El aventurismo Saudí en Yemen: contexto, agravantes y consecuencias

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Revista Ideele N°283. Diciembre 2018

Desde fines del año 2010, año en que comenzó la llamada “Primavera Árabe”, el Medio Oriente viene experimentando una de las peores crisis políticas y humanitarias de su historia reciente. La llamada “primavera” tuvo su origen en Túnez a mediados de diciembre de ese mismo año a consecuencia de la inmolación de un empobrecido vendedor de vegetales de nombre Mohamed Bouazizi (Abouzeid; 2011). Su posterior fallecimiento, ocurrido en los primeros días del año 2011 desencadenó una serie de protestas populares ante la corrupción y autoritarismo del entonces presidente Mohamed Ben Ali. A las pocas semanas de comenzadas las manifestaciones su régimen colapsó, para sorpresa de muchos analistas y medios de comunicación (Abouzeid; 2011). Sin embargo, nadie habría podido anticipar que su caída cambiaría profundamente la escena política de la región.

Como resultado de la ahora llamada “Revolución Tunecina” pronto empezaron a producirse manifestaciones, marchas y alzamientos en otros países del Medio Oriente como Arabia Saudí, Bahréin, Egipto, Iraq, Libia, Siria y Yemen, entre otros. No obstante, podemos dividir los resultados de las protestas en dos grupos. En primer lugar se encuentran aquellos países que lograron transiciones más o menos pacíficas, como fue el caso de Egipto. Pero en el segundo grupo de países[1], entre los cuales Yemen destaca, la posterior inestabilidad producto de las protestas daría lugar a una guerra civil que debe ser comprendida en el complicado contexto de la rivalidad política e ideológica entre saudíes e iraníes, y cuyas consecuencias, sobre todo locales y fuera de la región, deben ser analizadas (BBC, 2011; Amnistía Internacional, 2015; Council on Foreign Relations, 2016).

Si bien las diferencias confesionales[2] hoy en día son un agravante en la competencia que hay entre Teherán y Riad, antes de la Revolución Islámica en Irán en el año 1979 las relaciones entre ambos países eran cordiales, e incluso el conjunto de los estados del golfo consideraban que las fuerzas armadas iraníes contribuían a la seguridad regional frente a la Unión Soviética (BBC 2016; Council on Foreign Relations, 2016). Pero todo eso cambió con la caída del Shá de Irán en el mencionado año y con la instauración de un régimen teocrático de la corriente chiíta del islam[3] en este país. Tras el ascenso de los Ayatolás en Irán la dinastía gobernante saudí, la familia Al Saud, comenzó a fomentar una campaña ultraconservadora en su país, el Wahhabismo[4], para promover su versión del islam y mantener su legitimidad como autodenominado “líder” del mundo musulmán y árabe; además, quiso así evitar la expansión de la revolución iraní en su territorio (BBC 2016). Desde entonces, el régimen saudí intenta contrarrestar cualquier acción por parte de Irán, al que ve como una potencia expansionista y hegemónica.

A lo señalado habría que agregar otros dos factores locales relacionados con el chiismo que tambien agravan la situación estratégica de Riad y que generan importantes incentivos para que Arabia Saudí ejecute una política intervencionista a nivel regional. En primer lugar, en este país buena parte de las zonas ricas en petróleo están habitadas por chiitas saudíes por lo cual se teme que Irán fomente una revuelta que ponga en peligro la economía saudí (Teitelbaum, 2010: 73). En segundo lugar, el chiismo está presente en el vecino Yemen ya que cerca del 40% de sus habitantes practican una corriente del islam derivada el chiismo llamado Zaídismo, cuyos adherentes, bajo el movimiento independentista Houthi, han librado repetidas insurgencias contra el gobierno sunní de su país a lo largo de las últimas décadas (Purple 2016). En ese sentido, la monarquía saudí considera un peligro existencial que los Houthies se hagan con el control del vecino país ya que bajo su lógica un Yemen controlado por este grupo serviría a Irán para debilitar directamente el reino árabe (Purple 2016). Sin embargo, ninguno de aquellas amenazas justifica los crímenes humanitarios que se vienen perpetrando tras la entrada de Arabia Saudí en la guerra civil del vecino país desde el año 2015. Lo grave del asunto es que tras su invasión a Yemen la coalición saudí ha hecho poco o nada por detener las atrocidades contra civiles, empeorando con ello una situación social, económica y política que de por si era bastante mala (Cumming-Bruce, 2018).

