Artículos de Alejandro Santistevan

Tres estampas de la relación entre la “revolución peruana” y Estados Unidos

El gobierno del Perú, antes y después de Velasco, ha jugado un papel servil, con matices es cierto, respecto al gobierno y al capital de Estados Unidos. Solo Velasco y su canciller Mercado Jarrín no se dejaron pisar el poncho por los gringos. Cuando en 1977 Hildebrandt le preguntó a Velasco por el objetivo de su gobierno, este respondió, antes que la reforma agraria u otro cambio, que era “hacer un país independiente…no un país vendido, de rodillas… aquí mandaba el embajador norteamericano… yo los fregué…yo los boté”.


¿Por qué abrazar el recuerdo del gobierno militar de 1968?

El gobierno militar del 3 de octubre de 1968 es el blanco favorito de la derecha peruana, que tiene mucho de aspiración oligárquica disfrazada de argumento “democrático”. La izquierda, y en realidad un amplio sector de jóvenes no-oligárquicos, al calor del paso del tiempo, ha cocinado una defensa cerrada del gobierno militar y de Velasco como una especie de justiciero. Aunque los historiadores solemos trabajar de pinchaglobos, no creo que quepa desmontar el “mito” de Velasco como un campeón popular.


La Cancillería del Perú frente a la pandemia

En el contexto crítico de la pandemia la diplomacia peruana tuvo dos retos centrales que, argumento en este artículo, es muy difícil resolver en el espíritu neoliberal e idealista que tiene el Gobierno actual.