Las otras hijas de Eva: una aproximación a la prostitución y trata de personas en el Perú

Escrito por Revista Ideele N°304. Junio – Julio 2022

“La prostitución no puede ser suprimida por ninguna medida violenta, cualquiera que esta sea, que con todo ensayo en tal sentido solo se ha logrado empeorar el mal, y que hay por lo tanto necesidad de acordarle cierta tolerancia, vijilada por la autoridad respectiva, y apropiada á las condiciones de la localidad y demás circunstancias”.

Reglamento de prostitución, Honorable Concejo Provincial de Lima, 1878

    Un año antes de la guerra con Chile, el inspector de higiene de la municipalidad de Lima, el Dr. José Cobián, pone en conocimiento al Consejo Provincial de Lima, el proyecto de reglamento de prostitución, justificando que las autoridades de los países cultos, tanto los moralistas como higienistas deben procurar trabajar para ponerse de acuerdo y resolver el problema de la prostitución, aunque algunos estén en función de su extinción, al menos deben considerar su disminución. Como podemos observar, el interés y debate en Lima sobre este problema social no es reciente, sino desde hace dos siglos atrás. Para evitar ambigüedades respecto al termino, entendemos como prostitución, según la definición de la RAE, [1]actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero

      Recientemente, en el mes de febrero, un reportaje publicado por Panamericana Televisión, titulado “Prostitución, proxenetismo mafias y semi esclavitud buscan enquistarse en Lima”[2] donde se muestra parte del problema que nos aqueja e indicando que: “…eran calles tranquilas las de Lima” y de la procedencia de estas mujeres se expresa que en su mayoría son venezolanas, aunque también sabemos que hay ecuatorianas, colombianas y peruanas. A raíz de la Covid-19, muchos problemas se acentuaron, se intensificaron, pues el cierre de establecimientos aunado al impacto económico obligó a estas mujeres a salir a la calle. Asimismo, los métodos de investigación tienen nuevas perspectivas, como es el caso, de las etnografías virtuales o digitales, que nos permiten estudiar la forma como las personas interactúan en el mundo digital y permite comprender y analizar las tendencias y lo que piensa la gente y la razón de sus comportamientos en su dinámica social. Sin caer en la profundidad de una etnografía digital, al revisar las reacciones y comentarios de las personas opinando sobre este fenómeno, podemos dar cuenta de una gran variedad de perspectivas.  Muy a la ligera asumimos que, cuando una mujer ejerce la prostitución lo hace porque “le nace”, tiene una propensión natural “a ser así”, o las mujeres de un determinado lugar “son así”, simplemente son mujeres “fáciles”, evidenciando que está asociada a la suciedad, inmoralidad y viene “marcada de nacimiento”, no conforme con eso, también la nacionalidad acompaña a la “marca”; de ser cierto esto, estaríamos partiendo de la existencia de dos tipos de mujeres, las que nacen “siendo así” y las que no “las decentes”. También se consigue otro tipo de comentarios peyorativos como: “a ellas lo que les gusta es el dinero fácil y punto”, “lo hacen por voluntad, le gusta la vida fácil”, nadie obliga a nadie, “se metieron en eso porque les gusta lo fácil”, y nunca falta la historia de alguna vecina, prima o pariente lejana donde: “fulanita era muy pobre y nunca quiso meterse en la prostitución, la luchó, mientras que estas mujeres encuentran el camino fácil”. En todo caso, conseguimos la palabra “fácil” asociada a este mundo, sin medir las consecuencias de tales percepciones, pues, el tema “prostitución” genera acalorados debates, manteniendo ásperas confrontaciones entre posiciones como el abolicionismo y el reglamentarismo que hablaré más adelante y que son de larga data.

      Así también, se hace importante considerar que abordar el tema de las prostituciones implica interseccionalidades como estrato social, migración, género, color, entre otros, sin pretender tapar el sol con un dedo, y sin ingenuidades, ya que, tras esto, hay pobreza, exclusión, violencia, delitos de trata de personas, explotación sexual,  mafias, pues las personas más vulnerables son víctimas de este flagelo (migrante, en situación irregular y pobre)  y no se trata solamente de voluntades o de “yo decido porque soy libre”.

       En 2020, se publicó un reportaje en El Universal, con una serie de relatos de mujeres dedicadas a la prostitución titulado “Las trabajadoras sexuales tenemos siempre un pie en una tumba, en un hospital o en una cárcel[3] haciendo referencia a que la vida en ese mundo es no es nada fácil como se cree, si bien es cierto, estas mujeres ganan dinero, la realidad es que sufren violencia, oprobio, discriminación, problemas de salud y trato como mercancías, quedando la mayoría de las ganancias a sus proxenetas; generando una diversidad de prostituciones, no se le llama como única, pues hay muchas maneras de ejercer la prostitución y muchos los factores que conllevan a la mujer a acceder a este mundo. En el libro de la periodista Villar titulado “Nadie avisa a una puta” [4], a través de siete relatos de prostitutas, se propone a no mirar a estas mujeres ni como víctimas ni libres, solo como prostitutas diversas. Para evitar caer es sesgos cognitivos se sugiere no centrarnos únicamente en casos particulares o de forma aislada como algo coyuntural, y darnos cuenta de forma sistémica del problema, siendo un fenómeno sociohistórico, complejo, delicado y de muchos años que, requiere soluciones en materia de política pública y por lo tanto es de interés nacional.

