Debate: Elegir a quien más ame al Perú
Necesitamos gobernantes que sientan al Perú, que lo piensen con amor
- Dr. Saúl Peña, psicoanalista
En estos momentos tan difíciles para nuestra patria, donde hay miles de peruanos indecisos y muchos de ellos con miedos inoculados por los medios de comunicación, quiero compartir con ustedes mi experiencia en el conocimiento del alma de las personas a través de su voz, sin ver los rostros (aunque esto sí lo hacemos en el consultorio).
Por mi experiencia radial de haber atendido a aproximadamente 16.000 personas en 17 años, puedo decir que se oye con el oído pero se escucha con el alma; solo se ve realmente al otro con los ojos del alma.
Recordemos que no se trata de quién expone mejor, sino quién siente más aquello que expone; finalmente, quién ama más al Perú.
Ya que la voz expresa emociones, los terapeutas diferenciamos el hablar del verbalizar. Cuando se habla se pronuncian palabras, cuando se verbaliza se expresa lo que hay en el alma a través de las palabras. De ahí la frase bíblica “y la carne se hizo verbo”, refiriéndose a que Cristo expresaba con palabras lo que salía desde el fondo de su alma.
Por eso es importante que los electores analicemos las palabras y voces de los candidatos. Recordemos que las palabras pueden ser un vehículo de mentira. Aquí planteo algunas hipótesis.
OLLANTA HUMALA: Persona reservada que habla lo necesario; es más bien tímido frente a las cámaras. No quiere conquistar adeptos con su sonrisa. A veces aprieta los labios mientras escucha al otro; sin embargo, cuando se ríe lo hace con todo el rostro y en forma espontánea. Más que sonreír, suelta risas.
¿Y su rostro? Desde que se le conoce muestra un rostro preocupado, como si tomara las cosas muy en serio. Rasgo que debe haber hecho sufrir a los marqueteros. Mientras los contrincantes contrataron bailarinas, artistas o muñecos, Ollanta se ha negado a utilizar esas “ayudas”. Esta negativa revela cierta terquedad con lo que él cree, que en este caso parece haber sido llevar una campaña seria. ¿Muchos votantes preferirán la parafernalia?
Su voz: Cuando inicia una conversación mide el terreno, y su voz es cauta, sin subidas ni bajadas notables. Aun así, expresa cierta ansiedad, como si inicialmente desconfiara. Cuando se siente con mayor confianza, su voz es más expresiva: su voz dice lo que está sintiendo. Puede titubear si no está seguro o si algo lo impacta. Puede enfadarse si siente que se le está diciendo algo que él cree que no es cierto. Su rostro refleja lo que siente. Puede expresar ternura, como cuando contó en el programa Enemigos Íntimos que él y sus soldados enseñaban a leer o hasta a usar el baño a los campesinos en los pueblos más alejados de la sierra; o también impotencia, cuando le preguntan una y otra vez sobre lo mismo, como el asunto de Chávez.
No dice aquello que la gente espera de él, sino lo que él cree que es su verdad. Ése ha de ser otro problema para los marqueteros. No sabe dorar píldoras.
Es modesto. Pocos saben que tiene una maestría de dos años en Ciencias Políticas por la Universidad Católica del Perú y un año de doctorado por la Sorbona en Francia, pese a que lo primero está en su biografía oficial en la Internet.
No responde al modelo de político tradicional. Verbaliza, expresa emociones cuando habla. Podemos ver lo que hay detrás de lo que dice. Se le puede ver el alma. Cuando habla de la inclusión, siente que hay esa necesidad.
Es importante que los electores analicemos las palabras y voces de los candidatos. Recordemos que las palabras pueden ser un vehículo de mentira.
KEIKO FUJIMORI: Tiene experiencia en alternar con público. Dice lo que cree que debe decirse. Ser la primogénita y preferida del padre ha hecho que se identifique con él. Su padre dijo durante la audiencia en el juicio que lo condenó: “Keiko y Kenji me seguirán”. Cumple el mandato paterno. Tiene un buen vocabulario.
