La (in)seguridad de los acantilados en la Bajada de Armendáriz

Escrito por Revista Ideele N°301. Diciembre 2021

El pasado 22 de diciembre, a raíz de la demanda presentada por Ricardo Giesecke Sara Lafosse (exministro de Ambiente del Perú y especialista en temas ambientales) en representación de los vecinos del distrito de Miraflores, el Quinto Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima concedió la medida cautelar que  ordena al Municipio de Miraflores, al Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento, a la Autoridad del Proyecto Costa Verde y al contratista Consorcio Señor de Los Milagros  paralizar las obras del Parque Bicentenario ubicado en el Malecón Armendáriz (Miraflores).

Funcionarios de la Municipalidad de Miraflores, entre los que se encuentra el alcalde, agravian a los vecinos que han estado en contra de dicho proyecto al afirmar que tienen motivaciones elitistas y discriminadoras en su oposición y crítica, lo cual es absolutamente ajeno a la verdad. La oposición vecinal no es irracional y se remonta a diciembre de 2019, tras la presentación del expediente técnico elaborado por la Municipalidad de Miraflores para la “Creación del  Proyecto Bicentenario” y cuya ejecución se inició de inmediato, sin transparencia en la licitación. Numerosos vecinos se constituyeron durante el año 2020 presentando a la alcaldía cartas con centenares de firmas y debidamente asesorados por especialistas en ingeniería, arquitectura, urbanismo y paisajismo. Los vecinos solicitaron dialogar para poder intercambiar ideas sobre aspectos contradictorios de la construcción de la obra de cara a la ley vigente y a las varias falencias que claramente presentaba el mencionado expediente.  Se trata de aspectos sustanciales en lo técnico, textos, cálculos y también en sus correspondientes anexos.

Reiteramos a continuación algunos de estos aspectos:

1. “Estudio de Geología y Geotecnia” y “Estudio de Geofísica por el Método de Refracción Sísmica y MASW”

Resultaba evidente que las conclusiones del texto y anexos del “Estudio de Geología y Geotecnia” y del “Estudio de Geofísica por el Método de Refracción Sísmica y MASW” no correspondían a las soluciones planteadas y que inclusive eran contradictorias en muchos aspectos.

Estos textos señalaban que los terrenos del área del proyecto, de acuerdo a los trabajos de mecánica de suelos, en campo y laboratorio, corresponden a gravas pobres y arenosas (GP según la clasificación SUCS), densidad 19.47, cohesión 2.94 y humedad de 2.00.  Este tipo de parámetros por lo general son los que definen terrenos de buenas características geotécnicas, estables en los taludes y de elevada capacidad portante, es decir, excelentes parámetros elásticos y bajos asentamientos.

Sin embargo, es bien conocido que una  superficie  muy amplia de estos terrenos, sobre todo los que corresponden a las laderas de pendientes suaves señaladas para terráceos, veredas y nuevos jardines, estaban constituidos por suelos de mala calidad.  Se trata de cimientos, de limos arcillosos ocres rojizos producto del arrastre durante siglos de sedimentos de antiguos trabajos hidráulicos tipo el canal o río Surco por parte de las culturas prehispánicas presentes en el valle del río Rímac, así como de arcillas orgánicas y desmontes producto de que la Bajada de Armendáriz fuera usada como basurero municipal durante gran parte del Siglo XX. 

Por otra parte, antes de dar inicio a la obra ya en el análisis de estabilidad de taludes por el método de equilibrio límite del mismo expediente técnico se señalaba que todos los sectores de la quebrada presentan taludes inestables ante posibles sismos (tanto en el análisis estático como en el análisis pseudo estático).

Los valores obtenidos indicaban que para mejorar la estabilidad de todas las laderas a ser intervenidas durante la ejecución de la obra se requería de soluciones comunes a  este tipo de casos, es decir terracéos o banqueteos en el terreno natural mediante cortes del terreno con maquinaria, banquetas que, de lograrse, podían servir como plataformas en las que pudiera colocarse la infraestructura civil (serpentín de veredas, miradores, plazas  y el área de SUM, salón de usos múltiples para 700 personas) propuesta inicialmente y que no fuera aprobado por la ACPV, entre otras edificaciones.

