A un mes de la muerte de la poeta: Blanca y villana
¿Qué no se ha dicho de Blanca Varela?, todo y nada. El reconocimiento de la magnificencia de su obra, en escala mundial, quizá no signifique nada para un alma hastiada de las banalidades que signa el camino del común de los mortales.
Se fue como vino. En silencio infinito. Optando por el mutis en los siglos de luces de neón.
¿Imperceptible? Qué va. Su huella es irreproducible.
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Se dice que Octavio Paz, amigo personal de Blanca, prologó Ese Puerto Existe, cuyo título original era Puerto Supe. Al poeta mexicano el título le pareció inconsistente. “Pero, Octavio, ese puerto existe”, se defendió Blanca Varela. “Ahí tienes el título” declaró Paz.
Varela es de la escuela de poetas de la generación del 50. Es esta escuela la que nos otorgó a grandes exponentes de la obra literaria, donde quizá el más célebre es Julio Ramón Ribeyro, incluyendo Eielson, Bondy, Westphalen, Sologuren, entre otros. Esta generación avanzaba hacia una inclinación a la idea romántica de la inspiración e impulsividad, que estaría en boga en la generación de los 60s, y cuyo caso más evidente resulta la obra de Luis Hernández.
Sin embargo, Blanca tenía una tendencia e inclinación hacia la escuela anterior, más controlada. “Yo no tengo un espíritu crítico, pero sí autocrítico; es decir, corrijo mucho. Siempre hago una poda exhaustiva. Recorto lo superfluo, lo que no sirve para expresarme”. Esta misma inclinación es también clara en Sologuren, aunque no es tan intensa.
Sobre su poesía, Blanca la calificaba como una poesía que “es dura, y desentona. A veces no tengo respeto por las palabras que son consideradas como poéticas. Yo uso todo lo que me sirve (...). Eso lo heredé de Vallejo: él hacía cosas maravillosas, no le importaba torcerle el cuello a la gramática”. Blanca no tenía la costumbre de dar entrevistas o hacer apariciones en público, pues tenía la clara idea de que la crítica sobre su obra debería hacerla no ella, sino el público.
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Despierto...
VIII
Despierto.
Primera isla de la conciencia:
un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.
Alguien me observa con indiferencia.
Secreto de familia
soñé con un perro
con un perro desollado
cantaba su cuerpo su cuerpo rojo silbaba
pregunté al otro
al que apaga la luz al carnicero
qué ha sucedido
por qué estamos a oscuras
es un sueño estás sola
no hay otro
la luz no existe
tú eres el perro tú eres la flor que ladra
afila dulcemente tu lengua
tu dulce negra lengua de cuatro patas
la piel del hombre se quema con el sueño
arde desaparece la piel humana
sólo la roja pulpa del can es limpia
la verdadera luz habita su legaña
tú eres el perro
tú eres el desollado can de cada noche
sueña contigo misma y basta
Fuente
Junto al pozo llegué,
mi ojo pequeño y triste
se hizo hondo, interior.
Estuve junto a mí,
llena de mí, ascendente y profunda,
mi alma contra mí,
golpeando mi piel,
hundiéndola en el aire,
hasta el fin.
La oscura charca abierta por la luz.
Éramos una sola criatura,
perfecta, ilimitada,
sin extremos para que el amor pudiera asirse.
Sin nidos y sin tierra para el mando
Destiempo
I
Se fue el día,
las escamas del sueño giran.
Todo desciende,
la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras,
temerosa del amor
la ostra llora a solas.
Caen las lívidas hojas de tu frente,
Te alejas, negra burbuja sin destino.
Se abren súbitamente mil calles,
arrecifes en llamas
retienen tu cuerpo helado como una lágrima,
nada te hiere,
el coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza, inunda praderas,
salta de las ventanas como un rojo sonido
y todo esto no es sino el otoño.
El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa...
II
El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa.
Tenemos sed, tenemos prisa por golpear
con el hueso de una flor en la tiniebla.
