La escuela que vendrá

“El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer

Jorge Luis Borges

Escrito por Revista Ideele N°302. Febrero – Marzo 2022

Ahora que estamos en el umbral del regreso a clases presenciales y semipresenciales en la educación básica peruana es necesario reflexionar sobre las prioridades que se deben establecer. Volver a la escuela significa la construcción de nuevos modos de organizarnos, de relacionarnos y de vivenciar la experiencia educativa. La adaptación a nuevos hábitos, mantenernos seguros dentro de los espacios escolares, el mejoramiento de la infraestructura, los contenidos, los aprendizajes, los y las docentes/estudiantes, las estrategias, las familias, el currículo, son entre los tantos aspectos en qué deberíamos ocuparnos para llevar el proceso de manera adecuada; sin olvidar los problemas estructurales que nos atraviesan referidos a la reducción de brechas.

La pandemia cambió nuestra vida. Marca un antes y un después. Si bien es cierto que el teletrabajo y la adaptación a las nuevas tecnologías han sido una oportunidad, no resuelve el problema de la escuela. Ni tampoco en el docente debe recaer toda la responsabilidad tanto de éxito como de fracaso de la educación, como a veces se pretende ver, sin considerar la confluencia de diversos factores. La educación virtual no es solamente usar herramientas digitales, es un cambio epistemológico, es una lógica distinta. Para el Perú es y será un desafío la recuperación y calidad de los aprendizajes. Estamos en presencia de nuevos niños y niñas. No son los estudiantes que estábamos acostumbrados. Muchos afectados por el encierro, dificultades económicas, emocionales, pérdidas de seres queridos, hogares de violencia, abandono o algunos sobreprotegidos y, en muchos casos que han usado los mismos recursos tecnológicos como “el chupetín emocional” durante todo este tiempo. Necesitamos un ejercicio hermenéutico urgente. Comprender quienes son los estudiantes de la escuela qué vendrá. Serán niños y niñas con una gran necesidad de afecto y empatía, más que cualquier contenido teórico. Los niños y niñas quieren divertirse, jugar y tener amigos.  Cada nivel tiene sus propias complejidades ¿qué vendrá ahora? ¿Qué escuela vendrá?

Una de las lecciones que nos ha dado la pandemia ha sido justamente en darnos cuenta que el docente es un sujeto clave en el escenario educativo. La familia fue fundamental en el confinamiento, sin embargo, no todos los hogares tuvieron las herramientas necesarias para dar el acompañamiento adecuado a los niños y niñas; resulta claro el rol del educador y la necesidad de su bienestar. Cuando empezó todo esto, no se hizo una evaluación previa para determinar hasta qué punto era viable o cómo enfrentaría el teletrabajo. Tomando en cuenta que, no adaptarse significaba un dilema; miedo de morir o perder el trabajo. Visto así, muy poco se ha profundizado sobre la vida personal de los y las docentes en este contexto.

Cabe señalar que Minedu en septiembre (2021) en el marco del Plan Nacional de Emergencia del sistema Educativo Peruano ha establecido 6 ejes para el retorno a la presencialidad como: la recuperación y consolidación de aprendizajes de los estudiantes de básica, y el desarrollo profesional docente, entre otros. Queremos con ello significar que, si bien es cierto se tiene estas líneas trazadas y son prioritarias, es importante evaluar las experiencias de otros países y el uso de instrumentos de recojo de datos, así como de soluciones digitales para poder ser más estratégicos, ya que el retorno a las aulas presenciales despierta temores, mientras que otros consideran urgente y necesario, encontrando un espacio de esperanza para los niños y niñas. Hago referencia a la necesidad de recoger datos y transformarlos en información y esta información en conocimiento para las decisiones políticas. De ahí, considerar como prioridad las políticas de modernización de la gestión pública en el Perú (2021) donde este documento establece con claridad la necesidad de tableros de indicadores cuantitativos y cualitativos para monitorear y tomar decisiones con pertinencia, además del uso de datos de acceso abierto.

En este texto me centro en algunas prioridades anhelando que no sea solo retórica. Me surge la interrogante (más vigente que nunca) planteada en el Currículo Nacional de Educación Básica (2017), en el Perú ¿a qué educación aspiran los peruanos para enfrentar los desafíos del presente siglo?