      El presente texto es un desafío, abarcar un problema complejo en pocas líneas no es sencillo, sin embargo, me propongo a organizar algunas ideas clave para reflexionar partiendo de interrogantes: ¿Qué es lo que nos molesta, incomoda, inquieta de la prostitución en sí? El recorrido de las mujeres por las calles y que sean visibles, generando una especie de contaminación moral, si no las pudiésemos ver, ¿nos interesaría el tema para buscar soluciones?, ¿se trata de un tema solamente ético/moral?, o es la amenaza para la salud y el orden público, al saber que se trata de mafias de proxenetas (locales y/o extranjeros), además, venden drogas y generan otra serie de delitos volviendo las calles peligrosas, así como también sabemos que para operar requieren de una red de cómplices ¿será necesario enfocarnos en los proxenetas? Distintas manifestaciones de vecinos cercanos a estas calles[5] piden a las autoridades competentes que se ocupen y cierren los burdeles y hostales clandestinos y detengan a los que lideran a estas bandas y sancionen a los parroquianos. Para poder ir solventando, se debería implementar alternativas de trabajo distintas para estas mujeres o seguir ejemplos como en Canadá donde se legalizó la prostitución, pero se penaliza a los usuarios. O quizá, sea la preocupación ¿la mercantilización de los cuerpos de las mujeres? y estemos formando a nuestros jóvenes en la idea de acceder al cuerpo de una mujer aprovechándose que sea de escasos recursos, migrante en situación irregular o en condición vulnerable, ya que ellas no podrían negarse porque necesita el dinero. Interesarse en alguna de estas interrogantes — de forma consciente o no— es tener una postura que abordaremos desde lo teórico.

Una mirada histórica  

La percepción sobre mujeres prostitutas ha estado asociada a la perturbación del orden, a la suciedad, inmundicia, al pecado y la inmoralidad. Hay diversos estudios con fuentes históricas de siglos pasados que lo han visibilizado. Por ejemplo, la prostitución era abordada por las autoridades coloniales y religiosas a través de la creación de “casas de reclusión”, donde se encerraban a las prostitutas y eran sometidas a castigos corporales. [6]

Por ejemplo, y a propósito del bicentenario, en pleno contexto de guerra civil entre Riva Agüero, el congreso y Bolívar, una misiva del 3 de agosto de 1823 del Capitán patriota Joaquín Dabouza, al gobernador Jacinto del Risco escrita en Huánuco indica:

“no es la primera vez que se tumultúan los Huanuqueños (…) El principal origen de todas las desavenencias entre la tropa y paisanos es, que estando lleno este lugar de mujeres corrompidas, resulta que estas se comprometen con tres o cuatro soldados, con otros tantos paisanos (…)  los espíritus inquietos, perturbadores del orden (…) Quítense las huaraperias: destiérrense esas mujeres polillas e inquietadoras del orden como sucede en todo país culto, y cesaran estas competencias”

       Se puede observar, las asociaciones que hacen con las mujeres, que en esta oportunidad son llamadas “polillas” pero también han sido llamadas mariposas, damas de compañía, corrompidas, mujeres de la mala vida, mujeres alegres, indecentes, viciosas, descaradas, impuras, promiscuas, salvajes, y unos más contemporáneos “chicas malas” y a los burdeles: “infernillos” “cuevas de horror”, entre otros. Las expresiones comúnmente usadas para señalar a las mujeres dedicadas a la prostitución son recursos retóricos que sirven para degradar a las personas. El lenguaje está estrechamente ligado al pensamiento, de ahí que, influye en nuestro accionar personal y social, siendo un indicador de lo que pensamos y establecemos a nivel axiológico.

