Alas de marras

Rosario Hurtado

 

La influencia de la Universidad Alas Peruanas (UAP) se ha extendido a los tres poderes del Estado. Sus nexos en estas esferas la han vuelto intocable.

¿Qué poder tiene la UAP en el país? El suficiente para ser intocable: tiene vínculos en todos lados. Otorga distinciones y publica libros a magistrados del Poder Judicial. Les paga viajes al extranjero y les da trabajo a algunos congresistas, que están ubicados en posiciones claves del Parlamento como la Comisión de Educación. Sus tentáculos alcanzan incluso a representantes del Ejecutivo y hasta la Municipalidad de Lima.


Origen con fallo judicial

 

La UAP se hizo autónoma en el 2000 mediante una sentencia judicial. Es decir, luego de cuatro años de fundación y de estar bajo la vigilancia del Consejo Nacional para la Autorización del Funcionamiento de Universidades (Conafu), obtuvo la independencia que necesitaba para expandirse a sus anchas.

“Ese fallo le permitió crear filiales en el interior del país y elegir al Rector bajo sus propios procedimientos. Eso va en contra de los requisitos de la Ley de Formación de Universidades”, explica la abogada del Conafu Mirla Chulán.

La sentencia a favor de la UAP fue dada por Percy Escobar, un juez vinculado a Vladimiro Montesinos. Por eso, se sospecha que no hubo transparencia en el proceso judicial.

Y la resolución que le concedió autonomía fue firmada por Francisco Delgado de la Flor, actual miembro del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), quien en ese momento era presidente de la Asamblea Nacional de Rectores (ANR).

Delgado de la Flor llegó al CNM promovido por Alas Peruanas, y hace poco salió a la luz que realizó viajes al interior del país con pasajes pagados por dicha casa de estudios. Indicios que hacen dudar de su independencia.


Los tentáculos

Luego de que la ANR otorgó la licencia de funcionamiento a Alas Peruanas, el rector Fidel Ramírez Prado comenzó a moverse en las esferas más altas del poder. Y empezó a conceder distinciones, publicar libros y pagar viajes a personajes con mucha influencia para sus intereses.

El escándalo de sus vínculos estalló cuando el vocal supremo y ex presidente del Poder Judicial, Francisco Távara, y Jorge Solís, miembro del Consejo Ejecutivo del mismo poder, viajaron a París —con los gastos pagados por la UAP— para participar en un homenaje al poeta César Vallejo. Pero no viajaron solos, sino con sus esposas.

“Si la Universidad le pagó un viaje a París a Távara y a Solís no fue porque fuesen expertos en el tema Vallejo, sino porque son miembros del Poder Judicial”, resalta el ex congresista y abogado Heriberto Benítez.

El CNM aún está evaluando la posibilidad de abrir proceso disciplinario a Távara y a Solís. Francisco Delgado de la Flor ya se inhibió de participar de la comisión investigadora; al igual que Edwin Vegas, quien recibió el título de Doctor Honoris Causa y el financiamiento de un libro de la UAP. Efraín Anaya tampoco participará en las investigaciones, ya que dictó charlas jurídicas para un proyecto del Banco Mundial en el que intervino Alas Peruanas.

“Los magistrados necesitan que una universidad les otorgue distinciones académicas y publiquen sus libros, porque todas estas acciones suman puntos en su currículo para su ratificación en los puestos que ocupan o, en todo caso, para ascender”, comenta Benítez. Ésa sería la madre del cordero.

 

Los procesos

Pese a sus influencias y conexiones con representantes de los tres poderes del Estado, Alas Peruanas tiene más de 100 procesos judiciales. Su rector, FidelRamírez Prado, suma 47 denuncias. Solo en la Corte de Lima, tiene tres procesos penales. Y también figura una denuncia por abuso de poder económico y falsedad genérica. Mientras que en la Fiscalía tiene nueve investigaciones por falsedad, estafa y contra el orden económico.

“A una universidad con tantos procesos judiciales, le conviene rodearse de miembros del Poder Judicial. Así cuando tenga un  problema legal y acuda a esta instancia, las resoluciones saldrán a su favor”, recalca Heriberto Benítez.

