Mutilación genital femenina: Flores rotas, vidas marchitas

Ideele Revista Nº 215
África. Niñas sufren mutilación genital antes de los 15 años de edad.

Según Amnistía Internacional, casi 140 millones de mujeres en el mundo han sufrido la mutilación de sus genitales. Alrededor de 8 mil niñas y adolescentes al día y 3 millones al año. Razones culturales y religiosas son esgrimidas para esta práctica que desde sus orígenes tuvo como objetivo controlar la sexualidad femenina.

“Cuando supe cómo estaba, no pude entender por qué a mí. Cuando dejé mi país y comencé a compararme con otras mujeres, sentí rabia, indignación”. Ésta es la voz de una mujer africana que, aunque activista en contra de la mutilación genital, no quiere ser identificada. Se avergüenza de ser y sentirse “una mujer incompleta”.

Según UNICEF, “la ablación o mutilación genital femenina (MGF) es una forma de violación de los derechos humanos”. Se realiza en 28 países de África, en varios de Asia —como la India, Indonesia, Irak e Israel—, y entre algunos inmigrantes de estos países en Europa, América del Norte y Australia. En menor medida, también en Latinoamérica, entre algunas tribus amazónicas de Colombia y el Perú.

En el 2007 se detectaron casos en la selva colombiana, en la tribu de los emberá chami. Algunas niñas de esta etnia murieron debido a las infecciones contraídas por la falta de asepsia en las intervenciones.

Según declaraba el 2010 Esmeralda Ruiz, asesora de género y derechos del Fondo de Población de las Naciones
Unidas (UNFPA), “luego de años de trabajo, los emberá chami entendieron que la ablación violaba los derechos
a la vida, la integridad y la salud de las mujeres y se han comprometido a dejar de practicarla”. Se estima que cada
año morían entre tres y cuatro niñas de esta tribu a causa de la extirpación del clítoris.

La renuncia de los emberá chami a la ablación está recogida en el documento Proyecto Emberá-Wera, elaborado
por el UNFPA, y pese a haber logrado que la etnia renuncie formalmente a esta práctica, el documento señala: “Aún falta camino por recorrer para garantizar que todas las niñas y mujeres Emberá, en el resto del país, gocen de la integridad de sus cuerpos y de su territorio”.

Mutilar para controlar
La ablación normalmente es realizada por mujeres de la comunidad que por generaciones se dedican a esta labor:
mutilan y luego cosen la vagina de las niñas y adolescentes para garantizar su virginidad hasta que sean dadas
en matrimonio. Cuando eso ocurra, otra de estas mujeres, o el propio marido, las abrirá con un cuchillo y les
dirá que tienen que tener relaciones sexuales inmediatamente para evitar que el orificio se vuelva a cerrar. Todas
estas intervenciones se hacen sin utilizar anestesia.

En las zonas donde se practica la MGF se aducen razones religiosas. La mayoría de países que la realizan son musulmanes y no se ha encontrado ningún texto del Corán en donde se hable de la ablación; lo que sí se ha hallado son momias egipcias del siglo II a. C. mutiladas, lo cual también hace dudar del origen religioso de la práctica, dado el escenario politeísta de esta cultura.

Según manifiesta nuestra activista, se mutila por razones más terrenales: “Nos mutilan por pura ignorancia y machismo. Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.”

La MGF es de cuatro tipos; la más leve comporta la amputación total o parcial del clítoris. Luego está la que, además, extirpa los labios menores. El tercer tipo es la infibulación, que es la más radical de las que usualmente se realizan, pues comporta la extirpación del clítoris, de los labios menores y mayores y de parte del útero; además, la obertura vaginal es cosida con fibras vegetales, alambre o hilo de pescar, dejando únicamente un orificio para que salga la sangre menstrual, pues la uretra también queda tapada por la costura.

El cuarto tipo es bastante inusual; consiste en la punción, perforación o incisión del clítoris y/o de los labios vaginales, estiramiento del clítoris y/o de los labios, cauterización del clítoris y del tejido circundante o corte de la vagina e introducción de sustancias y de hierbas corrosivas para causar el sangrado con la finalidad de empequeñecer el canal vaginal.

