Otro triunfo: Habrá museo de la memoria

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Al triunfo que significa para la causa de los derechos humanos el hecho de que el Poder Judicial haya condenado con todas las de la ley al ex presidente Fujimori, se le suma un segundo éxito importante: el gobierno ha tenido que retroceder en su negativa a aceptar los dos millones de dólares donados por el gobierno alemán para la creación de un Museo de la Memoria  en el  Perú.

El presidente, al ver lo contraproducente de esta actitud, tuvo que dar marcha atrás, dejando en out side a varios de sus representantes, especialmente a Ántero Flores Araoz,  quien, como ya es costumbre en él, fue el que salió a defender lo indefendible.

Es además interesante y ha generado expectativas que se haya nombrado como  presidente de la Comisión a cargo del Museo, a Mario Vargas Llosa; más aún, si él, en un claro mensaje, ha incorporado a dicha comisión a personas como Salomón Lerner, ex presidente de la CVR y gestor de los fondos, y a Enrique Bernales, también ex miembro de la CVR, pese al criterio en contra de la  prensa bamba (Expreso, Correo y La Razón).  Quiere decir que Vargas Llosa aceptó el encargo, pero no en contra de la CVR sino con ella.

Se abre así un proceso muy interesante, por todo lo que puede significar para un país ir construyendo un Museo de la Memoria.

Sobre el tema ya existen muchas experiencias y el abundante debate al respecto es rico y profundo.

Presentamos en esta edición un artículo en el que se da cuenta de algunas experiencias.

Recomendamos asimismo entrar aquí, tal vez el lugar donde más información y análisis sobre el tema en cuestión podrá encontrar. Dicho portal es impulsado por la  Fundación Memoria Histórica y Social Argentina  y, sobre todo, por Patricia Valdez, una de las más reconocidas  expertas en comisiones de la verdad y memoria, quien escribió para ideele en nuestra edición anterior. Les recomendamos, por ejemplo: “Culturas, memorias y traumas nacionales: Memoriales en Washington y Buenos Aires.”, de Patricia Valdez.

 

MUSEOS DE LA MEMORIA
Alex Ríos/ Institute of Social Studies de La Haya, Holanda

Nadie como los alemanes para saber el valor de los museos para rememorar las épocas de terror. El museo EL-DE de Colonia, en Alemania, abierto en 1981, es un memoria viviente  para las generaciones alemanas de lo que aconteció en el periodo nazi. El museo se ubica en lo que fue la sede de la Gestapo en Colonia. Los pisos del museo develan la irracionalidad del Partido Nacionalsocialista. Se trata de un registro detallado de los sustentos filosóficos de su política, los procesos que seguían los prisioneros, los experimentos biológicos que se experimentaron con ellos, y los testimonios de muchos que perdieron a un cercano en esas oficinas. Causa impresión todo el salvajismo aplicado contra homosexuales, discapacitados y gitanos, además de judíos. Mientras en los pisos superiores se detalla toda esta información clasificada del régimen nazi, el sótano revela en toda su crudeza las condiciones infrahumanas de quienes fueron torturados y encontraron la muerte en ese lugar. Previendo un inminente final, las paredes están llenas de mensajes que estas personas escribieron a sus familiares, a sus amigos y a la humanidad en general. Audios y paneles dan cuenta de personas que han sido identificadas permitiendo saber qué fue de ellas o de sus descendientes. La sensación de conmoción es evidente y nada leído en textos es comparable a lo presenciado en este pequeño museo.

