Linda Lema: “No es que no tengamos historia, sino que hemos sido excluidas de la historia”

Escrito por Revista Ideele N°301. Diciembre 2021

La socióloga e investigadora Linda Lema Tucker tiene toda una vida dedicada a seguirle el rastro a las mujeres que fundaron nuestra república. En esta conversación hablamos de Manuelita, Micaela, Tomasa, Clorinda, Mercedes y otras más; de sus sueños y de su vida empeñada a ellos. Todas ellas feministas, antes que el término fuese conocido, todas ellas mujeres de un futuro que aún se sigue forjando. Lema ha publicado recientemente el libro: “Heroínas peruanas del Bicentenario” (Estruendomudo, 2021).

¿Desde cuándo nace tu inquietud por las mujeres que participaron en la Independencia?

Desde hace muchos años tenía curiosidad saber el origen del nombre de algunos  colegios: Elvira García y García, Teresa González de Fanning, Mercedes Cabello. Me preguntaba, ¿pero ¿quiénes son ellas? ¿Son profesoras?Después me doy cuenta que no había nombres de mujeres en la historia. La historia había sido construida por Bolognesi, Grau, San Martín, Simón Bolívar, las mujeres no existían.  Entonces conocí por Basadre la revista “La Alborada” y allí vi los nombres de algunas de ellas. Me di cuenta que aquellos nombres de los colegios no eran de profesoras, sino de feministas que querían que la mujer lograra su derecho a la educación. En esa época tenía mucho tiempo para investigar y con un grupo fundamos la revista “Mujer y Sociedad”. Allí hacíamos de todo, investigábamos, escribíamos, hacíamos las viñetas, definíamos las secciones, por supuesto, tomaba tiempo escribir la editorial.

Yo me decía: no es que no tengamos historia, sino que hemos sido excluidas de la historia. Para mí eso fue muy importante, decir que los hombres nos han eliminado premeditadamente, porque creo que mientras las mujeres no tengamos una historia, el poder masculino va a prevalecer.

¿La primera militancia que tienes es netamente feminista?

Dentro de la izquierda he militado en Vanguardia Revolucionaria, el único partido al cual he pertenecido, he sido una mujer feminista independiente pero de izquierda, comprometida con las aspiraciones de las mujeres.

La problemática indígena ha sido una preocupación de mis estudios, he sido voluntaria de la Confederación Campesina del Perú, de San Marcos me pasaba a su local, también he participado en las tomas de tierras de Andahuaylas. He sido una mujer irreverente, me he rebelado siempre, de alguna manera.

La izquierda de esos tiempos era muy patriarcal.

Sí, pero creo que no solamente la izquierda, vivimos en una sociedad patriarcal y machista, en que la opresión a la mujer es un estándar de vida para los hombres. Es algo permanente que se expresa en la forma de hablar, de reunirse.  Por ejemplo, cuando se hacían reuniones en casa siempre veía a los hombres por un lado y las mujeres por otro, ahora ya no tanto; y estos moldes patriarcales donde no había mujeres también llegó a la izquierda.

¿Cuánto tiempo te tomó preparar este libro?

En 2010 empecé a escribir en “Diario Uno” una saga de biografías de mujeres, unas diez mujeres tal vez, ahí exponía sobre el momento político que vivieron, cómo eran, qué enfrentaron y cómo lo hicieron. Son heroínas, ¿qué es una heroína? Una mujer que vive su momento, que tiene un ideario y que se encuentra dentro de un escenario político en el que se hace protagonista. Son mujeres rebeldes que nacieron para ser protagonistas de grandes acontecimientos y ser ejemplo también para el resto de mujeres.

¿Fue muy difícil hacer la selección?