Consecuencias
Las mujeres mutiladas sufren, entre otras cosas, de constantes infecciones vaginales. Al ser obstruida la uretra, miccionan por segunda intención quedándoles siempre sedimentos de orina que les ocasionan constantes problemas de hongos. Si estas infecciones prosperan y llegan al útero, son causas de infertilidad irremediable. Recientes estadísticas clínicas demuestran que la MGF causa otros daños irreparables, como el contagio del VIH-sida, o la hepatitis.

“Hace 20 años comencé a toparme con niñas africanas, que venían a mi consulta con infecciones de orina. La primera que examiné tenía los genitales cosidos. Le pregunté a la madre qué le había pasado y me dijo que le habían cortado el clítoris y los labios menores, y que en su país hacían eso a las niñas para purificarlas, que era como circuncidarlas.”

Desde ese momento la pediatra catalana Inma Sau ha hecho un largo camino en el tema de la ablación, y sabe que no se trata de una circuncisión: “La ablación amputa parte de un órgano; la circuncisión corta un trozo de piel. En el primer caso la mujer mutilada pierde sensibilidad y su vida física y sexual se ve afectada; en el segundo, el hombre no pierde nada”.

Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) también ha revelado que la MGF se asocia
además a una mayor probabilidad de sufrir problemas durante el parto y de perder al bebé.

Las mujeres mutiladas normalmente dan a luz mediante cesáreas. Por haber tenido los genitales cerrados durante años, tienen vaginas menos flexibles, lo cual las hace firmes candidatas a sufrir más episiotomías y hemorragias profusas posteriores al parto. La episiotomía es la realización de una incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino que amplía la abertura vaginal para facilitar la salida del feto.

Asimismo, la tasa de mortalidad de los bebés de mujeres mutiladas es mucho mayor y el nivel de complicación  mortalidad aumenta según la extensión y la gravedad de la ablación. En el continente africano la práctica de la mutilación ocasiona entre 10 y 20 muertes más —de bebés— por cada 1.000 partos.

A partir del primer caso que atendió la pediatra Sau, trabajó prestando más atención al colectivo africano.  Cuando les preguntaba a las madres por qué mutilaban, decían que eso lo decidían los hombres; y cuando hablaba con los padres, decían que era cosa de mujeres.”

En los años 90, debido a la gran cantidad de inmigrantes africanos en Cataluña, los jefes religiosos musulmanes
de este colectivo llevaron hasta tierras mediterráneas a una mujer que se dedicó a recorrer todas las provincias de la comunidad autónoma mutilando a las niñas de familias africanas nacidas en territorio español.

“Dos niñas fueron ingresadas en los servicios de urgencias porque se desangraban. Los padres dijeron que las había mutilado una mujer que había venido de su país. Fue identificada pero huyó antes de que la pudieran capturar. El mal que hizo fue terrible, pero también nos empujó a trabajar por lograr una legislación que protegiese a las posibles víctimas”, manifiesta la doctora Sau.

Cuándo y cómo
La MGF se practica desde los primeros días de vida hasta la adolescencia. Siempre marca el paso ritual de una etapa a otra de la vida; a las recién nacidas se hace como parte del rito del bautizo, y cuando son adolescentes representa el paso de la niña a la mujer que ya es apta para casarse, entre los 13 y los 15 años de edad.

En el último caso las niñas son aisladas de su comunidad y les cortan el cabello; así, cuando vuelvan a sus casas sus familiares y amigos sabrán que son nuevas personas. Luego son preparadas para la ceremonia especial: “la mutilación”.

“Yo estudié en un internado en Kenia hasta los 14 años. El día que volví a casa, en mi comunidad celebraban una fiesta. La gente cantaba, bailaba, bebía y comía por las calles. Le pregunté a mi madre qué pasaba y me dijo: ‘Celebran que vas a convertirte en mujer’.”

Para Agnes, la vuelta a casa iniciada con ilusión acabó de forma brutal en menos de 24 horas: “Crecí odiando la mutilación. El dolor es inimaginable y no se cura al cicatrizar la herida.”

