Una paz difícil de avizorar: el conflicto entre Armenia, Azerbaiyán y Nagorno Karabaj

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El 27 de setiembre, los medios internacionales reprodujeron una noticia que difícilmente podía resultar sorpresiva.[1] Un nuevo ciclo de hostilidades en el prolongado conflicto tripartita entre los países del sur del Cáucaso, Armenia y Azerbaiyán, y la región separatista ubicada en territorio azerbaiyano de población predominantemente armenia, Nagorno Karabaj,[2] había comenzado. Los enfrentamientos se prolongaron por aproximadamente seis semanas hasta la reciente firma de un acuerdo de cese al fuego, que tuvo lugar el 9 de noviembre, por el presidente de Azerbaiyán, llham Aliev, y el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinian, el cual fue suscrito también por el presidente ruso, Vladimir Putin, en su condición de mediador.[3]

Sin embargo, una serie de llamados anteriores desde diversos frentes para encauzar conversaciones que llevaran a una tregua habían fracasado. Hasta en tres ocasiones, se produjo el incumplimiento inmediato de los compromisos de cese al fuego alcanzados entre las partes, así como de un acuerdo para evitar los ataques a objetivos civiles. En cuanto a los compromisos de cese al fuego, los dos primeros, anunciados los días 10 y 17 de octubre, contaron con la mediación de Rusia;[4] mientras, el tercero fue hecho público una semana después, el 25 de octubre. En esa oportunidad, Estados Unidos actuó como facilitador de las negociaciones entre los ministros de Defensa de Armenia y Azerbaiyán y los copresidentes del Grupo de Minsk de OSCE, principal plataforma de mediación para la resolución del conflicto creada en 1992 y cuya presidencia es compartida por Francia, Rusia y el propio Estados Unidos.[5]

Pese a la publicidad de esas tentativas, todas se vieron frustradas en seguida con el reinicio de los ataques y el consiguiente intercambio de acusaciones con respecto a cuál de las partes había sido la primera en quebrantar los compromisos alcanzados. El mismo destino tuvo el acuerdo establecido a finales del mes pasado entre ambos países con el fin de abstenerse de realizar ataques contra objetivos civiles. Frente a estos hechos, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, expresó su preocupación por los ataques indiscriminados realizados a zonas residenciales dentro y fuera del escenario de conflicto en Nagorno Karabaj.[6] Por lo tanto, queda ver si el acuerdo de cese de hostilidades firmado el 9 de noviembre logra mantenerse en vigencia y conducir a una solución de los elementos de fondo del conflicto. 

Hasta el momento, el número de víctimas mortales es impreciso, pero la ONG International Crisis Group contabilizó 928 militares y 66 civiles fallecidos producto de los enfrentamientos solo en el mes de octubre.[7] Sin embargo, esta cifra diverge de otras: por ejemplo, autoridades de Nagorno Karabaj han señalado que alrededor de 1,200 miembros de sus tropas fallecieron, mientras que Azerbaiyán ha informado de más de 80 muertes civiles. Por otra parte, el presidente ruso Vladimir Putin indicó hace ya un par de semanas que, hasta entonces, el número de fallecidos se acercaba a las 5 mil.[8] Asimismo, alrededor de 90 mil personas de Nagorno Karabaj (de una población total de 150 mil) se habrían visto forzadas a huir. De ellas, alrededor de 40 mil estarían como refugiadas en Armenia y las otras 50 mil se habrían desplazado a distintas áreas de la misma región.[9] Noticias más recientes apuntan a que los desplazados sobrepasarían los 100 mil.[10]

Es evidente que los términos del acuerdo favorecen a una de las partes en detrimento de la otra, lo que ya en el pasado supuso uno de los principales escollos para lograr la solución definitiva a sus diferencias.