Creo que faltan muchas. Yo quisiera tener ahora más tiempo para poder escribir porque la historia peruana está llena de heroínas. En el caso de mi libro eran historias que me impactaban, por ejemplo, Micaela Bastidas, ¿cómo no me va a interesar esa mujer enorme que inicia todo el proceso independentista en el Perú? También Tomasa Tito Condemayta, cuyo nombre me encanta, era una cacique de Acos del corregimiento de Quispicanchis en Cusco. Ella procedía de la nobleza incaica, su vestimenta era una manta negra con una borda dorada hace alusión al poder que ostentaba. Me la imagino vestida de esa manera arengando y organizando las brigadas de mujeres y después de la victoria en Pilpinto diciéndoles en quechua “hay que danzar ahora”. Quizá porque soy una rebelde puedo entender a estas mujeres, porque no se trata de escribir de manera fría con citas y bibliografía, sino que tienes que sentirlas a ellas.

Ciertamente no hay un reconocimiento oficial del rol que han jugado las mujeres.

No existe este reconocimiento a pesar de ser extraordinarias y que emprendieron mil combates de acuerdo con los tiempos que les tocó vivir.  Por ejemplo, Clorinda Mato de Turner quien nace en el Cusco, se casa con un inglés y vive en Tinta. Se habían cumplido cien años desde el levantamiento de Tupac Amaru y ella escucha en las noches cómo el indígena cuchicheaba recordando su historia, porque en esos años a ellos también se les tenía prohibido recordar la insurgencia de Túpac Amaru II. Pasan los años y Clorinda participa de las tertulias de Juana Manuela Gorriti, las cuales se detuvieron con la guerra con Chile. En ese momento Clorinda va a Tinta y ahí hace de su casa un hospital. Su novela “Ave sin nido” comienza la publica en 1889, cuando asume la dirección de “El Perú Ilustrado”. Ella había observado en Cuzco, en los pueblitos remotos, la vida miserable del indígena y la crueldad de jueces, gobernadores y clérigos, así como las violaciones a las que eran sometidas las mujeres. Su novela fue aclamada y reconocida logrando notoriedad a nivel mundial. Pero los grupos de poder no perdonaron su denuncia. Posteriormente fue acusada por la prensa y acosada por la elite conservadora. Como ella era Cacerista, cuando Nicolás de Piérola llega al poder sus partidarios destruyen su imprenta donde trabajaban solo mujeres. Finalmente tiene que huir a Buenos Aires donde fallece.

Una cuestión importante que apuntas en tu libro es que la mayoría de estas mujeres murieron solas, pobres y sin reconocimiento.

Así es y también que casi todas son de regiones, solo cuatro son de Lima. Micaela Bastidas, Tomasa Tito Condemayta y Clorinda Matto de Turner (Cusco), Elvira García y García (Lambayeque), María Parado de Bellido (Ayacucho), Las Toledo (Concepción), Mercedes Cabello de Carbonera (Moquegua) y María Jesús Alvarado (Chincha). Casi todas mueren en la pobreza y sin reconocimiento. Es más, varias mueren exiladas y más de las veces, olvidadas.

Manuelita del Ecuador, más para el norte.

Manuelita del Ecuador, sí, pero toda su vida transcurre en el Perú, donde muere en la pobreza más terrible. Es testigo y protagonista de los más grandes sucesos independentistas ocurridos en el Perú, sin embargo, sus ideas políticas y su acción libertadora fueron silenciados. Fue calificada como la amante del Libertador, y no como la mujer que fue, insumisa, rebelde y luchadora por los derechos de la mujer y la libertad de Sudamérica. Mi libro “Manuela Sáenz, la heroína olvidada”, que se publicó en 2018, reivindica su grandeza al entender las razones por la que coge el uniforme militar y combate en la histórica batalla de Ayacucho. Creo que en  la lucha por la independencia a inicios del siglo XIX no hay otra mujer que se le compare.

