Gabinete Vásquez: ¿Se rompe la unidad?

Escrito por Revista Ideele N°300. Octubre-Noviembre 2021

La historia de divisiones en las izquierdas peruanas por principios, programas, estrategias, objetivos e intereses es larga y medular en su caracterización. Sin embargo, a grandes rasgos podemos identificar dos grandes vertientes de identidad política. Por un lado, encontramos a una izquierda tributaria de las corrientes ideológicas y organizativas principalmente europeas, pero también cubanas, asentada de las grandes ciudades costeras como Lima Metropolitana, con determinados rasgos culturales y étnicos que comparten con las élites tradicionales, así como con una procedencia desde estratos socioeconómicos medios y medios altos y, por otro lado, ubicamos a una izquierda provinciana que en lo ideológico y organizativo fue influenciada, en un primer momento, por los movimientos sindicales mineros y, posteriormente, por una reacción a las actividades mineras en sus territorios, se trata además de organizaciones con un radical rechazo a las injusticias, desigualdades, discriminación racial y pobreza en el campo que las acercaron de alguna manera a las ideologías maoístas, así como al socialismo del siglo XXI, se trata también de individuos con características culturales y étnicas provenientes principalmente del ande peruano.

No obstante, no se puede decir que las organizaciones al interior de estas corrientes identitarias de izquierda, aunque semejantes, tengan una predisposición inmediata a colaborar con sus pares, puesto que otra de las características fundamentales de las izquierdas es su mayor o menor grado de sectarismo. Si esto ocurre en referencia a organizaciones cuya identidad es similar, el problema es agrava cuando se trata de proyectos políticos de izquierda que son opuestos en términos de su origen cultural. Basta observar el comportamiento de ciertos cuadros políticos de izquierda provinciana y limeña dentro del actual gobierno para entender que puede llegar a existir un pleno rechazo hacia el otro y una falta de voluntad para tender puentes de comunicación y negociación. En ese sentido, la identidad cultural también puede crear distancias irreconciliables entre los actores de la izquierda o, en su defecto, reforzar las distancias que los programas políticos (radicales vs moderados) imponen al interior de las izquierdas.

En el marco de este escenario de posibles fuegos cruzados de identidades políticas, programas y recurrentes sectarismos, espectamos la conformación de una coalición política informal de izquierda limeña y provinciana en torno al candidato Pedro Castillo de cara a la segunda vuelta electoral. Tal y como se arma una figura de lego, la capacidad de conciliación y convocatoria de distintas fuerzas políticas que desplegó Castillo ante la opinión pública, a la vez que se producía un alejamiento público de los postulados más radicales de su partido político Perú Libre, le valieron para que las organizaciones de izquierda limeña se plieguen a su proyecto, permitiéndole entrar a las grandes ciudades urbanas como Lima Metropolitana para obtener un tercio de las votaciones en las circunscripciones que le resultaban totalmente ajenas, lo que fue de vital importancia, finalmente, para su ajustada victoria.

Sin embargo, la definición política del proyecto de Pedro Castillo no culminó con los resultados de la segunda vuelta electoral. Presenciamos, entonces, una creciente intensificación de las contradicciones en el seno de la coalición de izquierdas debido al carácter innegociable de los planteamientos programáticos de la dirigencia de Perú Libre, la corriente de opinión creada a partir de los medios de comunicación más importantes y una férrea oposición congresal de Fuerza Popular, Renovación Nacional y Avanza País.

A partir de ese momento, el gobierno inició un fraccionamiento en cuatro grupos que gradualmente, unos antes que otros, empezaron a disputar posiciones de poder al interior del gabinete ministerial y de la bancada congresal oficialista. Identificamos, en un primer momento, un grupo de actores políticos con mayor cercanía a Pedro Castillo, este fue el caso de Iver Maravi en el Ministerio de Trabajo y Juan Silva en el Ministerio de Transportes, pero también de Segundo Quiroz y Edgar Tello en la bancada de Perú Libre, todos ellos vinculados de alguna manera a una cultura y origen provincianos, así como a la labor docente y a sindicatos magisteriales como Conare Sutep, Sutep y Fenate Perú, este último fundado por Pedro Castillo.

