Post Bagua Ritmo, tambor y dudas
Patricia Wiesse
Un ritmo de locos, un correr contra el tiempo, un sudar la gota gorda. El trabajo ha sido intenso en las Mesas de Diálogo formadas por el Gobierno a mediados de este año, y el ritmo sospechosamente frenético en la Comisión que debía investigar los hechos de Bagua.
Los plazos ya se cumplieron y la misión no. No han logrado ponerse de acuerdo, y tener una misma mirada ha sido imposible.
De confirmarse lo principal del proyecto de informe de la Mesa 1, querría decir que por lo menos ahí todo ha sido un engaño que no contribuye en nada a que el conflicto se resuelva.
En mediodela persecución contra los dirigentes awajún, de las acciones emprendidas por la Procuraduría del Ministerio de Justicia para disolver AIDESEP, y del Informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos que responsabiliza al alto gobierno por lo ocurrido en Bagua, la decisión de las organizaciones indígenas fue no retirarse de las Mesas de Diálogo, para demostrarle al país que son capaces de plantear propuestas y planes de desarrollo.
La Mesa 1 tuvo como objetivo constituir la Comisión que debía develar la verdad sobre lo ocurrido en la Curva del Diablo, en la ciudad de Bagua y en la Subestación 6 cercana a Imacita. El mandato fue muy claro: “Se deben esclarecer los hechos ocurridos el 5 de junio”. El Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos, integrado por los ministerios de Agricultura y del Ambiente, los gobiernos regionales de los departamentos amazónicos, AIDESEP y CONAP, nombró a los siete integrantes: el dirigente awajún Jesús Manasés, la religiosa Mari Carmen Gómez, la doctora Pilar Mazzetti, la asesora presidencial Susana Pinilla, el consultor Manuel Bernales, el padre Ricardo Álvarez y el abogado Walter Gutiérrez, quien ha brillado por su ausencia.
El Gobierno mandó a Pinilla como su representante, con una misión precisa: ratificar la versión oficial a costa de testimonios, hechos y pruebas que la refutan. Según ésta, el mayor Bazán subió al cerro con un grupo de DINOES, fueron emboscados por los indígenas que les quitaron sus armas y los ejecutaron. Luego ingresó el general Del Carpio con el segundo grupo, encontraron un escenario de muerte, y solo en ese momento empezó el enfrentamiento armado.
Como señaló ante la Comisión el general Javier Uribe, responsable de la parte aérea del desastroso operativo policial: “Solo los muertos saben lo que ocurrió. Nosotros no podemos responder por lo que ellos hicieron”. Es decir, pretenden que nunca se sepa la verdad.
Existe un informe de Inspectoría de la Policía donde los responsables del operativo del Diablo quedan muy mal parados, pero el Ministerio del Interior se ha negado a entregarlo a la Comisión.
Con lo que no contó el sector gobiernista fue con la tenacidad y decisión de dos de sus miembros: la hermana Mari Carmen Gómez, que vivió en carne propia los hechos, y Jesús Manacés, un profesor indígena muy conocido en la zona. Ambos tienen la ventaja de vivir allí, de conocer bien a los pobladores y de ser respetados por todos. Los dos se tomaron el trabajo de investigación muy en serio, realizaron tres viajes y consiguieron testigos importantes. Han estado en Bagua, Santa María de Nieva y en el Cenepa.
Todo oídos
Los viajeros tuvieron buena acogida gracias al apoyo de los equipos pastorales de la Iglesia Católica que se encargaron de convocar a la gente. Asistieron a las asambleas alrededor de setecientas personas y se recogieron cuarenta testimonios individuales. En la Curva del Diablo hubo una reunión con los pobladores de Siempre Viva y los que habitan en las casas de adobe de los alrededores. Todos participaron y el encuentro se convirtió en una dramática reconstrucción de los hechos.
A la Subestación 6 llegaron en helicóptero. El general del Ejército que los acompañó hizo el papel de guía turístico mostrándoles las instalaciones, seguramente para impedir que la Comisión escuche a los pobladores, quienes finalmente nunca pudieron contar su versión. Al anochecer recorrieron ocho kilómetros para llegar a Imacita, donde los esperaban los diez dirigentes que están con orden de captura. Recogieron sus declaraciones y las de otros hasta las dos de la mañana.
