La recesión y sus mecanismos

Escrito por Revista Ideele N°305. Agosto-Setiembre 2022. Imagen: Andina.pe

La recesión es un fenómeno que va más allá de un estancamiento en el producto y demanda agregada  o consumo, y tiene componentes subyacentes más complejos que una definición técnica.

La teoría económica señala que la recesión –en términos técnicos o académicos- es la confluencia de dos trimestres seguidos con “crecimiento” negativo en el producto, y en ello destaca un PBI real menor a cero que provoca una demanda y consumo débiles.

No obstante, la recesión encuadra dimensiones más profundas.

Dinámica

La recesión se explica –efectivamente- a través de la caída del producto y demanda, pero su nivel de impacto en hogares y pequeñas o medianas así como en microempresas puede generar un daño perpetuo si este fenómeno no es combatido a tiempo: tanto desde la dimensión fiscal y monetaria, como desde lo estructural o real.

El dato. Perú modera inflación pero sin políticas públicas.

Un proceso de recorte en la trayectoria de crecimiento cierra espacios de desarrollo y de bienestar económico [más allá de que este último término sea subjetivo], y en ello destaca el rol de los Gobiernos de cara brindar herramientas desde la economía real que extingan y combatan a la recesión; ello, desde el componente de esta economía real [empleo, consumo, precios] y monetario [tasas de referencia, inflación, mercado de dinero y créditos] como contraparte.

La crisis subprime de los años 2008 y 2009, es la lectura de cómo una economía apeló –desde la matriz fiscal- a abrir espacios de solución; el problema es que las familias afectadas “fueron las que pagaron la factura”, como aclaran economistas y firmas gestoras de activos.

El episodio subprime provocó que –desde la política fiscal- se rescate a las instituciones que respaldaron las emisiones de papeles sin mayor potencia financiera.

Ocurrió lo mismo en 2012, cuando Europa ingresó a este ciclo de recesión y fuimos testigos –por ejemplo- cómo en España el rescate fiscal de bancos [desde un Gobierno de derechas preocupado más por sus intereses que por propuestas sociales de salida de la crisis] transitaba prácticamente en simultáneo con desahucios masivos de familias hipotecadas.

La tragicomedia se resumía así: eran estos hogares quienes “rescataron” con sus impuestos a quienes les estaban echando de sus casas.

No obstante las recesiones son eventos inesperados y forman parte de la teoría de los ciclos económicos, existen retrocesos que podrían medirse mejor con políticas públicas adecuadas que protejan a los agentes económicos de pagar esta “factura”.

La teoría monetaria indica que la recesión podría mitigar sus efectos con estrategias alrededor de la tasa de referencia de corto plazo, y en ello prevalece una política monetaria de expansión que permita ajustar –con señal bajista- la tasa de referencia de corto plazo a un nivel que dinamice la economía en términos agregados.

Ello lastra el mercado de créditos y de dinero de una manera tal que familias y hogares, así como pequeña y mediana -junto a la microempresa- vean un estímulo para ampliar espacios de demanda y de consumo.

No ocurre lo mismo en un entorno de inflación, como la actual trayectoria mundial del sistema de precios tras la pandemia y los paquetes fiscales –desde Estados Unidos, enero 2021- en modo Joseph “Joe” Biden de US$ 1,9 billones y la invasión de Rusia contra Ucrania [febrero, 2022] en modo Vladimir Putin; se añade, los cuellos de botella logísticos a propósito de las cadenas de suministros y la crisis de los semiconductores y contenedores.

Todos eventos que han provocado una inflación por choque de oferta, golpeando los costos de insumos tanto en economías industrializadas como emergentes y países pobres; pero impactando –sobre todo- en hogares de bajos ingresos, clase media trabajadora y pequeña empresa.

COVID 19 y recesión atípica

La COVID 19 introdujo en el año de mayor influencia de la pandemia, un tipo de recesión atípica que –de momento y pese a su aparición en 2020 y no obstante el rebote temporal en el 2021- ha decantado en una nueva posibilidad recesiva de cara al 2022 que los bancos centrales del planeta han asumido con agresividad; iniciando una trayectoria de endurecimiento monetario tras la inflación global, como parte de este choque de oferta antes señalado.

La inflación, cuyo pico en los Estados Unidos anotó en junio –doce últimos meses- un +9,1% interaño [ha cedido a +8,3% en agosto pero aún persiste su vocación a presionar los bolsillos], ha estimulado al Sistema de la Reserva Federal [FED] a avanzar en términos de tasa de referencia de corto plazo en más de 100 puntos este 2022 decantando en un rango de 2,25% a 2,5%.

No obstante, el mercado espera –de cara al cierre del año- más avances de tasa de referencia de corto plazo desde la FED. Esta retórica de endurecimiento monetario –en simultáneo- ha sido replicada por el resto de los bancos centrales del planeta, incluido el Banco Central de Reserva [BCR] con una tasa récord de 6,75%.

El peligro es latente: el avance sistémico de las tasas de referencia de corto plazo puede alimentar un tipo de recesión que –en teoría- sería el primer proceso recesivo “provocado” e inducido [y con predictibilidad, a diferencia de otras recesiones históricas].

Y con este riesgo, disparar un estancamiento que no sólo dirija su artillería a través de tasas altas sino hacia un mercado de dinero o flujos de capital cada vez más lentos en el siguiente semestre móvil.

Contra este panorama existe la opinión de buena parte de economistas, bancos, fondos y firmas gestoras de activos a propósito de que la recesión mundial no atará de un efecto prolongado o que se “está exagerando su impacto, incluso su existencia”; pues en términos de mercado laboral y de expectativas industriales, las economías desarrolladas -Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Alemania y el resto de la eurozona occidental- son optimistas.

¿Se trata esta última posibilidad de una tesis demasiado campante y alegre?, puede ser; pero el optimismo –en la lectura de los economistas- suele ser “pesimismo con dosis de experiencia” o peor: un acto de fe.  

El dato. FED  podría recortar tasa en próximo año: ¿Será el fin de la inflación antes de lo previsto?

Sobre el autor o autora

Eduardo Recoba
Eduardo Recoba Martínez es economista y periodista. Tiene columnas en LaMula, Radio Nacional y Radio Marañón. Es articulista invitado en Revista Ideele. Es corresponsal para Latinoamérica en iForex financial news. Fue consultor y docente.

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