En vista de la gran dificultad para alcanzar un compromiso de alto al fuego y de la violencia empleada que ha afectando con especial ensañamiento a la población civil, resulta necesario comprender el origen de las posturas aparentemente inquebrantables de las partes directamente involucradas: Armenia, Azerbaiyán y Nagorno Karabaj. Con ese fin, en las líneas que siguen, se desarrollará un breve repaso por los antecedentes que comprenden tanto el periodo de violencia que se desató entre finales de la década de 1980 y la primera mitad de los noventa, la realidad tras el acuerdo de alto al fuego en mayo de 1994 y los subsecuentes esfuerzos de negociación hacia un tratado de paz definitivo. Por último, se reflexionará en torno a las dificultades existentes para la solución definitiva de los principales puntos conflictivos.

De la violencia intercomunal a la guerra internacional

Es posible situar el punto de inicio del conflicto en febrero de 1988. El día 13, centenares de armenios de la Región Autónoma de Nagorno Karabaj se reunieron en la plaza principal de la capital, Stepanakert, para pedir su unificación con la República Socialista Soviética de Armenia. Una semana después, esta demanda se materializaba en la expedición de una resolución por parte del Sóviet local, que establecía la disposición de una serie de acciones para concretar su separación del territorio de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán y consiguiente unificación con Armenia (de Waal 2013: 11-12).

Pese a este llamamiento en favor de la unificación con Armenia, en ese momento, Nagorno Karabaj contaba con una importante población azerbaiyana[11] de, aproximadamente, la cuarta parte del total. En realidad, su distribución era heterogénea a lo largo del territorio, con algunas ciudades y pueblos de mayoría armenia, otras de mayoría azerbaiyana, y estaban aquellas en las que ambos grupos representaban una proporción semejante (de Waal 2013: 13).

Es necesario destacar que armenios y azerbaiyanos habían logrado convivir durante varias décadas, a pesar de sus diferencias religiosas y lingüísticas, pues los armenios son prominentemente cristianos y los azerbaiyanos, musulmanes chiitas de idioma azerí (lengua túrquica). Es cierto que anteriormente se habían producido algunos momentos de tensión que llevaron a disputas intercomunales, pero ninguna de ellas escaló hasta la magnitud de la violencia alcanzada desde finales de los ochenta. Sin embargo, algunos meses antes de febrero de 1988, ya se había registrado episodios de violencia en Armenia y Azerbaiyán que podían haber funcionado como un timbre de alerta para el estallido posterior. Concretamente, los disturbios ocurrieron, primero, en el poblado de Chardakhlu, en el norte de Azerbaiyán, donde un grupo de armenios fue golpeado por la policía en el mes de octubre. Al mes siguiente, revueltas en las regiones de Meghri y Kafan, en el sur de Armenia, ocasionaron la salida de azerbaiyanos, quienes se establecieron como refugiados en Baku, capital de Azerbaiyán (de Waal 2013: 19).

Las proclamas en Nagorno Karabaj se replicaron en Armenia, donde se llevaron a cabo manifestaciones en la misma capital, Ereván, en apoyo de la unificación. La tensión fue en aumento y pronto comenzaron episodios de violencia locales, como aquel que se produjo en el pueblo de Sumgait, a 20 millas de Baku, entre el 26 y el 29 de febrero de 1988. En esa oportunidad, los armenios fueron atacados por un conjunto de azerbaiyanos exaltados, provocando varias víctimas mortales de ambas partes, cientos de heridos y la salida de casi todos los catorce mil armenios que vivían en dicha comunidad (de Waal 2013: 33-41). Otro capítulo de la violencia inicial entre ambas comunidades, previo a la guerra, fue el ocurrido en la ciudad de Chucha (o Chuchi, en armenio), ubicada en las colinas centrales de Nagorno Karabaj y que contaba con una minoría armenia. En setiembre de 1988, los armenios fueron expulsados, al mismo tiempo que los azerbaiyanos de Stepanakert (de Waal 2013: 46-47).