Como señala Amnistía Internacional, antes de la intervención Saudí, Yemen ya venía padeciendo una severa crisis humanitaria que posteriormente fue empeorada a consecuencia del bloqueo aéreo y naval del país por parte de la coalición liderada por Riad (Amnistía Internacional 2015). A ello habría que sumar los crímenes de guerra[5] perpetrados por la coalición entre los que destacan el uso de niños soldados, la violación sistemática de mujeres, bombardeos a civiles y tortura de detenidos entre otros (Cumming-Bruce, 2018). Adicionalmente, a consecuencia del bloqueo y la destrucción de la infraestructura del país, en la actualidad hay 22.5 millones de yemeníes, entre ellos millones de niños, que requieren asistencia humanitaria urgente lo que incluye agua, alimento, medicinas y refugio (Amnistía Internacional 2015). En el plano militar, la intervención, en un principio fue promovida como una rápida y barata, tampoco habría sido exitosa ya que los Houthies mantienen el control de la principal ciudad del país, Saná, y desde hace meses no han sufrido mayores reveses estratégicos. Incluso, el enfrentamiento entre ambos habría ayudado a grupos como Al-Qaeda a expandir su control en amplias zonas al este del país (Gordon 2018). Por último, el bloqueo habría empeorado el brote de cólera que comenzó en el país hace unos años al impedir la entrada de medicinas argumentado que es a través de los puertos que los Houthies reciben armamento, incluyendo misiles con los cuales los rebeldes atacan territorio saudí (Gebrekidan 2017; Fahim, 2017).

En conclusión, la intervención solo ha contribuido a agravar la situación en general del país en el caso de Yemen de un lado y a mellar la imagen internacional y debilitar al mismo régimen saudí en el plano local por otro.[6] Todo esto demuestra que el aventurismo en la política exterior, lejos de resolver los problemas, lo único que hace es empeorarlos, especialmente para los civiles pobres de países en perenne conflicto como Yemen. En dicho sentido, las soluciones negociadas, por más que no siempre den los resultados esperados, son una mejor alternativa para resolver conflictos sociales y políticos que la guerra, más aun cuando los desplazados a raíz de los combates al migrar contribuyen a generar otros problemas en países fuera de la región como lo evidencia el crecimiento de la radicalización política de los europeos ante el crecimiento de los migrantes. (Lewis, 2017: 15).

Bibliografía

ABOUZEID, Rania

2011    “Bouazizi: The Man Who Set Himself and Tunisia on Fire”. 21 de enero. COnsultado el 30 de noviembre de 2018. Enlace:http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,2044723,00.html

AL JAZEERA

2018    “UN: Suspected war crimes in Yemen committed by all sides”. 28 de Agosto. Consultado el 4 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.aljazeera.com/news/2018/08/accuses-saudi-uae-alliance-war-crimes-yemen-180828064317307.html

AMNISTIA INTERNACIONAL

2015    “Yemen: the forgotten War”. Setiembre de 2015 https://www.amnesty.org/en/latest/news/2015/09/yemen-the-forgotten-war/

BBC

2011    “Egypt unrest: 846 killed in protests – official toll”. 19 de abril. Consultado el 2 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.bbc.com/news/world-middle-east-13134956

2015    ¿Qué es el wahabismo, el “padre ideológico” de Estado Islámico? 17 diciembre. Consultado el 1 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/12/151215_wahabismo_arabia_saudita_estado_islamico_men

2016    “A gulf between them: Understanding the Saudi-Iran dispute”. 10 de enero.  Consultado el 1 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.bbc.com/news/world-middle-east-35251833

COUNCIL ON FOREIGN RELATIONS

2016    “The Sunni-Shia Divide”. Disponible en: https://www.cfr.org/interactives/sunni-shia-divide#!/sunni-shia-divide

CUMMING-BRUCE, Nick.

