Dos personajes son los que llevaron a su máxima expresión la cultura autoritaria de nuestro país durante esa malaguosa década de los 90: Vladimiro Montesinos y Abimael Guzmán. El segundo puso en jaque al país con su guerra popular que se definía según sus propias y personales interpretaciones del materialismo histórico y cuyos actos violentos y genocidas hablan precisamente de esa falta de entendimiento de la otredad.