América Latina y conflicto Ucrania versus Rusia: entre volatilidad e inflación

Escrito por Revista Ideele N°302. Febrero 2022

La situación a propósito de una posible guerra entre Rusia y Ucrania viene explicando determinadas marchas y contramarchas en los mercados, habida cuenta un hábitat de inestabilidad en la región euroasiática que provoca escenarios de presión en los precios: sobre todo en materias primas; destaca –simultáneamente- un ecosistema global de impulso alcista en la formación de precios leída desde la inflación.

Inflación que hace complejo estimar cuándo cerrará su ciclo al alza y converja hacia la normalización.

Momentos previos a la inestabilidad geopolítica entre Rusia y Ucrania, economistas y firmas gestoras de activos estimamos que la inflación convergerá hacia una trayectoria de moderación al cierre del primer semestre de este 2022.

Sin embargo, la probabilidad de un conflicto armado externo e interno en la frontera ruso ucraniana –con posibilidad de invasión a territorio de Ucrania por parte de las fuerzas rusas que ya iniciaron un despliegue masivo que abarca hasta la frontera de Bielorrusia- podría provocar una prolongación de esta guerra y con ello hacer complejo el diseño de esta normalización de la inflación del planeta.

“No hay certeza de un ataque, pero si colocas dos ejércitos –uno en la frontera con Ucrania de 100 mil soldados y otro en el borde con Bielorrusia de 30 mil efectivos- es porque deseas atacar; el costo logístico de trasladar tal contingente es alto como para haberlos sacado de día de campo”, advierte en reserva un experto en estrategia militar.

A corto plazo, el efecto en las economías regionales puede decantar en una extensión –más allá del sexto mes del año- del impacto de la inflación sobre los portafolios y activos subyacentes de los mercados de América Latina. La búsqueda –de momento- de coberturas se concentrará en activos refugios donde el dólar de los Estados Unidos, el oro, los Bonos del Tesoro, el euro pueden destacar. Desde la fuerza de la oferta, la disparidad en el hábitat geopolítico de la región la brinda una presión alcista desde el mercado global de materias primas destacando el oro, el cobre [alertas Perú y Chile], el maíz, la soja; no obstante ello puede verse presionado –una vez más- por un petróleo más dinámico y las restricciones energéticas en función al gas y los cuellos de botella en la cadena de suministros global. En corto, unos ganarán otros no tanto; todo estará en función a moverse a corto plazo y con pericia al interior de una volatilidad e inflación inevitables por una guerra –paradójicamente- “evitable”.

Escenarios truncos

En la lectura transversal se ubica, por ejemplo, la formación de precios de activos [en su mayor parte, de refugio] y materias primas claves para entender el momento del mercado; y en ello destaca el dólar de los Estados Unidos, el petróleo, el oro y determinadas posiciones en derivados como contratos por diferencia [CFD en inglés] y fondos cotizados en bolsa [ETF en inglés] colgados a los anteriores vehículos de inversión.

La marcha y contramarcha en el sistema de precios de los activos [sean o no subyacentes a portafolios] provoca pensar –en simultáneo- cuán vulnerable y expuesto está el mercado global y regional a bolsones de volatilidad por esta guerra; peor si el planeta sale de una recesión atípica post pandemia por la COVID 19.

Ir midiendo esta volatilidad en función a variables tan poco diversificables como negociaciones diplomáticas, movimientos de tropas, pactos bajo la mesa, provocaciones, artimañas, aparatos desinformadores de prensa [la mayoría rusos], etc. ata de una dificultad adicional.

Una muestra:

El fin de semana del 19 y 20 de febrero el presidente de Francia, Emmanuel Macron, logró calmar a los mercados cuando obtuvo una respuesta positiva del presidente de Rusia –Vladimir Putin- en función a que se pactó –con los respectivos bemoles en ambos lados- una reunión entre este y el presidente de los Estados Unidos Joseph “Joe” Biden. Sin embargo la calma duró poco: el lunes 21, el Kremlin reconocía –sin atender la soberanía de Ucrania y del derecho internacional y sorprendiendo a todos- a dos regiones secesionistas prorusas: Donetsk y Lugansk, en la frontera Ucrania Rusia como “repúblicas populares independientes”.

Como plato de fondo de esta espuria y forzada trama se sitúa toda la parafernalia rusa de propaganda: pasaportes a montones para “los nuevos rusos”, US$ 100 para cada ciudadano de las “repúblicas”, alertas de “genocidios” por parte del ejército ucraniano [cosa que podría ser cierta por desgracia] y escenas de crisis humanitarias bien sazonadas por los noticieros tributaros y financiados por el Kremlin.