Debe quedar claro, sin embargo, que la violencia no provino solamente de un lado, sino que desde el momento inicial del conflicto, todas la partes recurrieron al uso de la fuerza mediante la destrucción de propiedades, los desplazamientos forzados y, en su forma más extrema, los asesinatos colectivos. Así, a lo largo de 1988 y 1989, ambas comunidades en Nagorno Karabaj emplearon cuanto recurso tuvieron a su disposición para atacarse mutuamente. Por ejemplo, los armenios lanzaron piedras a los buses y camiones que llevaban provisiones a los azerbaiyanos de Chucha (o Chuchi), y estos mismos fueron despedidos de las fábricas en Stepanakert. No obstante, Azerbaiyán podía presionar a la región bloqueando el ingreso de bienes y provisiones por tierra, además de tener el control del aeropuerto (de Waal 2013: 68-69). Por lo tanto, la posibilidad de rodear a Nagorno Karabaj e imposibilitar el acceso de bienes básicos para la población mayoritariamente armenia daba cuenta de una debilidad geográfica que, eventualmente, Armenia buscaría revertir.

El conflicto armado interestatal se desarrolló ente 1991 y 1994, luego de la independencia de Armenia y Azerbaiyán de la Unión Soviética. Una vez más, la población civil se vio especialmente afectada. Uno de los episodios más violentos de esta etapa fue la masacre de Khojaly, una localidad cercana a Stepanakert, cuyos habitantes eran mayoritariamente azerbaiyanos. La ofensiva armenia se llevó a cabo en febrero de 1992 y aunque las estadísticas sobre el saldo de víctimas mortales varía, una cifra oficial del Parlamento azerbaiyano la situó en 485 (de Waal 2013: 182-184).

El cese al fuego acordado tuvo lugar en mayo de 1994, después de una reunión de delegados parlamentarios de los países de la Comunidad de Estados Independientes en la capital de Kirguistán, Bishkek. El documento, conocido como el “Protocolo de Bishkek”, establecía el inicio de un cese al fuego a la medianoche entre los días 8 y 9 de mayo. Luego de algunas gestiones, fue aceptado por todas las partes, las cuales procedieron a suscribir el acuerdo: los azerbaiyanos lo hicieron el 9 de mayo; los armenios, al día siguiente; y el comandante de Nagorno Karabaj la firmó el día 11. El alto al fuego comenzó a regir desde la medianoche del 11 al 12 de mayo (de Waal 2013: 250).

La realidad tras el alto al fuego

En primer lugar, con respecto al número de víctimas mortales, producto del conflicto, habrían fallecido entre 17 mil y 18 mil personas (de Waal 2013: 326; International Crisis Group 2005: 2). En cuanto a la población desplazada, aproximadamente 413 mil armenios originarios de Azerbaiyán y de zonas fronterizas de Armenia abandonaron sus hogares. Del otro lado, alrededor de 724 mil azerbaiyanos, incluidos kurdos, fueron desplazados de Armenia, Nagorno Karabaj y otras áreas circundantes. El resultado, como bien destaca un informe de International Crisis Group, fue la destrucción del carácter multiétnico de estos territorios, pues Armenia quedó con un 97.89% de población armenia, Nagorno Karabaj con un 95% de armenios y Azerbaiyán con un 90.6% de azeríes (2005: 2). 

Por otra parte, la realidad sobre el terreno apuntaba a una ventaja armenia, que llegó a ocupar algo menos de 14% del territorio de Azerbaiyán, incluida la región de Nagorno Karabaj. En términos estrictos, Armenia ocupaba siete regiones del sureste de Azerbaiyán: cinco de forma total (Kelbajar, Lachin, Kubatly, Jebrail y Zengelan), el 77% de la región de Aghdam, alrededor de un tercio de Fizuli y el 92.5% de Nagorno Karabaj. Además, ocuparon tres poblados del enclave externo azerbaiyano de Nakhichevan y otras áreas, con lo que la superficie de territorio bajo control de Armenia fue de, aproximadamente, 11,803 km2 de un total de 86,600 km2; es decir, el 13.63% (de Waal 2013: 251, 327-328).

Es necesario señalar que en conformidad con el principio de Derecho Internacional que declara inadmisible la adquisición de territorios mediante el uso de la fuerza, la ocupación de territorio azerbaiyano por parte de Armenia no ha sido reconocida por la comunidad internacional, lo que se expresa, por ejemplo, en una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Así, las resoluciones 822, 853, 874 y 884 del año 1993, reafirman tanto la soberanía y la inviolabilidad territorial de Azerbaiyán y otros Estados de la región, como la inviolabilidad de los límites internacionales y la inadmisibilidad del uso de la fuerza para la adquisición del territorio.