A la niña que volvía del internado la bañaron al amanecer; entre dos mujeres la cogieron una por cada pierna mientras le aplastaban el vientre para inmovilizarla. Luego, sin anestesia, la matrona cogió su cuchilla y le cortó el clítoris y los labios menores. Le dijeron que la sangre que manó de su cuerpo era impura. La limpiaron con su propia orina y la cosieron.

En algunas etnias, la MGF representa la purificación. Otros grupos creen que las mujeres nacen endemoniadas y
les cortan el clítoris para extirparles “el mal”. También están los que afirman que cuando una mujer da a luz, si la criatura toca el clítoris de la madre morirá en el acto. La mujer solo tiene valor en tanto esposa y reproductora.

Las etnias que practican la MGF también creen que las mujeres que no están mutiladas son sucias, y se les prohíbe la manipulación del agua y de los alimentos. En África, también se realiza esta práctica por motivos estéticos, ya que consideran los genitales femeninos muy voluminosos y carentes de belleza.

Según los mayores, esta práctica se comenzó a realizar cuando los hombres se iban a la guerra y hacían cortar el clítoris de sus esposas y coserlas para evitar infidelidades.

Delito de lesiones
Desde el año 2003 Cataluña es la primera comunidad en España y Europa en la que el tema de la MGF es abordado mediante un protocolo de trabajo conjunto entre varios sectores (Salud, Educación y Justicia); el objetivo es evitar que se mutile a las niñas africanas residentes en territorio español. Además, desde el 2005 se ha logrado que la práctica sea perseguida extraterritorialmente.

Desde los servicios de salud y los colegios se trabaja en estrecha colaboración: en cuanto alguna niña se encuentra en peligro potencial, los padres son citados e informados de las nefastas secuelas de la ablación y de las consecuencias legales que sufrirán en caso de que sus hijas sean mutiladas.

La MGF está considerada en Cataluña como un delito de lesiones, pues un ataque contra la integridad física de la persona y se castiga con penas que van de 6 a12 años de prisión”. Esta condena también puede ir acompañada de “[…] 10 años de inhabilitación para el ejercicio de la potestad, la tutela o la guarda de la menor”.

En noviembre del 2011 fueron condenados a 6 y 2 años de prisión los padres de una niña a la que sacaron de territorio español y la mutilaron en Gambia. Esta pareja es la primera que cumple condena por esta práctica, si bien es cierto hay denuncias realizadas en la década de los 90. En ese momento los padres aducían causas culturales: se trataba de familias acabadas de inmigrar y que por falta de información no eran conscientes del mal que les infligían. 

Si non è vero è ben trovato
Este protocolo tiene origen en un papel lleno de sellos que en 1992 la doctora Sau se inventó para evitar la utilación de tres niñas. “A mi consulta vino una madre africana. Yo trataba a sus tres hijas. La mujer me comunicó que se iban a África porque las niñas tenían que ser mutiladas. Le expliqué lo que eso comportaba y ella me contestó que no podía hacer nada, que era su marido quien decidía.”

La pediatra citó al marido y él le explicó que en cuanto llegaran a su país, su madre, la abuela de las niñas, las
haría mutilar y él por sí solo no podría hacer nada. “Así que me fui por todo el hospital y recolecté todos los sellos
que pude, los estampé en un papel membretado y escribí una nota en la que decía que esas niñas salían intactas del territorio español y debían regresar igual, si no el padre sufriría consecuencias legales.”

Un mes después las niñas estaban de vuelta en España, y luego de revisarlas la doctora Sau comprobó que no las habían mutilado. Al ver el efecto positivo del seudodocumento, la pediatra realizó sendas cartas selladas para todo aquel que abandonaba el país rumbo a África llevándose a sus hijas.

Yo no era una mujer completa
Tiene 41 años de edad, se llama Aisa y es de Senegal. La mutiló su abuela a los 7 días de vida, cuando celebraban
su bautizo. Es la segunda de 8 hermanas, 4 de las cuales están mutiladas. Las más pequeñas se salvaron porque
sus padres se informaron sobre el tema y se dieron cuenta de que eso no era bueno para sus hijas.

