Las propuestas para hacer una Lima más segura

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Hace poco, una menor de 4 años de edad quedó cuadrapléjica por el ataque de un grupo de delincuentes conocidos como “marcas” (creer que malhechores como alias Papita son profesionales del crimen es un absurdo) que se dedican a robar a personas que hacen transacciones monetarias en calles, bancos o instituciones financieras. A raíz de este hecho, el tema de la (in)seguridad ciudadana cobró una fuerza inusitada para la opinión pública, en los medios de comunicación y, claro, en nuestra desprestigiada clase política. 

 

Diversas propuestas, principalmente a favor de la imposición de mayor mano dura con los victimarios, se escucharon desde todas las tiendas políticas. Incluso el presidente García reconoció el fracaso de su gestión en la materia. Nuestros congresistas, que nunca pierden la opción de figurar, cambiaron la ley y decidieron hacer aun más duro nuestro Código Penal, para “reducir los problemas de inseguridad”.

Como no podía ser de otra manera, este clima ha repercutido en la campaña electoral municipal y regional, al punto que el problema de la (in)seguridad es visto por los postulantes al sillón de la Municipalidad de Lima como el principal problema de nuestra capital.

¿Qué proponen los candidatos a la Alcaldía de Lima?
Tenemos dos maneras de responder a esta pregunta. La primera, revisar los planes de gobierno presentados ante el Jurado Nacional de Elecciones. Lamentablemente, parece que los candidatos a la Alcaldía limeña han aprendido que muy pocos de los electores votan por las propuestas de gobierno, y que son menos aun los que revisan sus planes de gobierno.

Una revisión de ellos nos permite concluir que la mayoría son tediosos (hay planes de más de 200 páginas), que están escritos de una manera confusa y desordenada, que contienen estadísticas desfasadas o cuya fuente no se cita. Además, prevalece el qué se debe hacer sobre el cómo se hará.

La segunda manera de enterarse de lo que proponen los candidatos a la Alcaldía de Lima en esta materia es escucharlos o leerlos en los espacios que les brindan los medios de comunicación.

Nos valemos pues de ambas fuentes, aun cuando no podemos dejar de preguntarnos, transcurridos cuatro años desde el inicio del segundo gobierno de Alan García y revisando lo que propuso en su campaña presidencial: ¿Importa de algo lo que proponen los candidatos si cuando son elegidos no cumplen lo que prometieron o, incluso, hacen todo lo contrario?

En primer lugar, tenemos que señalar que las propuestas de los candidatos a la Alcaldía de Lima en materia de seguridad ciudadana no son muy disímiles. Sin embargo, existen planteamientos extremos —pocos, felizmente— de algunos candidatos, como aquél de incluir a miembros de las Fuerzas Armadas para combatir los problemas de seguridad.

Un planteamiento común de los candidatos al sillón municipal capitalino —a excepción de Gonzalo Alegría, de Acción Popular, en cuyo Plan de Gobierno no aparece propuesta alguna relacionada con seguridad ciudadana— es cumplir lo que dice la ley, es decir, liderar el Comité Provincial de Seguridad Ciudadana. Esto es importantísimo para reducir los problemas de (in)seguridad, dado que el futuro alcalde, a diferencia del actual, estaría dispuesto a comprometerse con la solución de estos problemas fortaleciendo el Comité Provincial.

Todos los candidatos coinciden, además, en la necesidad de conocer cómo opera la delincuencia en Lima. Los aspirantes a gobernar la ciudad proponen, acertadamente a nuestro entender, realizar un diagnóstico de la situación de la criminalidad, lo que les permitiría construir políticas públicas eficientes en la materia. Postulan, todos, la necesidad de trabajar con los ciudadanos, con la Policía y con los Serenazgos —Lourdes Flores propone añadir a los vigilantes privados—, con el fin de elaborar un diagnóstico real de la situación de la delincuencia en Lima.

Urge un diagnóstico de esta naturaleza en nuestra ciudad, donde no existe un observatorio de la criminalidad metropolitana y donde la mayoría de políticas, de las pocas que se realizan en este campo, obedecen a intuiciones o diagnósticos desfasados. No se analizan la complejidad ni las múltiples causas de la delincuencia y el crimen, lo que se evidencia en el aumento de los problemas relacionados con este tema.

Por otro lado, nos sorprende, y gratamente, que la respuesta preventiva se aborde en todos los planes de gobierno. Este ámbito incluye tanto la disuasión —es decir, el patrullaje de efectivos policiales, del Serenazgo y los vecinos, o de todos en conjunto— como la prevención del delito con programas sociales, combatiendo el desempleo y la falta de oportunidades y mejorando la calidad de la educación. Consideramos muy favorable que los candidatos se preocupen por combatir las causas y no solo los efectos de los problemas de (in)seguridad ciudadana en la capital.