Hungría fue a inicios del siglo pasado una potencia mundial. La Primera Guerra Mundial lo dejó sin el 70% de su territorio. Imaginen a Perú reducido tras una guerra a sólo el departamento de Ucayali. Influidos por el gobierno Nazi, la oportunidad de recuperar poder y viejos territorios lo creyeron tener en la Segunda Guerra Mundial. Pronto terminaron bajo el control y el horror del régimen fascista. Cuando tanques rusos arribaron a Budapest la capital húngara, se creyó en una nueva esperanza. Sin embargo, desde 1947, Hungría pasó a ser un país satélite de la Unión Soviética cargando con el rigor cruel e inhumano del partido comunista. La Casa del Horror, que puede sonar a atracción de parque de diversiones, es un museo dedicado a estos dos periodos sangrientos y continuos de violencia política en Hungría. El museo abierto por el gobierno húngaro en el 2002 es una excelente combinación de arte e historia trágica que se han fusionado: es un verdadero memorial y una casa del saber. Una sala que simula ser un vagón de tren parece avanzar mientras se escuchan los ruidos de las locomotoras y,  por unas aparentes ventanas, se ve el mundo exterior que pasa a la velocidad que avanza el tren. Colocar al visitante en ese vagón es de lo que más se ha fijado en mi memoria. Testimonios de quienes abordaron ese tren de la muerte y sobrevivieron son elementos que se agregan a una de las salas más impactantes del museo.

En otro sótano nos teletransportamos a aquella época. Diversas técnicas de horror nos envuelven. Estamos a punto de creer que existe un gusto morboso y maquiavélico por parte del Museo. (Siento que he pagado por vivenciar el experimento Ludovico. Mi aventura termina cuando pido que me encierren en una celda que calculo tiene dos metros de alto, pero apenas cuarenta centímetros de ancho y fondo. Todo se hace oscuridad y no puedo mover el cuerpo, tan solo la cabeza. El terror se apodera de mí cuando pienso que la puerta podría trabarse. Siento que el aire se esfuma, o soy yo quien me resisto a respirar. Deseo salir de inmediato).  

Sabemos que el Museo tiene opositores: gente de izquierda reclamando que existe un enfoque sesgado de derecha. ¿El consenso será posible mientras los involucrados directos o indirectos estén aún presentes?

El Museo Histórico del Holocausto Yad Vashen de Israel fue abierto en el 2004. Es un extenso e interminable museo dividido en 10 grandes salas construidas bajo tierra. Se requiere probablemente más de un día para recorrer todo lo que el museo puede ofrecer en relación a las víctimas del holocausto: cartas, prendas, fotos, videos, escritos, libros, tarjetas y grabaciones de la época documentan el terror. (Debo decir que ni siquiera este conmovedor y espectacular museo a la memoria ha servido de mucho a Israel para evitar la violencia contra el pueblo palestino, pero tampoco deseo imaginar lo que sería de pueblos enteros sin memoria de lo que han sufrido o han hecho sufrir).

Tres museos sobre pueblos que sufrieron violencia y se resisten a quedar en el olvido. Tres museos que buscan ser consejo para generaciones futuras, advertencia para memorias frágiles, memorial para los caídos, terapia para los visitantes, luz para los incrédulos, sensibilización para los indiferentes y barrera contra políticos dictatoriales. 

Tardaron en ser abiertos pero no significa que ello también deba suceder en este país donde se ha abierto la  posibilidad de tener un museo dedicado a la violencia política que inicio Sendero Luminoso en los años ochenta.

Existen dos clases de argumentos que he visto entre aquellos que se niegan a un Museo de la Memoria. Uno viene de una reacción casi natural, espontánea y visceral  que se percibe en las personas de a pie y en alguna que otra persona pública. Es el miedo a recordar una experiencia traumática. A nivel colectivo hay una reacción por no querer revivir un hecho desagradable. Es abrir una herida que ya cicatrizó o esta empezando a cicatrizar se sostiene. El duelo es un quiebre temporal emocional intenso que lleva a la persona asumir que un ser querido ha fallecido y no hay posibilidad de regreso. La incertidumbre ante la ausencia de un cuerpo y la falta de adecuados ritos funerarios han imposibilitado hasta el día de hoy que muchos puedan asumir la pérdida.¿ Cómo es posible hablar de revivir hechos pasados cuando para muchos peruanos el dolor, la búsqueda de verdad y luego de justicia y reparación está aún vigente? ¿Será posible hablar de heridas cicatrizadas cuando personas aun dejan la puerta abierta, sirven un plato de comida o se resisten a tocar las cosas del ausente?