La escuela como un lugar seguro y de convivencia

La escuela, pese a las críticas posibles, ha demostrado ser el espacio ideal de atención y aprendizaje donde los niños y niñas encuentran un escenario por y para ellos. Con la pandemia muchos niños migraron a la escuela pública y otros no pudieron continuar por diversos factores (Caretas Nacional, 2021). En ese sentido, es necesario pensar la escuela como ese lugar de encuentro de todos y todas, protegerla y cuidar aquello que puede alcanzar a las mayorías y a la gran diversidad multicultural y bilingüe del Perú. El deterioro de la escuela pública representa la tensión entre intereses que desvirtúan el sentido pedagógico para generar cada vez más obstáculos a ese horizonte de la ciudadanía plena que plantea el proyecto educativo nacional 2036, y que va en concordancia al objetivo de desarrollo sostenible 4 (ODS).

La escuela que vendrá necesita fortalecer la relación con las familias como vínculo primigenio fundamental que da solidez a la formación para la vida. Los niños y niñas no quieren jefes, quieren a sus padres y docentes de acompañantes, y así trabajar en equipo. Los contenidos, el currículo, el tiempo dedicado a cada curso, la docencia, las estrategias de interacción necesitan repensarse. La escuela que vendrá exige una transformación educativa en cuanto a lo que queremos y necesitamos. Ya los contenidos no se pueden desarrollar en el mismo tiempo. Los niños y niñas necesitan actividades ligadas a la cotidianidad, a la actividad física y a la socialización. La escuela que vendrá necesitará de menos tareas escolares y más experiencias de aprendizaje para la vida. Los niños y niñas quieren descubrir, retos y sorpresas. Esta es una oportunidad de cambio para pensar en actividades no necesariamente en el aula y mirar nuevamente a los pilares de la educación: aprender a conocer, hacer, ser y convivir, que parece se han desdibujado en el camino.

Es importante mencionar que, si bien es cierto con la COVID-19 aumentaron las brechas en el desarrollo de aprendizaje de los y las estudiantes en torno a los niveles esperados en su grado y ciclo, según el BID (2020) “tras el paso de cierre de las escuelas la proporción de estudiantes por debajo del nivel mínimo de rendimiento en la prueba PISA podría aumentar en por lo menos 22 puntos porcentuales”, lo que se traduce en una gran necesidad de nivelar y consolidad los aprendizajes de nuestros niños y niñas. Es innegable que durante todo este tiempo no han sido tabula rasa, han aprendido otros saberes que la escuela necesitará explorarlos, sistematizarlos como punto de partida en el retorno a la presencialidad, donde el dialogo sea la estrategia fundamental (Berlanga et al., 2020).

Trabajo y bienestar docente. “Un buen maestro cambia tu vida”

Una de las lecciones que nos ha dado la pandemia ha sido justamente en darnos cuenta que el docente es un sujeto clave en el escenario educativo. La familia fue fundamental en el confinamiento, sin embargo, no todos los hogares tuvieron las herramientas necesarias para dar el acompañamiento adecuado a los niños y niñas; resulta claro el rol del educador y la necesidad de su bienestar. Cuando empezó todo esto, no se hizo una evaluación previa para determinar hasta qué punto era viable o cómo enfrentaría el teletrabajo. Tomando en cuenta que, no adaptarse significaba un dilema; miedo de morir o perder el trabajo. Visto así, muy poco se ha profundizado sobre la vida personal de los y las docentes en este contexto. Diversos estudios (Miranda y Bazan, 2021; Miranda et al., 2021; Quispe y García, 2020; Ramos et al., 2020) han abordado los principales estresores, dificultades y limitaciones que han tenido para desarrollar sus clases, pero, poco se ha explorado en lo cualitativo: comprender el fenómeno desde las propias vivencias es fundamental. Sin olvidar a los docentes en las zonas rurales quienes viven realidades diversas y generaron otras prácticas educativas que son interesantes visibilizar como punto de partida del retorno a la presencialidad.

