco este momento del conflicto que estaba en subida y subirse a la ola y tapara su ineptitud y corrupcion en el Sector Salud y Educación. Me gustaría que investiguen, que estos señores que lucha no son tan serios, diferentes a los que lucharon en defensa del Cerro Quilish, la historía nos dara la razon que no goyo ni yana cocha son útiles para Cajamarca por que los dos mienten

Porque ? siempre que se

Porque ? siempre que se produce un conflicto de intereses (lo cual es completamente natural por que somos seres humanos y no robots ) los personales o de pequeños grupos son muy solidos , pero los de las grandes mayorías son debilitadas y desnaturalisadas pienso que es por dos motivos uno por el vildinero ( que al ser dividido entre muchos es mas pequeño ) mayorias son debilitadas

Porque ? siempre que se

Porque ? siempre que se produce un conflicto de intereses (lo cual es completamente natural por que somos seres humanos y no robots ) los personales o de pequeños grupos son muy solidos , pero los de las grandes mayorías son debilitadas y desnaturalisadas pienso que es por dos motivos uno por el vildinero ( que al ser dividido entre muchos es mas pequeño ) mayorias son debilitadas

Porque ? siempre que se

Porque ? siempre que se produce un conflicto de intereses (lo cual es completamente natural por que somos seres humanos y no robots ) los personales o de pequeños grupos son muy solidos , pero los de las grandes mayorías son debilitadas y desnaturalisadas pienso que es por dos motivos uno por el vildinero ( que al ser dividido entre muchos es mas pequeño ) mayorias son debilitadas

Me pareció interesante este

Me pareció interesante este articulo, en ciertas partes tienes mucha razón pero en otras no.Sin embargo, es muy contundente en enfatizar porqué los campesinos se levantaron en contra del proyecto fuera de lo que diga "GOYO" o los demás activistas sociales. ¿si es posible que vivan juntas la minería y el medio ambiente? Solo el tiempo lo dira en el caso de Perú.Por lo pronto, desgraciadamente lo que actualmente nos mantiene como un país ecoomicamente " estable " es la minería.