Modelo para Armar
Desarrollo, pero ¿para quién?
Diego Gianoni, antropólogo
Transcurridas algunas semanas desde los terribles hechos de Bagua, parece que poco a poco todo vuelve a la normalidad. Pero la normalidad desde aquí, desde Lima, significa, otra vez, la desaparición de los pueblos indígenas del imaginario nacional, de las noticias, de las discusiones cotidianas. No volveremos a pensar en ellos hasta que vuelvan a tomar una carretera o hasta que suceda algo que justifique una noticia sensacionalista.
Sin embargo, los levantamientos han traído a la palestra algunos temas sobre los que vale la pena reflexionar de manera más pausada. Uno de ellos es el del desarrollo de los pueblos indígenas. El Estado peruano, en este sentido, tiene una deuda muy grande con las poblaciones nativas, no solo por su falta de presencia en vastas zonas de la Amazonía, sino también por la forma tan torpe como ha pretendido y pretende desarrollarla. Basta con recordar los proyectos de colonización impulsados en el Gobierno de Belaunde (que supusieron el despojo de tierras de poblaciones nativas), o con ver absurdos edificios de cemento y de calamina construidos (con costos exorbitantes) en las zonas más calurosas del país. En general, el Gobierno peruano se relaciona con la Amazonía como si fuera un lugar de recursos y no de gente, lo que explica en cierta medida la forma en que se quiere desarrollar esta región del país.
La última vez que estuve en Santa María de Nieva conversaba con un antiguo dirigente awajun. Cuando le pregunté por el tema del desarrollo, me dijo:
|
“La palabra desarrollo nosotros no hemos vivido. Nosotros hemos vivido el buen vivir. El buen vivir tiene lo que dice: el bosque tenemos, agua tenemos, aire puro, limpio y animales, lleno de animales, entonces recursos madereros todo completo, mujer y niños. Esto es el buen vivir. Pero ahora lo que dicen es desarrollo para mí es talar y llenar la vida de destrucción”.
Que no se entiendan mal sus palabras: él no se opone al desarrollo; lo que está denunciando es que el modelo que se aplica desde el Estado no es tal para ellos. Ellos no pueden aceptar de una manera acrítica lo que se les dice que es el desarrollo, sino que lo tienen que hacer desde sus culturas, desde lo que sus valores les indican que es una vida digna de ser vivida. Aquello que el Estado propone como desarrollo, y que pasa por incorporarlos al mercado, destruiría su estilo de vida, su bien vivir, y terminaría convirtiéndolos en algo que ellos no se consideran: pobres.
De distintas formas y a través de diversos medios, los pueblos indígenas han señalado una serie de temas como fundamentales para encontrar su desarrollo. El primero es el reclamo de escoger por sí mismos cuál va a ser su destino y cuál el camino para llegar a él. El segundo es la exigencia de que se respete la integridad de sus territorios. Y el tercero, que el desarrollo no les haga perder su cultura, sino que les permita desarrollarse a partir de lo que ellos son.
Desde la publicación de los artículos del “perro del hortelano” se ha querido pasar la idea de que los pueblos indígenas no hacen nada por el desarrollo y que, además, mezquinan los recursos que podrían traerlo al resto del país. Sin embargo, para cualquier persona que haya viajado a la Amazonía es evidente que los distintos pueblos nativos no solo no se oponen al desarrollo, sino que son agentes activos de él. Allá se pueden ver distintos proyectos funcionando y la gente participando activamente de ellos, incluso desde su formulación. No se trata únicamente de proyectos productivos, sino también de otros orientados a conservar su cultura, que buscan que el conocimiento tradicional no se pierda.
Existen muchas ideas que se pueden tomar como una base para pensar el desarrollo en la Amazonía. Pero mientras el Gobierno siga siendo sordo a la voz de los distintos pueblos que integran el Perú, y continúe pensando que desde Lima puede escoger lo que más les conviene, entonces seguiremos teniendo enfrentamientos y no desarrollo. Quizá se podrá extraer petróleo y obtener dinero a cambio, pero eso no va a desarrollar al Perú, eso no nos va a convertir en un país viable. Esto es algo de lo que los pueblos indígenas ya se dieron cuenta desde hace mucho tiempo, y ahora se lo están haciendo entender al gobierno. Lamentablemente, parece que éste solo entiende a golpes. Pretende construir el desarrollo desde Lima, sin invitarlos a la discusión de lo que para ellos es el desarrollo, quizá justamente porque nunca se pensó que fuera para ellos.
- Añadir nuevo comentario
- 2570 lecturas
- Versión para impresión
- Enviar este enlace





