Reacciones y reacciones
Cesar Azabache: “Mi discrepancia parcial con el fallo no me lleva a considerarlo incorrecto”
Agradecemos a Cesar Azabache, penalista, ex procurador adjunto anticorrupción y ex abogado de IDL haya aceptado responder estas preguntas provocadoras pero que expresan nuestra discrepancias con posiciones y actitudes asumidas en vísperas de la sentencia .
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¿Por qué saliste a decir unos días antes de la sentencia algo que, finalmente, le convenía a Fujimori, como lo prueba el hecho de que fue recogido por los fujimoristas o por quienes estaban a favor de Fujimori?
¿Quién dijo que mi punto de vista “convenía a Fujimori”? Yo he dicho que no encuentro (y no las encuentro) evidencias concluyentes (no me preocupa si son directas o indirectas; me preocupa que sean concluyentes) de la existencia de una orden expresa o de un plan específico de exterminio autorizado por Fujimori (no por alguien en el Ejército, sino por Fujimori) antes de Barrios Altos. En cambio, la ausencia de toda reacción posterior a esa masacre en el periodo que va de noviembre de 1991 a julio de 1992, junto a las demás evidencias del juicio, sí justifica, lo he dicho, más allá de toda duda, la condena por el caso La Cantuta. Llego entonces a conclusiones distintas para los casos de Barrios Altos y La Cantuta. De hecho, un juicio no es una cuestión que vaya al “todo o nada”. Las soluciones parciales también son posibles.
Claro, en su momento mi opinión condujo a discutir si el tribunal podía o no adoptar una decisión intermedia entre la tesis de la fiscalía y la tesis de la defensa. Yo he sostenido que sí, mientras los congresistas De Souza y Aguinaga y la señora Chávez sostuvieron que optar por una teoría intermedia como ésta (que conducía a una pena menor de treinta años) equivalía a prevaricar.
Dados estos antecedentes, no entiendo cómo pueda haber convenido mi opinión a Fujimori. En todo caso, eso no es algo que me preocupe. Mi opinión está construida sobre mis convicciones personales, no sobre mi empatía o antipatía hacia alguien. No creo, honestamente, que una decisión institucional en un caso como éste deba adoptarse en función de empatías o antipatías personales. Tampoco creo que alguien en tu revista piense que la única manera de asumir una posición válida en un caso como éste sea adherir a alguna de las dos posiciones maximalistas que se presentaron en el juicio.
El predominio de discursos extremos a favor de la condena absoluta o la absolución absoluta de Fujimori nos ha alejado mucho de la construcción de una memoria colectiva sana e integradora sobre nuestra historia reciente. Cualquier maximalismo, por cierto, es defendible desde su propio punto de vista. Pero es indefendible cuando pretende que toda opción distinta es inválida. Curiosamente, los maximalismos tienden a alimentar más la confrontación con el contrario absoluto (el enemigo) que a tolerar el debate con otras opciones intermedias.
Un buen ejemplo de estos extremos inaceptables se observa en la actitud que adoptó el fujimorismo hacia el final del juicio: De Souza, Chávez y Aguinaga terminaron amenazando a los miembros del tribunal con denunciarlos por prevaricato si optaban por la tesis de la responsabilidad por omisión. Interesante, ¿no? La tesis de la responsabilidad por omisión conducía a una condena menor de 25 años. Pero para De Souza, Chávez o Aguinaga, condenar a Fujimori a una pena intermedia era equivalente a cometer delito. De alguna manera parecerían estar más cómodos con una condena extrema que les permitiera sentir y decir que Fujimori es víctima de un abuso. Claramente, plantear las cosas así no tiene sentido.
¿No te has sentido desautorizado por la sentencia?
¿Desautorizado? ¿Por qué? Mi discrepancia parcial con el fallo no me lleva a considerarlo inválido o incorrecto. Solo me lleva a notar que el tribunal ha adoptado un punto de vista distinto del mío sobre la prueba suficiente en casos como el de Barrios Altos. Del mismo modo, que el fallo siga una ruta distinta de la que yo habría preferido no hace inválida mi opinión. Hay que recordar que respetar una decisión y reconocerla en su exacta dimensión no implica adherir personalmente a su contenido.
Hay una serie de teorías legales adoptadas por tribunales locales que no comparto, pero debo seguir y citar en tanto no sean modificadas. Basta leer cuanto he publicado hasta ahora para notar la diferencia que media entre opinar y describir. En algunos casos lograré, como más de alguna vez he logrado, que la jurisprudencia cambie en algún punto. En otros casos no conseguiré nada distinto de dejar sentada mi posición. No es la primera y probablemente no sea la última vez que voy a sostener opiniones contrarias, parcial o totalmente, a las que predominan o predominen en el Tribunal Supremo. Eso no reduce en nada el enorme respeto que siento por sus integrantes. Y tampoco me inhibe, de hecho, de seguir pensando y escribiendo.
¿Por qué fuiste más papista que el Papa?
La pregunta conduce a indagar quién es el Papa en este caso. No creo que sea Nakasaki, porque él pedía una absolución y yo una condena. Supongo entonces que el Papa de la pregunta es el tribunal. Desde cierto punto de vista puede concluirse que, para el caso Barrios Altos, yo he asumido un estándar de pruebas más alto que el que refleja la sentencia. Pues bien, yo he sostenido ya varias veces antes de este juicio que la única manera segura de justificar un fallo que respalde a la acusación consiste en eliminar, descartándolas a partir de evidencias, todas las alternativas razonables de interpretación de los hechos que favorezcan al acusado. Si una alternativa subsiste como probable después de este análisis, he dicho, la absolución debe dictarse al amparo de las reglas sobre presunción de inocencia.
Desde mi interpretación de las cosas, es posible imaginar a un Fujimori que tan temprano como en 1991 no supiera lo que se venía. Pero no es posible imaginar a un Fujimori que no supiera lo que estaba pasando después de una exhibición pública de violencia como la masacre de Barrios Altos. De ahí mi diferencia con el tribunal. A mi ver, solo es moralmente consistente sostener una regla si estamos dispuestos a aceptar sus consecuencias incluso cuando no corresponden a nuestras preferencias subjetivas. Por tanto, si yo sostengo como test de control sobre la prueba la eliminación de alternativas, y encuentro en el caso Barrios Altos una alternativa razonable de explicación no eliminada, mi conclusión solo puede ser la que he expuesto.
¿Y cuál es tu apreciación general sobre la sentencia? ¿La habrías apelado?
La sentencia es y va a seguir siendo una referencia obligatoria en estos temas, incluso si la segunda instancia la modifica en parte. ¿Impugnarla? No habría tenido sentido para la fiscalía ni para las víctimas. No por una diferencia de cinco años en la condena se va a poner en riesgo un instrumento de este peso.
Por otro lado, no veo manera en que la defensa, que ya impugnó la sentencia, pueda ganar la absolución completa que intenta. Podría ganar el cambio de parte de los motivos del fallo o la reducción de la condena, pero no por las razones que hasta ahora ha expuesto. La defensa pretende reducir la cantidad de evidencias que entran en el debate: intenta que no se revise el contexto posterior a la masacre de Barrios Altos, y pretende eludir el debate sobre los deberes que corresponden a un mandatario ante casos de este tipo. Eso es inaceptable para cualquier tribunal.
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