La paz esquiva: las infructuosas rondas de negociación hacia un tratado de paz definitivo

Como se señaló, el fin de las hostilidades no se logró a través de un tratado de paz, sino con un acuerdo de alto al fuego, lo que implica que los puntos fundamentales de disputa- especialmente, el estatus de Nagorno Karabaj, pero, también, derivados de la guerra, el retorno de la población desplazada y la devolución de los territorios azerbaiyanos ocupados por Armenia fuera de Karabaj- quedaron irresueltos. Frente a esta situación, en el periodo que ha transcurrido desde el final formal del conflicto, en 1994, hasta la actualidad, han tenido lugar varias iniciativas de negociación- intercaladas con momentos de escalda militar- promovidas por el Grupo de Minsk.

Una de las iniciativas más prominentes fueron las conversaciones organizadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos entre los presidentes de Armenia- Robert Kocharian- y Azerbaiyán- Heidar Aliev-  en Key West (Florida), en abril del 2001, que resultaron infructuosas (de Waal 2013: 277). Luego, en el 2004, se inició una serie de reuniones entre los ministros de Exteriores de ambos países y los representantes de los Estados copresidentes del Grupo de Minsk. Estos encuentros, que se extendieron por un plazo de dos años, tuvieron lugar en Praga, por lo que esta ronda ha sido denominada “Proceso de Praga” (de Waal 2013: 286-288). Nuevamente, pese a las esperanzas depositadas en el logro de un acuerdo definitivo, finalmente, no llegó a buen puerto.

Ante estos fracasos sucesivos, los copresidentes del Grupo de Minsk optaron por un cambio de estrategia y establecieron un conjunto de Principios Básicos sobre los cuales estructurar un potencial acuerdo. Estos Principios fueron presentados oficialmente en la conferencia de Madrid del 2007, razón por la que a ese paquete de propuestas se le conoce con el nombre de “Principios de Madrid”. Los Principios se encuentran conformados por tres premisas: el no uso de la fuerza, la integridad territorial y el derecho de autodeterminación (Freizer 2014: 3). Sobre la base de estas, se desarrollaron los fundamentos de lo que debía llegar a ser un acuerdo que abordara todos los aspectos del conflicto de manera comprehensiva:

1)El retorno de los territorios circundantes a Nagorno Karabaj ocupados por Armenia al control de Azerbaiyán; 2) un estatus provisional para Nagorno Karabaj, garantizando su seguridad y autogobierno; 3) un corredor que una Armenia con Nagorno Karabaj; 4) la futura determinación del estatus final de Nagorno Karabaj mediante una expresión de voluntad jurídicamente vinculante; 5) el derecho de las personas desplazadas y los refugiados a regresar a sus antiguos lugares de residencia; y 6) garantías de seguridad internacional que incluiría una operación de mantenimiento de la paz [traducción propia de la autora] (Companjen 2013: 78).

Entre diciembre de 2009 y enero del 2010, el Grupo presentó a las partes una versión actualizada de los Principios de Madrid, por la que al punto 4 se añadía la incorporación de Nagorno Karabaj en las conversaciones de paz (Companjen 2013: 78). Posteriormente, impulsado por el presidente de Rusia, Dimitri Medvedev, tuvo lugar en junio del 2011, una nueva reunión entre los presidentes de Armenia, Serhz Sarkisian, y Azerbaiyán, Ilham Aliev, hijo de Heidar. Nuevamente, sin embargo, las negociaciones encallaron debido a la divergencia existente en una serie de puntos, como la secuencia de implementación de los seis Principios, pues para Armenia lo principal era la garantía de la condición de Nagorno Karabaj como un Estado independiente solo a partir de la cual estaría dispuesta a discutir los otros puntos; mientas, Azerbaiyán consideraba que el orden debía ser al revés, por lo que la determinación del estatus de la región debía quedar para el final (Freizer 2014: 3).