A la fecha, enero de 2022, al haberse retirado todas las capas gruesas de los suelos inadecuados, limosos, arcillosos, el área del proyecto se ha quedado sin los terrenos de pendiente necesarios para los terráceos normales que se propusieron inicialmente.

Sobre esto mismo, resulta también contradictorio señalar que el estudio de geofísica por el método de refracción sísmica y MASW del expediente técnico, fuera ejecutado en los sectores de las laderas subverticales, en las laderas muy inclinadas y empinadas de los acantilados de cara al litoral, es decir fuera del ámbito de la propia quebrada, como por ejemplo el área señalada para el SUM (que ha sido anunciado como retirado del proyecto por el alcalde Luis Molina desde hace más de un año). Cómo puede verse en los planos que acompañan al expediente técnico presentado por la Municipalidad de Miraflores, resulta claro que no se ejecutaron estudios de geofísica sobre las laderas en la propia quebrada de Armendáriz.

Los resultados del estudio geofísico en las áreas antes mencionadas, señalan que mayoritariamente los terrenos son de suelos suaves y blandos y tienen una muy pequeña proporción de áreas con suelos compactos y consistentes.  Por esta razón, resulta difícil de creer que, luego de haber encontrado estos resultados, el estudio de geofísica afirme que existen en el área del proyecto buenas condiciones de estabilidad, lo que no corresponde al tipo de suelos que señalan sus propias investigaciones.

Resulta muy contradictorio que las soluciones que se encuentran en los estudios para los que ejecutan el Proyecto —a partir de los resultados de la investigación geofísica— sean utilizar medidas especiales de estabilidad tales como anclajes a 5 metros de profundidad cada 3 metros de distancia, medidas que además de no ser aptas para terrenos gravosos como los del acantilado, son excesivamente costosas. Es por ello que  seguramente ni en los planos de diseño ni en el presupuesto se volvieron a contemplar dichas medidas de posible solución lo que indica que resultaba obvio que no cumplirían con los requerimientos de estabilidad que el proyecto necesitaba implementar a partir de su propio estudio, afectándose la posible seguridad de la obra y de las personas.

2. Utilización de celdas geotécnicas

En el texto sobre el diseño de la obra señalan que también deberían utilizarse celdas geotécnicas con el fin de mejorar  la cimentación de los suelos, pero éstas tampoco podemos encontrarlas en los planos de diseño ni en el presupuesto de obra, lo que termina siendo poco serio respecto de la seguridad y la calidad de cimentación que el propio estudio señala.

Resulta que estas celdas vienen utilizándose masivamente en la obra cuando pero todos los especialistas, e incluso para los propios fabricantes de celdas geotécnicas se sugieren como medidas para el mejoramiento de cimientos en suelos blandos y en taludes de poca pendiente, pero de ningún modo en taludes subverticales tales como los de la quebrada de Armendáriz.  De mantenerse estas medidas se pondría en serio riesgo la vida de las personas y, más aún, durante la eventual ocurrencia de sismos.

3. Impacto ambiental

Otro aspecto técnico importante es que a pesar de que éste cuenta con un acápite 3.6.3 denominado de “Impacto Ambiental”, al momento de dar inicio a las obras dicho expediente no contaba con la debida aprobación de la certificación ambiental, afectándose seriamente la institucionalidad ambiental que requiere contar con la opinión formal del Ministerio de Ambiente, MVSC, SENACE, OEFA, y la Autoridad del Proyecto Costa Verde, entidades cuya función es la de fiscalización ambiental.  Este solo hecho debió ser motivo para detener la construcción de la obra.

4. Riesgos por peligro sísmico y por tsunamis

Un aspecto técnico importantísimo omitido en los estudios técnicos, junto con lo que se puede referir como omisiones en los estudios o aspectos arquitectónicos, paisajísticos, es aquel  concerniente a los riesgos por peligro sísmico y por tsunamis.  De acuerdo a las ordenanzas 1414 y 2184 toda obra que no sea de infraestructura vial no puede situarse en los acantilados de Lima principalmente por consideraciones paisajísticas y por consideraciones de riesgos de sismicidad y tsunamis.  Dichas ordenanzas declaran intangibles a los acantilados de Lima.

