Los nuevos terroristas

Da la casualidad que estos días terminé de escribir una obra de teatro sobre la vida y el asesinato político de Federico García Lorca. Durante mi larga investigación, me resultó aterrador y penoso comprobar que los términos que utilizaba el fascismo español en 1936 son exactamente los mismos que usan hoy en el Perú del 2010 ciertos medios de comunicación escritos y televisados para desinformar y calumniar, haciendo pasar sus odios jarochos como si fuesen periodismo. “Rojo”, “comunista”, “bolchevique”, etcétera, eran las palabras favoritas de los falangistas para desacreditar a cualquiera que no pensara como ellos… Y como ya sabemos en qué baño de sangre terminaron las cosas, no es exagerado preocuparnos por el aumento del tono y la desfachatez con que se viene usando cierto lenguaje en los últimos años.

No me refiero solo al diario bautizado como servicio postal, ni a otro cuyo nombre es el opuesto total a su contenido, sino, en general, a un achoramiento en el lenguaje público, comenzando por nuestro señor Presidente, quien —no olvidemos— llamó “comechados” a los empleados públicos hace un par de años, e “imbéciles” y “los botaré a patadas” ya no recuerdo a quiénes. O al señor Villa Stein declarando algo así como “los problemas hay que enfrentarlos sin mariconadas”, cuando bastaría decir “sin cobardía” o algo similar, y no usando justo un término que siempre es injuriante para la comunidad gay.

Los congresistas no se quedan atrás en materia de exabruptos, y resulta ocioso recordar que nuestro Parlamento tiene tal nivel (salvo contadísimas excepciones) que ya ni puede parodiarse porque su realidad supera a cualquier parodia. Si completamos el cuadro con una televisión poblada de fujimontesinistas impunes o reciclados, y/o figurones “líderes de opinión” dedicados a pelearse entre sí en público, ¿qué podemos esperar del ciudadano que, cuando se pone al volante de su combi, suelta ajos y cebollas y toca la bocina hasta el paroxismo a cualquiera que se atreva a respetar una luz roja? Las abuelas siempre tuvieron razón: los malos modales se contagian.

Pero aparte de escribir sobre García Lorca, mientras redacto estas líneas (fines de agosto) la candidatura de Susana Villarán a la Alcaldía de Lima alcanza ya un 25% de las preferencias, y confío en que cuando ustedes lean esto haya doblado esa cifra o bien —¡ojalá!— ya haya triunfado. Pero, suceda lo que suceda después, este porcentaje de hoy nos demuestra que, aunque a muchos con nombre y apellido les haga botar espuma de la rabia, un gran sector de la población está harto de la retórica del odio en portadas de diarios, la diatriba y la obsesión por agitar cucos que, objetiva e históricamente hablando, son personajes de otro cuento de horror.

Porque, aparte de sus malos modales, no sé si el macartismo local habrá reparado en algo que a muchos nos causa risa —nerviosa— a la vez que cierta turbación, como sucede cuando escuchamos chistes crueles: su palabra símbolo, su término bandera, el calificativo con el cual creen denigrar, lo sacaron nada menos que del glosario senderista: “caviar”. Los periodistas que lo usan como insulto escriben y hablan igualito que las huestes del camarada Gonzalo. ¿Qué les parece? Son sus nuevos seguidores, sus imitadores y, como dirían los freudianos, sus hijos simbólicos. Para ellos, “caviar” es todo lo que huela a izquierda legal (la que odiaba SL), exigir siempre derechos humanos (lo que odiaba SL), democracia participativa y no caudillista (lo que más odiaba SL) y, en fin, muchas otras características que dan tema para libros enteros.

¿Quién será el sociólogo o el psicólogo que se anime a exponer con sólidos argumentos que el pensamiento Gonzalo y el pensamiento fujimorista funcionan exactamente igual? La verdad, yo jamás he encontrado diferencia entre la frase “¡No toquen al Presidente!” pronunciada por Elena Iparraguirre en el momento en que fue capturado Guzmán, y las que pronuncia Carlos Raffo cuando alguien le recuerda que su amadísimo líder es un delincuente condenado a 25 años por delitos de lesa humanidad. Como dice mi padre: si no son iguales, la imitación es perfecta.