Recientemente, entre el 2018 y el 2019, Armenia y Azerbaiyán participaron en una serie de reuniones que llegó a su momento cumbre el 16 de enero del año pasado. Ese día se hizo público un comunicado de prensa de los copresidentes del Grupo de Minsk que informaba del diálogo mantenido en París por el ministro de Exteriores de Azerbaiyán, Elmar Mammadyarov, y el ministro de Exteriores interino de Armenia, Zohrab Mnatsakanyan. Según destacaba el comunicado, los ministros discutieron sobre varios asuntos relacionados con la solución del conflicto y estuvieron de acuerdo con la necesidad de tomar medidas concretas para preparar a sus respectivas poblaciones para la paz.[12] No obstante, como es evidente, estas acciones no se concretaron en un resultado efectivo.

El reto hacia adelante: desafíos para la solución de los puntos conflictivos

El fracaso de diversas iniciativas para lograr un alto al fuego en la actual escalada del conflicto tripartito entre Armenia, Azerbaiyán y Nagorno Karabaj, antes del acuerdo del 9 de noviembre, sigue una trayectoria de esfuerzos ineficaces para alcanzar una solución definitiva en torno a un conjunto de puntos de discrepancia fundamentales. Estos son: el estatus de la región, la recuperación del control por parte de Azerbaiyán de los territorios circundantes ocupados por Armenia, y la cuestión de los refugiados y desplazados internos.

La dificultad de abandonar objetivos maximalistas se entiende, primero, por la realidad sobre el terreno tras el fin de la guerra que expresaba la victoria de una de las partes- Armenia- sobre la pérdida territorial de la otra- Azerbaiyán. Actualmente, esta situación se habría revertido en parte, debido al avance de Azerbaiyán sobre los territorios ocupados por Armenia, que incluiría a la segunda principal ciudad de Nagorno Karabaj que contaba con una población mayoritariamente azerí antes de la guerra: Chucha (o Chuchi). Esta ganancia estaría ratificada en el último acuerdo suscrito por Armenia, Azerbaiyán y Rusia, el cual establece que Azerbaiyán quedará bajo el control de las áreas recuperadas durante el conflicto y Armenia abandonará algunas zonas aledañas a Nagorno Karabaj.[13]

Por otro lado, está la desconfianza generada a partir de la violencia desatada entre comunidades que rápidamente pasaron de la convivencia en un mismo espacio a la expulsión mutua y los asesinatos en masa. La memoria de la violencia ha sido reproducida a través de narrativas confrontadas que han buscado excluir la presencia de la “otra comunidad” en la región de Nagorno Karabaj. Los armenios comenzaron a llamar las áreas de mayoría azerbaiyana adyacentes que fueron capturadas y han sido ocupadas desde entonces como “territorios liberados”. También, a aquellos pueblos que quedaron vacíos por la expulsión y huida de sus habitantes, se les adjudicó nuevos nombres en armenio, además de trasladar población armenia con el fin de que se asentara. Por otro lado, en el 2017, las autoridades de facto de la región separatista decidieron su cambio de nombre al armenio “República de Artsakh”.[14] .

En cuanto a Azerbaiyán, las autoridades han continuado empleando nombres en idioma azerí para referirse a zonas en Nagorno Karabaj con población mayoritariamente armenia- de hasta el 90% del total- ya en tiempos de la Unión Soviética- es decir, antes de la masiva expulsión de azerbaiyanos. Además, suelen prometerles la “liberación”. El mensaje apuntaría, entonces, a la recuperación de estos pueblos, pero sin la población armenia. Y así, aun cuando desde Baku todavía se habla oficialmente de ofrecer un alto grado de autonomía a la región, nunca ha presentado una propuesta seria y clara que conduzca al otorgamiento de este estatus.[15]

