Conflictos sociales

Las exigencias de la justicia, los contextos y el paso del tiempo

El 17 de enero último, un tribunal de Roma condenó a cadena perpetua al ex Presidente de facto del Perú, Francisco Morales Bermúdez, junto al ex ministro Pedro Richter Prada y al general del ejército Germán Ruiz Figueroa, además de cinco militares retirados de diversos países de América del Sur, acusados de colaborar con el llamado “Plan Cóndor”, cuyo ejercicio implicó la eliminación de un grupo de ciudadanos argentinos de ascendencia italiana. La noticia ha causado reacciones diversas en los espacios de opinión pública locales.


Esclavas del hogar

Después de muchos años he vuelto a leer A Room of One’s Own, de la autora inglesa Virginia Woolf. No deja de impresionarme, por un lado, su gran habilidad como ensayista y, por el otro, su capacidad analítica y su precisión en notar la condición de las mujeres en la primera mitad del siglo XX.


Poderoso caballero es don dinero

En el afán de encontrar las causas a los problemas de corrupción que en realidad son endémicos y que han aflorado en nuestros días de manera escandalosa, se ha intentado ensayar varias explicaciones, como que el modelo neoliberal es el culpable o que se debe a la decisión del Partido de los Trabajadores del Brasil que desde el poder político intentó someter o manipular a su entorno latinoamericano.



Pluspetrol, defensores y debida diligencia

Por estos días se viene construyendo en el Perú el Plan Nacional de Acción sobre Empresas y Derechos Humanos. Aunque el instrumento ha despertado muchas expectativas y el apoyo decidido de la cooperación internacional, en otros países del mundo los resultados han sido decepcionantes.


Baguazo: La gota que rebalsó el vaso

El día anterior no pudieron dormir bien. Rodolfo Atamain soñó que ni bien bajaban del camión para dirigirse al juzgado en Bagua, unos uniformados los capturaban. Cuando se ha estado nueve años en la clandestinidad con orden de detención, se duerme con los zapatos puestos y un ojo abierto, y se adquiere una dosis de paranoia. Las fronteras se reducen a un cuarto, una casa, una cuadra y, en este caso, a la comunidad Yamayacat, a la que ningún extraño puede ingresar sin permiso.