Nos robaron la política, pero no la posibilidad de recuperarla

Escrito por Imagen: Diario El Comercio Revista Ideele N°295. Diciembre 2020

Primero un par de casos sobre cómo va nuestra política. Es conocido que el congresista Humberto Acuña, hermano de César Acuña, dueño del Partido Alianza para el Progreso, tiene una sentencia de prisión confirmada de tres años, por soborno a un policía que lo investigaba por otro delito.

No es tan conocido que este congresista vino presidiendo la Comisión de Presupuesto del Congreso, la misma que aprueba el Presupuesto de la Republica, una de las funciones más importantes de cualquier congreso.

Una de las cosas que puede hacer esa comisión, por ejemplo, es modificar las cifras del Presupuesto conforme el criterio o los deseos de la comisión, y luego pasarlos al pleno para su aprobación definitiva.

Esta vez Acuña y los otros miembros de la comisión, decidieron que se ponga más plata para proyectos de sus respectivas regiones. Claro que el interés no era tanto el desarrollo regional, sino mejorar la imagen de sus partidos ahora que se viene la campaña electoral.

No se trata necesariamente de que la mayoría nos enrolemos en partidos políticos. Se puede hacer política como grupos de ciudadanos con interés en algún tema socialmente importante. Si se organizan para debatir sobre ese tema, elaborar propuestas y difundirlas y alcanzarlas a los partidos o a los niveles de decisión respectivos, desde lo local a lo nacional,  ya estarán recuperando ese espacio político, ahora capturado por oportunistas y aventureros.

De este modo, en los grandes rubros en que está desagregado el Presupuesto General, se aumentaron aquellos que tienen que ver con obras. Por ejemplo, Bienes y Servicios que aumentó en unos 450 millones de soles. Y también el rubro de Adquisición de Activos No Financieros, que aumentó en 1 mil 205 millones de soles. Una de las regiones más beneficiadas con estos aumentos ha sido, claro, Lambayeque, territorio de Humberto Acuña.

Para no modificar las cifras totales del Presupuesto, se tuvo que reducir dos rubros importantes: Reservas de Contingencia, que sirven para mantener la capacidad de maniobra del gobierno frente a la emergencia de problemas económicos, sociales o sanitarios; y Donaciones y Transferencias, que financian una serie de entidades dedicadas a atender necesidades sociales de interés nacional. Esta fue la que más recursos perdió.

¿Que hizo Humberto Acuña después de lograr su interés partidario? Pues, con una cara más inmutable que la del Señor de Sipán,  renunció a la presidencia de la Comisión.

Septicemia política

Otro caso, es el del congresista José Luna Morales, hijo del ex congresista Jose Luna Galvez, dueño del supuesto Partido Podemos, que está con orden judicial de arresto preliminar y con un pedido fiscal de arresto preventivo por 36 meses. Esto por su involucramiento en el caso que tiene el nombre de Los Gánsteres de la Política.

Pero Luna padre, pleno de amor paternal, no solo había logrado que su hijo salga elegido congresista, sino que le den la presidencia de la Comisión de Defensa del Consumidor, que fiscaliza a negocios como los del mismo Luna papá.  

Luna hijo ha sido promotor de que se permita retirar todos los fondos de los afiliados de las AFPs. Y se descubrió que el mismo no depositaba a los trabajadores de una empresa suya lo correspondiente a sus cuentas de AFPs. Pero además se ha estado dedicando a pedir a la Superintendencia de Banca y Seguros y a Indecopi, información confidencial y reservada sobre investigaciones que incluyen asuntos como lavado de activos, levantamientos de secreto bancario, y comunicaciones entre la Jefa de la  SBS, su Gerencia de Asesoría Jurídica y la Unidad de Inteligencia Financiera.

De un tiempo a esta parte, emergió un clientelismo inverso, desde abajo hacia arriba. Grupos locales, provinciales o regionales, y nacionales, incluyendo empresarios metidos a negocios formales, informales o directamente ilegales, grandes y pequeños, buscan a los candidatos a cargos electivos de todo nivel y le ofrecen adhesión, apoyo a sus campañas y hasta operadores. A cambio piden, medidas o leyes que los favorezcan si llegan a ganar.

