Este nuevo Congreso dice más de lo que parece

Reflexiones en torno a las elecciones que pasaron y a las que vienen.

Lo primero y rápido. Decir que este Congreso es poco representativo porque solo entraron 9 agrupaciones que suman votos sólo del 40% de la población electoral nacional es una reverenda tontería. Votar en blanco / viciado es emitir un voto, en unas elecciones que alguien ganará. Votar por una agrupación que no pasa la valla, es emitir una preferencia que no gana, pero que es parte del juego.

La hoguera de las vanidades

Urresti ha sido el fenómeno electoral y se tiene que mirar bien. La votación que sacó este candidato -que estuvo a un paso de quedar fuera- es superior a la que sacó AP (con todos sus candidatos) en todo Lima, y más que la del Frepap, Fuerza Popular y cualquier otro partido en Lima, salvo el Partido Morado, que sumando todos sus votos en la capital logran tener menos de 20,000 de distancia con Urresti.

Uno de cada 10 limeños que votó, lo hizo por Urresti. En la capital sólo le ganó el voto nulo.

Asimismo, Urresti sacó más votos preferenciales que el total de votos válidos del Callao, Lima Provincias, Ancash, Cajamarca, Huánuco, Pasco, Junín, Apurímac… Solo Lima, Arequipa, La Libertad y Piura logran tener mayor votación que Urresti, sumando todos los votos válidos en cada localidad. Esta distancia relativa creo que no se ha visto nunca, ni siquiera con Kenji.

 Otra manera de verlo es su contribución al partido que representa. Allí es peor el tema:

Urresti sacó 588 763 votos.
Es el 70% de los votos de Podemos Perú en Lima.
Siete de cada diez personas que votaron por Podemos Perú en Lima votaron por Urresti.
Representa el voto uno de cada dos que eligieron a PP a nivel nacional. Es alucinante.

El capital político de Urresti se debería empezar a analizar de una manera más detenida. Se debe entender qué es aquello que lo catapultó de esa manera. ¿Es presidenciable? Bueno, ese 11% de simpatías políticas lo avalan. Va en ascenso. Pero ¿en base a qué? Una aproximación más cualitativa quizás arroje más pistas para entender por qué. Pero asusta que un cuestionado y juzgado por graves violaciones a los Derechos Humanos tenga ese arrastre. Quizás sea un tema que a las personas les importa poco. Total, si un “Capitán Carlos” fue presidente…

Con otros candidatos no ha pasado eso. Por ejemplo, Alberto de Belaúnde, del Partido Morado, candidato por el que 4 de cada 10 votantes en Lima lo eligió. Y representa la cuarta parte del voto Morado a nivel nacional. Similares números tiene Martha Chávez, de Fuerza Popular y Fernández Chacón del Frente Amplio.

Los partidos con mayor votación han tenido un voto preferencial más disperso, al menos en Lima. Saavedra, la más votada de AP, que generó menos del 20% del voto en Lima; o Quincha, de Frepap, con sólo 10% del voto de esa agrupación en la capital.

La reflexión desde el Perú y unos cuadros que la explican

Otra mirada útil para entender estas elecciones es comprender la contribución de las regiones al voto de los partidos. Y nos volvemos a encontrar con sorpresas nuevamente.

La composición del voto válido arroja que Lima (incluyendo Callao y Lima Provincias) representa 43% del total, la Sierra Sur 17% y la Costa Norte 15%. Esos son los grandes colchones electorales. La Costa Sur (5%), y la Sierra Norte y Centro y Selva (cada uno cerca de 7%) son las zonas menos influyentes.

 Quiero empezar por APP. Si hay un “ganador nacional” es APP, por la distribución de su voto. Distribuye bien a sus votantes, destacan por encima de la media en zonas interesantes como la Costa Norte e incluso la Sierra Sur. No se desespera por Lima. Presencia nacional. Hace recordar al FP de antes de 2 016, cuando era el partido que se preocupó por tener presencia. Es un colchón interesante para el 2 021. Si logra crecer en Lima, tiene un capital realmente fuerte.

AP es una incógnita. Destaca poco pero parejo. Tiene una votación promedio en casi todas las zonas. No tiene votos preferenciales que llamen la atención. Una presencia intrigante, que hasta ahora no se explica mucho. De hecho AP es un partido que en todas las regiones estuvo peleando los primeros puestos, solo en Lima quedó cuarta.

El Frepap es Lima, especialmente Lima Provincias. Algo en la selva y casi nada más. Es un gran beneficiado con las dispersión de los votos y con la promesa de un congreso “moral”. Pero la verdad, poco de organicidad a nivel nacional. No es, como ya hemos sostenido, el voto del Perú profundo el que nos habla.

¿A quiénes les bastó Lima? Pues como vimos, a Podemos Perú, al Partido Morado y al Frente Amplio. En estos tres casos, sin Lima no pasaban la valla. En el caso de Podemos Perú, su voto es Lima, y Lima es Urresti. Podemos Perú es Urresti.

El escenario del 2021

 La semana que pasó IPSOS reveló sus indicadores de simpatías políticas de cara al 2 021. Interesantes resultados, pues ubican a un triunfante Urresti empatando el primer lugar de las simpatías con el ex premier Del Solar. Y expectante, Forsyth. Pero lo interesante acá no es eso. Es como se distribuyen esas preferencias por zonas del Perú y cómo pueden los partidos con presencia hoy aprovechar estas miradas.

Urresti es Lima. Hoy y mañana es Lima. Si llega a tener 11% de preferencias es por Lima. Sus indicadores decaen muchísimo en el interior y en el rural. Pensando en 2 021, ¿funcionan los candidatos limeñizados? Tentado estoy a decir que no, de ninguna manera. Andrade, Castañeda y otros lo saben muy bien. ¿Podemos Perú es su plataforma? Hoy Urresti tiene lo que se requiere para negociar. Incluso con Acción Popular. O con APP, donde se sentiría más a gusto quizás. Y APP necesita un fuerte empujón en Lima.

 Del Solar es hoy el potencial candidato del interior. Es fuerte en el sector rural y en el centro y sur del país. Las zonas tradicionalmente más reactivas. Si no fuera Del Solar, parecería que fuera la carta de la izquierda. Con ese capital en el interior hoy y con los deberes por hacer allí, el Partido Morado podría tenderle un lazo. Pero hay un tema importante para relativizar todo esto. La medición no incluyó a Antauro Humala. Por lo tanto, el sur y el centro del país pueden no ser tan favorables a un centro progresismo como pareciera. Acá hay un actor que podría cambiar todo este mapa, que ojalá se mida próximamente.

 Forsyth es una incógnita. Es un potencial candidato con fuerza en Lima. También puede ser interesante para partidos como APP o AP que podrían requerir de liderazgos frescos, que en Lima representen un salto importante. Fujimori por su lado mantiene un porcentaje que le permitirá bancada pero poco más que eso.

 La izquierda, no se sabe a qué juega la izquierda. Debe ser duro que el liderazgo que costó tanto construir desde la figura de Mendoza, se haya diluido en lugar de crecer. Arana parece que quiere ser presidenciable. Creo que sería un muy mal candidato. Y el Nuevo Perú necesita un pacto hacia adentro antes de tratar de prometer hacia afuera.

 En resumen, elecciones congresales extrañas. Hay miradas desde el interior del país que vale la pena mirar. Hay liderazgos desde Lima que han sorprendido. Pero el panorama al 2 021 de prometedor tiene muy poco.

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