La suspensión de Conga, decretada a regañadientes por el Gobierno, ha afectado al Ministerio del Ambiente, que ha salido golpeado y maltrecho de la contienda. Como chico malcriado, ha sido castigado por las objeciones que hizo al Estudio de Impacto Ambiental presentado por el proyecto minero. Ahora le quieren quitar facultades que pondrían en cuestión “la gran transformación ambiental”.