Hay un árbol talado en esta historia.
Contemplamos el cielo. No hay señales.
¿Es de día? ¿Es de noche?
Murió la araña que medía el tiempo,
sólo hay un viejo muro y una nueva familia de sombras.
A rose is a rose
inmóvil devora luz
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume
Escena final
he dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir
a eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne
soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida
o tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros
desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra
hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.
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Varela a tres voces Tres poetas hablan de la maestra. |
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Rocío Silva Santiesteban “Blanca Varela no solo ha sido una poeta excepcional por su calidad literaria, sino también porque abrió una brecha para las mujeres que nos hemos dedicado a la literatura en el Perú. Como ha sostenido Mario Vargas Llosa en RPP Blanca ha sido también una inquebrantable promotora cultural al frente de interesantes proyectos como las ediciones y la librería del Fondo de Cultura y en sus colaboraciones en revistas y prensa diaria bajo el seudónimo "Cosme". Ella supo manejar el lenguaje, pero también posicionarse como una mujer autónoma, libre, en un mundo donde era muy difícil serlo y me refiero a la Lima de los años 40 y 50. Precisamente su poesía no habla de eso, no es una poesía ni confesional ni de la cotidianidad, pero sí está regida por las batallas entre la necesidad de ser y la necesidad de escribir, su poesía siempre nos habla de la gravedad y la gracia, desde una especie de mística del agnóstico”. Rossella Di Paolo Victoria Guerrero |
Eterna eres tú Blanca
Blas de la Jara
Desde dentro aquel tiempo aún nos atolondra.
Recuerdo nuestras alas cenizas,
Querías volar pero tus huesos calcinaban los míos
Y oscureciendo acariciabas mis venas ramificadas
Tu cuerpo se abre en ciénagas
bebo de ti como perros famélicos
Sabiendo que culebras rondan tus atardeceres.
Heredaste el sanguíneo rastro de sus bocas.
Cuento las cicatrices tejidas en tu espalda
Con los pies enjaulados en un charco moribundo
Negras larvas ascienden por mi pierna en macabra cosquilla
Me han dicho que busque el páramo donde la realidad rebrota
Donde todavía los vientos silban al eucalipto,
Lo rompen en rumores de nívea risa.
| Varela en Ideele |
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Le agradecemos a Blanca Varela la deferencia que siempre tuvo con nosotros, pero sobre todo la valentía para declarar sobre temas que trascienden la creación artística. En Varela la eternidad convivía con un espíritu de su tiempo. ¿Hay libertad sexual en el Perú? La libertad en principio es que una persona es dueña de su cuerpo y de su espíritu: la libertad general, cada individuo tiene derecho de hacer lo quiere con su sexualidad, con su cuerpo. En el Perú la gente vive muy restringida, limitada, algunos por razones económicas y algunas por razones de educación: en el Perú la libertad sexual está limitada. La libertad sexual es buena, siempre y cuando no dañe a otra persona, que no exista violencia de por medio. ( Ideele nº 75) ¿En qué momento de su vida se dio cuenta de que los derechos humanos eran importantes? Desde muy pequeña, porque en mi casa, en mi familia, la justicia y el respeto de los demás era un tema aceptado totalmente y que se respetaba. No me costó trabajo –más tarde-, cuando pude comprender a cabalidad la importancia de los derechos humanos, que la educación desde la infancia es absolutamente necesaria para ejercerlos y defenderlos, no importa en qué grado nos encontremos. ( Ideele nº 113) ¿Qué significa para el país el 50 aniversario de la declaración universal de los derechos humanos? Nos ha vuelto a recordar que no podemos descuidarnos en la defensa de esta dura conquista que, desgraciadamente, no toda la gente ejerce. Particularmente en nuestro país, y en todos aquellos en donde se abusa del poder, y se considera al “otro” como algo usable y descartable. Ser un “ser humano” no es fácil y hay que perseverar y luchar porque así sea. ( Ideele Nº 115) |