2018    “War Crimes Report on Yemen Accuses Saudi Arabia and U.A.E.” The New York Times. 28 de Agosto. Consultado el 4 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.nytimes.com/2018/08/28/world/middleeast/un-yemen-war-crimes.html

FAHIM, Kareem y Louisa Loveluck

2017    “A new Saudi blockade could worsen Yemen’s cholera crisis”. The Washington Post. 7 de noviembre. Consultado el 4 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.washingtonpost.com/world/saudi-blockade-preventing-humanitarian-supplies-from-reaching-yemen-aid-workers-say/2017/11/07/e599d856-c3ea-11e7-9922-4151f5ca6168_story.html?utm_term=.129495570e59

GEBREKIDAN, Selam y Jonathan Saul.

2017    “In blocking arms to Yemen, Saudi Arabia squeezes a starving population”. 11 de octubre. Consultado el 4 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.reuters.com/investigates/special-report/yemen-saudi-blockade/

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GORDON, Philip.

2018    “Saudi Arabia’s war in Yemen has failed”. The Washington Post. 12 de noviembre. Consultado el 3 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.washingtonpost.com/news/global-opinions/wp/2018/11/12/saudi-arabias-war-in-yemen-has-failed/?utm_term=.46cc1484ccb1

HUMAN RIGHTS WATCH

2018    “Yemen: Houthi Hostage-Taking: Arbitrary Detention, Torture, Enforced Disappearance Go Unpunished”. 25 de setiembre. Consultado el 1 de diciembre de 2018. Enlace: https://www.hrw.org/news/2018/09/25/yemen-houthi-hostage-taking

LEWIS, Davis y Sumit S. Deole

2017    “Immigration and the Rise of Far-Right Parties in Europe”. Instituto de Investigaciones Económicas de Múnich  DICE. Vol. 15. Version digital: https://www.cesifo-group.de/DocDL/dice-report-2017-4-davis-deole-december.pdf

PURPLE, Matt.

2016    “Why Saudi Arabia is Hammering Yemen”. The National Interest. 12 de abril de 2016. Consultado el 2 de diciembre de 2018. Disponible en: https://nationalinterest.org/feature/why-saudi-arabia-hammering-yemen-15748

TEITELBAUM, Joshua.

2010    “The Shiites of Saudi Arabia”. Current Trends in Islamist Ideology. Vol. 23. Hudson Institute. EE.UU. Versión digital: https://www.hudson.org/content/researchattachments/attachment/1288/teitelbaum.pdf


[1] Iraq, Libia y en especial Siria.

[2] Irán es mayoritariamente chií mientras que Arabia Saudí es mayoritariamente sunní.

[3] El Chiismo es la segunda corriente más grande dentro del islam. Esta rama es considerada como “herética” por los Wahhabistas y Salafistas y algunos de sus seguidores creen que está permitido matar chiíes. La diferencia estriba a grandes rasgos en diferencias de interpretación teológica y jurisprudencia islámica. Ver González (2015).

[4] Nombre con el que se conoce a la austera y literalista escuela sunita predominante en el Golfo Pérsico. Ver BBC (2015).

[5] No obstante, los Houthies también han cometido crímenes de lesa humanidad contra civiles yemeníes como señala un reporte reciente de Naciones Unidas. Ver Al Jazeera (2018) y Human Rights Watch.(2018)

[6] La tortura, muerte y posterior desaparición del cadáver del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi habría sido otro factor determinante en el declive de su imagen. Ver Gordon (2015).

Sobre el autor o autora

Clemente Rodríguez Urbina
Politólogo, Magíster en Ciencia Política y Gobierno con mención en Relaciones Internacionales y Pre Docente en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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