Pucará: Pagarán su culpa
Antonio Salazar
Se inicia el juicio oral contra los altos mandos militares por la ejecución extrajudicial de pobladores y autoridades en el distrito de Pucará en Junín. Paso a paso la justicia se abre paso.
El día 04 de noviembre de 1989, hace cerca de veinte años, fueron asesinados por efectivos del ejército peruano ocho pobladores y autoridades que vivían en el distrito de Pucará. Los asesinados son: el agricultor Paulino Cabezas Cóndor, de 52 años; el estudiante de la Universidad Nacional del Centro, Raúl Cabezas Cueva, de 24 años; el agente municipal Leoncio Orihuela Medrano, de 42 años; el estudiante pre universitario Máximo Pérez Ureta, de 20 años; la estudiante de enfermería Gladys Poma Vila, de 20 años; la escolar Madeleine Poma Vila, de 16 años; el poblador Isauro Valdez Rojas, de 63 años; y el estudiante Nilo Cayo Castillón Laveriano, de 20 años.
Según un ex Suboficial del ejército, testigo clave de los hechos, el mes de julio de 1989, la División de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFE), que estaba al mando del General EP Juan Briones Dávila, conformó el Batallón Contrasubversivo Inclán, el mismo que estaba al mando del Teniente Coronel de Artillería EP (hoy General de Brigada EP ®) Marco Antonio Ramos Cruz. Este batallón, que formaba parte de la Primera División de la DIFE, fue destacado a Huancayo en el mes de agosto de 1989, por órdenes del general Juan Briones Dávila. En dicho lugar se puso a disposición de la 31º División de Infantería del Ejército, que estaba al mando del General EP Manuel Delgado Rojas.
Es importante señalar que el Batallón Contrasubversivo Inclán no era cualquier grupo operativo del ejército, menos aún era cualquier grupo operativo de la DIFE: era un batallón conformado por elementos del Batallón de Paracaidistas 61, del Batallón de Paracaidistas 39, Batallón de Comandos 19, Escuadrón de Reconocimiento 61, Grupo de Artillería de Campaña 61 y Estado Mayor de la División de Fuerzas Especiales DIFE. Por la importancia del grupo y de la misión encargada desde Lima, el batallón estaba al mando de un teniente coronel del ejército.
El testigo clave dio su testimonio ante la CVR. Su versión ha sido corroborada en parte por cada uno de los procesados en este caso durante la etapa de instrucción: El día 4 de noviembre de 1989 fueron reunidos en el Patio de Armas del “Cuartel 9 de diciembre”, con sede en Huancayo, siendo aproximadamente las 10 pm.. El Comandante Marco Ramos convocó a 30 integrantes del Destacamento Inclán y les ordenó que vistieran de civil, con botas, jeans, casacas o chompas de lana oscuras, linternas de cuello, visores nocturnos de guerra (de rayos ultravioletas), armamento de largo alcance como FAL 7.62 y ametralladoras HK de 9 mm. con silenciador.
Salieron del cuartel en dos camionetas camufladas con toldos oscuros, rumbo al distrito de Pucará, lugar en el que los oficiales, con el apoyo de dos informantes, comenzaron a identificar a diferentes personas que se encontraban en sus domicilios. Una vez que fueron identificados fueron ejecutados extrajudicialmente por los efectivos del ejército que participaron en el operativo.
Según el testimonio, en la primera patrulla estaba el Teniente EP Marco Antonio Llontop Jesus, quien desarrolló el operativo en compañía de un informante. Con una lista en la mano, identificaron a Paulino Cabezas Cóndor, Raúl Cabezas Cueva, Leoncio Orihuela Medrano, Máximo Pérez Ureta, Gladys Poma Vila, Madeleine Poma Vila y los asesinaron.
Respecto a estos asesinatos que fueron cometidos por el teniente EP Marco Llontop, señala el testigo en un testimonio reservado ante la CVR: “El oficial ante los pedidos de liberación del señor Cabezas y su hijo les dice: ‘Así que eres un viejo quejón ¿ no? (...) allá viejo quieres quedarte libre entonces baja…’ Los hizo caminar, por acá por esta bajadita y viene el papá con el hijo acá y el otro todo sádico y eso me entristece un poco (...) entonces los hace caminar abrazados, el señor en calzoncillo y el chico en short y a esta altura le mete balazos por la espalda con esa ametralladora HK con silenciador (...)”.
Según el testigo, en el otro grupo estaba el Capitán EP Miguel Puente Millán, oficial del ejército que también contaba con un informante. Este efectivo militar identificó y asesinó a Isauro Valdez Rojas y Nilo Cayo Castillón Laveriano. Ambos fueron asesinados en sus domicilios y, según información de sus familiares, usaron armas con silenciador.
Los efectivos militares que realizaron el operativo, hicieron pintas a nombre del MRTA en todo el pueblo, llamando a no votar en las elecciones municipales de noviembre de ese año, con la finalidad de amedrentar a la población y distraer a las autoridades policiales que iban a investigar el caso.
Según uno de los principales implicados, el hoy General EP ® Marco Ramos Cruz, reconoce en su declaración instructiva que el operativo fue organizado por el General EP Manuel Delgado Rojas, que era el Comandante General de la 31º División de Infantería, y que fue ejecutado por el Teniente Coronel EP (hoy General EP) César Rodríguez Delgado, que era el G2, es decir, el jefe de la sección de inteligencia del Estado Mayor de Operaciones de la 31º División de Infantería, quien actuó con su segundo, el Mayor EP Luis Miguel Fernández Gaviola. Es importante señalar que todas las órdenes para el operativo fueron verbales.
Al respecto, el hoy General Rodríguez Delgado reconoce los hechos en su declaración instructiva, y señala que el día 04 de noviembre recibió las órdenes del General EP Carlos Pergamino Cruz, oficial que se desempeñaba como Jefe de Estado Mayor de la 31º División de Infantería. Este le señaló que, por órdenes del General Manuel Delgado Rojas, debía coordinar con el Teniente Coronel Marco Ramos Cruz, jefe del Batallón Inclán para que conjuntamente con el oficial encargado de búsqueda de informaciones, Capitán EP Luis Fernández Gaviola, realizaran un desplazamiento a la localidad de Pucará a fin de verificar y obtener informaciones sobre actividades terroristas.
Cabe señalar que todas las víctimas fueron asesinadas con disparos realizados a corta distancia, tanto en la cabeza como en otras partes del cuerpo. Según los informes de necropsia realizados por médicos de medicina legal, todas las víctimas recibieron varios disparos en diferentes partes del cuerpo. En el caso de las dos jóvenes asesinadas, las hermanas Madeleine y Gladys Poma Vila, ellas fueron encontradas con la ropa desgarrada y, según los testigos que encontraron los cadáveres, tenían los senos cortados y parecía que habían sido violadas.
El inicio del juicio ha sido programado para el lunes 15 de junio a las 09:30 horas de la mañana, en la Sala Penal Nacional. En él se va a procesar a los 41 efectivos militares directamente involucrados en la comisión de las graves violaciones a los derechos humanos ocurridos en el distrito de Pucará hace cerca de 20 años. Esperamos que la justicia cumpla su rol histórico y sancione a los culpables.