Ricardo Palma fue la última persona que la vio en Paita, y la describió de esta manera: “con la majestad de una reina en su trono”. Es que era una mujer deslumbrante. Manuela, toca el cielo y muere en el olvido y la pobreza. Fíjate, hasta ese pueblo llegan los más grandes hombres para conocer quién es ella: Herman Melville, el autor de Moby Dick; Guiseppe Garibaldi, el héroe italiano; Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, quien le dice: “me voy Manuela, porque dos soledades no se hacen compañía”. Después, cuando ella ha muerto, Luis Alberto Sánchez va a su  encuentro. Luego lo hará  también el poeta chileno Pablo Neruda, quien en el arenal del puerto norteño escribe uno de sus más grades poemas: “La insepulta de Paita”.

Es muy curioso porque tú haces el apunte correcto de que Manuelita si bien nació en Ecuador pasó mucho más tiempo acá y nosotros, que más bien deberíamos disputárnosla, la ignoramos. ¿Crees que influye ese odio visceral que se le tiene a Simón Bolívar en el Perú?

Si pues, el Perú es sanmartiniano, y hemos tenido una intelectualidad masculina, antibolivariana y conservadora. A Bolívar lo odiaban y sobre las espaldas de Manuela se asentó ese odio. Mi sueño era que el Congreso rindiera homenaje a todas estas mujeres, pero no se ha podido cumplir por todas estas idas y venidas de una derecha que hace perder el tiempo. Por eso para mí es importante escuchar a Glatzer Tuesta porque nos entrega pautas de lo que viene ocurriendo con esa derecha acostumbrada a sus deleites corruptos. Es muy parecido a lo que ocurría en esos tiempos independentistas. Pero Manuela ante la escena sombría se ríe, se viste con el uniforme militar, sale a caballo con pistola en mano y  se integra al ejército para pelear en la batalla de Ayacucho. No sé si en 2024 ella sea honrada en la magnitud que se merece, porque si bien Simón Bolívar fue grande, ella también lo fue.

Hay una carta que le envía Sucre a Bolívar en la que le recomienda el ascenso de Manuela por su participación en la batalla de Ayacucho.

Así es, la petición de ascenso que hace el general Sucre es recibida con emoción por Bolívar, pero Santander en Colombia protestó: “sería deshonroso para los militares que se diera este tipo de reconocimientos a una mujer”, dijo.  Ella es la única mujer que se sabe, a ciencia cierta, que estuvo ahí.

Y desobedeciendo las órdenes de Simón Bolívar.

Desobedeciendo. En el libro sostengo que el amor entre Bolívar y Manuela fue un amor histórico porque tiene ideales, compromiso, pasión y belleza.

¿Cómo nació esa investigación a Manuela Sáenz?

La idea de escribir sobre este gran personaje nace cuando trabajaba en un programa sueco en pro de la paz y el desarme “Great Peace Journey”.  En ese contexto hubo un encuentro que se realizó en Lima con varias mujeres feministas, entre ellas la historiadora ecuatoriana Nella Martínez. Ella, quien fue la primera persona que empezó a investigar sobre la vida de Manuela Sáenz en Ecuador, me mira y me dice “Manuelita fue una gran mujer, Linda, nunca olvides que ella combatió en la batalla de Ayacucho”. Mis amistades que viven en países latinoamericanos fueron los encargados de enviarme la bibliografía que necesitaba para la investigación de mi libro, que, dicho sea de paso, será publicado por la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito.  

En tu libro haces mucha referencia a Juana Manuela Gorriti y sus tertulias, cuéntanos de ella. 

Era una destacada escritora argentina. En su casa en Lima, en 1876, inaugura un salón literario. En las tertulias de la Gorriti surge un grupo de mujeres intelectuales preocupadas por la condición de la educación femenina. Allí se juntan Mercedes Cabello, Clorinda Matto de Turner, Teresa Gonzáles de Fanning, y entre los varones, Ricardo Palma y otros escritores. Es el momento en que la mujer se desprende de las tareas domésticas y comienza a discutir temas sociales y políticos, tienen un nivel cultural interesante, estamos hablando de finales del siglo XIX, años en que al hombre lo cultivaban para tener el ejercicio del poder y a las mujeres para que se queden en la casa.