Un segundo grupo, que disputa el poder de manera más decidida que los demás, se relacionó a la cúpula dirigencial del partido Perú Libre, y especialmente a la figura de su fundador, Vladimir Cerrón, en la que resaltaron importantes actores como Guido Bellido, congresista y primer ministro, Dina Boluarte, vicepresidenta y titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, Rubén Ramírez en el Ministerio de Ambiente, así como una bancada con liderazgos fuertes como el de Guillermo Bermejo y Waldemar Cerrón. Un conjunto de actores que se caracterizan por promover una fuerte identificación andina, quechua hablante y provinciana, así como un programa político innegociable en torno al cambio constitucional y de modelo económico.

El espacio organizativo que abre el Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad resultaría ideal para consolidar el fortalecimiento de la alianza entre las izquierdas limeñas y provincianas que promueve el nuevo cambio de gabinete, sobre todo en cuanto a su formalización como medio de canalización de demandas y control político sobre el gobierno. Para ello, tendrían que mirar los ejemplos históricos de Izquierda Unida en los ochenta y el Frente Amplio en las elecciones del 2016, como momentos en los que las izquierdas dejaron sus diferencias programáticas de lado para construir propuestas consensuadas y viables dentro del sistema democrático.

Un tercer conjunto de actores se caracteriza fuertemente por un esquema cultural limeño clasemediero de izquierda progresista y moderada, que logra establecer puentes de comunicación con el mundo provinciano por sus principios ecologistas. Estamos hablando de movimientos y partidos políticos como Juntos por el Perú, Nuevo Perú y Frente Amplio, pero también otras organizaciones políticas de menor escala y de actividad urbana-sindical, en los que destacaron actores importantes como Pedro Francke en el Ministerio de Economía y Finanzas, Anahí Durand en el Ministerio de la Mujer, Héctor Béjar en el Ministerio de Relaciones Exteriores (posteriormente reemplazado por un actor independiente) y Hernando Cevallos en el Ministerio de Salud, adicionalmente, cuentan con una bancada compuesta por tres congresistas de Juntos por el Perú y dos de Nuevo Perú.

Por último, un cuarto grupo se caracteriza por ser conformado por independientes. Estos actores, en un primer momento pudieron identificarse como afines a la centro-izquierda provinciana nacionalista con la presencia de Aníbal Torres en el Ministerio de Justicia y Ciro Gálvez en el Ministerio de Cultura. Sin embargo, posteriormente, la inclusión de Oscar Maúrtua en Relaciones Exteriores amplió el rango ideológico y cultural de este conjunto de actores, virando más decididamente hacia el centro. Además, fueron convocados directamente por el presidente Pedro Castillo en una lógica de búsqueda de apoyos políticos, así como de legitimidad frente a la opinión pública.

Consideramos que, en este proceso de definición de la orientación de gobierno de Pedro Castillo, la toma de decisión respecto al cambio de gabinete respondió a cinco factores cruciales. En primer lugar, el discurso que realizó el presidente Castillo ante la ONU, la OEA y la CELAC, resaltó que su gobierno garantizaría la seguridad jurídica a las inversiones extranjeras en territorio peruano. En segundo lugar, de manera simultánea a las presentaciones internacionales de Castillo, el primer ministro Guido Bellido anunciaba, de manera confrontativa con el sector empresarial, el inicio de los trámites para la renegociación de los contratos del gas de Camisea. Un tercer factor, estuvo relacionado a las constantes críticas provenientes desde el congreso y la prensa hacia elementos del gabinete ministerial como Iver Maraví y Guido Bellido por supuestos vínculos con Sendero Luminoso, entre otras acusaciones de índole personal.

Un cuarto factor que coincidió en el tiempo con los sucesos previamente expuestos fue la incertidumbre económica en el sector empresarial a raíz de la inestabilidad política, que se materializó en el alza histórica del dólar durante los últimos treinta años a un pico de 4.13 soles durante toda la semana del 1 al 7 de octubre[1].

