La sociedad de los privilegios

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Las recientes confesiones de Jorge Barata, manager limense de Odebrecht, fueron y serán una caja de pandora.

De los circuitos de su memoria y del seguramente calculado testimonio en Curitiba han surgido medulares y estremecedores elementos que corroen el sistema político peruano.

Después de Barata, salvo Paniagua, no queda jefe de Estado que, desde hace siete lustros, no entre con honores al ranking sobre la historia de la corrupción en el Perú de Alfonso Quiroz. 

Ciertamente la galería de ex presidentes manchados muestra a AFF preso, Toledo extraditable,  AGP suicidado, Humala acusado (20 años),  el renunciante PPK encausado.

Añádase un ex Comandante General del Ejército en vals de fuga. Y otros, los de  antes, estos de la camada de Montesinos, todos empitonados. Agréguese un sancochado de  ministros en salmuera, altos funcionarios recluidos en piedras gordas, colaboradores eficaces, radiografiados ex alcaldes de Lima Metropolitana. Y muchos x presidentes regionales, cuestionados administradores públicos de toda laya, curas pedófilos, ufff.

Lo que se denomina heroicamente como clase política ha sido derrocada por la corrupción. Espera al juez de quiebras.

El problema de la corrupción es tan extendido que supera lo individual, el drama familiar, respetuosas condolencias aparte,   para convertirse en un trazo social.

Es una evidencia casi probatoria  que las cosas andan pésimo en las relaciones entre el Estado, la política y la vida social. Kaput. Crisis inexorable.     

Que  el modelo económico impuesto  para resolverla, el neoliberal, ha fracasado y que la realidad dramática de la vida peruana  no deja de ser la guerra- no siempre silente y latente- entre los ricos y los excluidos y desposeídos del país.     

II.

En efecto, los dichos del virrey  de Odebrecht confirman  la existencia de una complicada red internacional de multimillonarios  sobornos y coimas. Pagos que no se quedan allí. Inoculan un virus cancerígeno que ataca  la cotidianeidad de las familias, los hogares, las  personas cercanas, las instituciones,  la psiquis de la gente.  

Hoy la corrupción sistémica, histórica y  endémica, se ha expandido hasta la metástasis puesto que sus prácticas como el financiamiento ilegal de la política infectan las más altas cumbres de los poderes privados y públicos. Afectan, por exceso, a los que la llevan en la economía, la política y  la sociedad, quebrando las más íntimas relaciones intersubjetivas y  el sistema afichado de creencias y convicciones. Son creadoras de desconfianza, descreimiento. Repulsión.

Así los poderes del Estado están en cuestión. Encuesta tras encuesta, la credibilidad del Congreso Nacional decae hasta niveles extintivos. Pareciera que la crisis de los partidos que ya no representan a casi ningún ciudadano informado se extiende también a la ejecutoria de los padres y madres de la patria. Por eso el referéndum los ha mandado a su casa. No podrán candidatear ni reelegirse en la próxima consulta popular. Fin.

Del Poder Ejecutivo, de renuncia en vacancia, hay que reconocerlo con hidalguía, no se puede decir lo mismo. Un oportuno cambio de rumbo con referéndum y el respaldo de valerosas marchas de la gente contra la corrupción incluidas, le enderezaron la opinión ciudadana al inquilino de la casa de Pizarro, que se iba al precipicio si no cambiaba de estilo casi naranja. Pero de encuestas no se vive. De nuevo comienza la erosión. Hay sin duda temas de gestión- como la reconstrucción del norte- pero la principal inadecuación radica en que el 70 por ciento de los  que trabajan se debaten en la informalidad, sin representación y sin que exista ningún organismo estatal que se ocupe realmente de la suerte de ellos. Salvo para chancarlos.  Una pelea por el control del orden público.  Peor se anuncia una reforma laboral, regular los oasis en el desierto,

III. Donde golpea más la corrupción, donde es más  crítica? 

En los intersticios del mundo del dinero.  Por los pasillos del Ministerio público desfilan ahora financistas truchos, empresarios coimeros, carteles de constructores, tramposos  transportistas de carga pesada,  tecno burócratas graduados en sillas giratorias, arreglistas, invasores de terrenos.

Hay expresidentes que fueron  operadores reticulares de firmas extranjeras y lobistas, concediendo, concesionando, regalando el territorio y los recursos naturales. También titulares de rendidas Cámaras de negociantes, aviesos y mermeleros  grupos de la media comunicacional, en fin, la lista y profesión, incluyendo árbitros en lugar de jueces, es ancha y ajena. Único o principal y común propósito, era gozar de la miel del lucro, sin ni siquiera respetar sus propias reglas. Conductas de la desesperanza que los lleva ahora al cumplimiento del código penal y de sus asientos.

IV. Pero también la declaración de Barata ha puesto en evidencia la fragilidad de las relaciones entre la sociedad heterogénea, compleja, abisalmente desigual  como es la nuestra,  hechura del capitalismo informal de azoteas y de containers, y el Estado rentista que dice representarla pero que,  en realidad, tolera, segmenta y excluye.