En relación con este trabajo preventivo, destacamos las propuestas de los candidatos Humberto Lay, Susana Villarán, Lourdes Flores y, principalmente, Fernando Andrade. Ellos sugieren un trabajo con jóvenes para que no incurran en la delincuencia, y proponen para ello programas educativos, familiares, deportivos y recreativos.

El plus de Andrade consiste en la creación de un programa de resocialización de jóvenes de la calle que les ofrezca opciones atractivas, especialmente a los que no concurren a la escuela y a los que carecen de suficiente atención familiar. El mismo candidato señala un tema soslayado por todos los demás: la reinserción del victimario. Para esto, el líder de Somos Perú propone oportunidades laborales para la población penal, con el fin de facilitar la reinserción social de un ex interno mediante la capacitación laboral en habilidades útiles que le permitan evitar la reincidencia.

En relación con el trabajo de la Policía Nacional, nos parece favorable que las propuestas vayan por dos caminos. Primero, que estas acciones sean coordinadas en los Comités de Seguridad Ciudadana para trabajar en conjunto con los efectivos policiales. Segundo, los postulantes sugieren que la Comuna apoye a la Policía logística e instrumentalmente, mejorando comisarías, unidades, uniformes, etcétera.

En este punto, una crítica que se les hace a los candidatos es que, al parecer por desconocimiento y necesidad de enfrentar los problemas de inseguridad, creen que pueden disponer a su antojo de los efectivos policiales. Lourdes Flores, por ejemplo, ha señalado que, de ganar, incrementaría a 10 mil el número de policías en Lima, propuesta que no figura en su Plan de Gobierno. ¿De dónde piensa sacar a esos 10 mil policías? A su vez, Susana Villarán ha planteado —medida que tampoco figura en su Plan de Gobierno— que comprará el día de franco a los policías para que trabajen para la Municipalidad y no para empresas privadas (bancos, discotecas, casinos, etcétera). Villarán, además, propone combatir la corrupción policial con el lema “A la Policía se la respeta”. En la misma materia, la candidata de Fuerza Social va más allá y postula la creación de una Policía Metropolitana.

En relación con el Serenazgo, todos los candidatos señalan que trabajarán en conjunto con los policías y los vecinos, tanto en el patrullaje disuasivo como en el diagnóstico del crimen, es decir, en la elaboración de los mapas del delito. Asimismo, se plantea la capacitación de los serenos.

En relación con este último punto, sin embargo, las propuestas son distintas. Mientras Lourdes Flores señala que pedirá apoyo a la Policía para la capacitación de los serenos, Cambio Radical propone la creación de un Centro Metropolitano de Entrenamiento del Cuerpo de Serenazgo, Humberto Lay ofrece que perfeccionará el servicio de Serenazgo uniformando criterios, y Fernando Andrade sugiere la creación de un “Serenazgo sin Fronteras” para Lima.

Es también preciso indicar que la mayoría de planes de gobierno para la Alcaldía de Lima inciden en la necesidad de privilegiar lo preventivo sobre lo represivo. Sin contradecir esta opción, Humberto Lay, Luis Iberico y Fernando Andrade proponen también leyes más drásticas contra la delincuencia; por ejemplo, elevar las penas (Andrade postula incluso la pena de cárcel para delitos menores). Esto nos parece contradictorio y obedece, a nuestro entender, a un acomodo del discurso de acuerdo con el público que los escuche.

Nos parece importante que, a diferencia del actual Alcalde, los candidatos a la Comuna limeña otorguen primera prioridad al tema de la (in)seguridad ciudadana. Asimismo, merece ser destacado que se comprometan a asumir el liderazgo de la seguridad ciudadana en la capital. Las propuestas son sin duda importantes, pero lo es más que cumplan lo que proponen. Ya tuvimos la experiencia de votar por un “cambio responsable” que nunca existió.

Además, creemos que en temas de tanta importancia como el que nos ocupa no se puede proponer alternativas engañosas solo para ganar votos, como el aumento de penas —que no es competencia del Alcalde— o medidas que generarían más violencia, como que los militares salgan a patrullar las calles.

ESTE TEMA QUE ES DE

ESTE TEMA QUE ES DE ACTUALIDAD DEBE ESTAR EN EL DEBATE NO SOLO AHORA EN LAS ELECCIONES VECINALES SINO EN LA AGENDA DE QUIENES ASPIRAN EL SILLON PRESIDENCIAL, NECESITA SER DEBATIDO Y QUE LAS PROPUESTAS SEAN MAS RAZONADAS Y SERIAS A LAS DE NUESTROS ASPIRANTES A LA ALCADIA, COMO BIEN LO SEÑALA EL AUTOR DE LA NOTA NO SE PUEDEN PROPONER ALTERNATIVAS ENGAÑOSAS SOLO PARA GANAR VOTOS.

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