Da la casualidad que estos días terminé de escribir una obra de teatro sobre la vida y el asesinato político de Federico García Lorca. Durante mi larga investigación, me resultó aterrador y penoso comprobar que los términos que utilizaba el fascismo español en 1936 son exactamente los mismos que usan hoy en el Perú del 2010 ciertos medios de comunicación escritos y televisados para desinformar y calumniar, haciendo pasar sus odios jarochos como si fuesen periodismo.