Hay un estado pobre para los pobres.  Y un Estado pícaro, dadivoso, untuoso, excluyente, solo para uso de millonarios (“la plata no  llega sola”). Y, ambos espacios están  anudados, sin embargo, por las reglas de convivencia y de representación política  surgidas, curiosa contradicción, de un golpe de Estado, democracia eleccionaria edificada sobre un coup d etat, la farsesca constitución fujimorista del  93  que algún día habrá que terminar de cambiar.  Al decir de Barata, este Estado de sultanes y bailarinas funcionaba por la fluidez del aceite corruptor entre los amigotes.

Por eso también la significancia de  la escucha de los secretos celosamente guardados por Barata. Estas prácticas de casta virreinal de herederos y modernizadas  oligarquías financieras, han quedado develadas y probadas. En esencia parafraseando a Piketty,   estamos  ante una “Republica de la corrupción que sirve a una sociedad de líderes corrompidos”.

Nótese que la corrupción es endógena al  modelo neoliberal. China antes, Argentina, ahora Brasil, algunos ejemplos. Deng lanzo su famoso eslogan, “ es hermoso enriquecerse” en 1982 con el propósito de crear un “socialismo de mercado” en China.  He Qinglian citado por Giovanni Arrighi en Adam Smith en Pekín,   sostuvo en 1997 que las reformas introducidas por Deng “se habían saldado por enormes desigualdades, una corrupción generalizada, y la erosión de los fundamentos morales de la sociedad”.  Y del “pillaje”  por la transferencia de las propiedades  del estado a los poderosos y sus amigotes… y la multiplicación  de actitudes como el cinismo y el desplome de la ética” (Arrighi, p.45)

Argentina de Macri neoliberal,  hundida en una recesión, inflación del 40% mensual, una maxidevaluación e insostenibilidad del pago de la deuda externa, vive al vaivén del oxígeno que le otorga el Fondo Monetario internacional. Al Brasil de Bolsonaro, preso el Ex presidente Lula, los problemas políticos se acentúan al calor de sus declaraciones contrarias a los derechos humanos y la creciente militarización de sus decisiones,

Haberlo hecho  es  un innegable resultado de quienes las denunciaron desde hora temprana y desde la sociedad civil, el IDL por ejemplo. O el fiero combate legal de Salinas y Ugaz contra el tolerado sodalicio devastador.

Los partidos políticos con solitarias excepciones devinieron en  este régimen neoliberal en  alcancías multipartidarias, redes clientelares, toboganes de confluencias, santas alianzas para  la traición hecha promesa. La izquierda, contrario sensu, no  cayó en este juego demoledor al desmarcarse claramente de la conducción de la  desventurada y personal experiencia edil de Lima Metropolitana.

Las exequias de Alan García,  en tal contexto suscitaron, junto a  respetables condolencias  a sus deudos, un desfile incesante de cortesanos sufrientes del  antiguo régimen. Pasaron políticos originarios de los tiempos de  la hacienda y la cuchipanda, los cultores del “roba pero hace”, los defensores  del contrato ley y los arbitrajes.  Estuvieron también los supérstites del apro-odriismo (“la coalición del pueblo”), el pradismo conviviente, el club del  perro del hortelano,  honor que le hizo al socio fujimorista que lo acompañó dócilmente, los testigos de la adopción tardía e indigesta  de la biblia del consenso de Washington y de su lava jato con  fondo de metralla, cutra y apagones.  En suma de la administración de la neocolonialidad del poder, como recuerda Aníbal Quijano.

VI. La derrota del fujimorismo patrimonialista, saqueador de estado de derecho y aliado de la informalidad, operador de la hegemonía neoliberal desde el 5 abril de 1992 tiene una primera línea de combate que la explica en la actuación de los fiscales del Ministerio público y los despachos especializados de lucha contra la corrupción del  Poder Judicial. Este no es un resultado fortuito. 

Ambas instituciones han pasado por cambios observables. La arquitectura del sistema de justicia se apoyaba en numerosas instituciones  como el reformado CNM, hoy JNJ desde poco y cada una de  estas en el desempeño funcional de los señores magistrados,  fiscales y jueces. Unos acusan, otros juzgan.  Para desconectarse de la coyuntura, revisemos algunas cifras del quinquenio 2010 y 2014.  Al cierre del 2014, había 3,111 jueces y 4,905 fiscales, en total 8,106 agentes de justicia. Cuarenta y uno  de cada cien jueces eran provisionales.  Y  treinta y seis de los fiscales también eran provisionales.  Evidentemente demasiados por que la provisionalidad desde el despacho más modesto hasta la cumbre de la sala suprema  encierra fragilidad y riesgo sobre la independencia jurisdiccional.