La odisea del tercer viaje fue llegar al Cenepa desde el puerto de Imacita, con lluvia y río crecido. En Huampami y Mamayake sintieron la profunda desconfianza de los awajún que no pueden creer que, mientras en la Mesa 3 se reglamentó el derecho a la consulta, la Minera Afrodita haya ingresado en su territorio sin su consentimiento y con el aval de la falsa AIDESEP promovida por el Gobierno.
En Lima, se reunieron con el personal de la DINOES. El auditorio se rebalsaba y cien efectivos estaban bien cuadrados en silencio. Los generales lanzaron discursos y dos policías repitieron sus testimonios parametrados.
La locuacidad de la ex ministra Cabanillas quedó consagrada en la reunión que sostuvieron con ella: habló sin parar durante tres horas y media, apoyándose en su power point. Fue un monólogo sordo y defensivo.
Se necesitaba un plazo mayor para llamar a testigos tan importantes como el ingeniero Fernando Urízar, responsable de la Subestación 6, o a los policías sobrevivientes, y a los que nunca se acercaron para decir esta boca es mía, como Yehude Simon y la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz.
Pero la mayoría decidió ratificar el plazo de entrega del Informe sin ningún remordimiento.
Comisión de dos verdades
Lo que ocurrió en la asamblea de la Organización de Comunidades Fronterizas del Río Cenepa, en Mamayake, fue un presagio de lo que iba a ocurrir después, en el momento de la redacción final del Informe. En esa oportunidad, ante cientos de apus y líderes awajún, Pinilla intervino para reclamar por la muerte de los veinticuatro policías frente a la de los diez civiles y les restregó por enésima vez la versión oficial.
ideele tuvo acceso al primer borrador de documento presentado en mayoría.
Además de paternalista, malaguoso, con concepciones anticuadas de la época de Tarzán, está plagado de verdades de Perogrullo, sobre todo al referirse a la situación de marginación y exclusión de los indígenas: “Es marginado y es persona disminuida por la raza, por su condición y por su hábitat selvático”.
Pero lo más grave es que el qué pasó y el cómo pasó no se oyen, padre. Se han limitado al esquema de causas y consecuencias omitiendo el mandato de las Naciones Unidas. La intención es que no se aclare nada para que no se cumpla con el mandato de la Mesa 1 y que, más bien, se sucedan los golpes de pecho por “ el ancestral abandono del Estado y porque el Gobierno no tuvo en cuenta las diferencias culturales”.
Los insumos para preparar el borrador han sido las ideas preconcebidas de ciertos comisionados y no los testimonios recogidos en la zona. Han movilizado a la gente, les han hecho revivir los momentos dolorosos para no tomarlos en cuenta.
En este Informe, los indígenas son los responsables por ignorantes, manipulables y politizados. La promulgación de los decretos rechazados fue un “exceso del Presidente”. Los palazos son para los antropólogos, las ONG, las iglesias misioneras, el Partido Nacionalista y el SUTEP, lanzando afirmaciones tan erráticas como que “lo ocurrido en Bagua ha sido dirigido desde fuera” (ver recuadro).
Afortunadamente, tuvieron el tino de establecer que los acuerdos se definan por consenso, lo que permite recoger dos o más posiciones dentro del mismo documento. En el peor de los casos habrá dos informes.
Palabra de apu
Urakusa está a catorce horas de Chiclayo. Trescientos apus y líderes estuvieron reunidos durante tres días de noviembre en la sede del Consejo Awajún-Wampis, en medio de la selva. En la reunión estaban los dos dirigentes que regresaron de su asilo en Nicaragua, Saúl y Cervando Puerta, de AIDESEP. Ellos participaron en el debate de un punto polémico: el retiro de las mesas de diálogo, por considerar que el Gobierno continúa con su estrategia de dos cañones, persiguiendo a los dirigentes y dialogando al mismo tiempo. Hubo una de esas discusiones de alto calibre con harta adrenalina donde destacaron las intervenciones de líderes perseguidos como Simón Weepiu, Valentín Shimbukat y Merino Trigoso. Luego de la vehemente intervención de este último, conocido como Indio Washurú, el auditorio en pleno decidió continuar y concluir el trabajo en las Mesas.