Estudiosa, sigue cumplidamente instrucciones de sus asesores y marqueteros. Por ejemplo, festejó el show “Thriller de los muertos vivientes” que ideó Raffo. Baila, se pone polleras. Además de repartir alimentos a gente pobre. Le ha dado resultados.
¿Y su rostro?: Cuando presta declaraciones su rostro se vuelve automáticamente circunspecto, como si necesitara vender seriedad; en situaciones extremas e imprevistas pierde la compostura, como cuando levantó el dedo muy furiosa al concluir el juicio donde se condenó al padre y expresó la amenaza de que sería liberado. Hace poco, al descubrirse que el suegro tenía antecedentes delictivos, mostró un rostro descompuesto y hasta con un ligero rasgo de terror.
Su voz: Salvo cuando se ve frente a situaciones muy intensas, su voz tiene una frialdad que puede ser confundida con serenidad. La frialdad significa ausencia de emociones, de calor humano. La serenidad es resultado del reconocimiento y la administración de emociones. Esta frialdad se produce en las personas cuando hay una desconexión entre los pensamientos y las emociones. De ahí que Keiko pueda pronunciar un discurso “perfecto” como si saliera de un computador. Con puntuaciones y acápites que han sido admirados por Hernando de Soto. Puede parecer brillante, pero si se observa bien, no conmueve. Sus palabras no llegan.
Habla, no verbaliza. Su voz se ve afectada habitualmente ante la más mínima ansiedad, temor, angustias o pena, que son habituales en la mayoría de las personas. Lo que dice lo hace con cálculo político. Por ejemplo, en cada discurso nombra determinados caseríos y distritos, para que los peruanos de ese lugar sientan que están en su corazón. Lo mismo hacen sus voceros. Habla de lo que cree que es bueno para sus objetivos. Emociones interceptadas salvo situaciones extremas.
No la hemos visto sufrir por el dolor ajeno, ni preocupación amorosa por los demás. Ausencia de ternura, otro rasgo de identificación con el padre. Sonríe cuando tiene que hacerlo y muchas veces para demostrar que lo que le imputan no le roza. Nunca la hemos visto soltar una carcajada. ¿Podría decirse que es la cultura japonesa la que la hace ser así? No lo creo: su mamá es muy expresiva, así como muchos japoneses. Mi hipótesis es que los peruanos no conocemos mucho de su alma.
¿Ya está por comenzar el debate? Sintonice su alma, entonces.





hola..!!
muy interesante e importante. leer este comentario nos hara sentir que lo importante en la vida es amar todo lo que Dios nos dio....
autoridad profesional de la terapeuta Carmen Gonzalez
No sé el grado de dominio de la psicología de la terapeuta Carmen Gonzalez, lo que sí
he podido captar de su discurso en sus intervenciones en Radio y Televisión es sufre un Síndrome de Complejo de Electra . Me llama la atención el análisis que hace de la actitud de Ollanta y obvia no sé si "culpablemente" o por estrategia argumental una actitud repetitiva consuetudinaria, como para auto convencerse de que lo que dice debe ser verdad, y de que "nunca rebate o responde" mirando a la cara al oponente, un signo muy claro en el lenguaje corporal "de quien tiene miedo de manifestar su inseguridad o dar a descubrir su verdadera intencionalidad". No, Sra. terapeuta, su interpretación no es completa,es tendenciosa y porque quiere hacer creer que utiliza la ciencia para justificar un maquillaje postural.
No votaré por Keiko, sino
No votaré por Keiko, sino que votaré pensando en lo mejor para mi país. La idea en esta polarización no está en polarizarlo más, no? De qué sirve poner a los dos candidatos enfrentados como si fueran el bien y el mal. Eso no ayuda a tomar una decisión saludable a los indecisos. Ni Ollanta es un ángel, ni Keiko es el Diablo. Ambos tienen talantes autoritarios y antidemocráticos. Uno tiene sospechas sobre violación de derechos humanos la otra tiene sopechas de usar dinero del Estado ilícitamente. Es decir, los dos tienen sospechas, pero es lo que tenemos en el menú electoral.
"Quien no conoce nada, no
"Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve...Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, mas grande es el amor...Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que la frutilla, nada sabe acerca de las unas." (Paracelso)
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