      Resulta lógico que Lima, como muchos otros lugares fue influenciada a finales del siglo XVIII por el discurso higienista y el disciplinamiento de la naturaleza femenina a través de hombres médicos y abogados; producto del discurso modernizador de la ilustración y las reformas borbónicas. Se apeló a argumentos científicos para comprender lo femenino y lo masculino, lo higiénico y lo no, lo decente de lo indecente, en otras palabras, este discurso sirvió de mecanismo de control social para reformar y poder emprender las aspiraciones de los ilustrados en lo social, cultural y moral[7]. Estos hombres incursionaron en lo individual, en lo íntimo de las mujeres, sabían que, al controlarlas, tenían garantizado modelar a la sociedad que se aspiraba. Rosas (2019) indica que, los periódicos y en los textos de la época se abordó el tema del pudor, el recato femenino, la belleza, la vestimenta, el matrimonio, la fidelidad conyugal; así también, preceptos de higiene y salud que debían seguir las mujeres. Según Drinot (2022), los médicos y abogados consideraban la reglamentarismo como solución para abordar la amenaza al orden, la moral y la salud publica asociada a la prostitución. El siglo XIX en Lima, fue un intento por salvaguardar a los hombres, esposas e hijos, de la poca higiene de las prostitutas o propagación de enfermedades de tipo sexual, de ahí la necesidad, de apartarlas y reglamentarlas. Es importante rescatar que, también hubo debates entre abolicionistas y reglamentaristas, por ejemplo. En Memorias del prefecto del departamento de Lima Coronel Pedro Muñiz 1893 (citado por Drinot, 2022) señala algunos argumentos críticos de Galvez a la propuesta reglamentarista de Muñíz “sugirió que los hombres que compraban sexo no eran victimas inocentes de sus impulsos sexuales; eran cómplices y tan pervertidos como las mujeres a las que explotaban[8].

Para el año 1980 a Pedro Dávalos y Lisson se le encargó un proyecto para reglamentar la prostitución en Lima y la postura que mantenía es la siguiente, cito:

Cuando una prostituta esta contaminada, es necesario separarla para que no infecte a los clientes, pero, repetimos ¿es que la enfermedad ha brotado en esa mujer? ¿ella no ha sido contaminada por un hombre, para el cual no hubo restricción, ni vigilancia, ni reclusión? ¿antes de que esa mujer pueda hacer victimas de su enfermedad a los hombres, no lo ha sido ella también? Y ella tanto o más que los hombres que la buscan y la pagan, no es también un ser humano digno de protección, de defensa, de auxilio, ¿quizás de redención? Si el hombre debe ser protegido contra la adquisición de la enfermedad ¿por qué no han de ser esas pobres caídas, victimas primero moralmente de la miseria, de los errores de la organización social del presente, victimas después de las enfermedades? [9]

Así, también, expresaba su postura frente al abolicionismo radical e indicaba “La prostitución es un accidente natural, innato a la condición humana. Su origen se remonta a las primeras edades de la especie, y su historia pone en evidencia el fracaso de todas las legislaciones que han intentado extirparla […]” [10] Aunque el Perú no implementó el reglamentarismo sino hasta principios del siglo XX, hubo toda una configuración geográfica de las zonas donde las mujeres podían ejercer la prostitución, de manera que, los hombres podían seguir satisfaciendo sus necesidades sexuales, pero de manera más regulada y con acceso de varones de distintas condiciones económicas. Del mismo modo, para el contexto de la segunda Guerra Mundial, llegaron prostitutas extranjeras a Lima, aunque ya había anteriormente, solo que en el siglo XX se hicieron aún más visibles para las autoridades y en 1920 el prefecto de Lima solicitó el registro de ellas junto a sus proxenetas en cada distrito [11] para tener control y ya por fin el reglamentarismo ser una política por parte de las autoridades.

Abolicionismo Vs. Reglamentarismo, ¿qué convendría al Perú?

 El fenómeno sociohistórico de la prostitución nos obliga al debate teórico para sentar una posición: abolicionismo frente al reglamentarismo. El modelo abolicionista, también llamado modelo sueco, quita el foco en el ejercicio de la prostitución en sí misma y se centra en la demanda (cliente, putero, putañero o parroquiano), también responsabiliza al proxenetismo, ofreciendo a estas mujeres en situación vulnerable alternativas distintas para su supervivencia, mientras que el reglamentarismo plantea la regulación de este negocio, incluir lugares en las periferias de las ciudades donde la prostitución se pueda ejercer libremente, mientras se cumpla con ciertos parámetros de salud y lo correspondiente al marco legal, por ejemplo, que las mujeres se reconozcan como trabajadoras, por lo tanto, paguen impuestos.