Cuando llegaron a la reunión Jesús Manacés y Mari Carmen Gómez, fueron recibidos con aplausos. Si en ese momento se hubiera conocido el contenido del Informe, podrían haberlos ortigado, con el argumento de que justos pagan por pecadores. Lo segundo hubiera sido anular el acuerdo de la asamblea, retirarse de las Mesas y malograrle la estrategia al Ejecutivo .
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Las niñas de sus ojos
El Gobierno ha tratado de descabezar, dividir, triturar al movimiento indígena con diversas estratagemas, mientras ha adornado con manteles de encaje las cuatro Mesas de Diálogo que formó. Son las joyitas de la corona que le permiten proyectar una imagen de tolerancia y mantener las apariencias, sobre todo en el exterior.
Cuando los indígenas anunciaron que se retirarían de las Mesas, al enterarse de la solicitud que había presentado la Procuraduría del Ministerio de Justicia para disolver AIDESEP, fue tal el grado de pavor del Ejecutivo que anuló la demanda.
Salvo por ese bache, el movimiento indígena adoptó ese espacio como propio y ha elaborado sus documentos con la asesoría de las ONG especializadas en temas amazónicos.
Los acuerdos de la Mesa 2 pueden traer cola. Durante varios meses han revisado uno por uno los nueve decretos explosivos que no se derogaron y quedaron en stand by. La conclusión a la que han llegado los indígenas es que cuatro de ellos deben ser derogados sí o sí porque vulneran directamente sus derechos (el DL 994, el 1020, el 1080 y el 1089). Hay otros que necesitan ser modificados o resueltos vía reglamento.
Para librarse de semejante papa caliente, el Ejecutivo está planteando que sea el Tribunal Constitucional quien determine si los decretos son inconstitucionales o no.
Además de conflictiva, esta Mesa 2 ha resultado productiva. Veinte personas, entre indígenas y representantes del Estado, han hecho un trabajo de avanzada en el tema forestal porque era urgente llenar el vacío legal dejado por la derogatoria de la ley. Han cambiado el sentido y el enfoque basado en un modelo extractivo primario por uno de conservación, de gestión integral del bosque, que valora la biodiversidad y con enfoque intercultural. El resultado es una matriz con los aportes técnicos a la normativa forestal y de fauna silvestre.
El producto final de la Mesa 3 es la ley marco de consulta previa a los pueblos indígenas, a partir del documento presentado por la Defensoría del Pueblo y de acuerdo con el Convenio 169 de la OIT. Justamente el instrumento que faltaba.
Pero no solo han incorporado el derecho a la consulta, sino dos puntos más que pueden erizar al Ejecutivo: la necesidad de lograr el consentimiento de las comunidades, y la revisión de todos los contratos vigentes como se ha hecho en Ecuador, en vista de que la mitad de la Amazonía ya está concesionada. La propuesta será presentada al Congreso.
La Mesa 4 es la del amplísimo temario. Ha trabajado un plan de desarrollo para la Amazonía tomando como punto de partida el plan de acción que se hizo en el Gobierno de Valentín Paniagua, que incluye temas tan conflictivos como, por ejemplo, el de la minería y los hidrocarburos.
Pero son dos los puntos espinosos de esta Mesa en los que el consenso será imposible. El primero tiene que ver con el territorio: los indígenas piden que el subsuelo les pertenezca, aun sabiendo que ello pasa por una reforma constitucional. Ellos creen que ese es el quid del asunto para garantizar la propiedad de sus tierras comunales.
l segundo punto que probablemente será cuestionado es el de la creación de un Ministerio de Asuntos Indígenas.
Después de haberse zurrado en el mandato de la Mesa 1, cómo esperar que el Estado cumpla.
Haber tenido a los participantes discutiendo durante seis meses para que sus acuerdos no tengan carácter vinculante sería otra burla grosera. ¿Acaso se puede esperar que el Ministerio de Agricultura realice audiencias regionales y que luego las propuestas sean ratificadas por el Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos?
El futuro es incierto y sombrío. En el Tarot se lee: pronóstico reservado.