Ocurre que su papá viene siendo investigado por lavado de activos por su probable intermediación entre Odebrecht y una pasada campaña electoral de Luis Castañeda Lossio. Y tambiés sucede que una de sus empresas, la universidad Telesup también esta investigada e incluso ha sido allanada por otro caso, Cuellos Blancos del Puerto. Luna papá también es investigado por su involucramiento en la inscripción ilegal de su partido y en el nombramiento turbio de un jefe de la ONPE.

Como se sabe, cualquiera podría escribir varios libros sobre más casos de políticos peruanos metidos a política para hacer negocios  o para otros intereses muy particulares. Casos que muestran cómo la política peruana ha sido invadida por distintas facciones o personajes con esos fines.

Lo más visible de esto son los seis últimos Presidentes de la República, todos sometidos a investigación fiscal por diferentes delitos. Uno ya sentenciado, cuatro en distintas fases de investigación fiscal y uno que se suicidó para no ser investigado, como lo percibieron toda la prensa internacional y parte de la nacional. Son los más visibles por la importancia de sus cargos y porque han jugado en las grandes ligas.

Pero no es mejor lo que ocurre en el Congreso. A esas dos perlas que hemos mencionado se podrían añadir muchas más y alcanzarían para confeccionar rosarios de misa para  tías piadosas. Baste con referir que eso ha venido ocurriendo desde hace tiempo, desde antes de Fujimori. Pero, su gobierno, el ambiente de corrupción que dejó, y  la  complicidad de otros políticos de los regímenes post Fujimori, hicieron que esto haga metástasis. Y por eso tenemos este congreso.

Tan disponible quedó el campo político para negocios particulares que, además de los corruptos convencionales, han incursionado en ella empresarios de distintos rubros como comunicación, educación, transportes, o agentes de grandes empresas mineras, de construcción o financieras. Hasta una secta religiosa disfrazada de partido que no oculta su vocación teocrática ni sus propios negocios, los más visibles en la selva. O inclusive un militar procesado judicialmente por asesinato.

Un proceso infeccioso de décadas

Esto ha sido el resultado de un proceso de décadas. Obedece a procesos sociales y económicos de mediano plazo. Son procesos nacionales y regionales, incluso locales. Es puro candor pensar que eso se va a detener con reformas legales o constitucionales, que son necesarias, sin duda. Pero no van a bastar.

Antes el clientelismo era de arriba hacia abajo. Jefes políticos nacionales y departamentales o locales de los partidos captaban activistas y votos a cambio de obras y puestos de trabajo. Ha ocurrido en toda la historia republicana y en todas partes. Los mismos gobiernos obtenían adhesiones y legitimidad con eso. El nombre populismo y sus grandes partidos nacen en la primera mitad del S XX. Pero sus prácticas venían del S XIX.

Pero de un tiempo a esta parte, emergió un clientelismo inverso, desde abajo hacia arriba. Grupos locales, provinciales o regionales, y nacionales, incluyendo empresarios metidos a negocios formales, informales o directamente ilegales, grandes y pequeños, buscan a los candidatos a cargos electivos de todo nivel y le ofrecen adhesión, apoyo a sus campañas y hasta operadores. A cambio piden, medidas o leyes que los favorezcan si llegan a ganar.

En estas mismas semanas, las llamadas elecciones internas de los partidos, con pocas excepciones, han sido acompañadas de verdaderas ferias de ofrecimientos de doble vía para obtener candidaturas al Congreso. Los grupos de interés más grandes lo hacen discretamente, por intermediarios. Los otros, casi abiertamente, obscenamente.  

Recuperar la política

Seguramente a muchos ciudadanos honrados y competentes en lo suyo les ha dado náuseas más de una vez con las imágenes que, cada vez más frecuentemente, nos regalan el Ejecutivo, el Legislativo y también el Poder Judicial y otros componentes importantes del Estado. Seguramente, también, que ya temen por la viabilidad del país o porque se le aplique el concepto de Estado fallido.

Bueno, si es así, ya es hora de que asumamos, primero,  que esto puede empeorar mucho si las cosas no cambian. Segundo que, en lo fundamental, si ha ocurrido esto es  porque hemos permitido que el espacio de la política nos sea robado, expropiado y enajenado por esas facciones. Y tercero, que la única forma de revertir esto es mediante la recuperación de ese espacio para una actividad de verdaderos ciudadanos y de corrientes verdaderamente políticas, es decir de personas auténticamente interesadas en dialogar y actuar colectivamente por el bien común.