     Uno de los argumentos del abolicionismo es que no hay distinción entre prostitución y trata de personas, por lo tanto, conlleva a la explotación sexual, asume esta actividad como un continuum, como dos caras de la misma moneda, pues, al aceptar el negocio regulado se acepta que el cuerpo de la mujer es una mercancía, donde se puede acceder con dinero las veces que se quiera y donde el hombre no puede regular sus impulsos sexuales, reforzando que, para desfogarse, requiere de estos espacios naturalmente. Aquí es donde surge: ¡soy una mujer libre y hago con mi cuerpo lo que deseo! Esto aparentemente se ve como libertad de elegir y decidir sobre el cuerpo y ofrecerlo como servicio, el tema es que no es casualidad que la mayoría de las mujeres que son sometidas a la explotación sexual son migrantes en situación irregular (documentos) o en condiciones de pobreza- pobreza extrema, así lo indica el Informe Global de trata de personas de la UNODC (United Nations Office on Drugs and Crime) [12] donde el 72% de las victimas que sufren trata en todo el mundo son de género femenino, el 49% mujeres adultas y el 23% son niñas, representando un incremento respecto al informe del año 2016.  En muchos casos obligadas a trabajar para mantener al proxeneta, ni siquiera tienen acceso del dinero del servicio que ofrece, si no que es arrebatado y de oponerse pueden terminar muertas. Entonces, actualmente en Lima hay mujeres que pueden estar practicando la prostitución de forma independiente, pero las mafias organizadas se han extendido tanto que, pensar esta actividad sin ellos resulta casi imposible, por el cobro de los cupos para poder dejarlas trabajar.[13]

Hay un testimonio ofrecido por Delia Escudilla [14], mujer que fue prostituta y sentía que ella era independiente y libre de ejercer la prostitución, no tenía proxeneta y digamos que estamos en presencia de “trabajo sexual autónomo”, el cuerpo me pertenece, pero al momento de tranzar con el putero y éste efectuaba el pago, en palabras de ella “…ya el cuerpo no me pertenecía, mis decisiones no me pertenecían, si no a él, por el dinero, en una oportunidad, un hombre que acababa de salir de la cárcel me pagó por el servicio y cuando lo fui a realizar, sus partes íntimas tenían escoriaciones, mal olor, etc., me negué y él me tomó del brazo y me dijo, de aquí no te mueves porque ya te pagué  y no le quedó otra opción, pues sentía que su vida corría peligro al ser un hombre violento”, así como el caso de Delia, dichas mujeres están sometidos a cualquier tipo de violencia, maltrato, enfermedades y expuestas a morir en manos de estas personas o de los proxenetas.

     Otros casos, donde mujeres han sido asesinadas cuando se negaron al pago de los cupos de los proxenetas en las calles de Lima, así lo refiere Diario El comercio en la noticia en febrero de 2022 “Asesinato a trabajadoras sexuales: ¿Qué hay detrás de la violencia y la mafia de cobro de cupos?[15] o en el reportaje titulado “Cercado de Lima: Mafias atentan contra trabajadoras sexuales si no pagan cupos”[16] la presidenta de la Asociación de Trabajadoras Sexuales del Perú, Ángela Villón, reveló que no tienen ningún respaldo por parte de los efectivos policiales, también indica en sus declaraciones

“…las amenazan si no pagan, las cortan con cúter en las piernas, le tiran balas, las golpean, le cortan el cabello, entre otras cosas”  asimismo manifiesta que: “las prostitutas no somos criminales, no estamos impedidas de hacer lo que la ley no nos prohíbe, no es delito la prostitución, dejemos de estar criminalizando a las trabajadoras sexuales y dejemos de ser indolentes ante nuestra situación, no estamos solamente expuestas a mafias de proxenetas del país, sino a mafias enquistadas en las organizaciones del Estado y a mafias extranjeras, donde eso si es delito la trata de personas”. 

La postura de Angela Villon es el reglamentarismo, considera que estos proxenetas se pueden volver empresarios formales del negocio del sexo y evitar la clandestinidad y la vulneración a sus derechos como trabajadoras sexuales y esto aportaría a las arcas del Estado. Al aceptar esta postura, como mecanismo de solución, reafirmamos que la práctica de la prostitución donde se estigmatiza a la mujer y es ella la que se expone a la muerte, a enfermedades y la tratan como mercancía, no se trata de un negocio de ellas, es un negocio de hombres.

     Cada postura plantea argumentos interesantes y a la vez se ve reflejado en los comentarios que ofrecen usuarios del reportaje sobre el proxenetismo en Lima, por ejemplo, encontramos:

Alex Sani: Si hay prostitución es porque hay consumidor, así como la droga de nada vale detener al micro traficante y no al consumidor. Ambos son culpables. Por eso el estado debe crear zonas para ellas y así evitar el cobro de piso de las proxenetas”

Felix Castillo: “Hablen del cliente de ellas, si no hubiesen estos malogrados, no hubiera este gran mercado de prostitutas. No hay conciencia, se exponen a enfermedades venéreas y las pasas a sus esposas etc. El cliente es parte de la prostitución”

Morena de Fuego: “¿Quieren que se acabe todo esto? Pues denles derechos, hagan una zona rosa, y verán como ellas también pueden trabajar de manera organizada y legal, pongalas a pagar impuestos, no sean tan doble moral. Y no, no todas están obligadas ni secuestradas, muchas son independientes y ese es su trabajo y punto”.