“Hace 15 años que la ablación no se practica oficialmente en mi país. Hay solo dos clases de personas que la continúan realizando: los ignorantes y las mujeres que siempre se han ganado la vida de esa manera y siguen asustando a las familias con el demonio para que continúen mutilando a sus hijas y no quedarse sin trabajo.”

Aisa no era consciente de que ella hubiera sido mutilada. “Un día fui a visitar a una amiga y en su casa hacían una fiesta. Yo no sabía por qué. Cuando le pregunté qué celebraban, me dijo que la habían mutilado. Sentí mucha pena y lloré por ella. Aún no sabía que yo estaba igual.”

Cuando llegó a la adolescencia, Aisa comenzó a descubrir que algo no iba bien: “Una compañera del colegio me dijo que le picaban los labios de la vulva, y yo pensaba qué labios, de qué habla. Y fue así como comencé a investigar por mi cuenta; busqué respuestas en los libros de Anatomía y me vi diferente”.

Los padres de Aisa nunca le explicaron lo que le habían hecho de pequeña. “Yo no he hablado nunca del tema con
nadie de mi familia. El tema del sexo en África es tabú, y más con la familia.” A los 14 años Aisa tuvo su primer periodo menstrual y comenzó a sufrir más infecciones provocadas por la orina. Fue a la ginecóloga y ella le confirmó sus sospechas: “Fue un periodo muy duro y me di por vencida; no luché porque vi que las demás mujeres estaban igual y sobrevivían”.

Con 31 años de edad, Aisa abandonó Senegal en busca de nuevos horizontes. Llegó a Madrid y allí tuvo que ir al médico por otra de sus constantes infecciones de las vías urinarias. Cuando la ginecóloga la vio, llamó a otra doctora: “Ambas se pusieron a cuchichear mientras me miraban los genitales y yo me sentía como un monstruo”.

Cuando comenzó a tener una vida sexual activa, Aisa sentía vergüenza: “Lo hacía a oscuras. No quería que me vieran. Y como me habían mutilado de muy pequeña, era casi imperceptible. A veces disfrutaba y a veces fingía, pero sobre todo quería que me percibieran como una mujer normal”.

Según Aisa, los hombres tienen relaciones sexuales placenteras con una mujer mutilada porque “las encuentran
más cerradas, pero muchas de las mujeres son absolutamente insensibles y cada vez que tenemos sexo sufrimos dolor, así que a la larga los hombres se van con una que no está mutilada, porque llegan a aburrirse de estar con una mujer que no siente nada”.

Hace tres años Aisa se trasladó a vivir a Barcelona y tuvo otra infección de orina. En la consulta del ginecólogo se desmontó: explicó su necesidad de ser ‘normal’, de sentirse ‘completa’, y dijo que estaba a punto de viajar a Francia para ver si la podían operar.

El ginecólogo le informó que, en Barcelona, un médico de la clínica universitaria Dexeus realizaba reconstrucciones de clítoris. “Me dieron el número de teléfono de la primera mujer que se había sometido a
la intervención. Ella me explicó que sus genitales habían quedado como si no hubiera pasado por la mutilación,
y que funcionalmente sentía como una mujer ‘normal’.”

Después de un mes Aisa fue operada y, según sus propias palabras, ahora es una mujer feliz. “He recuperado toda la sensibilidad. Disfruto plenamente del sexo y me siento una persona normal, completa; ahora me siento absolutamente segura como mujer.”

Pero hay mujeres que luego de la operación manifiestan que aunque sus genitales han recuperado su apariencia, ellas están igual que antes. A esas mujeres no solo les cerraron la vulva, dice Aisa: “Además, les han cerrado la libido”.

Siempre hay esperanza
Reconstruir la vida de una mujer mutilada no es tarea fácil. Por eso el responsable del Programa de Reconstrucción Genital Post Ablación de la Fundación Dexeus, el doctor Pere Barri Soldevilla, dice que ésta es una tarea que no acaba con la cirugía.