Finalmente, un quinto factor que se pudo sumarse a las motivaciones para el cambio ministerial fue la filtración de las conversaciones de miembros de Perú Libre a través de una red social publicada por Epicentro Tv[2] el día 1 de octubre. En estas conversaciones, la dirigencia de Perú libre, encabezada por Vladimir Cerrón y Guido Bellido, critica internamente al grupo de izquierda progresista limeño, al grupo de independientes e, inclusive, a correligionarios que no comulgaban totalmente con los planteamientos programáticos del partido, como fue el caso de Betssy Chávez y Dina Boluarte, dejándose entrever una escisión interna adicional a la existente respecto a los maestros.

En este contexto de turbulencia política se decidió el cambio de gabinete ministerial, cuya decisión más importante definitivamente fue el reemplazo de Guido Bellido como primer ministro por Mirtha Vásquez, una abogada y activista cajamarquina que fue congresista por el partido Frente Amplio durante el periodo 2020-2021 y que, además, logró conciliar una agenda de trabajo con partidos no necesariamente de izquierda como Acción Popular y el Partido Morado para ganar la Mesa Directiva del Congreso luego de la renuncia de Manuel Merino, y ejerció la presidencia del Congreso durante el gobierno de Francisco Sagasti por un periodo de ocho meses. Este cambio significó una pérdida importante de terreno del grupo de actores afines a la dirigencia de Perú Libre y Vladimir Cerrón en términos tanto de exposición pública, de influencia sobre el presidente, y de capacidad de decisión y materialización de su programa político.

Por otro lado, las designaciones realizadas por Castillo reforzaron la presencia del grupo de actores de izquierda progresista moderada en el gobierno cuyo programa se orienta principalmente a la resolución de los problemas inmediatos de la población en el marco de la pandemia como salud, educación y economía, dejando de lado, por lo menos coyunturalmente, las propuestas de cambio de modelo económico y nueva constitución.

En términos generales, observamos, además, que la nueva correlación de fuerzas al interior del gobierno expresa que el sector afín a Pedro Castillo también se ha visto fortalecido. Encontramos posiciones importantes como la que ocupa Carlos Gallardo en el Ministerio de Educación, quien también fue fundador de Fenate Perú y la ratificación de Juan Silva en el Ministerio de Transportes, asimismo, también debemos considerar el apoyo brindado esta vez por una facción independiente de Perú Libre representado en la designación de Betssy Chavez en el Ministerio de Trabajo y la ratificación de Dina Boluarte en el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.

En cuanto a la bancada oficialista, identificamos que, en el momento de la decisión del cambio de gabinete, Pedro Castillo contaba con un apoyo más orgánico por parte de 13[3] congresistas provenientes de los sindicatos magisteriales[4], además del fortalecimiento del sindicato Fenate Perú, así como un mayor impulso del Partido Magisterial del Perú, el cual actualmente lidera un frente político denominado como Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad con otras organizaciones políticas como el Frente Amplio, Nuevo Perú, Juntos por el Perú, Patria Roja y sindicatos.

Por otro lado, la dirigencia de Perú Libre aún tiene incidencia en el gabinete ministerial con la designación de Luis Barrenzuela en el Ministerio del Interior y de Eduardo Gonzáles en el Ministerio de Energía y Minas, quien fuera candidato por la organización de Cerrón en 2016, así como la ratificación de Rubén Ramírez en el Ministerio de Ambiente. En el Congreso, los legisladores más cercanos a Vladimir Cerrón serían 15, entre los que resaltan Guido Bellido, Waldemar Cerrón, Kelly Portalatino y docentes como Wilson Quispe, Milagros Rivas y María Taipe[5]. Este grupo de actores se ha mostrado contrario al otorgamiento de la confianza al gabinete de Mirtha Vásquez, señalando que las decisiones del presidente respecto al cambio de ministros expresan una traición a las promesas de campaña y al programa político del partido. Estas declaraciones se produjeron a pesar de contar con miembros en tres carteras del gabinete ministerial.

Por el lado de las izquierdas progresistas moderadas, notamos una mayor influencia de miembros y ex militantes del partido Frente Amplio. Este es el caso, como se mencionó anteriormente, de la primera ministra Mirtha Vásquez, pero también de la ratificación de Víctor Raúl Maita quien fuera candidato al Parlamento Andino por dicha organización en el presente año. Es importante agregar que ministros como Pedro Francke y Hernando Cevallos fueron también miembros del Frente Amplio, pero que renunciaron por discrepancias internas, el primero en 2016 y el segundo en 2020. Por otro lado, Nuevo Perú mantiene su participación en el gabinete a través de la cartera de Economía y Finanzas, así como de Mujer y Poblaciones Vulnerables, mientras que Juntos por el Perú hace lo propio con la ratificación de su presidente, Roberto Sánchez, en la cartera de Comercio Exterior y Turismo.