Pedro David: “Tienen que haber ya en estos tiempos un sitio rosa, en protección y formalización de las trabajadoras como lo hacen los países desarrollados y no darle la espalda a una realidad socio sexual, ni juzgarlas ya es hora que en ese aspecto se avance para el bien de todos en nuestro Perú y las mafias desaparezcan para que ellas lleven un control sano de sus respectivas labores”.

Isaias Ramirez: “Que el congreso debata una ley para que en las grandes ciudades se construyan zonas rosa y tengan protección social, derechos a la salud, de descanso, vacaciones y jubilación. Además los locales paguen a la SUNAT los impuestos respectivos, de esta manera se terminaría con el abuso de los proxenetas, vividores de estas personas vulnerables por falta de oportunidades.

Observamos que dichos usuarios que vieron el reportaje están en favor del reglamentarismo, mientras que otros están en favor del abolicionismo, donde consideran que en el ejercicio de la prostitución no solo interviene prostitutas, sino los proxenetas y los parroquianos o puteros:

EL 35: “Leyes de urgencias.  Prohibir totalmente la prostitución callejera y redadas constantes a los parroquianos”.

Fredy 99: “Los culpables los parroquianos, esto sigue porque hay demanda de ellos”.

Lisia hoja: “…la policía debe capturar a los cabecillas, y a la cárcel por lo menos 20 años sin goce haber”.

Juan Carlos Fernández: “Captura, fichaje y expulsión……tan difícil es?? Trabajo de inteligencia para capturar a los proxenetas sancionarlos y expulsarlos.

Sergio Acaro Bendezu: “Por culpa de los gobiernos se a originado todo esta delincuencia y criminalidad al total desmadre, todo esto se debe prohibir y ser duros en esto.

Como hemos visto, existen diversas formas de actuación para intervenir como políticas públicas, y siempre serán interesantes analizar pues nos ayuda a interpretar y/o entender el fenómeno del cuerpo, la sexualidad y la decisión de la mujer de ejercer la prostitución. Se puede sintetizar de la siguiente manera en el siguiente cuadro:

Teorías contemporáneas que abordan el fenómeno de la prostitución

Representación del trabajo sexualPolíticas públicas de intervención
El cuerpo, fuente de producción. Visto de esta forma, el sexo como negocio y como salario.Laboralistas-reglamentaristas
El cuerpo como fuente del delito. Visto de esta forma, el sexo es pecado, es delito. Genera inmoralidad.  Prohibicionistas – Discursos de orden ético-moral.
El cuerpo como víctima. Visto así, el sexo como forma de esclavizar, es una mercancía y atenta contra la dignidad humana.Abolicionistas

Adaptado de Villa [17]

 Inevitablemente, me surge la interrogante: ¿cuál será la que resuelva el problema en el Perú? Porque el fenómeno que estamos vivenciando en las calles de Lima merece una intervención respecto a políticas publicas y una especial atención a nivel nacional, ¡urgente!

Prostitución, trata de personas, explotación sexual ¿La esclavitud del siglo XXI?

Hay varios hechos dentro de la sociedad que pueden quedar interconectados y configurar la comisión de varios delitos en perjuicio de niñas, adolescentes o mujeres adultas: es el tráfico ilícito de personas junto a la trata de personas con fines de prostitución y explotación sexual.

Para dilucidar, entender y comprender la magnitud de estos hechos, es necesario leer en las fuentes del derecho internacional con fundamento en los derechos humanos, y examinar las reglas que norman sobre la delincuencia organizada internacional, y reconocer otros marcos jurídicos, que sirven de orientación para la creación —en los distintos países del mundo— de leyes nacionales de protección en relación con los protocolos de las Naciones Unidas para la defensa y atención de las víctimas de la trata de personas (la prostitución y la explotación sexual).

La trata de personas y el tráfico ilícito de personas son dos delitos diferentes, el primero deja a la persona víctima en situación de sometimiento en manos de la organización criminal, mientras que el delito de tráfico ilícito de personas, que comienza en un país de origen se termina cuando la víctima, al cruzar las fronteras, llega a su destino previsto en otro país sin quedar sometida a la organización criminal.

Se puede producir, aunque no es indispensable, una situación concomitante de varios delitos, que se cometen al mismo tiempo, y por esa razón tienden a confundirse, son la Trata de Personas que, en algunos casos, utiliza las vías de otro delito como lo es el Tráfico Ilícito de Personas.

El artículo 3 (a), del Protocolo contra el Tráfico ilícito de Migrantes por Tierra, Mar y Aire, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, establece que: “Por “tráfico ilícito de migrantes” se entenderá la facilitación de la entrada ilegal de una persona en un Estado Parte del cual dicha persona no sea nacional o residente permanente con el fin de obtener, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material”. [18]

Pero, este delito de tráfico ilícito de personas, por sí solo, no configura el delito de Trata de Personas. En el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en su artículo 3 (a), establece que: “Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos…” [19]

En principio, a diferencia de la trata de personas, el tráfico ilícito de personas puede ser consentido. Las mujeres (niñas, adolescentes o adultas) le cancelan una cantidad de dinero a la organización criminal para que las saquen del país de origen, cuando huyen de una dictadura, el hambre, la violencia interna, un conflicto bélico, y esperan tener un destino diferente y mejorar sus condiciones de vida en el país de destino. Esta es una situación sumamente peligrosa.

