Derechos Humanos

Más pobre, más indígena, más víctima

En Lo que queda de Auschwitz, Giorgio Agamben retoma la figura simbólica del “musulmán” para describir una situación última de exterminio del ser humano, lo no clasificable social, moral o políticamente. “Puesto que lo que estaba en juego en la situación extrema era ‘seguir siendo o no un ser humano’ (Bettelheim 3: 214), el musulmán marcaba de algún modo ese inestable umbral en el que el hombre pasaba a ser no-hombre”.


Los trazos gráficos de la memoria

Resulta perturbador, sin duda, hablar de genocidios y masacres tomando la distancia del historiador. Invitamos al lector a hacerlo, golpe a golpe, verso a verso (dibujo a dibujo, en realidad), recordando que esa distancia no implica ni el olvido ni el perdón.


Los 55 de Lima

Por lo general, las violaciones de derechos humanos ocurridas en la región Lima, en lo que a ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas se refiere, se asocian a las actividades delictivas del Grupo Colina, autor de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta.


La polémica sobre las cifras: Las sobreestimaciones de la CVR

El principal hallazgo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), hace 10 años, fue de naturaleza cuantitativa: las 69 mil víctimas mortales y la afirmación de que el principal perpetrador había sido Sendero Luminoso. Fue lo que Salomón Lerner resaltó en su discurso de entrega del Informe Final (IF) a Alejandro Toledo, lo que los medios pusieron en primera plana y lo que motivó las mayores discusiones.


La memoria no ha sido olvidada

El trabajo en Huancavelica fue intenso. Poco se sabía de lo ocurrido en ese departamento, a diferencia de Ayacucho, donde hubo cobertura mediática y hay cantidades de fotos y evidencias de la terrible violencia que se vivió allí.


El terror que no termina

Una de las cosas que más llama la atención cuando se llega a las comunidades asháninka de los ríos Ene y Tambo que fueron afectadas por el conflicto armado interno es la sensación de miedo que todavía predomina, y que incluso hoy en día, se transmite a las nuevas generaciones.


El sistema de justicia, diez años después

El periodo de violencia política y lucha contra el terrorismo dejó heridas muy profundas en la sociedad peruana. La violencia afectó a todos, incluso a los actores del sistema de justicia, que eran los llamados a defender —a pesar de sus debilidades— el precario Estado de derecho peruano.


Desaparecidos: Una falsa disputa entre objetivos humanitarios y judiciales

En nuestro país existe una discrepancia entre la percepción que tenemos de las necesidades de los familiares de las personas desaparecidas y las acciones que hemos propuesto a favor de ellas. Para todos queda claro, por ejemplo, que las señoras de la conocida Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP) sufren por la incertidumbre de no saber qué fue lo que ocurrió con sus seres queridos; que la desaparición las afectó a distintos niveles (material, emocional, educativo, patrimonial, etcétera), y que tienen legítimas expectativas de justicia.



Ayacucho: ¿Hacia otro futuro?

Una mirada sobre Ayacucho —y, más aún, un balance sobre su situación— casi siempre se centra en comparar pasado y presente en materia de violencia y de la posibilidad de que ésta se repita de una u otra manera. Poco interesa analizar sus avances o retrocesos en lo que concierne a indicadores de desarrollo, grado de institucionalidad alcanzado y factores (distintos de la violencia pasada) para explicar sus posibilidades a futuro.