Antes de darse a la fuga, Julio Jaime Sal y Rosas arrojó una olla que contenía cerca de tres litros de agua hirviendo sobre su pareja, Elizabeth Alanya. Lo hizo mientras ella dormía, indefensa, y le dejó quemaduras de segundo y tercer grado en el rostro, el cuello, el brazo izquierdo, la espalda y parte del tórax. Cuando ella se despertó, aterrada, sintió que se quemaba viva.