Estas maniobras, retuercen toda posibilidad de mapear a los mercados y de dibujar estrategias y menos escenarios.

Las amenazas de sanciones –desde occidente- no se hacen esperar; de momento, Alemania vetó el gigantesco gasoducto Nord Stream 2 [NS2] cuyo costo fue de US$ 11 000 millones y demoró cinco años en construir esta red submarina en el Mar Báltico que acarrearía –a través de 1 300 kilómetros- gas desde los centros productivos euroasiáticos hasta Europa central.

“Con ello, Moscú pierde pues el NS2 le permitía al Kremlin contar con una herramienta de manipulación y control no solo en contra de Alemania, sino de Europa”, agrega el experto militar.

“Sin embargo, puede ser evidencia que los estrategas de Moscú –con Putin a la cabeza- están dispuestos a sacrificar ese ‘caballo’ con tal de tener una excusa del tipo ‘bandera blanca’ para atacar”, añade.

Del “general invierno” al “general inflación”

De momento el Sistema de la Reserva Federal [FED en inglés] está contemplando el fin del ciclo de flexibilidad monetaria para abrir espacios en torno a un endurecimiento igualmente monetario, y ello de cara a combatir el ecosistema inflacionario; sin embargo, el escenario base que observó una convergencia de la inflación en junio de este 2021 podría prolongarse por el enclave bélico y geopolítico Ucrania versus Rusia.

En medio un sistema de precios que se lee dispar pues los avances en la incertidumbre geopolítica presionan una inflación que se puede extender más allá del primer semestre de este año golpeando las expectativas de los agentes económicos –familias y empresas pequeñas, medianas y microempresas en el planeta- pero, en simultáneo, puede provocar un ciclo de precios sobre las materias primas que sea saludable para determinados países.

Entre ellos, como ejemplo, el Perú y Chile y su relación con el cobre.

Este entorno provoca que sean los activos refugio los vehículos de inversión que destaquen en el panorama de riesgo sistémico que provoca una conflictividad a lo largo de la larga frontera ucraniana, y a propósito del ecosistema amenazante desde Moscú y Kiev así como desde Washington y Bruselas.

Los activos refugio [por contrato o al contado] explican aquella horquilla de instrumentos de inversión que permiten –por sus características de liquidez, diversificación y profundidad de mercados- una determinada cobertura o protección  contra la inflación: el dólar de los Estados Unidos [USD], el euro [EUR], el índice dólar [DXY], el oro [AU/USD], entre otros subyacentes pueden confirmar esta malla protectora a propósito de un impulso alcista en precios.

El vínculo entre un CFD y ETF –por ejemplo- con el índice dólar y el oro, respectivamente puede decantar en mayores espacios de negociación dentro de los mercados actuales habida cuenta el entorno hostil entre el Kremlin y la Casa Blanca.

América Latina

La inflación –desde el 2021- en la región es importada y por choque de oferta; y aunque el escenario base de muchos economistas y firmas gestoras en América Latina observaba [estimando] una trayectoria de convergencia hacia el final de junio de este 2022, actualmente –la crisis en Europa del Este- puede modificar esta expectativa.

A corto plazo, el efecto en las economías regionales puede decantar en una extensión –más allá del sexto mes del año- del impacto de la inflación sobre los portafolios y activos subyacentes de los mercados de América Latina.

La búsqueda –de momento- de coberturas se concentrará en activos refugios donde el dólar de los Estados Unidos, el oro, los Bonos del Tesoro, el euro pueden destacar.

Desde la fuerza de la oferta, la disparidad en el hábitat geopolítico de la región la brinda una presión alcista desde el mercado global de materias primas destacando el oro, el cobre [alertas Perú y Chile], el maíz, la soja; no obstante ello puede verse presionado –una vez más- por un petróleo más dinámico y las restricciones energéticas en función al gas y los cuellos de botella en la cadena de suministros global.

En corto, unos ganarán otros no tanto; todo estará en función a moverse a corto plazo y con pericia al interior de una volatilidad e inflación inevitables por una guerra –paradójicamente- “evitable”.

FIN

Sobre el autor o autora

Eduardo Recoba
Eduardo Recoba Martínez es economista y periodista. Tiene columnas en LaMula, Radio Nacional y Radio Marañón. Es articulista invitado en Revista Ideele. Es corresponsal para Latinoamérica en iForex financial news. Fue consultor y docente.

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