No se trata necesariamente de que la mayoría nos enrolemos en partidos políticos. Se puede hacer política como grupos de ciudadanos con interés en algún tema socialmente importante. Si se organizan para debatir sobre ese tema, elaborar propuestas y difundirlas y alcanzarlas a los partidos o a los niveles de decisión respectivos, desde lo local a lo nacional,  ya estarán recuperando ese espacio político, ahora capturado por oportunistas y aventureros.

Antes, este tipo de cosas eran difíciles de hacer por la escasa tradición de vida comunitaria y cívica que tenemos en el Perú, con la excepción de poblaciones pequeñas y dispersas como las comunidades indígenas y campesinas. Conforme los antiguos centros poblados se iban convirtiendo en ciudades, los vínculos comunitarios se han ido debilitando. No tenemos esas tradiciones asociativas de las que habla Tocqueville en La Democracia en América.

Luego hemos tenido esas tradiciones caudillistas de liderazgos personalistas y providenciales en donde la relación caudillo – masa anónima era la predominante. En mucho esa relación se ha reproducido en los partidos políticos, incluso los más recientes.

En medio de la pandemia, recordemos,  las mejores respuestas y las más efectivas se han dado en muchos distritos o centros poblados pequeños que han organizado sus rondas para poner sus propios cercos epidemiológicos y sus rutas para circulación de personas y acceso de alimentos. La vulnerabilidad más alta se ha vivido en las grandes ciudades. Así lo vimos en esos grandes grupos de caminantes buscando refugio en sus pueblos, por remotos que fueran.

Lo más difícil de cambiar son las tradiciones, pero si los peruanos queremos salvarnos y salvar a nuestro país, pues tendremos que cambiar nuestro individualismo y potenciar nuestra sociabilidad y canalizarla hacia las acciones que tengan que ver no solo con nuestras vidas personales sino con el destino de las regiones y del país. La gran lección de esta pandemia trágica es que descuidar, olvidar y encoger los hombros ante esos destinos, pone en peligro nuestras propias vidas. Asumirla nos pone en la puerta de la política ciudadana.

Otra dificultad que también disuadía del activismo ciudadano era la dificultad de acceso a la información sobre los temas de interés nacional. Sea porque no existían normas que obligasen a la transparencia de la información pública. O porque los medios donde se colocaba la información eran físicos, impresos, papeles.

Como bien sabemos, todo eso ya se ha superado. Ahora, la mayor parte de información de interés público está en medios digitales accesibles desde computadoras, tablets y celulares; y los gobiernos, poderes del Estado, ministerios y entidades públicas tienen que publicarlas en sus portales digitales por obligación legal.

Participar de los debates presupuestales

Ya no hay justificación para que, por ejemplo, los debates sobre la Ley de Presupuesto de la República sean tan pobres en cuanto a participación ciudadana. Esa ley se aprueba la primera semana de diciembre, pero el proyecto que presenta el MEF ya está disponible en su página web desde Agosto.

Alli aparece la exposición de motivos que lo justifica, una serie de anexos con la información desagregada de distintas maneras. El hecho es que los ciudadanos pueden ver los detalles del Presupuesto de la entidad pública que le interese, incluyendo sus proyectos especiales. La información tiene además una guía para facilitar la ubicación y el desciframiento de temas y conceptos presupuestales.

Por supuesto que para alguna intervención ciudadana específica se tendrá que requerir alguna información adicional, pero existe esa base de información para proyectar esa intervención. Ya no se  puede sostener que el debate presupuestal no puede ser de ciudadanos sino sólo de técnicos y economistas. La economía es demasiado importante para dejársela solo a economistas. Ya vemos las consecuencias.

De los debates constitucionales

Lo mismo puede ocurrir con los temas constitucionales, otro asunto que se asume solo puede ser de expertos constitucionalistas. Nuevamente, de los técnicos en la materia. Para armar un texto constitucional, digamos su arquitectura, puede ser que necesites de constitucionalistas. Pero para opinar con fundamentos qué debe decir una Constitución, basta con tener la información, unos principios bien firmes y claros, y la argumentación del caso.