Entre los independientes, identificamos a actores como Oscar Maúrtua en Relaciones Exteriores, Walter Ayala en Defensa, Aníbal Torres en Justicia y Derechos Humanos, la designación de Geiner Alvarado en Vivienda, Construcción y Saneamiento, de Gisela Ortiz en Cultura como reemplazo de Ciro Gálvez y de José Incio en Producción, este último inscrito como militante de Acción Popular desde el año 2004 hasta la actualidad de acuerdo al portal Infogob[6]. Es importante resaltar que parte de la bancada de dicho partido se mostró a favor de un proceso disciplinario interno y renuncia de Incio al partido, mientras que el ministro solicitó la suspensión de su afiliación durante el periodo que ejerza funciones ministeriales, dando pie a que ciertos correligionarios como Ricardo Burga se muestren a favor de tal solución[7]. No obstante, aún no hay un consenso interno respecto a la situación partidaria del ministro José Incio, ni respecto al rol que asumiría Acción Popular en el gobierno si decidiese apoyar, finalmente, su designación.

Hasta el momento, hemos podido apreciar que las izquierdas peruanas tanto limeñas-progresistas como provincianas conforman de manera inédita un conjunto de grupos que disputan posiciones de poder tanto en el ejecutivo como en el legislativo. Estos grupos se encuentran en constante cambio y definición de acuerdo a las correlaciones de fuerza, intereses, apoyos, programas políticos, intercambio de favores, experiencia y capacidades de dialogo-confrontación. En este marco, la designación del nuevo gabinete ministerial liderado por Mirtha Vásquez representa un fortalecimiento tanto del grupo afín a Pedro Castillo, el Partido Magisterial y el Fenate Perú como del grupo de las izquierdas progresistas moderadas en el que se empiezan a consolidar las contribuciones individuales del Frente Amplio, Nuevo Perú y Juntos por el Perú.

Asimismo, el espacio organizativo que abre el Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad resultaría ideal para consolidar el fortalecimiento de la alianza entre las izquierdas limeñas y provincianas que promueve el nuevo cambio de gabinete, sobre todo en cuanto a su formalización como medio de canalización de demandas y control político sobre el gobierno. Para ello, tendrían que mirar los ejemplos históricos de Izquierda Unida en los ochenta y el Frente Amplio en las elecciones del 2016, como momentos en los que las izquierdas dejaron sus diferencias programáticas de lado para construir propuestas consensuadas y viables dentro del sistema democrático. En ese sentido, y para responder la pregunta general de este artículo, la designación del gabinete Vásquez puede entenderse como un paso más hacia la definición de un gobierno de izquierda limeña y provinciana que no tenga reparos en negociar y consensuar puntos programáticos en común. Sin embargo, se trataría de un paso dentro un proceso que todavía no termina de consolidarse y que se ve amenazado por una posible escisión definitiva con Perú Libre.

Por otro lado, la conformación del grupo de independientes cada vez se hace más extensa en lo ideológico y cultural. La inclusión de miembros de partidos políticos es una característica de las estrategias de búsqueda de apoyo político por parte de Castillo. Lo vimos con Ciro Gálvez, representante del partido Runa, y ahora con José Incio, miembro de Acción Popular. Este último hecho abre la posibilidad de trabajo con una bancada de 15 congresistas y puede ser entendido como un gesto estratégico con miras a la solicitud de confianza del gabinete Vásquez. Sin embargo, también muestra la necesidad del gobierno de izquierda de Castillo de conciliar con las fuerzas de centro en el Congreso para que sus políticas y el propio desempeño del ejecutivo puedan contar con cierto grado de respaldo.