Por último, esta narrativa, que supone, también, la reproducción de la imagen de la otra comunidad como el “enemigo” se encuentra ampliamente difundida en ambas sociedades, lo que complica la posibilidad de que los gobiernos de las partes involucradas puedan alcanzar compromisos sobre los puntos conflictivos que se traduzcan en un tratado de paz. De hecho, tal como ha destacado Nina Caspersen, aun si los presidentes de Armenia y Azerbaiyán promueven un acuerdo, es posible que ninguno encuentre suficiente apoyo entre sus respectivos gobiernos o en la población.[16]

Al respecto, Caspersen remarcaba que las posiciones moderadas asumidas por líderes armenios en las negociaciones de paz no han sido bien recibidas internamente, como fue el caso del ex presidente Levon Ter-Petrosian, quien renunció en febrero de 1998.  Esto ocurrió luego de afrontar gran oposición en la propia Armenia y en Nagorno Karabaj por su aprobación a un plan presentado por el Grupo de Minsk el año anterior que contemplaba el retiro de los territorios azerbaiyanos ocupados y la desmilitarización de la región de Karabaj (de Waal 2013: 269-271). La resistencia proveniente de la propia sociedad armenia se ha podido observar en las manifestaciones organizadas contra el primer ministro Pashinian con motivo de la tregua pactada entre ambos países el 9 de noviembre y que supuso, incluso, la ocupación de edificios gubernamentales y del Parlamento.[17]

Es por ello que cabe el escepticismo ante el último anuncio de alto al fuego alcanzado entre ambos países, cuyos términos ratifican la victoria obtenida por Azerbaiyán en el campo de batalla. Este acuerdo, como se ha señalado, establece que Azerbaiyán quedará bajo el control de los territorios capturados durante el conflicto y Armenia abandonará algunas áreas circundantes a Nagorno Karabaj. Pero, además, determina el despliegue de tropas rusas al territorio que resguarden el mantenimiento del cese de hostilidades y, aun más complicado para Armenia, estipula que Turquía tendrá un rol en las tareas de preservación de la paz, aunque no quede claro cuáles serán sus funciones.[18] Es evidente que los términos del acuerdo favorecen a una de las partes en detrimento de la otra, lo que ya en el pasado supuso uno de los principales escollos para lograr la solución definitiva a sus diferencias.

Bibliografía

COMPANJEN, Françoise (2013). “Complexities of the peace process in Nagorno-Karabakh”. En AUROBINDA MAHAPATRA, Debidatta (Ed.). Conflict and Peace in Eurasia: Dynamics and Peace Prospects. London and New York: Routledge, pp. 73-87.

DE WAAL, Thomas (2013). Black Garden: Armenia and Azerbaijan through peace and war. New York and London: New York University Press.

FREIZER, Sabine (2014). “Twenty years after the Nagorny Karabakh ceasefire: an opportunity to move towards more inclusive conflict solution”. Caucasus Survey, Vol. 1, No. 2, pp. 109-122.

INTERNATIONAL CRISIS GROUP (2005). Nagorno-Karabakh: viewing the conflict from the ground. Europe Report No. 166.


[1] PLAZAS, Natalia (2020). “Escalada de hostilidades entre Armenia y Azerbaiyán por el conflicto de Nagorno Karabaj”. France 24, 27 de setiembre de 2020. https://www.france24.com/es/20200927-armenia-azerbaiy%C3%A1n-ley-marcial-ataques. “Armenia and Azerbaijan fight over disputed Nagorno-Karabakh”. BBC, 27 de setiembre de 2020. https://www.bbc.com/news/world-europe-54314341.

[2] Según lo señala Minority Rights Group international, aunque los datos estadísticos sobre población en Nagorno Karabaj deben ser tomados con cautela, es posible afirmar que la abrumadora mayoría de los habitantes es armenia y que prácticamente no quedan azeríes (grupo étnico mayoritario en Azerbaiyán) en dicho territorio. Véase: https://www.refworld.org/docid/4954ce4b23.html

[3] LOSH, Jack y Andrew Roth (2020). “Nagorno-Karabakh peace deal brokered by Moscow prompts anger in Armenia”. The Guardian, 10 de noviembre de 2020. https://www.theguardian.com/world/2020/nov/10/nagorno-karabakh-armenia-pm-signs-deal-to-end-war-with-azerbaijan-and-russia.  