En el 90% de los casos los genitales femeninos recobran su aspecto original. “Luego de confrontarse con la mujer occidental, la mujer africana sometida a la mutilación sufre un golpe letal en su autoestima. La recuperación de sus genitales las ayuda a recuperarla.”

La intervención es gratuita y la financia la Fundación Dexeus, que se nutre del apoyo económico de entidades y particulares. Dura una hora y las mujeres solo pasan una noche en la clínica, así que muchas de ellas —para evitar el rechazo familiar— se operan in informarlo.

“La cirugía es una técnica adaptada de la que se aplica para el alargamiento del pene. El clítoris es un órgano de unos 10 cm de largo, la mayor parte de los cuales se encuentran en el interior de la vagina. Lo que hacemos es coger lo que queda del clítoris y desinsertarlo del ligamento que se ancla al hueso y dejarlo lo más externamente posible”, explica el doctor Barri.

La reconstrucción del clítoris, además de recuperar el aspecto estético, ayuda a que la mujer recupere la funcionalidad sexual en un porcentaje muy elevado. Según las cifras del equipo médico comandado por el doctor Barri, luego de operadas el 75% de las mujeres recuperan la capacidad objetiva de excitarse; de éstas, el 40% llega a tener orgasmos siempre que quiere, y un 30% los tiene parcialmente, es decir, no siempre que lo desea.

Lamentablemente, esta técnica aún es irrealizable en los países donde se practica la MGF. Los cirujanos que se han arriesgado a hacerlo han visto sus vidas amenazadas; además, la mayoría de mujeres que se han sometido a la reconstrucción han sido luego rechazadas por sus familias.

Epílogo
En el siglo XIX, en Europa también se mutilaba a las mujeres que padecían de histeria o de enfermedades nerviosas. Desde el principio de los tiempos el dominio sobre la mujer se ha ejercido de diferentes maneras
y unas han sido más brutales que otras. Lo que nadie sabe a ciencia cierta es desde cuándo mutilar a las mujeres
se convirtió en una costumbre normalizada por algunas sociedades.

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Soy totalmente ajeno al tema,

Soy totalmente ajeno al tema, ayer me di cuenta que esto existía en el mundo y me sorprendí tanto, me dijeron que eran algunas tribu de África. Después me di cuenta que no era así, siento tanto dolor por todas estas mujeres, es indescriptible... quisiera ayudar a las que aun no pasan por esto, daría mi vida por ellas, pero no tengo recursos ni mucho menos manera alguna. Doy gracias humildes a las organizaciones y a quien creo este espacio web que sin duda espero brinde información útil a quienes la necesiten y que se haga conocer también un poco más esta realidad.

Asi es Leo, algunas mujeres

Asi es Leo, algunas mujeres afirman que serian rechazadas por sus comunidades si no se someten a estas practicas, la aprueban y la defienden, defienden su "cultura", obligando a sus hijas a someterse a este espando. La primera ablacion esta en las mentes de estas mujeres qaue no son capacez de denunciarla y de oponerse

ME DA TANTO CORAJE POR ESTO

ME DA TANTO CORAJE POR ESTO QUE LE HACEN A LAS MUJERES, POBRECITAS, ME IMAGINO EL DOLOR Y EL DAÑO IREVERSIBLE QUE LE CAUSAN A LAS NIÑAS, CRIATURAS INOSENTES, POR ESO DESEO CON TODA MI ALMA QUE TODA LA IGNORANCIA Y LA MALDAD SE ACABE YAAAAAAAA, JEHOVA TU SABES CUANDO ACABA ESTO, MIENTRAS APOYEMOS A ESTAS PERSONAS COMO PADAMOS, INFORMANDO.

Hola Leonor, soy de Colombia

Hola Leonor, soy de Colombia ye stoy realizando mi tesis sobre este tema en la comunidad Embera. Quería saber si existe la posibilidad de que pueda hablar con usted sobre la ablación femenina para complementar la información que tengo. Muchas Gracias.