Me sorprendió descubrir en esas tertulias a Ricardo Palma, quien era machista y conservador.

Sí pues, mira tú, su misma hija, la escritora, Angélica Palma, cuya vida debería estar en este libro, decía que su padre era machista. Respecto al encuentro de Palma con Manuela, ella no le abre las puertas de su casa rápidamente, lo piensa, sabía que era un antibolívar. Pero él, como buen tradicionalista, con solo observar a la gran Manuela lograba construir muchas historias.

¿Luego que Juana Gorriti se va a Argentina, al estallar la Guerra con Chile, se acaban las tertulias?

Después de la Guerra con Chile las tertulias vuelven a recrearse con la escritora Clorinda Matto de Turner. Pero es distinto, la casa de la Gorriti tenía un estilo barroco, europeo, en la de Matto se observa un escenario cuzqueño, con objetos y dibujos del lugar. Desde este espacio trata de contribuir con la reconstrucción nacional e insiste en la integración de la mujer y del indígena en el proyecto nacional. Ella cobija a muchas jóvenes. También a su gran amiga, Mercedes Cabello, ellas mueren en el mismo año, 1908, Cabello en el manicomio y Clorinda desterrada en Argentina.

La vida de Mercedes Cabello es como una película sin happy end. ¡Qué tal mujer! Y qué final para trágico, en el manicomio

Como bien dices tú, una vida como de película, pero con un funesto final.  Se trata de una escritora feminista que promueve la emancipación de la mujer y acusa frontalmente en revistas y periódicos el orden que considera injusto para la mujer. Era brillante, ella dice “la emancipación de la mujer tiene que darse y tiene que darse…”.  Y se lo dice a los hombres en una sociedad eminentemente machista.  Ella es de las feministas duras, podrían vivir en el siglo XXI y sus posiciones seguir vigentes. Pero también había diferencias, por ejemplo, Elvira García y García tenía un pensamiento católico. Mercedes Cabello y Clorinda Matto, en cambio, se enfrentan a la iglesia católica.

¿Y María Alvarado?

María Alvarado es genial. Será la primera feminista del siglo XX. Su aporte fue fundamental en la lucha por la igualdad de géneros, desde muy temprano habla de los derechos civiles y políticos de las mujeres y de la igualdad frente al hombre. Es memorable su discurso “El feminismo”. Las luchas sociales que emprende y sus escritos que deja ratifican su liderazgo político e intelectual al construir un nuevo pensamiento sobre el poder, que aprobará la participación de las mujeres, indígenas y obreros.  En su lucha conoce la cárcel y el exilio.

¿A qué mujeres te gustaría incluir en un segundo tomo?

Hay varias, entre ellas, Zoila Aurora Cáceres, Trinidad Enríquez, la misma hija de Ricardo Palma, y muchas más. Pero también me gustaría ahondar sobre “Las rabonas”, explicar quienes fueron. Lo cierto es que hay muchas investigaciones que las mujeres tienen como tarea. Por ejemplo, no existe una biografía grande de Micaela Bastidas, debería hacerse una investigación extensa. Micaela fue el cerebro de la rebelión de 1870, además del coraje que tuvo para alentar a que Tupac Amaru siguiera al Cusco para enfrentar a los realistas o cuando expresa: “Yo ya no tengo paciencia para aguantar todo eso”.

¿Podemos decir que en la rebelión de Túpac Amaru el papel de la mujer fue, de alguna manera, distinta al de la Independencia? Porque ahí vemos a mujeres que diseñan estrategias militares como Tomasa o como Micaela.

