Podemos considerar que la invasión rusa de Ucrania ha significado una respuesta afirmativa a la pregunta planteada por el académico norteamericano Graham Allison en un comentado libro (2017) sobre si la pugna por la hegemonía mundial llevaría o no a la guerra a sus principales protagonistas
Escrito por Revista Ideele N°310. Julio – Agosto 2023. Imagen: Getty Images/iStockphoto En enero del 2026, a 450 millones de kilómetros de la Tierra, empezará a orbitar alrededor del asteroide Psique 16, que se encuentra en el cinturón de planetoides ubicado entre Marte y Júpiter, una sonda espacial exploratoria de la NASA: Psique. El objetivo…
Escrito por Revista Ideele N°309. Marzo – Abril 2023 Conversamos con Farid Matuk, ex director del Instituto Nacional de Estadística e Informática y conocido militante político de la izquierda trotskista, quien analiza el panorama político mundial, brindando unos alcances sobre la radicalización de los discursos políticos y su eventual llegada al poder en distintos países….
Efectivamente, la invasión rusa de Ucrania y las dispares reacciones que ha suscitado han colocado bajo presión el frágil orden internacional que ha seguido a la unipolaridad norteamericana (2008-) y puesto a dura prueba compromisos y entendimientos entre las potencias mayores (por ejemplo, Francia y la India con EEUU).
El pasado mes de julio tuve la fortuna de visitar una casa muy especial en Managua. Me encontraba en Nicaragua como miembro de una delegación de Amnistía Internacional. Había muchas niñas y algunas mujeres.
A fines de septiembre, luego de más de dos meses de asedio a Trípoli y cuando ya nadie en el norte de África ponía en duda el triunfo de los rebeldes frente al ejército gadafista, se descubrían ante cientos de rostros consternados las fosas con más de 1.200 cadáveres cerca de la prisión Abu Salim, el lugar favorito del dictador Gadafi para albergar a sus opositores políticos.
La historia de nuestro país ha tenido algunos paréntesis cortos y boyantes, cortesía de doña natura. Salitre, guano y minerales se turnaron en la lista de productos que en algún momento engrosaron la billetera del Estado ilusionando nuestro tránsito de problema a posibilidad.
La cantidad de obra pública y la profundidad de las reformas que un gobierno nacional sea capaz de alcanzar dependen en un alto grado de lo que llamaremos aquí la “infraestructura del Estado”.
Cuando uno habla de ciencia en el Perú, difícilmente estará hablando de ciencia peruana. No habría forma de diferenciar o reconocer en nuestro imaginario común algo que se pueda catalogar como tal.
La crisis de los Estados Unidos, que estalló en septiembre del 2008, consistió en un virtual colapso del sistema financiero seguido por una recesión con efectos negativos en el campo social: el número de pobres aumentó de 37 millones a 46 millones entre el 2007 y el 2010.
Huelgas, movilizaciones callejeras, enfrentamientos con la Policía, partidos políticos en crisis de representatividad y un Presidente con menos del 30% de aprobación son los elementos cotidianos en muchos países latinoamericanos, pero no esperados en Chile.
Cuando, en marzo pasado, mi país, Uruguay, reconoció al Estado Palestino, corrí eufórica a contárselo a mis vecinas y amigos en la región cisjordana de Nablus. Ellos reaccionaron lanzándome un balde de agua fría: “¿Y qué va a cambiar para nosotros?”
El más reciente republicano en la Casa Blanca, George W. Bush, pudo haber convertido a los Estados Unidos en una nación de mendigos. Falló en su intento.
Pocos estarían en desacuerdo con que el estado de ánimo de la nación, durante el primer periodo del primer presidente afroamericano en los Estados Unidos —que generó un enorme entusiasmo bajo el atractivo lema de “esperanza y cambio”— ha sido especialmente pesimista.
El sacerdote Michael Woodward se vio obligado a subir a un barco, de nombre Armada Esmeralda, en el año 1973. Anclado en la costa chilena, el que años después se acertó en llamar el Barco Tortura, fue escenario del maltrato y muerte de Woodward por parte de las fuerzas policiales y militares de Pinochet.
Que un europeo escriba a inicios de diciembre del 2011 sobre la crisis del euro es una paradoja: en este momento no existen europeos, sino solo alemanes, franceses, italianos, españoles… que ya no entienden cómo hace 13 años se han podido embarcar en la aventura de una moneda común.