Y siguiendo con el humor cruel, tampoco reparan en algo tan obvio que vuelve ser hilarante: si su “tesis”, su argumento estrella, es que los “caviares” son pitucos, y Susana Villarán es el símbolo de la “caviarada”, ergo, ¿más del ventitantos por ciento de Lima ya es pituca en agosto del 2010? Miren pues, ¡ni en Estados Unidos había tantos! ¿No se les ocurre ni por asomo que los “caviares” son simplemente millones de personas que quieren ser tratados como ciudadanos que merecen respeto, y no como menores de edad mental cuyo voto puede comprarse por un kilo de arroz? Parece que solo pensar en esa posibilidad es ya pedir demasiado.

Qué interesante y rico para el debate político sería tener una prensa de derecha con nivel, que maneje un mínimo grado de lógica y sea capaz de sustentar argumentos rebatibles desde el análisis objetivo, y que no se limite a usar el mismo lenguaje que las barras bravas. Sería interesante, pero utópico. La historia universal lo demuestra: leamos los discursos falangistas y las “razones” para asesinar a García Lorca y está clarísimo. Pero por ahora, en el Perú ya estamos viendo quiénes son los nuevos terroristas y los podemos leer todos los días, azuzando y queriendo meter miedo en sus titulares o desde la televisión.

 

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Caviares?

Si vamos a las comparaciones, tanto Villarán coo Fujimori, entonces, utilizaron y utilizan a los pobres para sus propios fines: uno daba pavo en navidad y ahora Villarán pretende darles 100 soles, sin condiciones, como bono alimenticio.
No hay prensa buena ni desde la izquierda ni desde el otro bando. Lo malo de los intelectuales "progres" de mi país -o de los artistas- es que muchos de ellos sueltan argumentos irresponsables porque entienden que en un gobierno de izquierda, recibiran algun emolumento del estado. Lo demas no les importa. Minimizar a Sandero indirectamente como usted lo hace, tambien asusta.

Rompamos con los miedos

Rompamos con los miedos que se nos inculca desde todas partes, quienes quieren que vivamos aislados, aterrorizados y así tenernos completamente dependientes. Don Jorge Basadre en su Ensayo “La Promesa de la Vida Peruana y otros Ensayos” (editorial Juan Mejía Baca, Lima, Julio de 1958), nos hace una pregunta ¿Para qué se fundó la República? Y contesta “Para cumplir la Promesa que en ella se simbolizó. Primero fue la preocupación ideológica por el Estado (Estado eficiente) y después la búsqueda del desarrollo material del país (país progresista). Sin embargo, existe un elemento de contenido espiritual que tiene una relación con las esencias mismas de la afirmación nacional: el hombre individual y en conjunto quien necesita tener “un ideal que perseguir, una esperanza que realizar”, cuando carecen de él se arrastran perezosos “sin luz en los ojos ni esperanzas en el corazón”. Construyamos una sociedad libre, donde los hombres no se arrastren sometidos por la charca viscosa de la adulonería y el clientelaje político y vivan erguidos, libres y generosos como el amanecer de cada día.

Doña Susana dijo que si

Doña Susana dijo que si bien van ha hacer mas escaleritas en los cerros de los pueblos jòvenes, para, en lugar de que ellos bajen a la ciudad ella va ha llevar la ciudad hacia ellos...el reformismo pequeño burguès quiere ayudar a los pobres dandole màs oportunidades dentro del capitalismo, pero esa ideologìa reaccionaria quita por completo que los nuevos departamentos construidos en Lima por miles sean estrenados por los actuales pobladores de los cerros. Ellos quieren que los "cerranos" sigan indefinidamente viviendo en "sus" cerros, para eso quieren llevar las ventajas modernas de la gran ciiudad capitalista por lo menos a sus faldas..y de ninguna manera se le ocurre que una revoluciòn haria que ellos sean los que ocupen los modernos departamentos de los que se ufanan los toledos y garcìas..son reservados para las "nuevas clases medias" pero de ninguna manera para los cholos, indios, negros y todo tipo de marginado provinciano que vive en las prostimerìas de la gran ciudad... serà demandada por el proletariado de todas maneras Doña Susana..

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