Justicia en Las Pampas de Rumiyacu

Escrito por Crédito de imagen: Radio Cutivalú

El 18 de mayo del 2020, después de seis años y cinco meses de haber sido despojados injustamente de sus tierras, quemadas sus casas y robados sus animales, la Corte Suprema ha archivado la denuncia que pendía sobre un grupo de ladrilleros de los cargos por los que se les acusaba. Dicen que la justicia que tarda no es justicia, es más bien injusticia. Este grupo de personas sencillas, durante estos 6 años y cinco meses, han vivido injustamente fuera de sus tierras, de las que los echaron sin orden del juez, pagando abogado, yendo y viniendo a Lima para hacer las gestiones en el Ministerio Público. Y todo porque el señor Jonathan Requejo, propietario de la hacienda El Potrero, de 8,000 has, ambiciona más tierras y compra más de 2,000 has. con títulos dudosos en Las Pampas de Rumiyacu. Entre estas tierras se encuentran las 120 has. de este grupo de sencillos ladrilleros, cuyos títulos de propiedad demuestran que sus tierras fueron comparas en el año 2010, mientras que la operación del señor. Requejo fue dos años más tarde, el 2012.

Esta sentencia conlleva varias victorias. La primera, sobre la corrupción de los fiscales Rolando Flores Segura y Walter Enrique Mundaca López. Flores Segura fue el fiscal que mandó el operativo, sin orden de juez, para que entrara la policía, desalojara, quemara casas, se llevara animales y, lo que es peor, muriera Belisario Chaupe, un hombre honrado, con esposa y dos hijos, asesinado por un sicario pagado por alguien. Tres días después, ante la viuda, lo admitieron con sus propias palabras: “Perdone señora, la  bala no era para su esposo. Tome 5,000 soles” (Testimonio de la viuda del Sr. Chaupe al Obispo de Jaén). Y Flores Segura mandó este operativo a pesar de que tenía en su carpeta las 60 escrituras públicas que certificaban la propiedad de las tierras por parte de los ladrilleros. El segundo fiscal, Mundaca López, pidió seis años de cárcel para los ladrilleros sin haber leído las 600 páginas del expediente.

Sin embargo, hay que reconocer que no todos los fiscales son así. El Fiscal Superior de aquel entonces sacó de la investigación a Rolando Flores por parcializarse con la hacienda El Potrero. La investigación recayó sobre el fiscal Edson Cardoso, que lo estaba haciendo con imparcialidad, pero 20 días antes de dar su disposición fue sacado de la investigación. Y la fiscal Emperatriz Caro Meléndez, después de estudiar profesionalmente el expediente, aconsejó su archivamiento. Los fiscales corruptos deberán ser denunciados ante la JNJ para que no sean ratificados.

La segunda victoria ha sido contra la policía de aquel entonces, dirigida por los coroneles comisarios de Jaén Julio Anaya Cruz y Parcemón Avendaño Céspedes, quienes intervinieron, como se ha dicho antes, con abuso de autoridad, falta de seguridad y usando las  movilidades de la hacienda El Potrero. En el informe que emitieron, afirmaron que en la intervención de Las Pampas de Rumiyacu encontraron  delincuentes, gente de mal vivir, que se  dedica a la invasión de tierras, poseedores de armamentos, e incluso terroristas. Con coroneles tan irresponsables y corruptos como ellos, no nos extraña que Sendero Luminoso haya estado destruyendo el país durante 20 años. Lo malo es que los policías corruptos quedan impunes.

La tercera victoria es sobre “el poder local” de la hacienda El Potrero, a la que parece que esta vez no le valió su plata y el poder que esta consigue corrompiendo a policías y fiscales. Con este tipo de acciones, la hacienda El Potrero pone el desarrollo de Jaén al nivel de hace 100 años, cuando en el campo no funcionaban ninguno de los poderes del Estado, sino el de los gamonales.

La cuarta victoria es del grupo de los 30 ladrilleros, su dirigente Jesús Leiva, y su abogado, el Dr. Josué Núñez Barbosa, que han sabido aguantar y esperar a que se hiciera justicia, sin someterse a componendas (como alguno hizo vendiéndole las tierras al usurpador), y sin pasar a la violencia, que es a lo que invitan situaciones de injusticia como esta. Por último, la victoria es también del Vicariato Apostólico, que ha sabido acompañar esta lucha, más moral que económicamente, y sobre todo poniendo su radio, Radio Marañón, al servicio de la verdad y de la justicia.

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