Historia

¿Hay lugar para el APRA en el siglo XXI?

Pensar al APRA en el siglo XXI es situar a los partidos políticos en las primeras décadas del nuevo milenio. Moisés Naím en El Fin del Poder (2013) ubica su pérdida de preponderancia en un mundo global cuya revolución de las comunicaciones explica grandes movilizaciones ciudadanas canalizadas desde el twitter o el whatsapp antes que a través de las pancartas de las organizaciones políticas.



De cómo en el año 1805 llegó la primera vacuna al Perú

Ha sido muy comentado el gran recibimiento de las primeras vacunas contra el Covid-19 al Perú. La cobertura de prensa, los debates en las redes sociales, celebraron un momento expuesto visualmente de modo sumamente profesional tras semanas de incertidumbre: el arribo del avión, el descenso de las cajas con la temperatura adecuada, el transporte en camionetas, la calidad de las vacunas.




La policía y los estudiantes peruanos: marchas y contramarchas

Las marchas de noviembre, en particular la del día 14 que dejó dos jóvenes muertos y otros gravemente heridos por ataque de la Policía Nacional del Perú, forman parte de una larga historia de enfrentamientos entre la policía y la juventud peruana, liderada por estudiantes que han salido a protestar a las calles en busca de un orden más justo para el país.


¡Queremos República! Intelectuales y política en el momento actual

Es muy probable que el republicanismo –en tanto “tradición política” que constituye “una sólida base” para “consolidar la democracia, fortalecer la gobernabilidad y promover la cohesión social”[1]—sea uno de los conceptos más utilizados en la campaña electoral ad portas.


El levantamiento de Tinta

La casa donde nació Túpac Amaru II, enclavada en un recodo de los Andes, flota a lo lejos en un desfiladero del río Apurímac, y por las noches los truenos caen en el poblado de Nuestra Señora de la Purificación de Surimana, en Cuzco.



¿Por qué abrazar el recuerdo del gobierno militar de 1968?

El gobierno militar del 3 de octubre de 1968 es el blanco favorito de la derecha peruana, que tiene mucho de aspiración oligárquica disfrazada de argumento “democrático”. La izquierda, y en realidad un amplio sector de jóvenes no-oligárquicos, al calor del paso del tiempo, ha cocinado una defensa cerrada del gobierno militar y de Velasco como una especie de justiciero. Aunque los historiadores solemos trabajar de pinchaglobos, no creo que quepa desmontar el “mito” de Velasco como un campeón popular.