El acceso a las plazas de los juzgados y salas se regula por los concursos de selección y nombramiento de las vacantes establecidas por el Ministerio Publico y  el Poder Judicial. Los exámenes de selección y nombramiento los hace  el  JNJ, hoy Junta Nacional de Justicia. La permanencia en el ejercicio de la función jurisdiccional se confirma mediante una ratificación, previa  evaluación de la JNJ,   cada siete años y a la  que ahora la nueva norma  agrega una evaluación trienal. Las reglas disciplinarias son las que deben respetar los magistrados del sistema y se controlan por una intervención según la  jerarquía de los magistrados, de modo que la facultad de sanción de los altos magistrados queda en el  JNJ.

^Que cambios se observan en la evolución del sistema entre 2010 y 2014 que, en cierta medida, explican el actual funcionamiento del sistema ?  Primero, el CNM del 2010-2015 concursó   7,106 vacantes  a las que postularon 29,634 abogados, de los que 20,622 eran candidatos a  plazas fiscales y 9,012 a jueces. Luego del  filtro del examen escrito, curriculum vitae y entrevista personal, quedaron aptos  2,789.

En resumen  un vigoroso incremento del número de magistrados en las bases mismas de las instituciones de justicia. Lógica hegeliana, cantidad que se convierte en calidad, la pugna de lo nuevo con lo viejo,  un proceso de superación dialéctica se instala al observarse los cambios introducidos por las nuevas sangres como lo será también la inexorable digitalización del edificio fiscal y judicial.

La estabilidad  de la función significa también un proceso de acumulación y modernización de capacidades, transmisión de destrezas y habilidades, el cierre de una notable distancia intergeneracional, ruta  que abre naturales aspiraciones hacia el ascenso en la jerarquía orgánica y por lo tanto a la renovación intrínseca de la función.

De allí también la importancia  de la evaluación y ratificación de los magistrados a los que fueron convocados  2,215 de los que 1,175 fueron jueces y 1,040 fiscales. No fueron ratificados en el cedazo del CNM un numero de  180 magistrados, casi el 10% del efectivo en todos los niveles, incluyendo miembros de la Corte Suprema y la Fiscalía de la Nación. Coincidió con la renovación casi integral del Tribunal Constitucional y notorios desplazamientos en salas supremas y superiores.

De las nuevas canteras provienen los que hoy cumplen un rol central en la lucha contra la corrupción, sin duda respaldados por los “bolsones” (Vergara) y sectores honestos de la magistratura y el respeto masivo de la población movilizada.

Claro que al advertirse la hondura de estos cambios, cabe recordar,  la reacción fue una conspiración fujiaprista desde las alturas que modificó mediante una ley del congreso, el modo de elección de los consejeros del CNM, y por ese medio,  la cooptación de la dirección colectiva y el uso de la institución contra sí misma, al iniciase el nuevo periodo denominado el de  los “cuellos blancos”,  2016 en adelante.  De allí que si una virtud tiene la ley de la JNJ es el de haber desalojado con sanción referendaria y congresal a los ocupantes precarios de la institución mayor del sistema de justicia.

Un middle office de esta lucha generalizada por la limpieza fueron los que cumplieron con valor la tarea de escrutar los meandros de la corrupción. Allí están los informes de la comisión sobre delitos financieros del fujimorato que presidió el tempranamente fallecido, Javier Diez Canseco Cisneros. Juan Pari. Sergio Tejada.  Manuel Dammert sobre los negocios de PPK, en fin, la lista es grande. Pero también fueron decisivos los que se atrincheraron en la lucha por los derechos humanos, ciudadanos que ganaron las calles en estridente lucha  contra los abusos del poder en el periodo que hemos calificado de neovirreynal.  Pero ninguno como los combatientes del front office desde la prensa independiente, los portales de las redes sociales, los columnistas de opinión de los principales medios, los intelectuales, los artistas, los jóvenes, el hip hop de la ciudadanía.

No hay como cantar victoria en esta tarea de aplanar el piso para que todos los peruanos  tengamos acceso al pleno ejercicio del derecho a  la igualdad  Por eso es necesaria la más amplia unidad de los que han combatido por la justicia y la libertad, Poner en valor la  pedagogía,  la valoración mutua, la renovación de la política, Se trata de otro modelo,  como el que sugiere Michel Aglietta de la escuela de la regulación, un inmenso proceso de modernización productiva, de diversificación económica, fabricas para  la industrialización 4.0, fablabs con mercados interiores en permanente expansión, desde dentro y hacia afuera,  un  socialismo de mercado, un leninismo de la producción, respetuoso de los derechos universales y un pensamiento abierto a las ideas transformadoras de Karl Polanyi.  Que requiere competencias probadas en manejar con firmeza crisis de la envergadura de la que estamos viviendo. Y sobre todo, dicho con ironía, una campaña de vacunación  contr a el descreimiento.

Sobre el autor o autora

Alan Benavides Romero
Periodista redactor y fotógrafo de derechos humanos y conflictos sociales.

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