Los docentes cambiaron sus vidas y ahora con el retorno al aula será necesario no solo pensar en el bienestar de estudiantes sino en el del docente. Asimismo, en los factores inexplorados del desempeño profesional como las condiciones de trabajo y de salud. Al pensar en el bienestar docente siempre se hace desde una perspectiva psicológica, la autorregulación de sus emociones y en la necesidad de gestión de las mismas, pero eso no abarca al ser humano. Mientras se siga viendo la docencia como un apostolado, como algo solo de vocación y no como un trabajo, entonces se seguirá pensando en alternativas idealistas. Se requiere con prioridad explorar la salud mental de los docentes, los procesos que ahora atraviesan, sus incertidumbres y cómo fortalecer sus competencias. También es necesario mirar con detenimiento las condiciones de bioseguridad en la que estarán ahora y por ultimo y no menos importante pensar la docencia desde una perspectiva de género, ya que tradicionalmente las mujeres están asociadas a trabajos del cuidado del hogar y de los hijos, ahora con el retorno a las aulas los niños necesitaran el acompañamiento de sus familias y si éstas son las docentes ¿cómo será? Es un tema para pensar.  

Cabe considerar que, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], (2019), Perú desde el 2011 no reporta medición del uso del tiempo, y otros países de la región si lo hacen; siendo prioridad en un contexto de pandemia para conocer cómo están distribuyendo las actividades las personas y tener datos claros sobre el trabajo remunerado, no remunerado (como el doméstico) y personales, ya que se tiene una visión general del bienestar de la población, pudiendo segmentar a la población docente para el análisis de la división sexual del trabajo y las desigualdades de género que en los últimos estudios realizados por el Comité Regional de la IEAL y la Red Latinoamericana de Estudios sobre Trabajo Docente (Oliveira et al., 2021) demuestran tal desigualdad.

En suma, es prioridad manejar datos concretos del nivel de aprendizaje de los niños y niñas conforme a su grado y ciclo, medir el uso del tiempo de la población, repensar la escuela y la educación pública, el bienestar de los y las docentes con miras a proporcionar una atmósfera adecuada a los niños y niñas hacia esa “ciudadanía plena” plasmada en el PEN. Caminamos hacia nuevos horizontes y no sabemos con exactitud qué ocurrirá. Lo cierto es que estamos viviendo el cambio y por lo tanto la transformación hacia algo distinto. Es la oportunidad de hacer posible la escuela que queremos, sin dejar de cuestionarnos: si los estudiantes serán distintos, ¿cuál será el docente que merecerán? ¿Cuál es la educación que estará a la altura de las circunstancias? Menos retórica y más acción, porque en las acciones evidenciamos las prioridades.

Referencias

Berlanga, C, Morduchowicz A, Scasso, M. V. A. (2020). Reabrir las escuelas en América Latina y el Caribe. Claves, desafíos y dilemas para planificar el retorno seguro a las clases presenciales.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), E. (2019). Las mediciones de uso del tiempo en América Latina y el Caribe.

Minedu. (2021). Plan Nacional de Emergencia del Sistema Educativo Peruano. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/2209231/Plan de Emergencia del Sistema Educativo Peruano.pdf

Miranda, R. y Bazan, C. (20211). Efectos de la pandemia de la COVID-19 en el bienestar de docentes de escuales rurales multigrado. GRADE, 22.

Miranda, R., Bazán César, & Nureña, C. (2021). Bienestar docente e impacto de la pandemia de COVID-19 en escuelas rurales multigrado. 1–78. grade.org.pe/creer/archivos/bienestar-docente_VF.pdf

Oliveira, D. A. y Clementino, A. M. (2021). Trabajo docente en tiempos de pandemia en América Latina: análisis comparado. (I. Estrado (ed.)).

Quispe, F., y García, G. (2020). Impacto psicológico del covid-19 en la docencia de la Educación Básica Regular [Psychological impact of covid-19 in the teaching of Regular Basic Education]. Revista de Investigación Científica y Tecnológica Alpha Centauri, 3041, 13. https://n9.cl/wjp8r

Ramos, V., García, H., Olea, C., Lobos, K., y Fabiola, S. (2020). Percepción docente al trabajo pedagógico durante COVID-19. CienciAmérica, 9(2), 1–20.

Preocupante deserción estudiantil de colegios privados en plena pandemia—Caretas Nacional. (2021, marzo 13). Caretas. https://caretas.pe/nacional/preocupante-desercion-estudiantil-de-colegios-privados-en-plena-pandemia/

Sobre el autor o autora

Yizza Delgado-Devita
Doctora en educación. Profesora de la facultad de educación UNMSM, PUCP y de la escuela de posgrado USIL.

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