Los pequeños agricultores del Perú están sufriendo la cuarentena, y la industria agrícola se está beneficiando

Escrito por Crédito de imagen: Andina.pe

Pedro Torres podría cobrar una entrada  sólo por la vista de su chacra de papas hacia la sierra  de los Andes y la laguna de Paca que está debajo. Pero en mayo de 2020, el productor de papas de los Andes centrales no se deleita con el paisaje, sino mira ansiosamente el camino de tierra que va de Jauja a Paca. No hay ningún carro a la vista. Antes del coronavirus, Pedro Torres enviaba sus papas cada dos semanas al mercado  de Lima  y cada semana al mercado de la cercana Jauja.

Desde mediados de marzo, debido a la cuarentena que regía en el Perú,  a la gente sólo se le permitía salir de sus casas para ir de compras. Aunque los proveedores de alimentos podían seguir trabajando, ningún camión se dirige a la pequeña aldea de los Andes Centrales. Torres no tiene movilidad propia. Cultiva papas en 2,5 hectáreas y, por lo tanto, pertenece a los aproximadamente dos millones de pequeños agricultores que suministran al Perú el 70 por ciento de todos los alimentos. Pero la pandemia de la Covid 19 los ha sumido en una profunda crisis. “El precio de las papas ha bajado a la mitad desde corona”, dice Torres.

La demanda de alimentos se redujo en un 30 por ciento

Debido a que miles de agricultores como Torres no pudieron llevar sus cosechas al mercado debido al cierre, uno hubiera esperado un aumento de precios. Pero la demanda por alimentos también ha disminuído alrededor de un 30 por ciento, estima el economista  Eduardo Zegarra. Para empezar, a muchos peruanos ya no se les permitía trabajar. Ya no ganaban dinero y redujeron su consumo al mínimo. Por otro lado, el turismo y los restaurantes ahora cerrados han dejado de comprar. Y, finalmente, los productores locales todavía tenían que enfrentar la competencia del extranjero.

Zegarra comparó las importaciones de alimentos durante el estricto bloqueo entre marzo y julio con las cifras de importación del año anterior. El resultado es sorprendente: en comparación con el año anterior, entre marzo y junio se importó un 85% más de arroz e incluso un 182% más de azúcar. Las importaciones de leche en polvo y de maíz amarillo también aumentaron considerablemente.

Cero arancel sobre las importaciones agrícolas

Los cuatro alimentos también se producen en el Perú. “La industria agrícola ha aprovechado la oportunidad y ha importado más alimentos”, dice Zegarra. Esto no sólo perjudica a las granjas familiares, sino que también es una desventaja para los consumidores peruanos. “El maíz importado está manipulado genéticamente”, dice Zegarra. Además, muchos productos importados están ultra procesados y por lo tanto son menos nutritivos. Desde 2008, el Perú no ha cobrado prácticamente ningún arancel sobre los productos agrícolas importados. Los acuerdos de libre comercio con los EE.UU. y la UE, entre otros, permiten la libre circulación de mercancías sin ningún mecanismo de protección.

En comparación con el año anterior, entre marzo y junio se importó un 85% más de arroz e incluso un 182% más de azúcar. Las importaciones de leche en polvo y de maíz amarillo también aumentaron considerablemente.

Esto es particularmente fatal para los productores lácteos . Si uno mira en el mostrador de leche y queso de un supermercado peruano se siente transportado a Europa: El Allgäuer Camembert está junto al Brie francés y al Maasdammer holandés. La leche de larga duración de Polonia es de lejos la más barata en comparación con varias las marcas peruanas. Ninguno de estos productos importados faltó durante el cierre.

“De tres tazas de leche, una es importada”, dice Climaco Cárdenas, presidente de Agalep, la asociación peruana de productores de leche, y de CONVEAGRO, el gremio de agricultores. Los productos lácteos importados suelen estar subvencionados en sus países de origen y, por lo tanto, se ofrecen a un precio menor en el mercado peruano.

Los camiones lecheros ya no vienen a las aldeas

Los barcos de carga de Europa y los Estados Unidos siguieron atracando en el puerto del Callao, mientras que los camiones de leche dejaron de circular en los pequeños pueblos y aldeas de los Andes durante el encierro. “Y a menudo el queso se lleva en el equipaje de los autobuses de pasajeros. Pero los autobuses dejaron de transitar”, dice Cárdenas. Desde julio, el transporte está otra vez operando a un promedio del 80 por ciento de su capacidad en las afueras de Corona. “Pero los precios de los fletes siguen siendo altos”, dice Cárdenas. Y como el virus  está lejos de estar contenido, el Estado mantiene en cuarentena estricta a ciertas regiones.

Los agricultores de los Andes y otras zonas remotas han perdido casi la mitad de sus ingresos como resultado de ello, explica Cárdenas. Hay un total de 452.000 productores de leche en el Perú. Alrededor del 95 por ciento de ellos poseen menos de 20 vacas, y sólo producen unos 6,5 litros de leche al día de media. En comparación, los 22 litros diarios de las vacas de alto rendimiento de Europa o Nueva Zelanda.

Pero los productores de leche peruanos serían competitivos si pudieran invertir dinero en un mejor forraje para las vacas, dice Cárdenas. Entonces las vacas también darían más leche. Sin embargo,  el Estado peruano no tiene interés en apoyar a los pequeños agricultores. Es más fácil importar cantidades grandes y baratas del extranjero y a cambio de exportar espárragos, mangos que han sido producidos de manera extensiva.  

Pero la gente en el Perú no vive de espárragos, palta y uvas, sino quiere a su queso, arroz y papas.

Papas nativas a través de Whatsapp

Mientras que la mayoría de los productores agrarios sufrieron grandes pérdidas durante la cuarentena, unos pocos productores de papas de los Andes centrales convirtieron la crisis en un modelo de negocio. Aguapan es una asociación de cien cultivadores de papas de los Andes Centrales de Junín y Huancavelica que se preocupan por la biodiversidad de la papa. Un agricultor debe cultivar al menos 50 variedades para ser miembro del Aguapan. Antes de la pandemia vendían sus productos en los mercados de Lima, donde en los últimos años, las variedades de papa locales han encontrado una pequeña pero exquisita clientela allí.

Hay un total de 452.000 productores de leche en el Perú. Alrededor del 95 por ciento de ellos poseen menos de 20 vacas, y sólo producen unos 6,5 litros de leche al día de media. En comparación, los 22 litros diarios de las vacas de alto rendimiento de Europa o Nueva Zelanda.

Con la ayuda de un grupo de asesores en Lima, Aguapan estableció un servicio de entrega durante la cuarentena. Miski Papa, deliciosa papa, se llama la marca. Cada semana, un productor diferente trae alrededor de 400 kilos de sus papas a Lima. Se venden a través de Whatsapp y se entregan directamente al consumidor en auto y motocicleta. Los clientes proceden principalmente del distrito de Miraflores y están dispuestos a pagar 10 Soles por dos kilos de papas nativas. Se trata de un nicho de mercado, pero gracias a ello, unos pocos agricultores de papa en las alturas de los Andes han podido sobrevivir a la crisis desatada por el coronavirus.

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