Son las primeras heroínas cuyo propósito fue alcanzar la libertad. Micaela y Tomasa fueron grandes mujeres, pero también estrategas militares. Ellas rompen con las normas coloniales y se convierten en un peligro para la Corona. Las mujeres indígenas que las siguen guardaban en la memoria lo vivido antes de la Colonia, una igualdad que no se asemejaba a la vida que llevaban; y eso se aviva. Micaela es considerada más peligrosa y cruel que Tupac Amaru, se ofrece grandes cantidades de dinero para su captura, usan el adjetivo varonil en relación a su conducta recia y valerosa.  Porque la historia patriarcal siempre ha colocado a las mujeres rebeldes como mujeres-hombre, como si una mujer valiente fuera una mujer ahombrada, como si dejara su condición de mujer y tuviera otro comportamiento. Ahí está también Tomasa Tito Condemayta, la cacique de Acos. Los españoles dicen: “queremos a ella porque será fieramente muerta”, y lo hacen. La tortura y estrangulamiento de Micaela Bastidas fue tan horroroso. Antes de matarla los realistas pregonaban: “para que esto sirva escarmiento”.

Quizás si triunfaba la rebelión de Túpac Amaru otra hubiera sido la suerte de las mujeres.

Totalmente de acuerdo, otra sería la historia, tenían en su memoria lo que había sido la herencia prehispánica, querían restablecer la tradición indígena de participación en la vida social y política, que la colonia abolió al extremo más vejatorio de la mujer indígena, víctima de todo tipo de abusos. 

Últimamente han salido libros para niños que recopilan la biografía de algunas peruanas notables, dentro de ellas algunas que también están en tu libro, ¿qué opinión tienes de estos textos?

Me parece fabuloso y creo que estas biografías deberían ser parte del currículo de secundaria. También corresponde la realización de películas y videos para niños. Ellos lo agradecerían. No tenemos que importar las historias, tenemos a grandes heroínas. Sería una delicia poner en pantalla la vida de Mercedes Cabello, Clorinda Matto de Turner, la lucha de Micaela y Tomasa. Ojalá que este libro permita que las futuras generaciones las conozcan y sean ejemplos a seguir.

En tu libro nos presentas el panorama completo. Las mujeres con las complejidades del contexto y las diferencias entre ellas, porque también había contradicciones, ¿no?

No creo que “contradicciones” sea la palabra que corresponda, sino, diferentes puntos de vista, diferentes concepciones frente a la educación, por ejemplo. Obviamente había algunas mujeres más avanzadas que otras.

¿Tú ves alguna diferencia entre la militancia feminista de los años 80 y la actual?

Yo creo que ahora como antes hay varios feminismos, en aquella época se hablaba de feminismo de clase y de feminismo de género.

¿Y tú con cuál de los dos te identificas más?

Con la que me acerca más al pueblo, a las ciudadanas que viven en pobreza, esa ha sido siempre mi forma de mirar el feminismo. Creo que la lucha principal es por una sociedad justa, y dentro de ella la reivindicación de la mujer.

En el conflicto armado interno también se ponía a las mujeres de los grupos subversivos como las más fieras, como sanguinarias.

No he estudiado el tema. Lo que conozco es que muchas mujeres senderistas fueron violadas por sinchis y militares, debe ser significativo investigar para saber cómo pensaban, qué hicieron y cómo actuaban, sería muy interesante.

Tu libro lo has escrito desde una posición de cercanía a la lucha de las mujeres. Se nota tu voz en todos los relatos.

Creo que no cualquiera puede escribir, si eres solo una investigadora no vas a sentir la lucha, el coraje y la valentía de las mujeres, he querido que este libro haga palpitar a las mujeres.

1 Comentario sobre "Linda Lema: “No es que no tengamos historia, sino que hemos sido excluidas de la historia”"

  1. Candelaria Herrera en la Revuelta de Puno, Rita Poma y otras mujeres en la rebelión de Wancho Lima Puno. Las Trabajadoras sexuales de “el Jardín” prostíbulo autogestionado por mujeres a mediados de los 80, entre otros también construyen ese otro camino de la mujer en el pais.

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