Euroelecciones: ¡qué miedo!

Escrito por Revista Ideele N°239. Junio 2014

Elecciones al Europarlamento 2014
– Del 22 al 25 de mayo 2014 se realizaron por octava vez elecciones en los países miembro de la Unión Europea (UE) para determinar a los 751 parlamentarios que en los próximos cinco anos representarán a sus países en el Europarlamento.
– A nivel europeo hubo una participación electoral de 43,09%, con lo que ha quedado suspendida la histórica tendencia de participación electoral decreciente.
– La mayor participación se registró en Bélgica y Luxemburgo (90%), pero teniendo en cuenta que son dos de los cuatro países en los que estas elecciones son obligatorias. La menor participación se registró en la República Eslovaca (13%), ejemplificando el bajo interés de los estados miembro de Europa del este.

“Quiero que Europa abandone la Unión Europea”

Así se expresó Nigel Farage, el presidente del partido británico Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP, por sus siglas en inglés) ante la victoria de su partido populista de derecha y euro-crítico en las elecciones nacionales para el Parlamento Europeo 2014. Numerosos partidos de orientación similar también celebraban ganancias en toda Europa.

Resultados oficiales según bloques existentes
Partidos% votos
Independientes5,46
Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica (IUE/IVZ)5,99
Socialistas & Demócratas (S&D)25,43
Verdes / Alianza Libre Europea (ALE)6,92
Alianza de Demócratas y Liberales por Europa (ADLE)8,52
Partido Popular Europeo (PPE)28,5
Conservadores y Reformistas Europeos (CRE)6,13
Europa de la Libertad y la Democracia (ELD)5,06
Otros (nuevos partidos)7,99
Fuente: Europarlamento,  http://www.elections2014.eu/es (31.05.14)

Este fortalecimiento del populismo de derecha va de la mano con pérdidas para los partidos establecidos y consiguientemente para los tradicionales bloques parlamentarios del Europarlamento. A nivel europeo, el bloque cristiano demócrata (Grupo del Partido Popular Europeo, PPE) fue el mayor perdedor, al sufrir  una reducción de votos 7,27% y así perdiendo 20% de sus escaños. Sin embargo sigue siendo el bloque más fuerte, antes que los socialdemócratas (Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, S&D). Pero lo realmente preocupante de estas elecciones es el fortalecimiento de sectores extremos, especialmente de derecha. El bloque nacional-conservador y populista de derecha, el Europa de la Libertad y Democracia (ELD), incluye a dos ganadores, la UKIP británica y el Partido Popular Danés, con lo que el bloque gana siete nuevos escaños.

Además existe la asociación Alianza Europea por la Libertad (AEL), que aún no pertenece a ningún bloque (sus miembros son contados como independientes) y que ganó 38 escaños gracias al éxito del Front National francés, que ganó las elecciones nacionales, y del Partido de la Libertad austriaco, que quedó en tercer lugar en las elecciones de su país. Los cinco partidos de esta asociación son reconocidos como populistas de derecha con un discurso euro-escéptico y anti-extranjeros y se estima que buscarán formar su propio bloque junto a parlamentarios de partidos nuevos. Para formar un bloque se necesita una alianza con al menos 25 escaños, lo cual la AEL ya cumple, y que estos provengan de por lo menos siete países miembro. Se puede rescatar que sus voceros se han distanciado de una posible alianza con los partidos de extrema derecha, como el Jobbik de Hungría, y neo-nazis, como el Amanecer Dorado de Grecia. El Jobbik ganó, como en 2009, tres escaños y el Amanecer Dorado ingresó por primera vez, también con tres escaños.

Escarmiento a las élites políticas
A nivel nacional, los resultados en muchos países constituyen llamadas de atención a los gobiernos de turno y a los partidos tradicionales. En la mayoría de países se han fortalecido los partidos nuevos, pequeños y hasta anti-políticos de derecha e izquierda, mostrando una tendencia hacia el denominado voto de protesta. Los resultados más preocupantes muestran que los partidos populistas de derecha y hasta de extrema derecha han logrado victorias significativas. En Gran Bretaña, los tradicionales Labour Party y Conservative Party (Tories) por primera vez en su historia han sido superados por un tercer partido, el UKIP con 26,77%. En Francia, la frustración sobre la mala situación económica se ha sumado a los escándalos de Sarcozy y su UMP y al desencantamiento brutal con el actual gobierno socialista de Hollande, motivando a la mayoría de electores a votar por el Front National (24,95%). Capitalizando un discurso xenófobo y euroescéptico, también en Dinamarca ganaron los populistas de derecha (26,6%) y en Austria lograron el tercer lugar. Llama la atención que estas victorias fueron alcanzadas en países de Europa central y del norte que no fueron afectados tan duramente por la Eurocrisis y las medidas de austeridad como sus vecinos del sur. En Grecia, el Amanecer Dorado también logró el tercer lugar pero con sólo 9,38%. Ni en Italia, España o Portugal los partidos populistas de derecha lograron incrementar sus votos notablemente.

