¿Está demostrado que Fujimori es culpable? Sí, lo está
Han transcurrido ya varias semanas, casi un mes, desde que se expidió la sentencia por la que se condena al ex presidente Alberto Fujimori a 25 años de prisión por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta y los secuestros del periodista Gorriti y del empresario Dyer.
El tiempo que ha pasado permite ratificar que estamos ante una sentencia sumamente rigurosa y bien sustentada, después de un proceso impecable, que se basa en lo mejor del desarrollo producido en el derecho nacional de diferentes países y, sobre todo, en el derecho internacional para el juzgamiento de este tipo de casos, que no corresponden al clásico homicidio sino a violaciones de derechos humanos perpetradas recurrentemente como parte de una estrategia definida y aplicada por un régimen político autoritario y hasta dictatorial como fue el de Fujimori y Montesinos.
Por eso buena parte de esta edición de ideele está dedicada a resaltar y analizar jurídicamente algunos de los principales fundamentos utilizados por la justicia peruana en esta sentencia. Desde cómo se llega a la autoría mediata en crímenes —calificados en el mismo fallo— de Estado y de lesa humanidad, hasta qué razonamientos conceden un determinado nivel probatorio a sentencias de la Corte Interamericana y a lo dicho por la Comisión de la Verdad y Reconciliación. En las siguientes ediciones continuaremos analizando otros temas contenidos en esta sentencia.
Comentamos también algunos de los recursos con los que el fujimorismo está intentando meter miedo en determinados sectores y jalar agua para su molino: tarde o temprano vendrá el indulto, esté permitido o no; o cuidado, que después vienen por ustedes.
Y con esta sentencia, ¿gana o pierde la Keiko? Parte de la estrategia del fujimorismo consiste en hacernos creer que ella ha ganado, gana y ganará. Este número de ideele cuestiona también esta creencia. Lo que no quiere decir que no haya que dar batalla tras batalla para evitarlo; proceso que ya comenzó, porque está visto que los fujimoristas aplicarán su tan querido y añorado “vale todo” para tumbarse la sentencia en segunda instancia. Poco probable pero, ojo, no imposible.
Este juicio histórico no solo ha servido para demostrar la culpabilidad de Fujimori. También ha puesto en claro, por la forma cómo se ha defendido en la sala y especialmente en su alegato final (mentira tras mentira), que el Chino sigue siendo “genio y figura hasta la sepultura”, idea que se desarrolla en el video hecho por Patricia Wiesse sobre el perfil de este “hombre de atrás”, que podrá ser apreciado en ideele on line desde el lunes.
Nos toca ahora, como derecho y responsabilidad, hacer todo lo posible, dentro del marco legal vigente, para que se confirme el fallo en segunda instancia, dada su enorme importancia para la vigencia de los derechos humanos y la democracia en el Perú. Y eso nos obligará a estar preparados para enfrentar, insistimos, las estrategias fujimoristas propias de los 1990, que también identificamos en esta edición.
¿Está demostrado que el sistema de justicia del Perú (jueces y fiscales) puede impartir justicia no solo bien sino de manera ejemplar? Sí, lo está. Actuación y decisión históricas, que constituyen un paso significativo para la redignificación de la justicia en el Perú y su reconciliación con la ciudadanía. Al César lo que es del César.
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