Otro tipo de argumento es aquel premeditado, racional, interesado y calculado que viene de grupos políticos, religiosos y militares que han tenido algún tipo de participación en el conflicto. El argumento más repetido es que el Informe de la CVR ,o un Museo de la Memoria, es una especie de apología al terrorismo escrita sesgadamente por izquierdistas, donde las Fuerzas Armadas son puestas al mismo nivel del terrorismo. Se trata de una mentira perniciosa  que se sirve del sentimiento de la población para protegerse de la responsabilidad política o militar que tuvieron en su momento. Es, por tanto, un acto egoísta frente a quienes lo perdieron todo. Que se nieguen a colaborar con las víctimas molesta, pero no se esperaba más tampoco. Que se nieguen a recibir una donación, indigna. (Indigna más la desfachatez de negarla blindándose en una la lista de argumentos tontos ya desarticulados fácilmente por Vargas Llosa, Álvarez Rodrich y una larga lista de artistas, intelectuales y académicos). 

La memoria histórica es un deber y un derecho que no termina tampoco en un Museo de la Memoria sino que debería extenderse, por ejemplo, en el currículo educativo. Debe ser una mirada interactiva con el pasado para crear un canal de empatía frente el presente del sufriente y una lección hacia el futuro de no sacrificar los derechos humanos aun en tiempos de guerra.

(Tenía la certeza que el Museo de la Memoria se haría recién en el siguiente o subsiguiente gobierno. Ahora, obligado por las circunstancias más que por convicción, el Presidente ha cedido frente al Museo de la Memoria. Por eso ahora que será una realidad sugiero que se debería contruir una sala sobre aquellos que se opusieron a la memoria o al Museo. Material hay en abundancia y bastaría con poner en comillas la lista de comentarios dados por Garcías, Ciprianis, Flores-Araoz y Giampetris. Esperemos que no haya trabas en el camino.

Tres museos sobre pueblos que sufrieron violencia y se resisten a quedar en el olvido. Tres museos que buscan ser consejo para generaciones futuras, advertencia para memorias frágiles, memorial para los caídos, terapia para los visitantes, luz para los incrédulos, sensibilización para los indiferentes y barrera contra políticos dictatoriales.

COMUNA MIRAFLORINA CEDE TERRENO PARA MUSEO DE LA MEMORIA

Creo que nadie discute la necesidad de que las generaciones venideras tengan un sitio donde conocer las atrocidades que pasamos con el terrorismo.

Lo que se discute es la falta de transparencia de la comuna miraflorina al no comunicar primero a los vecinos estas decisiones que deben ser producto de un consenso vecinal. Por que siempre somos los vecinos residentes de este distrito somos los últimos en enterarnos? Esto es por una cuestión de principios y respeto.

Por que comunicarnos? por que somos concientes de que la herida del terrorismo no se ha cerrado en los ciudadanos, es de suponer que este museo será (a no dudarlo) punto de concentracion de posibles manifestaciones, marchas, concentraciones,etc. Finalmente, si la mayoría de vecinos (por consenso) hubieran decidido que de todas formas se ceda un terreno en nuestro distrito para este museo, sería diferente. El malestar vecinal es por la imposición más que por el motivo de fondo.

Finalmente, de todo corazón espero que el motivo real sea por honrar a las victimas del terrorismo y no valerse de este dolor aún latente con fines políticos. Con esto me refiero desde el Presidente de la Répública hasta el último de los funcionarios ediles.

MARIA DEL CARMEN VILLAGOMEZ
Correo Vecinal
VECINOS MIRAFLORINOS
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