Un hematólogo llamado espejo
En nuestro país, la clase política adolece no solo de falta de institucionalidad y representatividad, sino que, en su inercia para reproducirse y mantenerse vigente, ha necesitado siempre de la más elemental contradicción. De esta manera, los extremos han podido justificar su mediocridad: una izquierda que sostiene que en Cuba no hay una dictadura, y una derecha que cree que saludar con el puño levantado es señal inequívoca de comunismo, se necesitan entre sí para sobrevivir.
El Perú ha experimentado en los últimos años hechos significativos que nos han llevado de escenarios hostiles y complejos a otros de relativa estabilidad y aparente calma. El conflicto armado interno, la corrupción y la dictadura de los 90 han sido en democracia confrontados con avances en materia económica y en valores democráticos, insuficientes para que algunos sectores anquilosados y deficientemente cultivados entiendan que la tolerancia es un mínimo indispensable y que la pluralidad es un ingrediente central del ejercicio de la libertad.
El presidente Alan García no podría ser considerado como el mejor ejemplo en la lista de quienes aprecian las formas democráticas. En los dichos y en los hechos ha sido más bien rehén de extravíos conceptuales y exabruptos autoritarios. Su pretensión de imponer su visión de modernidad sin buscar acuerdo alguno da cuenta de que la madurez dista dramáticamente del evidente paso de los años que ha experimentado. Creer que cualquier disidencia es comparable con un complot es, por decir lo menos, una exagerada conclusión. O que la ciudadanía tiene primera y segunda división, siendo estas ligas distintas, simultáneas pero paralelas, tal vez explique con claridad la evolución de su inspiración doctrinaria:
“Ya está bueno. Estas personas no tienen corona, no son ciudadanos de primera clase; 400 mil nativos no pueden decirnos a 28 millones de peruanos ‘tú no tienes derecho de venir por aquí’. De ninguna manera; eso es un error gravísimo, y quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo”, dijo cuando las movilizaciones de las comunidades indígenas de la Amazonía.
Sostener que la educación ha fracasado porque “Don Picón, don Criticón, don Comechado están siempre queriendo detener el rumbo del Perú, pero el Perú no se va a dejar detener porque ya tomó un camino”, es realmente una afirmación extravagante.
Pero el asunto no es en estricto ideológico, ni de formas. También es de (auto)defensa de intereses bastante bien concentrados; por eso cualquier riesgo posible que puedan advertir sus acaudalados beneficiarios moviliza a sus operadores a escenificar escenarios apocalípticos que podrían darse si estas situaciones prosperaran. El miedo prevalece y la “continuidad” gana terreno.
El Doctor García ha sido un celoso guardián de esos privilegios: “En el Perú, el Presidente tiene un poder: no puede hacer Presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea Presidente quien él no quiere. Yo lo he demostrado”, dijo notoriamente entusiasmado en la reunión anual de jefes ejecutivos de América Latina del Instituto de Finanzas Internacionales el año pasado. Y en esa dirección, no ha escondido sus preferencias. Ya tiene favoritos en las elecciones municipales y generales próximas. Hasta se ha animado a lanzar su candidatura para el 2016, previendo que, probablemente, nadie lo hará mejor.
Una prensa afín a estos sectores, que adolece de sus mismos vicios y comparte sus costumbres y, por cierto, sus ganancias, es fundamental en la estrategia. Algunos fueron concebidos en plena dictadura y no saben sino de actuar bajo el dictado expreso. Tal vez su mayor aprendizaje haya sido cambiar el fax por el correo electrónico. Otros que ya existían recibieron recomendaciones en las salitas del SIN, y luego echaron mano y contrataron a quienes, más allá de sus pocas ideas, atacan e insultan, y, con un componente racista inaceptable, denigran a sectores importantes de la población a los que solo conocen por fotografías. Actúan concertadamente y son parte de una guerra de baja intensidad propia de lo que Augusto Álvarez Rodrich ha llamado el Grupo Colina Mediático de Derecha. Panfletario, incongruente, falaz y con una fineza en el análisis solo comparable con la destreza de un elefante para ensartar una aguja. Para muestra, un botón.
Aldo Mariátegui (que trabaja en el diario de propiedad del Presidente del Consejo de la Prensa Peruana) analiza la candidatura de Susana Villarán (quien debe de ser una de las más agradecidas) amparándose, primero, en un amigo(él) y, luego, en un hematólogo (él nuevamente) y da las razones que, según él, explican la acogida de esta candidatura en el sector A. Para la antología.
“Resulta que este sector pituco se ha mezclado muy poco con otros desde la Colonia. Se han casado entre ellos y no han renovado su banco sanguíneo. Acuérdate de que por racismo apenas se han mezclado con la raza local y aquí han venido pocos emigrantes y muchos de éstos —como japoneses, judíos y árabes— solo se casaban entre ellos y a los negros ni los miraban. Eso de ‘todos tienen de inga o de mandiga’ es muy periférico, solo se daba en las haciendas. De Europa llegó muy poco, salvo alguito de italianos. Algo se han mezclado con éstos, pero recuerda que eso fue recién a partir de los años 40, que antes a los ‘bachiches pulperos’ los veían como cualquier cosa y los abrían. Es un caso típico de ‘inbreeding’, de banco sanguíneo que no se ha renovado, y eso genera por ejemplo dementes cojos espantosos y violentos con asimetría facial, o sujetos brutos, estériles, bajitos, con males raros y taras, como le pasa a la nobleza europea”.
Pero se corrigió en un artículo posterior diciendo:
“¡Mi amigo hematólogo reclama! Dice que no comprenden su humor negro, pero que si lo quieren tomar en serio, solo se refirió en todo caso a la minoría que compone ‘A’ y nunca a ‘B’ o al resto (C/D/E), como ahora algunos afirman, y que en ‘A’ (¡solo en ‘A’!) la prueba ácida para decidir quién debe ir con urgencia al genetista es preguntarle si aún votará por Villarán después de todo lo revelado”.
Felizmente hizo la precisión. Ahora sí. Sus argumentos son de una firmeza y claridad notables. El que tanto reclama, tampoco se ha renovado. Por sus venas ha circulado siempre, y en abundancia, un líquido naranja.



No entiendo su articulo
No se que quiere decir. Que los peruanos eramos puros antes de meclarnos? Que la derecha es el gran monstruo y el pueblo el gran sabio que merece ser guiado por... la izquierda? Resulta que ahora (ya lo lei en otro articulo de esta revista) todo lo que no es izquierda, es fujimontesinismo. No me parece. Lo gracioso de todo es que la izquierda reclama siempre por democracia.... y son los menos democráticos que existen. No noto en su articulo nada contructivo, solo suposiciones que podria imaginarselo cualquiera que las cosas serian mejor... si fueran de otro modo. ¿Cual? Gran misterio. Tanto la derecha como la izquierda en el pais, tiene al pobre como objeto de campaña. Señalame un hombre de izquierda honesto, que podria mejorar al pais y señale por favor que idea de pais le gustaria a un izquierdista tener, un pais que exista, por favor.
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