Nuevamente, en la red de redes se puede encontrar hasta información comparativa, por temas, de las Constituciones de prácticamente todos los países. También se encuentran las sentencias de sus tribunales constitucionales o de las Cortes que tienen ese papel.  Son verdaderas escuelas de argumentación jurídicas porque al consignar los votos singulares de los magistrados, puede verse el debate que precedió a la sentencia. Así que hay razón para decir que los temas constitucionales son demasiado importantes para dejarlo solo a los constitucionalistas, y actuar en consecuencia.

De las reformas políticas

Lo mismo ocurre con los debates sobre qué cambios debe haber en materia de instituciones políticas y electorales: como debe ser el Congreso,  como deben ser los sistemas de representación, los procedimientos de votación, el financiamiento de los partidos, los requisitos para su registro, la democracia interna, en fin.

Sobre estos temas, que son muy políticos y por tanto también altamente opinables, los ciudadanos también podrían expresar opinión fundamentada sin mayor dificultad. Sobre ellos hay mucha información disponible en las web de organismos electorales de todos los países; en centros de investigación, revistas y ongs como Idea Internacional, enfocadas en temas de democracia y elecciones, así como en los organismos de observación internacional como los de OEA, ONU o Union Europea.

En esto, como en otros campos de debate, los mismos especialistas como los politólogos darían la bienvenida a una participación amplia de ciudadanos comunes y corrientes o de otras especialidades.  De hecho, los mejores politólogos apreciarían más esa interlocución que las que tienen con políticos de facción, que de sus propuestas solo toman lo que les da más poder, y desechan aquellas más democratizadoras. Nuevamente, la política es un tema muy importante para dejársela solo a los políticos profesionales y a los politólogos. Y estos últimos estarían de acuerdo.

Optimismo bicentenario

Quizás haya razones para algo de optimismo moderado. En las enormes marchas de los jóvenes que salieron por cientos de miles, parece haber una apuesta, una convicción, una energía y un compromiso para lograr un país más justo y una política decente y limpia.

Hasta muy poco antes de las marchas parecía distante el momento en que el Perú fuera escenario de protestas y demandas de cambio de esa magnitud. De pronto los jóvenes las hicieron y encendieron una cierta esperanza, ya sabemos a qué doloroso costo.

Y tienen ese interés claramente político, el espíritu de rebeldía, el sentido generacional y la vocación de autonomía e imaginación movilizadora que dan lugar para pensar que esta puede ser la generación que recupere la política que el Perú necesita.

Aparte de esos rasgos, hay una cábala de ciclo histórico. Generaciones así aparecen cada 50 años. La anterior a esta fue la de los 70 del S XX, que se expresó en la llamada nueva izquierda. La que vino antes fue la de los años 20, la de la reforma universitaria. Menos radicales, en el S XIX, la que sostuvo la aparición del Partido Civil y, antes,  la que acompañó la Independencia.

Esta reciente se ha dado el nombre de Generación Bicentenario. Esta podría ser   la que recupere la política que le robaron al Perú hace ya varias décadas.    

Sobre el autor o autora

Carlos Reyna Izaguirre
Sociólogo. Analista político.

3 Comentarios sobre "Nos robaron la política, pero no la posibilidad de recuperarla"

  1. Hay mucho de cierto en su artículo, me hubiese gustado, saber sus medidas a tomar, como un sendero a seguir.

  2. Excelente lo de los “ciclos de Kondratief” de cada 50 años manifiesto en el surgimiento del movimiento juvenil de los 20’s (reforma universitaria), 70’s (lucha por la eliminación de los estudios generales) del siglo pasado y los 20’s de este siglo XXI (jóvenes tumbándose al gobierno usurpador de Merino).

  3. Avatar Lusi Miguel Saravia C | 4 enero 2021 en 01:26 | Responder

    Buen recuento histórico de hechos y actores de una historia poco analizada críticamente y que muchas enseñanza deja. Nuestros analistas poco esfuerzo hacen para concertar estos hechos creando un vacío. Sin duda todo tiene una raíz profunda, pero cómo cuesta tejer la urdimbre histórica sin apasionamientos. Es un camino poco transitado y sin embargo que bien aportaría para conocer de dónde venimos, con quien andamos y hacia donde vamos. Todo ello con el ingrediente de un enfoque intercultural y su significado en una patria naciente. Aporte valioso por recordar hechos olvidados o más bien desconocidos.

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