El tráfico ilícito de personas —contratar a personas (ilegales) para transitar de un país a otro— es un acto esencialmente voluntario. Pero, no están exentos del peligro de ser víctimas de secuestros, violaciones y convertirse en víctimas de organizaciones de trata de personas. Es decir, lo que al principio comienza como un contrato ilegal a personas para pasar de un país a otro, ese hecho delictual (puede agravarse) con otro delito como lo es la trata de personas. El tráfico ilícito debe ser transnacional, de un Estado a otro; mientras que la trata de personas pudiera ocurrir en el mismo Estado, desplazando a la persona víctima de un lugar a otro.

Para nadie es un secreto que la trata de personas es considerada una forma moderna de esclavitud porque los seres humanos son tratados como cosas, bienes muebles que se pueden comprar y vender. Que incluso pueden llegar, en algunos contextos, a constituir hasta delitos de lesa humanidad, cumplidas ciertas circunstancias, como lo especifica el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional; artículo 7 (2-c), que dice: “Por “esclavitud” se entenderá el ejercicio de los atributos del derecho de propiedad sobre una persona, o de algunos de ellos, incluido el ejercicio de esos atributos en el tráfico de personas, en particular mujeres y niños”.[20]

La mujer (niñas, adolescentes o adultas) representa el mayor porcentaje de las víctimas de este delito. Es evidente que se viola el derecho en la persona afectada, en cuanto a la libertad y seguridad; y además, son llevadas y sometidas, engañadas de múltiples maneras, amenazadas, forzadas, a cumplir una cierta forma de esclavitud moderna, para ser explotadas de manera laboral, sexual, servidumbre, o de extracción de órganos que pueden terminar en minusvalía e incluso en la muerte.

La trata de seres humanos se tiene como una de las principales actividades ilegales más lucrativas del mundo —en beneficio de organizaciones criminales—, le superan las ventas ilegales de armas y de narcóticos; ese estatus ganancial hipotético sería un aproximado cuantitativo, ya que es un hecho criminal muy oculto que dificulta medir las ganancias exactas.

En principio se observa la declaración de derechos de personas que formaliza los siguientes artículos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y nos brinda una orientación transversal en todas las leyes que deban referir normativas de protección de las niñas y mujeres con relación a la trata de personas: Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Artículo 4: Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

En el caso específico de las niñas y mujeres, debido al estatus y sexo, son las más afectadas por motivo sexual y de género. La trata de personas, por lo general, tiene cierta relación en la comisión de otros delitos conexos, violencia sexual, violaciones, embarazos y abortos forzados. Este delito de agresión contra las niñas y mujeres puede suceder en tiempos de paz como en tiempos de guerra (conflictos internos o entre países). Incluso, puede ocurrir con los refugiados, ya ni siquiera con las organizaciones delictivas de Trata, sino con los que reguardan o velan por la “seguridad” de los que salen de un país a otro.

En países en situación de combate, dictaduras, hambrunas, miseria critica, sus ciudadanos salen en estampidas migratorias, y eso es una muestra de una situación focalizada de migración para ser atendida por organizaciones humanitarias del mundo entero, porque de lo contrario, surgen potenciales víctimas de la trata de personas que son reclutadas como combatientes, trabajos forzados o llevadas a la esclavitud y explotación sexual. Y, puede ocurrir, una situación de inminente peligro para las mujeres (y niñas) que llegan sin documentos a los países que los reciben, y por tal, por carecer de pasaportes y documentos legales, deben ir, irremediablemente, al trabajo del sector informal, y allí se convierten en mujeres y niñas más vulnerables para la trata de personas.

Las organizaciones criminales que se dedican al tráfico de mujeres y niñas para la prostitución y explotación sexual no utilizan solamente los medios convencionales también apelan a instrumentos digitales para reclutar a sus víctimas (redes sociales y aplicaciones de mensajería por internet).

Aunque la trata, tiene sus condiciones específicas para que se materialice como delito deben concordar junto con algunas de las siguientes características: la captación de la persona, el transporte, la recepción de la potencial víctima, amenaza, uso de la fuerza, coacción, rapto, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, para que sea explotada en la prostitución ajena, o diferentes formas de explotación sexual, trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

Hay mayor riesgo de caer en redes de tratas de personas cuando se tiene la necesidad de pasar de un país a otro. Y si no tienen posibilidades económicas, los migrantes acuden a los traficantes ilegales de personas, es decir, al tráfico ilícito de personas. Así comienzan a recorrer rutas peligrosas. Aquí se involucran hasta familias enteras. Y es donde, por esos caminos, algunas mujeres y niñas pueden ser obligadas a ofrecer servicios sexuales a los guardias fronterizos, organizaciones criminales, y poder lograr el permiso y cruzar las fronteras de los países que transitan. Son ellas las que se encuentran en un riesgo mayor de caer como víctimas de la trata de personas y llevadas a la prostitución forzada y otras formas de trabajo forzado. Pero hay que saber distinguir al migrante irregular (por cualquier circunstancia), saberla distinguir, de la persona víctima del delito de trata de personas.