Hola Maria Gabriela, hace un

Hola Maria Gabriela, hace un momento te he escrito, pero creo que lo he hecho en el recuadro equivocado. Aabo de ver tu mensaje, un tanto tarde, espero que aún podamos intercambiar información sobre el tema de la mutilación femenina. Mi correo es perdurle@gmail.com.
Perdona la tardanza
Saludos.
Leonor Pérez-Durand

Leonor Pérez-Durand

Es Delito de Lesa Humanidad

Es Delito de Lesa Humanidad el enriquecimiento en la gestión gubernativa de los “representantes”, el fraude sobre el Estado, el abuso sobre la niñez, la trata, el proxenetismo y sus consecuencias, como toda violencia de género.

“Las fuertes resistencias contra lo femenino no serían de índole intelectual, sino que proceden de fuentes afectivas; la irresoluble perversión no sublimada y ambigüedad sexual del varón que posee la decisión final en éste esquema, donde lo masculino sigue siendo la ley”. Osvaldo Buscaya
Debajo de la delgada capa hipócrita de nuestra sociedad, como “institución” del perverso patriarcado, existe la misma impronta de lo que describe la nota y si las mujeres no toman el poder, salvo los escarceos en el terreno social y legal nada será resuelto.
El varón (el nene), está imposibilitado de poder dejar de ser un perverso, dado que el “recorrido” de la niña y el niño en las etapas o fases del complejo de Edipo, no diferencia lo masculino de lo femenino en su relación con la madre; objeto sexual incomparable. En estas instancias la niña con la percepción del pene en el varón permite en ella la esperanza del crecimiento del clítoris, sin embargo la realidad le indica, en el paso del tiempo, lo que la diferencia del varón. Diferencia irreductible; no será poseedora del pene que ostenta el niño y así inevitablemente castrada o mutilada deriva en un rechazo profundo contra la madre; responsable de la falta, de ese atributo, inclinándola hacia el padre como poseedor del pene, que en su imaginario podría tener y que en el desarrollo de la civilización patriarcal remplazará a su vez con sus propias hijas e hijos.
El varón en ese periodo, percibe a la mutilada niña, como una severa advertencia de lo real de la castración y ese horror temeroso primordial lo enfrenta ante la figura del páter – patriarca como efectiva disuasión, abandonando su objeto sexual primordial, la madre. Estas alternancias de proyecciones e identificaciones alimentan el imaginario de la diferencia, la inferioridad y lo inferior que “coagula” sobre la niña – mujer. Esta circularidad no nos impedirá relacionar la profundidad de la irresoluble situación del patriarca, lo confuso e indescifrable para su concepción de lo real.
Lo femenino, la mujer, la madre sería el centro y diversidad de lo excelso y lo repudiable en tanto generadora del varón fálico y de la niña mutilada o castrada, determinativo de su ambigüedad sexual. Es justamente, éste proceso por el que el varón queda atrapado en su irresoluble perversión y ambigüedad sexual. La situación de la niña – mujer la imposibilita de padecer éste proceso y no lo es posible tampoco “convertirse” en una perversa irresoluble y una ambigua sexual en el sentido que presenta el varón fálico. Lo anatómico, es director irreversible.
Percibir, considerar y estar pendientes de éste proceso en lo infantil, con la finalidad de resolver éste desencadenamiento del varón es prioritariamente lo educativo y sólo lo podría materializar el real poder de lo femenino; la mujer.
Otras alternativas de “negociación” con el varón entrarían en el terreno de la ilusión o más bien, de la alucinación. Con el poder que somete, no se debe negociar. Negociar con el varón actual, sería para el feminismo el cese de una activa percepción y de la conciencia normal de la vida, en el área donde arrecian los sentimientos, deseos, intereses y actos del patriarcado.
Buenos Aires
Argentina
Septiembre de 2012
Osvaldo Buscaya (Bya)
(Psicoanalítico)
Femeninologia
Lo femenino es el camino

Es Delito de Lesa Humanidad

Es Delito de Lesa Humanidad el enriquecimiento en la gestión gubernativa de los “representantes”, el fraude sobre el Estado, el abuso sobre la niñez, la trata, el proxenetismo y sus consecuencias, como toda violencia de género.

