EL MOVIMIENTO DE MUJERES Y LAS POLÍTICAS REGIONALES DE CUSCO, UNA EXPERIENCIA PARA OBSERVAR
Roxana Vergara Rodríguez
Coordinadora local en Cusco IDL - CBC
La reciente aprobación del Plan Nacional Contra la Violencia Hacia la Mujer 2009 – 2015, es un buen pretexto para detenernos a mirar no sólo los problemas que afectan a las mujeres de nuestro país, sino los pasos que Estado y sociedad civil están dando para solucionarlos.
Una experiencia interesante en esta línea, se está dando en el Cusco. Desde hace aproximadamente dos años, el Gobierno Regional a iniciativa de organizaciones de mujeres e instituciones que trabajan con ellas, implementa, políticas públicas en favor de las mujeres.
Entre los años 2006 y 2007, las instituciones y organizaciones que hoy integran Comisión PRIO, decidieron articular su trabajo e incidir en el Gobierno Regional y los gobiernos locales a fin de lograr la instalación de una gerencia de desarrollo social; un consejo de la mujer y; la aprobación del Plan Regional de Igualdad de Oportunidades, en coordinación con la Municipalidad Provincial de Cusco y el Gobierno Regional, el mismo que desde su Gerencia de Desarrollo Social trabaja estos temas.
Posteriormente, se convocó a un Encuentro Provincial de Mujeres, donde se definieron los temas centrales para las mujeres de la región: violencia, salud sexual y reproductiva, participación ciudadana y la generación de trabajo. Además de los objetivos inicialmente planteados para la Comisión, se propone la tarea de lograr que estos temas se traduzcan en programas y propuestas de alcance regional.
Para este fin, la Comisión impulsa el establecimiento de alianzas estratégicas al interior del Gobierno Regional, con instituciones estatales y privadas - como el Instituto de Defensa Legal y el Centro Bartolomé de Las Casas.
Esta experiencia ha logrado avances significativos entre los años 2007 y 2008, siendo los más resaltantes:
1. La aprobación y lanzamiento del Programa Regional Contra la Violencia Hacia la Mujer del Cusco, “Allin Kausay”, cuyo objetivo es optimizar la respuesta institucional, articulando las iniciativas de la sociedad civil y el Estado y adaptándolas al contexto cultural específico de Cusco.
2. La aprobación e inicio de la ejecución de uno de los proyectos del Programa: “Mejorar la atención que brindan los servicios comunitarios de justicia a las mujeres campesinas víctimas de violencia en ámbitos rurales priorizados de la región Cusco”. Este proyecto, busca potenciar las capacidades de la justicia comunal y mejorar su coordinación con la justicia estatal en beneficio de las mujeres.
3. La aprobación y ejecución del proyecto “Fortalecimiento de derechos sexuales y reproductivos en niñas, niños y adolescentes de la Región Cusco”, que forma parte del Plan Regional por la Niñez y la Adolescencia (PRANA) y cuyo objetivo central es la prevención de embarazos en adolescentes, VIH y sida.
4. La aprobación para la creación del Concejo Regional de la Mujer de Cusco, ente rector para la formulación de políticas, programas y proyectos de equidad e igualdad de oportunidades y prevención contra la violencia en la región Cusco.
Lamentablemente, dos de los objetivos iniciales: la aprobación de un plan regional de igualdad de oportunidades y la instalación de una gerencia de la mujer habían quedado pendientes hasta fines del año 2008, pasando a ser el centro de las acciones de las organizaciones e instituciones de mujeres. Luego de diversas marchas, manifestaciones, pronunciamientos y la sustentación de propuestas ante el Consejo Regional del Gobierno Regional, el 16 de marzo de 2009, lograron la aprobación del Plan Regional de Igualdad de Oportunidades para Mujeres y Varones de Cusco 2009 – 2015.
Esta persistencia y compromiso han permitido que casi la totalidad de los programas y proyectos mencionados hayan sido elaborados, aprobados y se busca que sean ejecutados de forma participativa. Como consecuencia, el contenido de los mismos resulta bastante innovador, pues incluye como ejes transversales y centrales las perspectivas interculturales y de género, no incluidas en otros planes similares. Es un desafío si consideramos: el contexto, caracterizado por la discriminación, el machismo y la violencia institucionalizados; la necesidad de compatibilizar las demandas de género y cultura; y el proceso, que debe mantener su carácter participativo y consensuado entre la población, las instancias estatales y los gobiernos regional y locales. ¿Es entonces posible que logren implementar una política pública con estas características? Pues será un proceso sumamente interesante, cuyos logros y dificultades merecen seguir siendo observados.