Otra circunstancia que se pueda presentar, es el retorno de los migrantes a su país. Y es allí, cuando regresan, por cualquier motivo que se devuelven (generalmente no encuentran apoyo en el país receptor), son las circunstancias que los empujan al retorno, y es en esa peligrosa vía de regreso que caen en las garras de organizaciones criminales; desplazados, retornados, son los repatriados por la indolencia de los gobiernos o porque retornan voluntariamente ya que las circunstancias como migrantes vulnerables no les favorecieron. 

Hay soluciones permanentes a emprender. Es necesario profundizar el trabajo con organizaciones, asociaciones, grupos, y congregaciones establecidas en la sociedad (en las distintas regiones del mundo) para llevar a cabo campañas de información del peligro que enfrentan las mujeres en relación al delito de la trata de personas. Esto permitirá concientizar, dar a conocer a las comunidades de la existencia de este tipo de delito, y así, sensibilizar a la sociedad mundial.

El objetivo es crear conciencia social, la prevención, y además, buscar la protección de la víctima, atención y reinserción social asistida; apoyar el combate del delito es fundamental junto a la penalización máxima en los distintos códigos penales nacionales. Por otra parte, que las personas migrantes (que escaparon de su país por sus propios medios, los que fueron víctimas de tráfico ilícito, y los que sufrieron daños a la dignidad humana, y fueron víctimas de la trata de personas, esclavizadas, violadas o prostituidas) tengan acceso pleno a los servicios públicos y a la educación, sin descuidarlos, sin abandonarlos posteriormente. Se debe evitar, en todo lo que sea posible, que el miedo a la deportación, la indocumentación, la incautación de los papeles, la prisión, sea el discurso que priva en las fichas o personajes criminales (que pertenecen a la organización de la trata de personas) esas son también las armas que utilizan los delincuentes para el control de sus víctimas. Y, recordar que, cuando una mujer sale, escapa, de la redes de la trata de personas lo que menos necesita es ser llevada a la cárcel, necesita es protección y asistencia oportuna del país donde se ha cometido el delito de la trata, concediendo un plan de rehabilitación, acceso a los servicios de salud, asistencia jurídica, refugio seguro y la protección internacional.

La ONU, hizo un llamado a la no discriminación, y buscar salidas integrales, para evitar la trata de personas —violencia contra las niñas, todas las formas de violencia contra la mujer, incluso, la mutilación genital femenina, la violación, el incesto, la violencia sexual y la explotación— mediante programas y acciones que involucren la educación, concientización, para generar cambios sociales, culturales y económicos generalizados, además de las reformas legales pertinentes. Regularizar la migración forzada por situaciones adversas (migrantes indocumentados por desplazamientos de población, conflictos, hambrunas generalizadas y dictaduras que afectan los derechos humanos). Ellos son perjudicados por situaciones ajenas a su voluntad, y luego por la delincuencia; se debe regularizar su situación para que puedan acceder a los servicios de salud, vivienda, educación; es decir, la asistencia social mediante la planificación de políticas de Estado con beneficios humanitarios amplios y permanentes.

Ese llamado fue realizado por la ONU, mediante la Asamblea General, y ha dicho que: “Los gobiernos deberían dar prioridad a los programas y políticas de desarrollo que fomentan las normas y actitudes de tolerancia cero hacia las actitudes nocivas y discriminatorias, incluyendo la preferencia por los hijos varones, que puede llevar a prácticas dañinas y carentes de ética, tales como la selección prenatal del sexo, discriminación y violencia contra la niña y todas las formas de violencia contra la mujer, incluyendo la mutilación genital femenina, la violación, el incesto, la trata, la violencia sexual y la explotación. Esto implica desarrollar un enfoque integrado que solucione la necesidad de cambios sociales, culturales y económicos generalizados, además de las reformas legales” [21]

Para concluir, se retoma lo expresado por la defensora de los derechos humanos, la luchadora social colombiana Mayerlín Vergara, quien recibió el premio Nansen, año 2020, de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados); cuando dijo lo siguiente:

… hay que hacer un proceso de sensibilización, de formación, que es muy importante porque es muy fácil encontrar a una persona en la sociedad que vea a una adolescente que está siendo explotada sexualmente y crea que ella propicia su explotación sexual o crea que a ella le gusta, o que esto es una vida fácil o porque no tiene qué comer entonces mejor que consiga dinero para su casa. Son imaginarios que son erróneos, hay que desmontarlos, y para desmontarlos hay que formar a los líderes y lideresas… Yo diría que tenemos que reaccionar, que esto no puede seguir siendo parte del día a día. Es muy triste ver las estadísticas y ver que cerca del 90% de los delitos sexuales en general son cometidos contra mujeres y contra niños y niñas… La explotación sexual y la trata de personas van más allá de las cifras y de las estadísticas, tienen rostros y duelen en lo más profundo del ser de los niños y de las niñas”.

