Acaba el 2010 y los conflictos socioambientales siguen siendo materia de debate y preocupación. Por un lado, quienes promueven la inversión no entienden las razones de la resistencia a proyectos que la población considera un peligro para sus formas de vida. Por otro, quienes defienden los derechos de la población se detienen poco a pensar cuál sería la alternativa de desarrollo a estos proyectos.