[4] “Nagorno-Karabakh ceasefire takes effect after Russia brokers deal between Armenia, Azerbaijan”. France 24, 10 de octubre de 2020. https://www.france24.com/en/20201010-azerbaijan-and-armenia-agree-to-ceasefire-in-nagorno-karabakh-russia-says. HOVHANNISYAN, Nvard y Nailia Bagirova (2020). “Armenia and Azerbaijan truce breaks down within hours”. Reuters, 18 de octubre de 2020. https://www.reuters.com/article/us-armenia-azerbaijan/armenia-and-azerbaijan-truce-breaks-down-within-hours-idUSKBN27305K?il=0.

[5] U.S. DEPARTMENT OF STATE. “U.S.-Armenia-Azerbaijan Joint Statement”. 25 de octubre de 2020. https://www.state.gov/u-s-armenia-azerbaijan-joint-statement/

[6] OHCHR (2020). “Nagorno-Karabakh conflict: Bachelet warns of possible war crimes as attacks continue in populated areas”. 2 de noviembre de 2020. https://www.ohchr.org/EN/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=26464&LangID=E

[7] INTERNATIONAL CRISIS GROUP. “Armenian and Azerbaijan casualties since 2015”. https://www.crisisgroup.org/content/nagorno-karabakh-conflict-visual-explainer.

[8] “Nagorno-Karabakh: Russia deploys peacekeeping troops to region”. BBC, 10 de noviembre de 2020. https://www.bbc.com/news/world-europe-54885906

[9] KUCERA, Joshua (2020). “Armenians flee fighting in Karabakh”. Eurasianet, 4 de noviembre de 2020. https://eurasianet.org/armenians-flee-fighting-in-karabakh.

[10] GAUTHIERS-VILLARS, David y Ann M. Simmons (2020). “Armenians Protest Over Nagorno-Karabakh Peace Agreement With Azerbaijan”. The Wall Street Journal, 10 de noviembre de 2020. https://www.wsj.com/articles/armenians-protest-over-nagorno-karabakh-peace-agreement-with-azerbaijan-11605022624. Losh y Roth 2020.  

[11] Se ha decidido mantener la traducción exacta del término empleado por Thomas de Waal para referirse a la población azerí en Nagorno Karabaj.

[12] OSCE (2019). “Press Statement by the Co-Chairs of the OSCE Minsk Group”. Comunicado de prensa. 16 de enero de 2019. https://www.osce.org/minsk-group/409220.

[13] “Nagorno-Karabakh: Russia deploys peacekeeping troops to region”. BBC. Losh y Roth 2020.

[14] DE WAAL, Thomas (2020). “No compromise in Sight for Armenia and Azerbaijan”. Foreign Affairs, 26 de octubre de 2020. https://www.foreignaffairs.com/articles/armenia/2020-10-26/no-compromise-sight-armenia-and-azerbaijan

[15] De Waal 2020.

[16] CASPERSEN, Nina (2016). “Will there be peace in Nagorno-Karabakh? Two things stand by the way”. The Washington Post, 31 de mayo de 2016. https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2016/05/31/nagorno-karabakhs-frozen-conflict-has-two-big-obstacles-to-a-peaceful-solution/.

[17] Losh y Roth 2020.

[18] “Nagorno-Karabakh: Russia deploys peacekeeping troops to region”. BBC. LITVINOVA, Daria (2020). “Russian peacekeepers deploy to secure Nagorno-Karabakh truce”. Associated Press, 19 de diciembre de 2020. https://apnews.com/article/russia-armenia-azerbaijan-33da1f6a3e66e6c09efd4fa1cad9e927.

Sobre el autor o autora

Gabriela Rodríguez Pajares
Licenciada en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Tiene estudios de Maestría en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Escuela de Gobierno de la misma casa de estudios. Sus áreas de estudio comprenden la historia política del Perú, la política exterior peruana y temas de política internacional. Ha colaborado en publicaciones como La caída de Velasco: lucha política y crisis del régimen (2018) y La guerra senderista: hablan los enemigos (2017) del historiador Antonio Zapata.

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