Es importante reflexionar y establecer nuevas hipótesis que nos ayuden a explicar este fenómeno en el país con los últimos datos, ¿qué tipo de vinculación existe entre prostitución, trata de personas, pornografía, violencia de género? Sin olvidar que siempre en nuestras manos estará la posibilidad de transformar nuestra realidad en la búsqueda de una mejor convivencia y mejor calidad de vida.


[1] Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.5 en línea]. https://dle.rae.es  

[2] Buenos días Perú. (21-02-2022). Prostitución, proxenetismo, mafias y semi esclavitud buscan enquistarse en Lima.  https://youtu.be/B9OK4ybJ3Ks

[3] El Universal. (19-08-2020). “Las trabajadoras sexuales tenemos siempre un pie en una tumba, en un hospital o en una cárcel” https://youtu.be/TabuSq-WM7s 

[4] Villar, S. (2015). Nadie avisa a una puta.

[5] La noticia. (28-01-2022). Vecinos molestos con alcalde de Lince por prostitución callejera y delincuencia. https://lanoticia.com.pe/vecinos-molestos-con-alcalde-de-lince-por-prostitucion-callejera-y-delincuencia/

[6] Chuhue citado por Drinot (2022). Historia de la prostitución en el Perú (1850-1956). Instituto de Estudios peruanos.

[7] Rosas, C.  (2019). Género y mujeres e la historia del Perú. Del hogar al Espacio Público. PUCP.

[8] Drinot (2022). Historia de la prostitución en el Perú (1850-1956). Instituto de Estudios peruanos.

[9] Dávalos y Lissón, P. (1909). La prostitución en la ciudad de Lima. Imprenta la industria.

[10] Dávalos y Lissón, P. (1909). La prostitución en la ciudad de Lima. Imprenta la industria.

[11] Drinot (2022). Historia de la prostitución en el Perú (1850-1956). Instituto de Estudios peruanos.

[12] UNODC (2018). La UNODC presentó el Informe Global de Trata de Personas 2018, con énfasis en Sudamérica. https://www.unodc.org/bolivia/es/La-UNODC-presento-el-Informe-Global-de-Trata-de-Personas-2018-con-enfasis-en-sudamerica.html

[13] SWI. Swissinfo. (11-03-2022). Pagar para prostituirse: el enorme drama de las trabajadoras sexuales en Lima.  https://www.swissinfo.ch/spa/per%C3%BA-prostituci%C3%B3n_pagar-para-prostituirse–el-enorme-drama-de-las-trabajadoras-sexuales-en-lima/47423470

[14] Otras voces claman. (24/07/2019). Delia Escudilla sobre el “trabajo sexual autónomo”. https://youtu.be/kcygZ7KAByM

[15]  El comercio. (24-02-2022). Asesinato a trabajadoras sexuales: ¿Qué hay detrás de la violencia y la mafia de cobro de cupos? https://elcomercio.pe/lima/asesinato-a-trabajadoras-sexuales-que-hay-detras-de-la-violencia-y-la-mafia-de-cobro-de-cupos-cercado-de-lima-jiron-zepita-noticia/

[16] 24 horas. (21-02/2022). Cercado de Lima: Mafias atentan contra trabajadoras sexuales si no pagan cupos. https://youtu.be/HMRzmaAUg_I

[17] Villa, E. (2010). Estudio antropológico en torno a la prostitución. Cuicuilco17(49), 157-179. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16592010000200009&lng=es&tlng=es .

[18] Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra, mar y aire, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. https://www.gob.pe/institucion/mpfn/informes-publicaciones/1520346-protocolo-contra-el-trafico-ilicito-de-migrantes-por-tierra-mar-y-aire-que-complementa-la-convencion-de-las-naciones-unidas-contra-la-delincuencia-organizada-transnacional

[19] Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

[20] Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. https://www.oas.org/36ag/espanol/doc_referencia/estatuto_roma.pdf

[21] UNGA resolución S-21/2, “Medidas Clave para Seguir Ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo”, A/RES/S-21/2, 8 noviembre 1999, párrafo 48. [N.T. Traducción libre]

Sobre el autor o autora

Yizza Delgado-Devita
Doctora en educación. Profesora de la facultad de educación UNMSM, PUCP y de la escuela de posgrado USIL.

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