“Las fuertes resistencias contra lo femenino no serían de índole intelectual, sino que proceden de fuentes afectivas; la irresoluble perversión no sublimada y ambigüedad sexual del varón que posee la decisión final en éste esquema, donde lo masculino sigue siendo la ley”. Osvaldo Buscaya
Debajo de la delgada capa hipócrita de nuestra sociedad, como “institución” del perverso patriarcado, existe la misma impronta de lo que describe la nota y si las mujeres no toman el poder, salvo los escarceos en el terreno social y legal nada será resuelto.
El varón (el nene), está imposibilitado de poder dejar de ser un perverso, dado que el “recorrido” de la niña y el niño en las etapas o fases del complejo de Edipo, no diferencia lo masculino de lo femenino en su relación con la madre; objeto sexual incomparable. En estas instancias la niña con la percepción del pene en el varón permite en ella la esperanza del crecimiento del clítoris, sin embargo la realidad le indica, en el paso del tiempo, lo que la diferencia del varón. Diferencia irreductible; no será poseedora del pene que ostenta el niño y así inevitablemente castrada o mutilada deriva en un rechazo profundo contra la madre; responsable de la falta, de ese atributo, inclinándola hacia el padre como poseedor del pene, que en su imaginario podría tener y que en el desarrollo de la civilización patriarcal remplazará a su vez con sus propias hijas e hijos.
El varón en ese periodo, percibe a la mutilada niña, como una severa advertencia de lo real de la castración y ese horror temeroso primordial lo enfrenta ante la figura del páter – patriarca como efectiva disuasión, abandonando su objeto sexual primordial, la madre. Estas alternancias de proyecciones e identificaciones alimentan el imaginario de la diferencia, la inferioridad y lo inferior que “coagula” sobre la niña – mujer. Esta circularidad no nos impedirá relacionar la profundidad de la irresoluble situación del patriarca, lo confuso e indescifrable para su concepción de lo real.
Lo femenino, la mujer, la madre sería el centro y diversidad de lo excelso y lo repudiable en tanto generadora del varón fálico y de la niña mutilada o castrada, determinativo de su ambigüedad sexual. Es justamente, éste proceso por el que el varón queda atrapado en su irresoluble perversión y ambigüedad sexual. La situación de la niña – mujer la imposibilita de padecer éste proceso y no lo es posible tampoco “convertirse” en una perversa irresoluble y una ambigua sexual en el sentido que presenta el varón fálico. Lo anatómico, es director irreversible.
Percibir, considerar y estar pendientes de éste proceso en lo infantil, con la finalidad de resolver éste desencadenamiento del varón es prioritariamente lo educativo y sólo lo podría materializar el real poder de lo femenino; la mujer.
Otras alternativas de “negociación” con el varón entrarían en el terreno de la ilusión o más bien, de la alucinación. Con el poder que somete, no se debe negociar. Negociar con el varón actual, sería para el feminismo el cese de una activa percepción y de la conciencia normal de la vida, en el área donde arrecian los sentimientos, deseos, intereses y actos del patriarcado.
Buenos Aires
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Septiembre de 2012
Osvaldo Buscaya (Bya)
(Psicoanalítico)
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Lo femenino es el camino

Que horrible saber de esto

Que horrible saber de esto que sucede en el mundo...fue tan impactante para mi que llore y no dejo de llorar mientras escribo mi comentario....cuando acabara el daño que hace el ser humano hacia su projimo.

no se explica que aun en el

no se explica que aun en el presente siglo se siga viendo y haciendo estas barbaridades. Es estremecedor con solo dar lectura a este paper. Os pido que me digan que puedo hacer para ayudar para que estas atrocidades no se sigan cometiendo.

Partida de gente IGNORANTE Y

Partida de gente IGNORANTE Y PODRIDA! NO HAY OTRO CALIFICATIVO. Tanto hombres machistas como mujeres sumidas en su mundo de poco conocimiento que se prestan para esta tarea. Gente maldita que jamás saldrán de su estúpida ignorancia.
Por qué mejor no se mutilan el glande de sus penes???????