Alan García: de la hiperinflación al boom de los metales

I’m living in the eighties. Con 36 años presidía la quinta economía de la región. Foto: El País.

Escrito por Revista Ideele N°309. Marzo – Abril 2023

Hace cuatro años, la ciudad de Lima se topó con el trágico fin de un personaje emblemático en la historia reciente del Perú. Historia que se inició hace casi 38 años, durante el primer gobierno de Alan Gabriel Ludwig García Pérez [1985-1990]. 

Era 1985 y tras ganar las elecciones con 36 años de edad, Alan García dirigió –desde las finanzas públicas–la aplicación de osadas recetas económicas, monetarias y fiscales que iban entre lo heterodoxo hasta lo populista. Toda una “disonancia cognitiva económica”.

El consumo y el gasto se dinamizaron a través de señales expansivas traducidas en incrementos de la masa monetaria y recorte de tasas de interés, que si bien presionaron los precios permitió vía la economía real impulsar sectores vinculados a la demanda.

Vino el incremento de los salarios reales, la devaluación de la moneda y el control del cruce cambiario con la creación del Mercado Único de Cambios o dólar MUC. Este hábitat permitió cerrar el primer año completo de García con un increíble PBI real de 9,4% [1986].

Años 88 a 90: estanflación o la pesadilla de los economistas

1987. Las recurrentes políticas de subsidios hacia sectores secundarios no provocaron acelerar la demanda. Lo mismo las devaluaciones que no impactaban en la balanza comercial y con este ralentí, el estancamiento vía sectores primarios [minería] apareció. Este descuido se trasladó al gasto público que –al cierre del segundo semestre– había perdido fuelle. Sin gasto, el PBI empezó su camino de retroceso.

La primavera se terminó; la estanflación y la inelegibilidad con el Fondo Monetario Internacional empezarían.

García echó mano no sólo de la máquina del Banco Central de Reserva [BCR], también se colgó de una vieja arma: el populismo. El 28 de julio de 1987, el presidente que había prometido gobernar “para todos los peruanos” anunció la estatización de la banca privada como estrategia para abrir la brecha de liquidez y combatir una inflación desbocada desde meses.

Sendero Luminoso y el MRTA terminarían de hacer lo que la aventura económica, fiscal y monetaria de García inició.

1988 y 1989 cerraron con hiperinflaciones de alrededor 1.722% y 2.775%, respectivamente. Y las recurrentes devaluaciones decantaron en cambios de papel moneda ante la pérdida de valor del circulante: las monedas desparecieron, por un lado; y por el otro, surgieron las colas por abastos.

Perú en Los años 80: más cerca a la Venezuela o Argentina de este siglo

Antes de heredarnos a Alberto Fujimori y la torcida sonrisa de este, García se despedía con una inflación del 900% para el dato acumulado a julio de 1990; cuando en medio de pifias desde el hemiciclo congresal contra él –contra García- esperaba su turno aquel que hoy es un reo: Fujimori.

Tras una suerte de exilio de 20 años en Europa,  García retornó al Perú y convenció. Salió electo en 2006: afrancesado, cincuentón y con sobrepeso; y agregando un hijo más a su prole.

García encontró una economía primaria, pero con un frente  fiscal y monetario más prolijos; el terrorismo acorralado en la selva del narco. Atrás quedaron El Frontón, Accomarca y Rodrigo Franco; incluso el Baguazo posterior se le “perdonó”.

El impulso bajista de la onza troy de oro en el mercado de Londres ya daba signos de querer romper el soporte de US$1.000 unidad. Esta señal empezó casi al mismo tiempo que García ceñía banda el 28 de julio del 2006. Lo mismo la libra de cobre.

El boom de los metales en el trading online era un hecho. El primer mandatario tiraba –en 2007, 2008, un 2009 “decente” pese a la crisis financiera sistémica global y un 2010– de una media de PBI real de 6,79%.

La pobreza retrocedió por primera vez en décadas a menos del 36% para el 2009.

Pero la corrupción, la informalidad, la precariedad y las instituciones débiles –que García arrulló en los 80– ahora estaban [como García mismo] más hechas y más adultas; y atacando [desde 1824] el sueño republicano, y lo hacía desde Brasil y con nombre propio: Odebrecht.

Alan García registró maniobras inverosímiles como primer mandatario en su primer y segundo período, actos que marcaron su derrotero. Fueron disparos -en todo caso- que él mismo se propinó, pero salió avante de ellos.

Salvo la detonación del aquel 17 de abril del 2019.

Sobre el autor o autora

Eduardo Recoba
Eduardo Recoba Martínez es economista y periodista. Tiene columnas en LaMula, Radio Nacional y Radio Marañón. Es articulista invitado en Revista Ideele. Es corresponsal para Latinoamérica en iForex financial news. Fue consultor y docente.

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