Elaboración propia en base a: Europarlamento,  http://www.elections2014.eu/es (31.05.14)

Es más, la derecha ha sufrido un revés en estos países y se han fortalecido alternativas novedosas de izquierda, mostrando que el voto de protesta es ambidiestro. El bloque Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica (IUE / IVN) ha logrado ganar diez escaños adicionales, sobre todo gracias a la victoria del partido radical de izquierda Syriza en Grecia, quién con 26,6% obtuvo la mayoría de votos en el país. En España, la coalición Izquierda Plural obtuvo casi 10% de votación y ahora cuenta con cinco representantes en ese bloque europeo, mientras que el PSOE y el PP perdieron en conjunto casi 30% de votos y 16 escaños en comparación con las elecciones del 2009. Pero la mayor sorpresa la dio el partido PODEMOS, fundado por miembros del movimiento 15-M Democracia Real Ya! y opuesto a las políticas de austeridad y a la élite política establecida. Este partido recién existe desde hace cuatro meses, y con un presupuesto de campaña ínfimamente menor al de los grandes partidos, obtuvo 7,97% de votación y cinco escaños en el Europarlamento. Ahora PODEMOS tendrá que balancearse sobre la cuerda floja entre la necesidad de tejer alianzas y la obligación ética de cumplir lo prometido a su base de indignados.

Una rechazo matizado hacia la Unión Europea

En términos generales, los resultados indican que en la población Europea hay un importante resentimiento y falta de confianza hacia la Unión Europea – hacia su diseño, su funcionamiento y sus políticas –. Esto en sí no es ninguna sorpresa puesto que el Euroescepticismo ya se había hecho presente en elecciones nacionales de los últimos años debido a la Eurocrisis y las medidas de austeridad que continúan impactando en la vida de los europeos, a pesar de que las cifras macroeconómicas muestran mejoras. Pero el descontento de los europeos con su proyecto integracionista varía según país e historia. Si bien en Gran Bretaña ganó un partido que exige que el país salga de la UE, esta posición no es mayoritaria en la región. En los países del sur, donde la población pobre ha sido la más atropellada por las medidas de austeridad, ganaron partidos que presentan críticas severas pero constructivas hacia la UE. Sorprendentemente, en países estables como Austria y Dinamarca fueron los partidos anti-UE los ganadores de la jornada gracias al apoyo de una clase media poco afectada o en vías de recuperación, identificada con los slogans placativos que exigen la eliminación de la UE, el cierre de las fronteras y la soberanía nacional. Consiguientemente, es necesario un cambio de rumbo de la UE, replanteando sus políticas económicas y sociales y sobre todo su relación con la población, reviviendo los ideales y valores de la integración.

La xenofobia está de moda (otra vez)

Finalmente, el mensaje más preocupante de los resultados electorales es que el discurso racista y xenófobo de los partidos populistas de derecha y de extrema derecha sigue siendo una buena apuesta para ganar elecciones y se está volviendo un componente común en el debate político sobre el futuro de Europa. En sí, esta tendencia no es nueva puesto que partidos como el Partido Popular Danés y el FPÖ austriaco experimentaron un auge en la última década y hasta han logrado formar parte de los gobiernos de sus países. Dibujando la figura prejuiciosa y estereotipada del inmigrante violento, criminal y ocioso que es una carga para el sistema de bienestar, que ocupa los escasos puestos de trabajo y que con su religión e idioma descompone la cultura europea, estos partidos han logrado capitalizar inseguridad socio-económica y frustración a cuestas de la población migrante y los millones de refugiados que arriesgan sus vidas intentando ingresar a la “Fortaleza Europa”. La estrategia de emplear el miedo y odio hacia un grupo poblacional diferente y fusionarlos con sentimientos nacionalistas es bien conocida en el continente: en la Europa del siglo pasado fue el fertilizante para anti-semitismo y fascismo – y todos sabemos a qué llevó eso. En el contexto actual, los partidos exitosos de estas elecciones dirigen su discurso y sus propuestas políticas contra los extranjeros, inmigrantes y refugiados, ensañándose sobre todo con personas de fe islámica.

Este triunfo de los partidos populistas de derecha es peligroso porque contribuye a normalizar el racismo y la xenofobia, a volverlos presentables y mainstream. Partidos como el Front National, con sus arengas contra el Islam y contra refugiados africanos, poco a poco han logrado posicionarse como partidos serios y profesionales y ahora han sido legitimados a nivel europeo, contando con mejores posibilidades de formar un propio bloque para influenciar la política europea. Y aunque los Europarlamentarios de estos partidos aún sean muy pocos para definir directamente el rumbo de las políticas migratorias, sus victorias nacionales podrán influir indirectamente en las decisiones de los partidos mayoritarios. En ese sentido, muchas organizaciones de derechos humanos alertan sobre un posible giro a la derecha de la política migratoria en la UE porque se teme que los bloques tradicionales en el Europarlamento y sus contrapartes nacionales adopten posiciones de la derecha por miedo a seguir perdiendo electores. Esto puede llevar a mayores restricciones para el ingreso de refugiados y endurecimiento de las condiciones de vida para inmigrantes. La primera prueba de que este temor no es infundado la dio el gobierno francés, al anunciar pocos días después de las elecciones que “ya no vale la pena” discutir la propuesta de ley para otorgarle a los extranjeros no europeos el derecho a voto en elecciones municipales, algo común en muchos países de la UE. Pero el fortalecimiento de alternativas de izquierda en España y Grecia, que junto a Italia son los países de la UE que más refugiados reciben, puede ser interpretado como una señal de que Europa aún no ha olvidado su historia ni los valores que representa la UE.

Sobre el autor o autora

Isabel Urrutia
Colaboradora.

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