Y es que los vínculos de la UAP con personajes del Poder Judicial son numerosos. Según algunas fuentes, Javier Villa Morán, hijo del actual presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, trabajó como docente entre el 2007 y el 2008; así como la ex fiscal de la Nación Nelly Calderón y el ex miembro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial Carlos Ibazeta.


Turismo y negocios

En el Parlamento, los tentáculos de Alas Peruanas también involucran a varios congresistas como el aprista Édgar Núñez, que integra la Comisión de Educación y, además, es vicerrector de la filial de Ica de dicha universidad. Inclusive alquila el local para su funcionamiento.

Otros implicados de la misma comisión son los apristas Hilda Guevara, que alquila un local para la UAP en Tacna, y Wilder Calderón, quien es asesor de dicha universidad y socio del rector Fidel Ramírez Prado en una empresa aérea.

Los compañeros Mercedes Cabanillas, Mauricio Mulder y José Vargas también tienen su guardado, como el humalista Rafael Vásquez, pues viajaron más de una vez a Finlandia, España, Francia o Israel con dinero de Alas Peruanas. Aunque ellos dicen que fue a favor de la educación.

Pero ahí no queda la cosa: también se benefició la esposa del congresista aprista César Zumaeta, Yany Valencia. Ramírez Prado dijo que es su socia en la compra de terrenos para la Universidad en el Cono Norte.

El actual ministro de Justicia, el aprista Aurelio Pastor, y el congresista de Unidad Nacional Hildebrando Tapia, también están implicados: fueron socios de Ramírez Prado en Inversiones TRP SAC, empresa dueña del terreno en Huancayo, donde está ubicada una sucursal de la UAP. Sin embargo, Pastor enfatizó que ya no forma parte de esta sociedad.


Despacho con alas

“¿Cuál es el valor de los títulos que están ofreciendo? ¿Vende maestrías a 100 soles y por Internet? Entonces qué valen estos profesionales”, dijo el presidente de la República, Alan García Pérez, en contra de Alas Peruanas.

Aunque se debe resaltar que estas declaraciones fueron realizadas antes de que se haga público que el despacho presidencial tenía un convenio con esta casa de estudios.

En la página web de la UAP aparece el convenio que fue firmado —en el 2008— por el rector Fidel Ramírez Prado y la directora General de Administración del Despacho Presidencial, María Jesús Gamarra. Aunque el acuerdo indica que tiene una vigencia de cinco años, funcionarios de dicha entidad gubernamental manifestaron que se ha dejado sin efecto hace unas semanas. Este anuncio no los libra de las sospechas.

Alas Peruanas también tiene convenios con el Congreso, cuatro ministerios, 34 municipalidades, institutos castrenses, gobiernos regionales y el Poder Judicial.

El año pasado sus nexos con el Ministerio de Defensa, bajo la tutela de Ántero Flores-Aráoz, fueron muy estrechos; tanto es así que Ramírez Prado formó parte de Comité Consultivo de dicha cartera. También fue distinguido con la Condecoración Francisco Bolognesi, la máxima distinción que otorga el Ejército a los civiles y militares con destacada trayectoria personal, cívica y profesional al servicio del país.

Y la cereza de la torta es el vínculo con el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, quien es alumno de los últimos ciclos de la Facultad de Arquitectura de la UAP, ya que en el 2004 aprobó una ordenanza que permitió la construcción de la Facultad de Enfermería en Surco, pese a que la comuna distrital se había negado a otorgar tal permiso.

Mientras, en el Congreso, Marisol Espinoza, del Partido Nacionalista, aseguró que insistirá en que la Comisión de Educación —que está llena de personajes vinculados a Alas Peruanas— otorgue facultades para investigar a dicha universidad.

A pesar de que fue citado hasta en tres oportunidades, Ramírez Prado aún no se pronuncia ante el Congreso por su relación con funcionarios públicos. ¿Hasta cuándo se tendrá que esperar para que responda por sus nexos con las esferas del poder? ¿Será acaso que se siente intocable? O tal vez todopoderoso porque tiene amigos que lo protegen contra viento y marea.

¿Qué poder tiene la UAP en el país? El suficiente para ser intocable: tiene vínculos en todos lados. Otorga distinciones y publica libros a magistrados del Poder Judicial.

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