La moderación como forma de radicalidad

Escrito por Imagen: La República Revista Ideele N°299. Agosto-Setiembre 2021

El gabinete radical logró el voto de confianza del Congreso mediante la moderación. Muchos analistas hicieron y siguen haciendo inferencias sobre comportamientos radicales, autoritarios e inflexibles de parte del nuevo gobierno. La coalición de gobierno, si bien llena de contradicciones internas y disputas, presenta ciertas flexibilidades y comportamientos adaptativos que no acaban de ser advertidos a nivel del análisis político más diseminado.

Se presenta al partido de Gobierno como sectario y dogmático, pero aun así para la segunda vuelta fue capaz de dejar de lado los deslindes con la izquierda más moderada y establecer una alianza con ésta, a la vez que dirigía su discurso a sectores medios. El equipo del debate técnico no tuvo un buen desempeño, salvo en un par de bloques; sin embargo, después de ese debate, hubo notorios ajustes. El economista Pedro Francke fue incorporado al equipo técnico y comenzó a conversar con diversos agentes económicos, notablemente con empresarios y bancos extranjeros y nacionales. El efecto de estas conversaciones fue muy positivo y disipó mucho de la desconfianza que había.

Luego vino el anuncio de la continuidad de Julio Velarde en la dirección del BCR. Fue un anuncio curioso, pues lo hizo el presidente electo Pedro Castillo en una manifestación pública, en un contexto de desconocimiento de los resultados electorales de parte de la oponente. Los efectos de este anuncio también fueron muy positivos.

El nombramiento del gabinete Bellido fue percibido como un retroceso en la moderación, un “gabinete de choque”, una provocación para desencadenar un proceso que acabaría con la disolución del congreso. Al final ese gabinete, supuestamente provocador, presentó una propuesta moderada que tuvo capacidad de ganar el voto de confianza, un desenlace que parecía imposible días antes.

Estos mensajes adaptativos fueron emitidos en sentido contrario a dos mensajes predominantes: que el gobierno de Pedro Castillo sería autoritario, comunista y (neo)senderista, y que Vladimir Cerrón era el verdadero poder y no Pedro Castillo. El primer mensaje acabó muy debilitado y lo que Gustavo Gorriti llama “la sociedad civil democrática” se decantó mayoritariamente por el voto a Pedro Castillo. El segundo mensaje prevalece aún, pero si algo llegó a trascender es que había mucha más coordinación entre Castillo y Cerrón que la imaginada, y que no todo lo cuestionable mediáticamente era obra de Cerrón.

El nombramiento del gabinete Bellido fue percibido como un retroceso en la moderación, un “gabinete de choque”, una provocación para desencadenar un proceso que acabaría con la disolución del congreso. Al final ese gabinete, supuestamente provocador, presentó una propuesta moderada que tuvo capacidad de ganar el voto de confianza, un desenlace que parecía imposible días antes.

Un partido con una tradición izquierdista clásica, incluso con expresiones cuestionables de algunos de sus líderes, hechas cuando no se imaginaban que llegarían a gobernar, por supuesto que tiene dificultades para convencer a la ciudadanía de cualquier moderación. No importa cuántas señales den; no les creen. Pero, por otro lado, está el trauma de la derechización de Humala y de gobiernos anteriores. Se espera un cambio en el país, pero también se espera más de lo mismo, porque así ha sido. La llamada moderación tiene su límite en el continuismo con la forma de gobernar hasta ahora. Esto deja un corredor de acción política relativamente estrecho.

Al parecer hay gente existencialmente radical, que diga lo que diga o haga lo que haga, así sea algo moderado, igual será radical e inaceptable. Esto es así para los medios más recalcitrantes de derecha, pero las palabras y las acciones sí tienen algún efecto en sectores pivotales. Paradójicamente, la moderación y la adaptación a la coyuntura están siendo para este gobierno la mejor forma de preservar su radicalidad. Un gobierno lo primero que tiene que hacer es sostenerse y continuar y esto no es posible si se siguen esquemas rígidos. El juego del poder consiste en quién arrinconará a quién. Si la izquierda logra un entendimiento con el centro y sigue mostrando adaptabilidad, tendrá gobernabilidad además de gobierno. Si no lo hace, sería un gran error y las cosas pintarán mal. Un rumbo continuista no es viable; un rumbo extremista tampoco es viable.

La radicalidad del momento consiste en enfrentar la pandemia, reactivar la economía, hacer algunos cambios sociales y sobre todo demostrar que un gobierno de izquierda resuelve problemas de la ciudadanía y se hace aceptable, sin seguir una “hoja de ruta” continuista a la Humala. Si hay adaptabilidad, este objetivo se cumplirá y se abrirá un panorama de alternancia democrática entre izquierdas y derechas, que aún no se ha dado en el Perú.

Sobre el autor o autora

Silvio Rendón
Economista. Autor del Blog Gran Combo Club.

3 Comentarios sobre "La moderación como forma de radicalidad"

  1. Jorge Marreros Benites | 6 septiembre 2021 en 13:44 | Responder

    Axioma estadista: Este del Profesor Castillo, es un Gobierno “de izquierda” huèsped del Estado anfitriòn. Su Gobierno, asì, serà moderado.

  2. Jorge MarrerosBenites | 6 septiembre 2021 en 13:51 | Responder

    Entre el Poder Ejecutivo, con Castillo y Bellido, y el Poder Legislativo, con diversidad de pensamientos, hay Equilibrio Estratègico, ambos valoran la Democracia. El cubanismo de Cerròn està demàs.

  3. buenas tardes..el choloindio..EL PERU SE HA CONVERTIDO EN UN NARCOESTADO,LLENO DE CORRUPCION VIOLENCIAS LIDERADOS POR ESOS NARCOTRAFICANTES DE MIERDA APRISTAS FUJIMORISTAS FASCISTAS GRINGOS CRIOLLOS CON MENTALIDAD COLONIAL MENTE DE EXCLAVOS APOYADOS POR ESOS MALINCHES FILIPILLOS TRAIDORES Y ESO MEDIOS DE COMUNICACION PERUANOS VENDIDOS PROSTITUIDOS UNA VERGUENZA..el presidente pedro castillo y el premier guido bellido y el gobierno estan fracazando la estan pegando de filipillos traidores y espero que el doctor vladimir cerron y guillermo bermejo se pongan fuertes y aclaren que esta pasando..UN EJEMPLO CLARO ES EL GAS QUE HA SUBIDO HA 60 SOLES Y ESO AFECTA HA LA MAYORIA DELPUEBLO DE ESTE PAIS Y EL PRESIDENTE CASTILLO NO HACE NADA ESTA PERDIENDO EL APOYO DE LA MAYORIA..el gas en bolivia cuesta 10 o 20 soles y eso se logro porque el presidente revolucionario el indio evo morales ayma,nacionalizo el petroleo el gas la elecrtridad le agua,asi se hace y hoy el pais de collasuyo tienen dignidad honor verdad justicia..ESE JEMPLO TIENE QUE SEGUIR CASTILLO Y EL GOBIERNO ,SINO LO HACE ES TRAIDO Y DECEPCION AL IGUAL QUE HUMALA O TOLEDO,UNA VERGUENZA…GRACIAS.

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