Finalmente, señalar que este proceso de definición de posiciones e intereses ocurre de igual forma con Perú Libre, que, a pesar de haber perdido una posición importante en el gabinete, mantendría aún tres carteras (Interior, Energía y Minas y Ambiente) y estaría forzando a Pedro Castillo mediante la amenaza de la denegación de la confianza y de obstrucción congresal a retomar el rumbo de su ideario, así como a volver a tener las riendas del consejo de ministros. Cabe resaltar que Perú Libre en un primer momento fue considerado como una de las organizaciones integrantes del Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad. Sin embargo, las declaraciones vertidas por su fundador y líder Vladimir Cerrón a través de redes sociales[8], luego de la designación del gabinete Vásquez, rechazan que su partido haya sido parte en algún momento del referido frente político. Este alejamiento del núcleo duro de Perú Libre y la estrategia que asume frente al gobierno de Castillo, podrían acelerar indefectiblemente la vacancia presidencial, lo que afectaría directamente la conformación de alianzas y grupos de izquierda que disputan el poder ejecutivo.


[1] SUNAT. (2021). Consulta de Tipo de Cambio. Histórico. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://e-consulta.sunat.gob.pe/cl-at-ittipcam/tcS01Alias

[2] Epicentro Tv. (2021). WhatsApp de Perú Libre: vudú político en el chat del gobierno. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://epicentro.tv/vudu-politico-en-el-chat-de-peru-libre/

[3] Este dato no considera el sensible fallecimiento del docente y congresista de Perú Libre, Fernando Herrera Mamani.

[4] IDL Reporteros. (2021). La importancia del trece. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://www.idl-reporteros.pe/la-importancia-del-trece/

[5] Chamorro, J. C. (2021). Los ‘soldados’ con los que cuenta el cerronismo en el Congreso. Consulta: 26 de octubre de 2021. Sudaca. https://sudaca.pe/noticia/informes/los-soldados-con-los-que-cuenta-el-cerronismo-en-el-congreso/

[6] Infogob. (2021). Consulta de información sobre políticos. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://infogob.jne.gob.pe

[7] Caretas. (2021). Ministro José Incio solicita “suspensión” de su militancia en Acción Popular. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://caretas.pe/politica/ministro-jose-incio-solicita-suspension-de-su-militancia-en-accion-popular/

[8] Cerrón, V. [@VLADIMIR_CERRON]. (24 de octubre de 2021). PERÚ LIBRE NO INTEGRA el denominado Frente Nacional por la Democracia y la Gobernabilidad. Las bases del Partido no pueden convocar ni ser convocadas sin consultar con su dirigencia en su respectiva jurisdicción. [Tweet]. Twitter. Consulta: 26 de octubre de 2021. https://twitter.com/VLADIMIR_CERRON/status/1452166936897495041?ref_src=twsrc%5Etfw

Sobre el autor o autora

Yerel Vásquez
Investigador IEP.

1 Comentario sobre "Gabinete Vásquez: ¿Se rompe la unidad?"

  1. buenas tardes..el choloindio..EL PRESIDENTE PEDRO CASTILLO,NO DA LA TALLA LA ESTA PEGANDO DE FILIPILLO TRAIDOR,DEBE DE RENUNCIAR Y QUE SE CONVOQUE HA NUEVAS ELECCIONES PRESIDENCIALES,PARA QUE NO DE MAS VERGUENZA HA ESTE PAIS..castillo llego ha la presidencia con ideas de izquierda con promesas de cambios transforamacion,hacer un gobierno socialista de izquerda,siguiendo el ejemplo de la revolucion en bolivia el pais de los cholos indios meztizos revolucionarios del collasuyo,nacionalizacion del gas hacer una nueva constitucion liberar al comandante revolucionario el cholo antauro humala,refornmar el poder judicial corrupto narco y otras promesas,sino hace eso se llama traion..YA QUE EL PAIS SE HA CONVERTIDO EN UNA NARCO ESTADO,LIDERADO POR ESOS NARCOTRAFICANTES DE MIERDA GRINGOS CRIOLLOS CON MENTALIDAD COLONIAL MENTE DE EXCLAVOS NEGROS APRISTAS FUJIMORISTAS FASCISTAS,CORRUPTOS MAFIOSOS VIOLENTOS UNAS VERGUENZAS..asi que por el bien de este pais es que el presidente castillo renuncie y se haga nuevas elecciones transparentes con veedores internacionales…gracias.

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