5. Estudios del Instituto Geofísico del Perú (IGP)

Es sumamente importante señalar que el Instituto Geofísico Peruano (IGP), mediante técnicas y tecnología avanzada de investigación del subsuelo, ha realizado formalmente la microzonificación sísmica de todo el distrito de Miraflores en general, y de los acantilados en particular.

El IGP en dos estudios ejecutados en los años 2019 y 2021 señala inequívocamente que los suelos a lo largo de los acantilados, tanto el área de los terrenos farallonados subverticales como la franja de 100 metrob de ancho desde la cresta superior de estos hacia tierra adentro, son de mala respuesta sísmica. Las bajadas Balta y Armendáriz están incluidas dentro de esta categoría y son por lo tanto de alto riesgo sísmico durante terremotos tanto en sus construcciones civiles como para sus habitantes.

Derivado de las conclusiones anteriores de ambos estudios del IGP se señala taxativamente la intangibilidad de los acantilados en el distrito de Miraflores, las que fueran (re) incorporadas de manera inmediata a la Ordenanza Municipal 2184 de la Municipalidad de Lima Metropolitana. La única excepción en la intangibilidad de los acantilados (ordenanzas 1414 y la 2184) se da con respecto a infraestructura vial, pudiendo solamente referirse a ampliaciones en la vía de la propia Costa Verde, sean carriles de pistas, viaductos aéreos, intercambios viales (orejas) especialmente si estas tienen que ver con el  sistema vial de las bajadas Balta y Armendáriz, puentes peatonales en el litoral u otros, pero de ninguna manera se refieren a parques con alto volumen de construcciones con cemento, ni a jardines botánicos en áreas reducidas.

En resumen, la ejecución que ha venido realizando la Municipalidad de Miraflores en el denominado Parque Bicentenario de Armendáriz no solamente ha destruido un área verde de cuatro hectáreas perfectamente consolidada que incluía dos veredas internas peatonales escalonadas y una periférica para uso de los ciudadanos de toda Lima Metropolitana sino que va dejando un proyecto inconcluso que no puede terminarse técnicamente porque los estudios y los diseños han sido mal hechos desde el comienzo y las diversas entidades que por sus facultades debieron ejercer el control y fiscalización tales como el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Economía y Finanzas, la Autoridad del Proyecto la Costa Verde, la Municipalidad de Lima Metropolitana, la Contraloría General de la República, no lo hicieron oportunamente.

La obra demuestra improvisación de la gestión municipal y los vecinos alertaron una y otra vez sobre estos hechos en los diversos medios, pero no fueron escuchados por las autoridades ni los funcionarios de la Municipalidad de Miraflores, ni por las otras entidades del gobierno central antes mencionadas. Afortunadamente, instituciones serias como el Instituto Geofísico del Perú (IGP) avalan las demandas y argumentos esgrimidos por los vecinos.

Sobre el autor o autora

Luis Félix Mercado Pérez
Ingeniero geólogo geotecnista

1 Comentario sobre "La (in)seguridad de los acantilados en la Bajada de Armendáriz"

  1. Manuel Prado Macalupú | 7 enero 2022 en 20:10 | Responder

    Gracias Luis FM, por tu excelente reporte técnico. Es muy lamentable que hasta la fecha los gobernantes de nuestro país no consideren a los geólogos para que participen en las diversas obras públicas del estado. Son los geólogos quienes conocen mejor la estructura de la corteza terrestre, sin embargo, se deja a otros profesionales que evalúen dichas obras con los resultados negativos que vemos. A los asesores del actual Presidente de la República se les ha enviado varios comentarios para mejorar las licitaciones de obras públicas, uno de ellos es que se exija a los gobiernos regionales y locales que dentro de sus asesores cuenten con dos geólogos para que sean ellos quienes evalúen y den el visto bueno de los proyectos que se requiera ejecutar. Lamentablemente estamos gobernados por personal que busca su interés sin importar el derroche de nuestro dinero para beneficiarse personalmente.

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