Terremoto sacude corte superior de Lima: centenas de afectados
Juan Luis Balarezo
Consorcio Justicia Viva
Las consecuencias exactas de los daños aún no han sido calculadas, pero nuestras investigaciones han arrojado que la cifra exacta de víctimas asciende a la calamitosa cantidad de 290 jueces suplentes y provisionales.
Pese a la gravedad de la situación, ya denunciada por el Consorcio Justicia Viva, las autoridades aun no se han manifestado al respecto. Lo cierto es que el responsable directo de los estragos es nada más y nada menos que César Vega Vega, el propio presidente de la corte superior de justicia de Lima. Efectivamente, Vega Vega ha llevado a cabo 290 nombramientos de jueces entre el 1 de enero y el 20 de abril de este año, lo cual equivale a 2.64 nombramientos de magistrados suplentes y provisionales por día. Todo un movimiento telúrico, que por poco no ha dejado piedra sobre piedra.
Debemos recordar que no estamos ante el más intenso movimiento de plazas en los últimos tiempos. La historia reciente de la corte más grande de Lima exhibe similares cataclismos. Nos referimos a Ángel Romero, quien aún ostenta el récord con 4 nombramientos al día (75 cambios en 22 días). Ahora bien, en honor a la verdad (tampoco se trata de desmerecer), deberíamos añadir al atlético desempeño de Vega Vega su sorpresiva e injustificada “reconformación de 3 salas superiores, la designación de una decena jueces suplentes y dos magistrados provisionales” allá por el 2007.
Si bien es cierto que las designaciones llevadas a cabo por Vega Vega se ajustan, casi estrujadas, a sus competencias como presidente de la corte superior de Lima, no deja de ser cuestionable semejante abuso de poder en detrimento de la inamovilidad de los jueces, principio que protege su independencia. A dicha sospecha de abuso de poder, debemos añadir hechos del reciente pasado de este magistrado.
Así es, tal como fue visto a través de uno de los medios más democráticos del país (You Tube), Vega Vega estuvo presente en la celebración del cumpleaños de Carlos Roca (antiguo dirigente aprista) y mientras éste anunciaba su candidatura a la Secretaría General de su partido, Vega Vega compartía un lugar privilegiado en el estrado. Hay quienes lo defienden (incluido él mismo) diciendo que asistía a la celebración del cumpleaños de un amigo y no a un mitin político. A ellos, cabe preguntarles: ¿quién alquila un estrado en su cumpleaños y anuncia su candidatura política micrófono en mano? Las fechas coincidieron, por decir lo menos, pero es claro que el ágape era más político que social. ¿Si lo hubiera hecho el 31 de octubre, en una peña, sería distinto? Ahora bien, si ello no fuera suficiente prueba de la militancia soterrada de Vega Vega, nosotros y otros medios hemos recolectado más hechos que apuntan en la misma dirección.
¿El problema? Infringir la prohibición constitucional de participar en política (artículo 153) e infringir el código de ética judicial (artículo 6) es ya bastante, pero si ese comportamiento se asocia a la oscura remoción de jueces, se agrava aún más. Estaremos pendientes de las réplicas de este irracional terremoto.
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El magistrado Vega Vega
Trabajé 8 años en el Poder Judicial (1985-1993), antes de graduarme como abogado y siempre -en condición de magistrado- conocí a César Vega Vega quien por entonces se desempeñaba como Juez Penal nombrado por Fernando Belaunde y luego Vocal Superior, nombrado por Alan García, como se estilaba por ésa época.
Nunca escuché críticas contra su desempeño jurisdiccional, salvo el calificativo de "aprista", por haber sido socio de García Pérez cuando ambos eran abogados litigantes. Luego cuando fue expectorado en 1992, junto a una centena de magistrados, la mayor parte de ellos muy decentes, entendí porqué se habìan ensañado con él.
Con el desempeño profesional, he leìdo varias sentencias de Vega Vega, cuando regresó al PJ en el 2001 y hasta cuando ha sido Vocal Supremo interino y nunca encontré nada anormal, más bien la claridad de un juez que conoce su oficio como no hay muchos, lamentablemente. Que se sepa no tiene investigaciones pendientes y por eso me alarma ver que en diversos medios la emprenden en su contra.
Hoy que es Presidente de la Corte Superior de Lima, naturalmente debe efectuar designaciomnes en los cargos interinos y realizar los ajustes necesarios, como lo hicieron todos los que antes ocuparon su cargo: ¿hay algo malo en ello? ¿No será que el culpable es el CNM que no designa tantos puestos vacantes?
Disculpen que discrepe pero son las sinceras imprsiones de un abogado litigante.
Roger Paredes
CAL 17140